La tierra gozará de sus días de reposo

Por: Martha Tarazona

El reposo tanto del hombre como de la tierra denota la confianza del ser humano en el creador

 

La parashá Bejukotai que significa estatutos, está escrita en oraciones condicionales, es decir, que depende de una o más condiciones o requisitos que han de cumplirse para que la otra parte sea verdadera o se cumpla. En [Lev.26:3-12] el condicional es: “si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos y los pusieres por obra”; si cumplimos con lo anterior, la consecuencia será: “yo daré vuestra lluvia en su tiempo, la tierra dará sus frutos…”, es decir hay bendición.

Sin embargo, sigue otra oración condicional en la cual se describe lo contrario; en [Lev. 26:14-32] “pero si no oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos… y vuestra alma menospreciare mis estatutos…” una de las tantas consecuencias es: “Vuestra tierra estará asolada, y desiertas vuestras ciudades. Entonces la tierra gozará sus días de reposo… la tierra descansará entonces y gozará sus días de reposo. Todo el tiempo que esté asolada, descansará por lo que no reposó en los días de reposo cuando habitabais en ella” [Lev. 26:33-35].

Cabe aquí una pregunta ¿Cuáles son los decretos y los mandamientos para tener la bendición? ¿y qué relación tienen con la tierra?

La tierra debe descansar; tanto nuestro cuerpo, como la tierra física, y Di-s dejó instrucciones claras al respecto:

En cuanto al descanso del hombre: “Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para HaShem tu Di-s; no hagas en él obra alguna…” [Ex. 20:9-11]. Sin embargo, este día séptimo que equivale al sábado, no es un día para dormir, ver televisión y hacer otras cosas que no se hacen por lo general entre semana, es un día para estudiar la palabra de Di-s, y en Isaías se nos da una clara instrucción respecto al Shabbat:Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de HaShem; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en el Señor…” [Is. 58:13-14]. 

Descansamos en Shabbat, porque es un mandato del Señor.  Es tan importante que es uno de los diez mandamientos: “Guardarás el día de reposo para santificarlo, como HaShem tu Dios te ha mandado. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra” [Dt. 5:12-13].

En cuanto al descanso de la tierra: Sucede lo mismo que en el ser humano, pero en años, 6 años trabajará la tierra y el séptimo descansará, conocido como Shemitáh o año sabático. “Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos. Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para HaShem; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña” [Lev.25:3-4].

También habrá libertad en la tierra en el año 50: El año cincuenta os será jubileo; no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos, porque es jubileo; santo será a vosotros; el producto de la tierra comeréis” [Lev.25-11].

La tierra gozará de sus días de reposo; como vimos en los versículos anteriores, la instrucción del eterno de descanso de la tierra, es cada 7 años que es el año sabático y cada 50 años que es jubileo.

Esta instrucción de dejar reposar la tierra, no es solo dejarla descansar sino abolir todo derecho de propiedad sobre sus productos, esto es para que el hombre entienda que la tierra tiene un amo superior a sus poseedores, y cuando Di-s lo desea manda al hombre a abandonar los frutos de la tierra, para que otros coman. También este acto denota generosidad, la cual consiste en dar sin la esperanza de recibir, además aumenta la confianza en Di-s: “aquel que tiene el coraje de abandonar cada siete años todos los productos de su tierra y de la herencia de sus padres, aquel que procede así durante toda su vida no sucumbirá jamás a la avaricia o a una falta de confianza en Di-s” [1].

El año sabático también constituye un factor de fe, confianza en Di-s, de acercamiento y de paz, ya que nadie, ni siquiera el más pobre siembra ni cosecha, durante este año todos son iguales y en eso reside el secreto de la paz [1].

Desde una perspectiva social, se establece la igualdad de las clases sociales; los propietarios deben desistir y abandonar los frutos, para que los necesitados del pueblo los disfruten. Durante este tiempo, el producto que da la tierra es para el alimento del hombre no para negociar. También es importante tener en cuenta, que existe la prohibición de echar a perder un producto que puede servir para la alimentación [1].  Por otro lado, un año de descanso completo es una necesidad tanto para el pueblo como para la tierra, es un año de tranquilidad y de paz profunda, sin opresores ni tiranos [1].

Desde una perspectiva espiritual, Rabí A. lbn Ezrá, describe que la finalidad del año sabático es darle al pueblo la posibilidad de estudiar durante un año la Toráh, como se estudia durante un día cada semana en Shabbat. Najmámides, también expresa que el séptimo milenio de la era mesiánica es enteramente shabbat y paz eterna [1].

Desde una perspectiva agrícola, Maimónides cita: “el año sabático se explica también por la idea de que, al quedarse sin cultivar la tierra, se mejorará y se hará más fértil” [1].

 En la medida que hay mayor explotación de la tierra, la tierra se agota, y los agricultores lo saben, por lo tanto, tienen que aportarle a la tierra fertilizantes químicos, nitrógeno, fósforo, entre otros elementos necesarios para que las plantas crezcan, a parte de los insecticidas, herbicidas y fungicidas, para contrarrestar las plagas que afectan los cultivos. Por lo anterior, es que es necesario que la tierra descanse, para que ella misma se vaya regenerando, si aparte de la sobre-explotación no se le deja descansar, tenemos consecuencias en la calidad de los productos que consumimos.  

En un estudio publicado por Raigón (2014), se hace la comparación de las pérdidas nutricionales de algunos productos de 1985 a 2002, es decir las pérdidas ocasionadas en 17 años, las cuales se muestran en la siguiente tabla [2]:

Producto Vitaminas y minerales en mg/100g Año 1985 Año 2002 % pérdida
Papas Calcio 14 3 78%
Fresa Vitamina C 60 8 87%
Brócoli Calcio 103 28 73 %
Guisantes Vitamina B6 140 32 77%
Zanahorias Magnesio 21 6 75%

Según estos resultados, podemos ver, las pérdidas tan altas de nutrientes, en solo algunos ejemplos y en solo 17 años. Ahora, sería interesante saber cuánto más se ha perdido desde el año 2002 hasta el 2020. Si se siguiera una misma tendencia de pérdidas, en estos 18 años más (2002-2020), la cantidad de nutrientes sería mínima o no tendrían. Cabe preguntarnos; ¿qué estamos comiendo?, ¿cómo nos estamos nutriendo?, ¿cómo serian los productos hace 20, 50, 70 y 100 años antes? Inclusive, ¿cómo serían los productos que daba la tierra hace miles de años, que consumieron los personajes bíblicos, como Elías, Daniel, Jeremías, Isaías…?

Finalmente, podemos concluir que el reposo tanto del hombre como de la tierra denota generosidad, paz, acercamiento, fertilidad, tranquilidad, tiempo dedicado para estudiar la palabra de Di-s, tiempo dedicado para que la tierra restaure sus propios nutrientes y el mejor tiempo para poner toda la confianza en nuestro creador, ya que suya es la tierra, su plenitud, el mundo y los que él habitamos [Sal. 24:1].

Referencias

[1] Munk, E. (2001). La voz de la Torah. Comentario del pentateuco. Edición original en Francés. Fundación Samuel y Odette Levy. Paris. Pág. 1164.

[2] Raigón, M. D. (2014). La alimentación ecológica. Nutrición y agricultura familiar, 10.

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Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7]