Identidad – Conversatorio Comunidad Yovel

Por Karen Sánchez Valencia

El mundo creyente está en el proceso de acercarse al judaísmo, bien sea con prejuicios desde una óptica del reemplazo, bien sea por moda o por atracción a lo que resulta extraño o exótico, o también por un auténtico sentimiento de identidad con el pueblo con el que cree compartir un origen común. En este contexto se realizó en el año 2008 en la Kehilat Yovel un Conversatorio al que fueron invitadas autoridades de la comunidad judía en Colombia para hablar del tema de la identidad, de la identidad judía y un poco para reflexionar sobre la identidad del creyente, del mesiánico y del converso en el basto pensamiento judío, que aparentemente tampoco termina de descifrar esta tensión entre la identidad reconocida puramente por la institucionalidad y ligada a estrictas prácticas y protocolos religiosos y la identidad simbólica que recoge aspectos más subjetivos.

A continuación, se presenta un breve resumen de las intervenciones en el Conversatorio.

El Rabino Alfredo Goldschmidt (Rabino de Bogotá desde 1974 y Gran Rabino de Bogotá desde 1991), nos mencionó en su introducción cómo el asunto de la identidad (es decir, quién, por qué y cómo debe ser judío) ha sido un asunto muy discutido y tratado en las diferentes corrientes de interpretación del judaísmo. Por una parte la identidad se considera ligada al aspecto hereditario (sanguíneo) reconocido por línea materna (se mencionó el intento de reforma para incluir la línea paterna), también se señaló el desafío que implica reconocer como judío a aquel que se somete a la práctica de la religión mientras, a la par, en las diferentes vertientes del judaísmo se discuten temas de forma y fondo en cuanto a cómo guardar preceptos y mandamientos de la Ley mosaica y porque adicionalmente ahora existe una fuerte corriente laica que se reconoce como judía pero que distan de ser fieles practicantes de las expresiones religiosas e incluso señaló el tema de los conversos.

Y es que este es más bien un fenómeno reciente (antes nadie quería tener que ver con lo judío), más o menos desde la década de los 70 es que mucha gente se empezó a acercar al judaísmo y buscó asumirlo a través de las diferentes puertas -corrientes reformista, ortodoxa, conservadora- así que, teniendo en cuenta todas estas variables, se puede señalar que hay diversas formas de identidad judía, el rabino afirmó “creo que nadie tiene, en este momento, derecho a decir que ´mi definición de ser judío es la verdadera”.

Sin embargo, seguidamente mencionó que en todo este gran debate en el que se encuentra inmerso el judaísmo, lo único que está claramente aceptado y soportado legalmente es  que toda persona judía que acepte o crea que hubo mesías en la persona de Jesús ya no es judía, de manera que para la ley israelí, si una persona judía decide entrar a una corriente mesiánica y luego quiere hacer Aliyá debe hacerlo como persona no judía, es decir que su decisión lo deja fuera de la identidad judía (para ese momento había una decisión reciente de la Corte Suprema de Israel -tribunal laico israelí no asociado al rabinato- que determinó este asunto en estos términos).

El rabino concluyó señalando su posición sobre la identidad judía y que, desde su filiación ortodoxa, reconoce que una persona que nace judía lo es sin importar lo que haga, pero que claramente desde allí se busca promover la observancia, la moral, la ética y el amor por Israel porque son determinantes de dicha identidad.

Finalmente señaló que quien quiera, puede guardar o practicar judaísmo; que por supuesto en él despierta gran admiración aquellos que buscan guardar un judaísmo apegado o muy similar a como fue en el siglo primero y que el amor profesado por Israel es también motivo de satisfacción, pero que definitivamente esta persona no puede ni debe hacerse llamar judío, y quien quiera serlo debe entonces cumplir con todos los requisitos del precepto alájico que naturalmente implica el proceso de conversión.

En este día la señora Raquel Celnik de Goldschmidt, esposa del Rabino, también intervino y para empezar se refirió “al fenómeno -reciente- … y un poco incomprensible…” que es recibir de parte de no judíos apoyo, acompañamiento y respaldo, en especial el que la comunidad judía ha recibido de parte de la Kehilat Yovel.

¿Quién es judío? La respuesta dada por la señora Celnik estuvo proyectada desde la visión ortodoxa y conservadora del judaísmo “es judío quien nace de una madre judía y también quien resuelve su amor al pueblo judío y su creencia firme en un Dios invisible por medio de un proceso de estudio previo y conversión con todos los procedimientos consecuentes como el examen ante un tribunal rabínico, el baño ritual en la mikve, etc.”

Desde el ámbito personal, la señora Celnik, reflexionó que el judío, para ser considerado como tal, debe practicar judaísmo y no apartarse deliberadamente de su fe. Punto aparte y diferente consideración merecen aquellos que fueron forzados a la conversión.

Respecto a la identidad, inclusión y aceptación de los conversos señaló que este ha sido un punto de quiebre en la ortodoxia pues mientras algunas líneas conservan estándares estrictos de observación de las tradiciones religiosas y se las imponen tanto al converso como al natural, otras han sido más laxas en la imposición y cumplimiento de las reglas y normas religiosas, así como en la inclusión y reconocimiento de los nuevos judíos.

Sobre la adopción del judaísmo, la señora Celnik presentó tres condiciones que considera básicas para aquel que desee hacerse judío. En primer lugar, amar al pueblo de Israel, en segundo lugar, reconocer sinceramente la creencia en un solo Dios invisible y que no tiene ninguna forma humana ni animal ni vegetal ni mineral y finalmente el deseo de pertenecer al pueblo, el mejor ejemplo de esto es la conversión de Rut.

Por otra parte, señaló el caso de quien quiere hacer conversión más por motivos puramente emocionales aquel “que admira al pueblo judío”, sobre esta persona ella considera que no es necesario que haga conversión, la empatía que siente por Israel puede hacerlo cercano al pueblo judío sin necesidad de renunciar a su esencia o de intentar alterar el judaísmo existente, ya que “el amor, apoyo y fidelidad” que nacen de esa unión genuina, considera la señora Celnik, es lo que “va a salvar el mundo”.

Marcos Peckel, profesor universitario y presidente de la comunidad ashkenazi, también presentó una visión muy personal y trató de responder a una pregunta planteada por el Pastor Raúl Rubio en el inicio del Conversatorio sobre si ¿practicar judaísmo hace judíos? “institucionalmente no, personalmente sí” fue la respuesta dada. Es decir, desde el punto de vista meramente institucional, sobre lo que ya se detuvieron los ponentes anteriores, la respuesta es no.

Sin embargo, consideró que alguien sí puede sentirse judío sin cumplir con los requerimientos institucionales, haciendo hincapié en que el judaísmo es la sumatoria de muchos puntos de vista, reglamentaciones e instituciones y sobre todo es una unidad sin una jerarquía unívoca reconocible a diferencia de, por ejemplo, la del catolicismo. Las prácticas religiosas han sido un fuerte aglutinante del judaísmo, pero cada vez menos (considera Peckel) son las únicas que determinan o definen la identidad judía.

El judaísmo es un proceso de constante construcción que se fortalece y progresa debido a que termina definiéndose también por causa de las interacciones y el desarrollo que tiene dentro de las sociedades en las que está inmerso, de manera que cada comunidad desarrolla diferentes formas de vivirlo (ejemplo de ello son las profundas diferencias entre judaísmo sefardí y judaísmo ashkenazi y los diferentes enclaves existentes en Yemen, Irán, etc., incluso existe judaísmo no creyente en Dios y aun así judaísmo). Insiste Peckel en que, contrario al sentido unívoco que puede generar la palabra identidad, todas estas diferencias fortalecen.

Continuó haciendo una reflexión sobre el judaísmo y cómo este puede verse más como un estilo de vida y un conjunto de normas que reglan y vinculan una sociedad y que no necesariamente dependen de una relación o reconocimiento de la divinidad, sino que se ha desarrollado en función de unas tradiciones e historia común.

Como conclusión Peckel señaló que es interesante que el Estado judío en sus 60 años de existencia no ha logrado responder la simple pero fundamental pregunta ¿Quién es judío?

Ya para finalizar y tratar de dar un marco teórico a la discusión sobre identidad, Viviana Valbuena politóloga de la Universidad Javeriana y Karen Sánchez politóloga de la Universidad Nacional, presentaron un breve resumen sobre el concepto de identidad y se invitó a hacer una reflexión sobre la identidad propia, es decir, ¿quiénes somos? Porque precisamente “en el sentido filosófico una identidad es lo que hace que una cosa sea lo que es”.

La reflexión sobre la identidad evidentemente invita no solo a pensarse como individuo sino precisamente en el marco que más impacta a un miembro activo de un grupo religioso, y es que “la religión como parte de la cultura de los pueblos es un factor de unificación social de ahí que la identidad religiosa pasa a ser parte de la identidad nacional de los pueblos… nuestra identidad determina nuestro comportamiento con los demás”.

La identidad, como se mencionó, es un determinante de la forma de existencia, de cómo nos relacionamos con el mundo, con los demás y sobre todo de cómo nos vemos a nosotros mismos, de cómo queremos que nos vean y cómo vemos a los otros, determinante de qué soy y qué no soy.

Este precisamente es el propósito y enfoque del Congreso Zehut -Identidad- que tendrá lugar en el marco de la Fiesta de Shavuot 2017, Brindar herramientas para pensarnos como creyentes, como mesiánicos, como nacionales de un país y aun así con la convicción de estar injertados en un pueblo.

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CUANDO DI-S EN SU MISERICORDIA QUITÓ EL VELO EN SHAVUOT

Por Helbert A. Bahamón P.

En el año 2016, luego de cumplir 25 años de servicio en La FUERZA AÉREA COLOMBIANA (FAC), y deseando en nuestro corazón, con mi esposa e hijos, poder continuar en los caminos del Señor, fue sorprendente que nuestro Padre Celestial pusiera en nuestro camino a la hermosa la familia Garzón; seres humanos maravillosos quienes nos hablaron acerca de las Raíces Judías de la Fe; su testimonio nos permitió escuchar por primera vez en nuestras vidas el nombre de YESHÚA el Mesías del Pueblo de Israel.

Fue así que por medio de esta hermosa familia, llegamos a la Fundación Mesiánica YOVEL; al principio no entendíamos muchísimas cosas ya que todo estaba siendo enseñado desde una perspectiva Judío-Mesiánica, con enseñanzas totalmente nuevas que por medio del Espíritu de DI-S fuimos entendiendo gracias a preceptos rabínicos del Pastor Raúl Rubio, quien nos acogió con amor y nos cautivó; en verdad fue algo extraordinario lo que sentimos en nuestro espíritu con mi esposa.

En la  inmensa misericordia de DI-S, llegamos por primera vez en nuestra vida a celebrar una fiesta de las que estaban escritas en la Torá, y lo escribo con toda honestidad; no tenía ni idea que existía, era la fiesta de SHAVUOT.

Cuando mi esposa y yo entramos por primera vez en nuestras vidas a celebrar una fiesta bíblica que se conoce como SHAVUOT, sucedió algo que solo puede ser dado por nuestro Padre amoroso que está en el cielo, y fue escuchar las enseñanzas de hombres con el ADN del pueblo escogido de DI-S; Rabinos Mesiánicos que durante toda su vida han guardado los principios de la Torá y han reconocido a YESHÚA como el Mesías del Pueblo de Israel.

Fue aquí cuando nuestro espíritu empezó a vibrar por dentro como si estuviera renaciendo, enseñanzas basadas en preceptos Judíos que no tienen nada de relación con nuestra cultura, sino con la cultura del Mesías; eran conceptos espirituales de otro nivel que nos sorprendieron de una manera extraordinaria. Sin  embargo, debo ser sincero al aclarar que hubo muchas cosas que estuvieron lejos de nuestro entendimiento debido a la profundidad y al estudio y conocimiento que estos rabinos tienen de la Torá.

Hoy, exactamente un año después de nuestra llegada por la misericordia de DI-S, a esta hermosa Congregación, mi esposa y yo estamos muy expectantes y con un corazón latiendo de alegría, ya que el caminar de la mano de las enseñanzas que hemos recibido, nos ha permitido tener un mayor discernimiento de las cosas del Eterno, que por medio de su Espíritu nos ha revelado y nos ha quitado el velo de  tantas cosas que no eran las correctas.

Hoy a portas de celebrar por segunda vez la fiesta de SHAVUOT, no dejo de agradecerle al Eterno por su inmenso amor y misericordia por permitirnos celebrar esta fiesta, comprender la importancia de estar en sus tiempos y meditar en lo hermoso de sus enseñanzas dadas por hombres temerosos de DI-S, que nos hacen entender que nuestro MESÍAS YESHÚA es Judío y solo por medio de él es que somos injertados en su pueblo.

Así que ánimo a todos, si DI-S puso en su corazón asistir a esta fiesta, no lo dude y asista, porque los tiempos son dados por el ETERNO,  YESHÚA los cumplió y están escritos en su TORÁ.

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Vamos por buen camino

Por Anthony Delgadillo

“Deténganse en los caminos y miren; pregunten por los senderos antiguos. Pregunten por el buen camino, y no se aparten de él. Así hallarán el descanso anhelado”

Las primeras cuatro fiestas bíblicas (Pesaj, Hag HaMatzot, Bikkurim y Shavuot) literalmente en el hebreo (מוֹעֵד moed Strong H4150) representan “tiempos señalados” por el Eterno para instruir, enseñar, aclarar, recordar el significado de la primer venida del Mashiaj (Mesías) y prepararnos para su regreso.

Particularmente es en la fiesta de Shavuot o de “Las Semanas”, cuando nuestro Señor Yeshúa renueva votos con su “iglesia” y en la que se compromete con nosotros después de sacarnos de Egipto (fiesta de Pesaj), evento para el que la novia se debe preparar.

Todos tenemos un momento de visitación que se debe aprovechar; la próxima oportunidad para celebrar Shavuot será del 30 de mayo al 1 de junio; es tan importante este proceso, que el mismo Rab Shaul de Tarso (Pablo) corría para llegar a Jerusalén a vivir la fiesta [Hechos 20:16].

Shavuot es una de las tres altas fiestas bíblicas de obligatorio cumplimiento [Deuteronomio 16:16] narradas en Éxodo 19 y Hechos 2 en donde el Señor decide descender de forma visible y audible sobre su pueblo [Éxodo 19:9, Hechos 2:3], en medio de un gran estruendo y fuego [Éxodo 19:16, Hechos 2:2] para dar a conocer los términos cuyo cumplimiento nos permiten entrar en pacto para ser su propiedad exclusiva entre todas las naciones [Éxodo 19:5, Hechos 2:38], es cuando Él viene a establecer literalmente un compromiso de matrimonio con nosotros.

Es más, en Hechos 2:33 el Señor hace una rectificación de los 3000 que se perdieron por infidelidad en Éxodo 32:28 añadiéndolos posteriormente en Hechos 2:41, porque nuestro Señor no quiere que le falte una sola alma, y eso nos incluye a ti y amí.

Para este evento, el Señor indica que debe haber una preparación [Éxodo 19:10-11] y lo mínimo que tiene que hacer la Novia antes de dar el “Sí” para contraer matrimonio, es conocer al novio; por ello debemos encontrarnos con nuestro Señor Yeshúa HaMashiaj. La dificultad radica en que a esta relación de amor, a esas promesas hermosas de pareja, el enemigo las ha intervenido de mil maneras para cancelar esa cita o que sí la hay no se reconozcan. Es un tema de identidad, si la novia no es capaz de reconocer e identificar a su novio, sencillamente no se puede comprometer; vital: la identidad, ese es el eje articulador y estructural del próximo congreso de Shavuot denominado para este año “Zehut-Identidad” (www.zehut2017.com).

Para conocer al novio debemos acudir a la Sagrada Escritura, plasmada en el contexto de la cultura y geografía del pueblo y Nación de Israel, por lo que debemos prepararnos para tener la aproximación correcta y conocer en intimidad a Yeshúa;  si realmente quieres entender su carácter y extraer su mensaje completo, necesitas prepararte y tener una correcta disposición en tu corazón.

A pesar de ser un hecho, muchas personas aún no comprenden que en el tal vez mal etiquetado “nuevo” testamento, los apóstoles judíos describen las discusiones rabínicas que sostuvo Yeshúa con sus pares contemporáneos con respecto a la Torá.

Este llamado “nuevo” testamento fue escrito por personas judías que recibieron el llamado directamente de Yeshúa quien también era un judío observante [Mateo 5:18-21;23:2-3], celebraba las festividades del judaísmo (Pesaj en Mateo 26:18-19 y Tabernáculos en Juan 7, etc).

Entonces, si nuestro Mashiaj Yeshúa era un rabino judío y sus hombres de confianza también eran judíos, ¿Cómo se puede concluir que Yeshúa y sus discípulos rechazaron al pueblo judío y a sus raíces hebreas? Insisto, es un problema de identidad y por eso te invito al congreso mesiánico Zehut.

Nuestro Mashiaj Yeshúa asistía y enseñaba en Sinagogas [Lucas 4:15], enseñanzas ceñidas a la Torá (libro que citaba constantemente), especialmente libros como Isaías, Salmos y Proverbios (por ejemplo yo me puse a revisar el evangelio de Mateo y a largo de los 28 capítulos se cita en 24 ocasiones a la Torá, en 20 a los profetas y en 9 a los escritos hagiógrafos), de hecho la respuesta que Yeshúa dio cuando estaba siendo juzgado por Caifas [Mateo 26:64] es la combinación del Salmo 110:1 y Daniel 7:13-14, y a las tres tentaciones que le hizo Satán narradas en Mateo 4, Yeshúa siempre le respondió con palabras de Deuteronomio.

Es imposible entender la redención a través del Mesías narrada en Gálatas 3:13-14 sin entender Levítico 16 porque la muerte y resurrección de Yeshúa no fueron hechos fortuitos ni humanos; HaShem lo planeó así, como único medio para perdonar nuestros pecados.

Tu biblia se compone en un 75% del Tanaj en donde el Señor deja por escrito su “manual de vida” y de un 25%, en donde se describe la interpretación que le da nuestro Yeshúa HaMashiaj a ese manual en los hechos de la vida diaria de un creyente. Lo que te quiero decir es que es muy difícil que entiendas a Yeshúa si desconoces el contexto histórico, cultural y hebraico de su mensaje y a los temas que hacía referencia.

De todo esto se trata el congreso mesiánico Zehut, es una nueva oportunidad que tenemos para acudir a la cita del Señor y cumplir la promesa que nos dio en Jeremías 6:16: “Deténganse en los caminos y miren; pregunten por los senderos antiguos. Pregunten por el buen camino, y no se aparten de él. Así hallarán el descanso anhelado.”

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La conexión de Shavuot con Yovel

Por Julio Rubio (Dudu)

En la Torá solo hay dos mandamientos ligados a un conteo, los años para el “Yovel” (Jubileo) y los días y semanas para “Shavuot” (pentecostés)… ¿qué conexión podremos encontrar?

Cuando el Señor nos dio el nombre de Yovel para nuestra comunidad, recién sospechábamos de toda la riqueza que habría detrás de este primer gesto de “identidad” que es tan determinante dentro del pensamiento bíblico, ya que, debemos saber que dentro de la tradición hebrea a diferencia de otros contextos el nombre de alguien es la esencia, es su propósito de vida, en cierta manera es su “llamado”.

Cuando estudiamos un poco sobre el Yovel (jubileo) nos damos cuenta que es algo que depende de un conteo, un determinado tiempo que debe transcurrir para que este año especial llegue. Dice el texto en [Vayikrá –Levítico 25:8 – 10]:

Contarás también siete semanas de años para ti, siete veces siete años, para que tengas el tiempo de siete semanas de años, es decir, cuarenta y nueve años. Entonces tocarás fuertemente el cuerno de carnero (shofar) el décimo día del séptimo mes; en el día de la expiación tocaréis el cuerno por toda la tierra. Así consagraréis el quincuagésimo año y proclamaréis libertad por toda la tierra para sus habitantes. Será de jubileo para vosotros, y cada uno de vosotros volverá a su posesión, y cada uno de vosotros volverá a su familia.”

A partir de estos versos podemos comparar lo que se nos narra en relación con la fiesta de las “semanas” en hebreo “Shavuot” que en la versión griega quedó traducido como: -pentecostés, ya que su nombre se debe a un proceso similar de contar, en este caso días y semanas a diferencia del yovel que cuenta semanas de años, pero el esquema es el mismo. Miremos [Devarim -Deuteronomio 16:9-10]:

Siete semanas contarás; comenzarás a contar siete semanas desde el momento en que empieces a meter la hoz a la mies. Entonces celebrarás la fiesta de las semanas al SEÑOR tu Dios con el tributo de una ofrenda voluntaria de tu mano, la cual darás según el SEÑOR tu Dios te haya bendecido.”

El conteo de 7 veces 7 nos lleva a ambas fiestas, nos habla de un propósito: libertad y volver a la posesión de la tierra perdida, también volver a la familia en el caso del Yovel. Y en el caso de Shavuot poder traer los frutos, primicias de esa tierra, la tierra que Di-s nos da, o en caso de haberla perdido, la tierra que es recuperada en el Yovel. Esto también es una alegoría de la figura del Shabat el 7º día de la semana.

Dentro de la tradición encontraron que la fiesta de Shavuot está conectada con el momento histórico de la entrega de la Torá en el monte Sinai. Momento de mayor trascendencia dentro del concepto de “identidad” en el pueblo judío. Y que de manera hermosa podemos conectar con el texto bíblico ya que leímos anteriormente que para anunciar el Yovel debía ser sonado el shofar -cuerno de carnero y si miramos el pasaje de Shemot -Éxodo 19:13 previo a la entrega de la Torah en el Sinai dirá:

“…Cuando suene largamente la bocina ellos subirán al monte”

Lo interesante de ese pasaje en su idioma original es que no dice “shofar” – sino “Yovel” miremos:

בִּמְשֹׁךְ֙ הַיֹּבֵ֔ל הֵ֖מָּה יַעֲל֥וּ בָהָֽר – Bimshoj HaYovel hemma yaalu vahar

Por lo tanto, podemos ver que en este pasaje la palabra Yovel está directamente relacionada con el Shofar, y no cualquier shofar sino aquel que se usó para anunciar la entrega de la Torá en el Sinai, recuerden que el año de Yovel debía anunciarse con un toque fuerte del shofar para que fuera anunciado que el tiempo había llegado.

Querido lector, el shofar está sonando, el Yovel está anunciando que viene el tiempo de la entrega de la Torah, aquella Torah que puede entenderse como ese “Shabat” –reposo que nuestra vida necesita, es un llamado a volver a nuestras raíces en la palabra, a nuestra tierra, al “llamado” que como creyente debo asumir y saber cuál es mi IDENTIDAD, cuál es mi nombre en el proyecto del Señor y sus fiestas, para que así como el Yovel anunciaba el volver a la heredad perdida, a la familia, podamos volver al Señor (el cual fue el título o nombre que Hashem nos dio para el congreso del año pasado: Shuvu –volver) y ahora que estamos en ese proceso este año tendremos ZEHUT – IDENTIDAD para continuar en este hermoso camino que HaShem nos lleva.

Así que animémonos unos a otros, entendamos que este tiempo de conteo del Omer nos llevará a Shavuot, pero en ese mismo proceso estaremos caminando hacia nuestro Yovel.

Que el señor nos permita entender nuestro nombre, nuestra identidad y nuestro rol en estos tiempos proféticos en donde la Torah está siendo entregada nuevamente pero no sobre tablas de piedra sino con el sello de la Ruaj Hakodesh sobre aquellos que están buscando entrar en la tierra prometida y conquistarla para poder presentar sus primicias de vida y testimonio ante el padre.

Que seas fortalecido en el conteo hasta Shavuot y espero nos podamos ver allí para ser reafirmados en nuestra Identidad – Zehut.

Bendiciones.

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Julio Rubio G. (Dudu)

Esposo de Andreina Castillo y padre de dos hijos (Eyal y Ayelet). Moreh (Maestro) de la Comunidad Mesiánica Yovel, trabaja con los jóvenes en su preparación para el bar mitzvah, dirige el ministerio de audiovisuales. También enseña hebreo bíblico y moderno desde el año 2004.

Zehut: Identidad

Por Pastor Raúl Rubio

En este maravilloso proceso del descubrimiento de las raíces judías de nuestra fe hemos venido celebrando las fiestas teniendo cada vez mayor comprensión del reloj profético de Di-s y de sus planes para Israel y el pueblo creyente. Por años celebramos Pesaj como nuestra redención, el sacrificio de Yeshúa en un madero y la libertad del Egipto espiritual del pecado. Así mismo, en Hag Jamatzot (panes sin levadura) encontramos la purificación de todo jametz (pecado) de nuestros corazones y entendiendo como estos 7 días sin levadura hacen parte de la obra santificadora de Di-s en los recién redimidos. Entre Pesaj y Hag Jamatzot está la fiesta de Ómer Reshit, la primicia de la ofrenda que es al tercer día de Pesaj y allí como dijo Rav Shaul (Pablo) “Yeshúa ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron” [1 Co. 15:20] esto es su resurrección. Y mientras todo esto, entendemos, nuestra fe encontraba un reto al cumplimiento del mandamiento del conteo de las 7 semanas o 50 días (conteo del Omer).

Fácil de explicar si se observa el simple aspecto agrícola ya que era el tiempo necesario para el crecimiento de la espiga del trigo y su respectiva cosecha 50 días más tarde. Pero, en nuestra asociación con Yeshúa lo entendimos como el tiempo de espera entre su muerte y resurrección hasta el recibimiento de la promesa de su Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo) como efectivamente ocurrió en aquel Shavuot según lo relata el libro de los Hechos.

Pero, ¿es realmente Shavuot una conmemoración de la entrega de la Torá en el Sinaí o la llenura del Ruaj HaKodesh en Hechos 2 un fin en sí mismo o es el medio para poder lograr el gran propósito de Di-s?

Pues bien, para responder esta pregunta quiero expresar mis pensamientos acerca de lo que en mi humilde opinión son las fiestas de Di-s [Lev. 23] y el propósito final de este maravilloso plan según mi entender así: si nos preguntamos cuál sería la fiesta más importante de todas unos dirían – ¡Pesaj es nuestra redención!, otros dirían – ¡Yom Kipur es el gran día del perdón! Otros declararían – ¡Sucot es la fiesta de nuestra alegría! y es verdad, cada una de estas fiestas es importante pero no pueden verse separadas unas de otras. Sino más bien, como un maravilloso proceso de paso a paso ascendente en el crecimiento para un propósito más sublime y eterno.

Si nos quedamos solamente con Pesaj, la salvación, o simplemente con Yom Kipur (Día del perdón) en nada nos diferenciamos de aquellos creyentes que indoctrinados por teologías del dispensacionalismo o del reemplazo entienden el sacrificio de Yeshúa como un simple paso a la salvación de sus almas sin mayor propósito en este mundo (salvos para siempre salvos).

Debemos entender que la fiesta más importante dentro de las 3 de peregrinación (Shalosh Regalim) es Shavuot ya que allí fue entregada la Torá donde precisamente se mencionan todas las fiestas y cómo cumplirlas para poder vivir esta Torá a plenitud, no para ser salvos porque ya lo fuimos en Pesaj. Sin embargo, se hacía necesario la renovación de ese pacto con el derramamiento del Ruaj HaKodesh prometido por el profeta Jeremías y nuestro Mesías Yeshúa para así poder continuar en el extraordinario llamamiento a entrar en pacto como novia y a vivir nuestro proceso de santificación para llegar a vestir de lino fino blanco y resplandeciente y de este modo recibir al amado con su trompeta en Teruah, con su levantamiento en Kipur y su boda en Sukot.

Ahora te pregunto, ¿te quieres quedar simplemente salvo sin saber para qué fue tu salvación? ¿Te percibes como invitado a la boda?, corriendo el riesgo como dijo Yeshúa en su parábola “Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de boda?” [Mt. 22:12] o ¿te identificas como novia y con amor vives cada una de las fiestas para crecer a la estatura del novio?

Todas estas preguntas, todas estas afirmaciones y todos estos conceptos bíblicos estaremos abordando en la fiesta de Shavuot 2017/5777 en nuestro Congreso Mesiánico anual que este año se llamará “Zehut” (identidad). Entendiendo que, “ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Di-s” [Ef. 2:19]

Te invito este Shavuot para que continúes tu maravilloso proceso de crecimiento espiritual y de preparación para la boda.
www.zehut2017.com

 

 

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