La Meguila (Rollo) que se lee en Sukot: Eclesiastés – Qohelet

Por Julio Rubio (Dudu)

Dentro de la tradición hebrea, de los 24 libros que componen el Tanaj[1], 5 de ellos se conservaron de una manera particular, conocida como “meguila” que se podría traducir como rollo y cada una de estas “meguilot” se emplean en la lectura litúrgica de una fiesta específica. Por ejemplo,

Meguilat Ester – Rollo de Ester, se debe leer en la fiesta de Purim.

Meguilat Eija – Rollo de las Lamentaciones, es entonado con su melodía triste en el ayuno del 5º mes conocido como Tisha beAv.

Meguilat Shir haShirim – Rollo de Cantar de los Cantares, es leída en la festividad de Pesaj (Pascua).

Meguilat Rut – Rollo de Rut, en la fiesta de Shavuot (Pentecostés).

y nos queda la Meguilat Qohelet – Rollo de Eclesiastés que se acostumbra a leer en… ¿en qué fiesta creen que se lee la Meguilat Qohelet? En sukot, la fiesta de los tabernáculos o cabañas.

Y aquí hay un mensaje muy profundo que no debemos pasar por alto al acercarnos al estudio del Eclesiastés, que apropósito de su nombre,

<fue tomado de la Vulgata y es la forma latinizada del griego “Ἐκκλησιαστής”, y supone un intento de los LXX de traducir el hebreo “קֹהֶ֣לֶת” (qohelet), nombre del autor según 1,1. La traducción “predicador” de algunas versiones y comentarios no encaja ni el talante de la obra ni en la función que podría suponerse en su autor. El griego ekklesiastes traduce qohelet razonablemente bien. Ekklesiastes es “quien se sienta o habla en la asamblea (ekklesía)” término en consonancia con el título hebreo. En efecto, qohelet es casi con toda seguridad una forma participial del verbo qhl (קהל), “reunir en asamblea”, “convocar”. El sustantivo qahal, “asamblea”, derivado de este verbo, es traducido generalmente por ekklesía en los LXX.>[2]

Hace referencia a la acción de reunir en asamblea, convocar y es allí donde se encuentra otra práctica bíblica denominada “hakhel” la cual se nos narra en Dt. 31, 9 – 13

(9)  Moisés puso esta Ley por escrito y se la dio a los sacerdotes, hijos de Leví, que llevaban el arca de la alianza de Adonay, así como a todos los ancianos de Israel.  (10)  Y Moisés les dio esta orden: «Cada siete años, tiempo fijado para el año de la Remisión, en la fiesta de las Tiendas,  (11)  cuando todo Israel acuda, para ver el rostro de Adonay tu Dios, al lugar elegido por él, leerás esta Ley a oídos de todo Israel.  (12)  Congrega al pueblo, hombres, mujeres y niños, y al forastero que vive en tus ciudades, para que oigan, aprendan a temer a Adonay vuestro Dios, y cuiden de poner en práctica todas las palabras de esta Ley.  (13)  Y sus hijos, que todavía no la conocen, la oirán y aprenderán a temer a Adonay vuestro Dios todos los días que viváis en el suelo que vais a tomar en posesión al pasar el Jordán.»[3]

Podemos encontrar una conexión interesante en este acto del “הַקְהֵ֣ל ” – haqhel, palabra que podemos ver en el verso 12 como imperativo de “congregar”, teniendo la misma raíz de qohelet y que se llevaba a cabo en una fecha en particular, como se puede ver el verso 10, la fiesta de Sukot, o de las tiendas.

La fiesta de Sukot es uno de los momentos de mayor alegría dentro del ciclo festivo del calendario hebreo por varios motivos: es el tiempo de la cosecha, es tiempo de reunión familiar, de celebración, en fin. Y es allí donde nos podemos preguntar ¿por qué un libro tan complejo que ha sido objeto de diversas interpretaciones, siendo la abrumadora mayoría de ellas las que lo han catalogado de escéptico, cínico, estoico, lúgubre, incluso profundamente fatalista. Tenga su lectura en Sucot, la festividad también llamada “Zeman Simjateinu” (“la fiesta de nuestra alegría”)?

Es más, Sucot es tambien “Jag Haasif”, “la fiesta de la cosecha”, y remite, por tanto, al tiempo que nos es dado para regocijarnos en nuestros finitos logros. En realidad, deberíamos sumar a lo ya mencionado el concepto mismo de “sucá”. Morar bajo la sucá, un “hogar” por definición transitorio”, implica dar cuenta de que todo en la vida lo es, de que nada es para siempre.

He aquí el punto de contacto entre festividad y texto:

 tal como afirma el Rabbi Robert Gordis, los dos temas básicos de Kohelet son “la inevitabilidad de la muerte y el deber supremo del hombre de obtener lo máximo de ella”.

A través de su enigmático entramado, Eclesiastés nos estaría sugiriendo que la verdadera felicidad espera latente en cada instante, que la felicidad genuina reside en gozar plenamente de cada hora que nos es dado respirar.

Para apelar un poco a la forma sapiencial de la tradición hebrea quisiera compartir un relato del midrash[4] “Eclesiastés Rabá 5:14”:

Los rabinos comentan: la vida del hombre puede compararse con el zorro que se encontró con una viña cercada por todos lados.

El zorro halló un pequeño agujero e intentó ingresar a través de él. Pero no pudo porque la abertura era demasiado estrecha. ¿Qué hizo? Ayunó durante tres días hasta que quedó flaco y pudo entrar a través del agujero. Una vez adentro, el zorro comió las uvas y engordó. Cuando quiso salir no pudo traspasar el agujero. Entonces volvió a ayunar durante tres días hasta que adelgazó y pudo salir. Una vez afuera, el zorro se volvió hacia la viña y dijo: “¡Viña, viña!, ¡qué buenos son tus frutos! Todo lo que albergas es hermoso y digno de elogio.

¿Pero de qué sirves? Así como uno entra en tí, así debe salir”

¡Lo mismo sucede con este mundo!

El verso 14 del capítulo 5 de Eclesiastés, que es el versículo base del anterior midrash dice:

Como salió del vientre de su madre, desnudo volverá, como ha venido; y nada podrá sacar de sus fatigas que pueda llevar en la mano.

Teniendo entonces un acercamiento al texto desde el contexto planteado podemos avanzar en otros detalles del libro tales como, el autor:

Según el Midrash Shir HaShirim Rabá 1:1, el rey Salomón habría escrito el Cantar de los Cantares en su juventud, el Libro de Proverbios en su edad adulta, y Eclesiastés en su vejez. Por otra parte, la investigación académica crítica sitúa la autoría de este último texto centurias más tarde, en el contexto del surgimiento de la filosofía estoica. Aunque hace casi un siglo se expuso la tesis de la diversidad de autores para poder explicar las aparentes contradicciones de la obra, en la actualidad no existe ningún comentarista que defienda tal opinión, ni tan siquiera en línea de hipótesis.

La fecha y el lugar de composición:

El libro fue escrito mucho tiempo después de Salomón, probablemente en el S. III a. C. La línea de razonamiento es triple: tipo de hebreo usado, estilo de la argumentación de Qohelet y su lugar en la historia de las ideas. Sobre el lugar de composición es muy fuerte la evidencia de una sede palestina, en particular Jerusalén. Las referencias a las condiciones climáticas tales como el carácter impredecible del tiempo, la dependencia de la lluvia y de la dirección del viento (11,4; cf 1,6) y la sucesión de las tormentas (12,2) no se corresponden con las condiciones climáticas de Egipto; reflejan más bien las de Israel.

Sobre la estructura de la obra podemos encontrar muchas y variadas opiniones, quizás convenga tener en cuenta la advertencia de L. Alonso Schokel: «Es imposible saber con certeza cómo compuso el autor su obra. Llamados a ilustrar su forma, pensaríamos en el modelo de un diario de reflexiones personales. Nunca se establece de antemano el tema; no hay ningún tema que imponga un desarrollo previsto de antemano; un tema puede aparecer de nuevo con variaciones y metamorfosis, sin excluir interferencias temáticas“.

Para concluir quisiera compartir algunos datos curiosos sobre la obra:

  • La palabra hebrea “Hebel”, traducida generalmente como “vanidad”, aparece 73 veces en todo el TANAJ de las cuales más de la mitad se halla en el Libro de Eclesiastés.
  • El vocablo “Hebel” tiene diversas acepciones, entre ellas: “vanidad”, “vacuidad”, “futilidad”, “insensatez”, “inutilidad”, “absurdo”, “soplo”.
  • “Hebel” es también el nombre propio de quien fue, según el Génesis, asesinado por su hermano Caín.
  • En el Libro de Eclesiastés se emplea cuarenta veces la palabra “Elohim” para hacer referencia a Dios, pero no aparece en ningún momento el nombre divino “YHWH” en su formato de tetragrama. (Según la tradición judía, “Elohim” alude al atributo divino de estricta justicia en tanto que “Adonai” hace referencia al atributo divino de misericordia. “Elohim” alude a Dios en su aspecto universal, como autor y Señor de toda la Creación mientras que “Adonai” se constituye en el nombre personal de Dios en su relación con el pueblo de Israel)

 

Queridos lectores del boletín Shavua Tov les deseo una feliz fiesta: Jag Sucot Sameaj!

Buen inicio de ciclo de Torá.

 

BIBLIOGRAFIA

BERINSTEIN, Judith. Polifonias del Tanaj – El libro del Eclesiastés, JCCenters , 2009

Biblia de Jerusalén, Descleé de Brouwer Bilbao, 4ª edición. 2009

DORÉ, Daniel. Eclesiastés y Eclesiástico o Qohélet y Sirácida, Estela Navarra: Ave Pamplona, 1997, Verbo Divino (cuaderno bíblico 91)

MORLA ASENSIO, Víctor, “El libro de Eclesiastés”, en Libros Sapienciales y otros escritos, Estela Navarra: Ave Pamplona, 1994, p.181 (Introducción al Estudio de la Bíblia, 5)

[1] La palabra TANAJ constituye, en realidad, una sigla: las letras hebreas que la forman (tav, nun y jaf) son las iniciales de los tres grandes grupos de libros que conforman la Biblia Hebrea: Torá (Pentateuco), Neviim (Profetas) y Ktuvim (Escritos o Hagiógrafos).

[2] MORLA ASENSIO, Víctor, “El libro de Eclesiastés”, en Libros Sapienciales y otros escritos, Estela Navarra: Ave Pamplona, 1994, p.181 (Introducción al Estudio de la Bíblia, 5)

[3] Biblia de Jerusalén, Descleé de Brouwer Bilbao, 4ª edición. 2009

[4] Midrash (מדרש; “explicación”, plural midrashim) es un término hebreo que designa un método de exégesis de un texto bíblico, dirigido al estudio o investigación que facilite la comprensión de la Torá. El término midrash también puede referirse a una compilación de enseñanzas midráshicas en forma de comentarios legales, exegéticos u homiléticos del Tanaj (Biblia hebrea). Toma elementos actuales para ejemplificar de modo comprensible textos antiguos. Proviene etimológicamente del verbo hebreo darâs, que significa «buscar, investigar, estudiar».

 

***

 


FB_IMG_1443589788094

Julio Rubio G. (Dudu)

Esposo de Andreina Castillo y padre de dos hijos (Eyal y Ayelet). Moreh (Maestro) de la Comunidad Mesiánica Yovel, trabaja con los jóvenes en su preparación para el bar mitzvah, dirige el ministerio de danza y audiovisuales. También enseña hebreo bíblico y moderno desde el año 2004.

 

 

Anuncios

La mutabilidad del arte y su razón estética

Una cadena de variaciones formales producidas por los cambios sociales

La estética ha tomado una gran variedad de significados a lo largo de la historia, la connotación que más fuerza ha tomado es aquella que sugiera la estética como un conjunto de atributos formales que se construyen como parte de un consenso colectivo que determina la normatividad en cuanto a los estándares de belleza, percepción y juicio.

En este documento la estética es una función, aquella función que determina el valor comunicativo que tiene una cosa, elemento, producto, sus características puramente intangibles, es pensar la función estética desde la perspectiva del diseño, del acto comunicativo, como la comunicación incidental que se logra a través de la conformación y construcción de un algo.

Hace un par de meses leía a Nina García, conocida escritora de revistas de moda y jurado del reality show norteamericano llamado Project Runway, en su artículo hablaba del papel que asumía la ropa, en particular aquella de diseñador, en el ejercicio de plasmar la realidad, y mostraba ejemplos de cómo los diseñadores entienden los cambios socio-políticos, las guerras y la afectación ambiental desde la conformación de patrones formales que se ven reflejados en sus creaciones. Eso me llevó a mis días en la universidad, cuando estudiábamos el arte del siglo XIX y XX y recuerdo que los artistas de vanguardia encontraron en la música, la danza, la pintura y la escultura una forma de retratar la guerra. Estos hijos de la guerra, los que sobrevivieron y crecieron para ver los estragos de las balas tenía una forma contraria de pensar, respecto todos los esquemas mentales del siglo XVII y XVIII.

Y si lo pensamos nosotros estamos experimentando los cambios de una generación golpeada por una sin número de problemáticas sociales, económicas, políticas y ambientales. Nuestro discurso se ha construido en la vorágine de las conspiraciones que mueven los mercados, a la vez que recibimos información de grupos contrarios que buscan dignificar al ser humano desvirtuándolo de su entorno matérico. Pero ninguna expresión permite la construcción de una realidad individual, con un pensamiento autónomo y una postura clara que pueda construir conocimiento, creería que somos la generación que resume, comprime y defiendo un discurso que no conoce.

El arte no se exceptúa de este paradigma abrupto de sustento intelectual, por el contrario, el arte moderno danza al son del mejor postor. Es difícil encontrar representaciones de una realidad que respondan a la sensibilidad del artista, en contracorriente, están las expresiones funcionales que buscan amortiguar la falta de sentido de existencia de un producto. Justificar nunca ha sido más necesario, porque las marcas compiten por agregados que en mi opinión alejan sus objetos de su realidad funcional. Y así el ciclo retorno al origen y comienza de nuevo a funcionar la maquinaria productiva que olvida al hombre en su engrane de acciones.

Pero en todo panorama desalentador existe sin duda la pureza de algunas expresiones que siguen dándose por amor al arte, en razón del sentir, de la pasión, de la sutileza que puede ser interpretada con tanta subjetividad y puede cambiar paradigmas. Previamente nombraba a Nina García, reconozco que en varias ocasiones me he sentado a ver Project Runway, pero nunca he entendido al diseñador de modas, me parece un sujeto de lo más extraño, una raza que entiende la vida desde otra esfera de conocimiento. Viendo el programa, escuchaba los argumentos de los diseñadores cuando explicaban sus creaciones, me ha llamado la atención ver como en el discurso la afectación de problemas sociales toma un papel protagónico en la composición de los trajes. Me siento aliviado, porque, pese a que bajo mis criterios nadie podría usar esos trajes, hay personas que siguen plasmando realidades en sus oficios.

Entro de nuevo en una acalorada discusión conmigo mismo, pues considero que los diseñadores no somos artistas, o bueno, ese es el discurso que se nos vendió durante 6 años en la academia. Tecnicistas diseñadores que se empujan en una contienda semi-bélica para definir al diseño lejos de una relación cercana con el arte. Perdimos tanto tiempo definiendo que somos, y el quehacer lo olvidamos, lo dejamos relegado a la tangibilización de un significado que se vanaglorie en los diccionarios más cotizados del mundo. Ahí es donde fallamos, ahí es donde nos perdimos.

Pero yo he construido mi postura, creo que el diseño debe asumir el papel del arte, no pretendo generar una discusión con la cual no se llegaría a ningún sitio, creo que lo importante es entender que la función estética debe ser una bandera de cambio, un faro de luz que permita a las personas en el futuro entender la realidad de nuestra era, sin importar los argumentos insulsos de marcas de garaje, sino el sentir de una generación.

El arte está mutando fuertemente, ver a artistas trabajar para industriales los aleja un poco de su razón de ser, pero bueno, entendamos que eso también puede ser un paradigma respaldado por discursos mal fundamentados. Pero si hay razón en esto, quiere decir que el diseño, la construcción de una línea objetual definida puede ser entendida como arte, pues se gesta en el seno del mundo consumista y tiene un valor estético que incide en la forma comportamental de los sujetos.

Si el arte está mutando, en consecuencia, el diseño pudo llegar a ser en su momento, siglo XIX, un hijo negado de este, ese bastardo que en su afán de encontrar su identidad quiso redefinir los dogmas formales e ir más allá de la relación que se lograba con un objeto de apreciación, cuya función simbólica era su todo, entonces el diseño agregó su función estética y su realidad funcional y en esa carrera negó al arte como parte de su historia.

Yo pienso que estamos encontrando una relación estrecha entre el arte y el diseño, y creo que el diseño debe ser el siguiente en dar un paso firme para retratar a las sociedades, para dejar huella de lo que somos en este momento de la historia y para construir una serie de manifestaciones tangibles e intangibles que en relación puedan comunicar lo que como diseñadores sentimos y pensamos del mundo.

Sin embargo ya se está haciendo. Existen, como en toda disciplina, bifurcaciones del diseño, aquellas especialidades que hacen de la disciplina algo enriquecedor, en particular el diseño social, es una especialidad que busca construir realidades objetuales en cooperación con comunidades que necesiten proyectos para mejorar sus condiciones inmediatas. Este enfoque del diseño está cambiando el constructo de representaciones que el sistema ha conformado como parte de su existencia. Los diseñadores sociales persiguen mejorar realidades, pero también plasmar las condiciones a las que poéticamente nos gustaría llegar.

La estética tristemente no es fiel a la realidad, es brusca con las pequeñas comunidades y no se amolda a las necesidades particulares de cada uno de los seres que conformamos este mundo. Es nuestro deber desarrollar elementos estéticos que interactúen como un conjunto de sentires que además puedan ser entendidos desde su composición formal por cualquier persona que puede apreciarlos.

Detenernos nunca ha sido más importante, la estética personal, o los fragmentos de ella, deben ser fortalecidos en miras de la construcción de un discurso transparente, donde la hipocresía y las apariencias desaparezcan, en donde cada expresión o manifestación de rebeldía tengan un respaldo conceptual, construido desde el individuo y fortalecido en comunidad. Entender que somos seres sociales pero que nuestra ética es tan personal como nuestro discurso. En ese momento podremos hacer de nuestro diario vivir una manifestación artística, ligada a la cadena de eventos que golpean nuestra vida, pero que tiene un valor de apreciación subjetivo y con un nivel de razonamiento que se construye con el entendimiento de todos los fenómenos. En ese momento podremos dejar de estar dominados por los conocimientos totalitarios reposados en los altares de los movimientos socio-políticos y construir nuestro propio camino.

Buena Semana!

 

***

 


1796053_10203519789457322_4258790143571812827_o

Andrés Felipe Calderón Osorio                                          Callado e inexpresivo, poco social e introvertido, quizá un poco seco y en ocasiones distante, pero la portada de un libro esconde un discurso un poco más amable. Para los más cercanos Chillis, como profesional Andrés, en la música Felipe (Pipe), un loco más, o bueno un intento de loco, que trata de analizar la pluralidad de expresiones que se reflejan en nuestro entorno, como causa de nuestro actuar o como pinceladas de nuestra herencia. De discurso complejo, pues en las palabras arte encuentro. No se aburra de mí, lo invito a hacer un ejercicio semántico al son de mis argumentos, la puede pasar muy bueno.

CONFLICTO, TIERRA Y AMOR: UN MODELO DESDE LA ESCRITURA BÍBLICA

Por Rocío Delvalle Quevedo

En estos tiempos próximos a Yom Teruáh y al plebiscito sobre el acuerdo con las Farc, comparto una humilde opinión desde mi fe y un enfoque ambiental.

En estos tiempos un tema que ha cobrado marcada relevancia es a lo que se ha denominado “El Post-conflicto”, consistente en un escenario de una sociedad en paz y posterior al conflicto como resultado de un posible acuerdo entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC. Algunos sectores de la sociedad afirman que todos los colombianos quieren la paz del país, y posan firmemente sus esperanzas en que con dicha firma cesará “El Conflicto” en Colombia o ¿debería decir los conflictos? Sin embargo, otros sectores de la sociedad se muestran un tanto escépticos sobre esta postura, no porque estén en contra de la paz, sino porque reconocen que este término de “El Post-conflicto” tiene un matiz totalizante que haría pensar a quien lo lea de forma desapercibida, que el único conflicto que Colombia tiene es esta guerrilla, cuando en realidad una de las causas generadoras de escenarios de violencia en el país, hunde sus raíces mucho antes incluso que un grupo como dicha guerrilla tuviera su origen, esto es, en la lucha por la posesión y el acaparamiento de la tierra.

Y es que una historia de violencia durante tanto tiempo en el país, no puede ser simplificada en términos de un acuerdo entre dos actores, cuando en realidad es un fenómeno que tiene todas las complejidades que requerirían su análisis desde un pensamiento ambiental. Por que como iremos viendo, es un fenómeno que se desenvuelve en medio de diferentes ecosistemas en el territorio nacional, cuyos recursos son los que en realidad entran en disputa. Porque esa “tierra” no es simplemente un espacio que se puede entender en dos dimensiones en referencia a la cantidad de área que tiene uno u otro actor social, sino que es una referencia a todo un sistema de vida, que comienza en un compartimento llamado suelo, un teatro de la vida, sobre el cual no solo viven los humanos, sino que dentro y sobre él viven un sin número de especies de animales, plantas y otros tipos de organismos, y en el cual se dan toda clase de interacciones entre las diferentes especies y de estas con las condiciones del medio (procesos geológicos, climáticos, físicos y químicos), y que permiten la vida y supervivencia del ecosistema y del mismo ser humano (Cortés-Lombana, 2004).

A menudo esta visión profunda y más amplia es ignorada debido a que la humanidad se encuentra en el ecosistema con una carga cultural tremenda, que le implican una serie de complejidades adicionales. En términos de organización social, existen diferentes grupos actuando dentro de la sociedad, que se organizan y articulan con un objetivo común hacia el cual caminan. A su vez, la humanidad llega con una plataforma tecnológica que la lleva a ir más allá de los límites ecosistémicos buscando su propio beneficio, pero que también la lleva a pasar muchas veces por encima de los límites sociales. Y, por si fuera poco, éstos grupos humanos son guiados por una grandísima carga simbólica de ideologías y visiones de mundo, que los motivan y pueden llegar a determinar ese objetivo común que tiene como grupo social, a utilizar en una u otra forma la plataforma tecnológica sobre la que llegan y en últimas a definir lo bueno o lo malo, lo lícito o lo ilícito, si se considera que algo les pertenece o no y si tienen derecho o no sobre la vida de otros seres (Angle-Maya, 1993).

En consideración a lo anterior, llegar a una comprensión total, y más aún dar una solución totalizante, como si fuera de la noche a la mañana, a la situación de violencia en la que ha estado en el país, parece más bien pretensioso y un poco traído de los cabellos. No digo que la firma de un acuerdo de paz, no pueda ser una contribución en ese camino en búsqueda de otra realidad social para nuestra Nación. Lo que digo es que hay otras tantas aristas que tiene el problema, que deben ser consideradas, y reconocidas también como generadoras de conflicto y violencia. Yo no soy experta en estos temas, por lo tanto tampoco me considero idónea para establecer una postura académica frente a ellos. En las páginas que siguen tan solo pretendo dar mi opinión como una colombiana que siente a su país en su corazón, que profesa una fe firme en el Creador de todo lo que ve y que tiene en las Escrituras dadas al pueblo de Israel, como modelo a la humanidad, la base de su cosmovisión y de la manera en que entiende el mundo.

Durante un semestre me he acercado al tema de “Conflicto, Tierra, Territorio y Paz”, a través de textos escritos y presentaciones orales de personajes como Darío Fajardo, Absalón Machado, Manuel Sarmiento, Paula Álvarez, entre otros. Gracias a sus aportes he conocido varios hechos históricos y actuales del país que se han relacionado con formas de violencia, con confrontaciones entre grupos sociales y en los que lo que está en juego es la posesión de la tierra. Situaciones en las que los grandes terratenientes ávidos de aún más tierras, mediante diferentes estrategias desposeían y desplazaban a dueños de pequeñas propiedades, algunas veces con el uso de la violencia y otras auspiciados por la legislación vigente en su momento o por las autoridades eclesiales en vigencia. Contratos de aparcería en los que aparentaban la intensión de buena voluntad de los grandes hacendados por darle trabajo a los que no tenían tantas posibilidades, pero que en últimas resultaba en una estrategia para que los hacendados acapararan cada vez más tierra, casi que de forma ilegal, y en los que los aparceros al final terminan siendo unos desposeídos de tierra de todas formas (Fajardo, 2014).

El periodo de violencia entre liberales y conservadores que entre otras cosas disputaban por la defensa de dos modelos diferentes: los primeros defendiendo la pequeña y mediana propiedad de una clase media rural, mientras los segundos defendiendo la gran propiedad. Y en medio del enfrentamiento entre estos dos partidos políticos no faltaron el despojo de tierra, las agresiones y hasta las masacres. El levantamiento de guerrillas que se oponían a una serie de medidas tomadas desde el Estado en favorecimiento de las élites a las cuáles se les concedían tierras en perjuicio de otros campesinos con menos favorecimientos que eran despojados. Pero a la vuelta de los tiempos de una u otra forma estas guerrillas también se convirtieron en factores generadores de desplazamiento. El levantamiento de grupos paramilitares, que se mostraban como actores armados contrainsurgentes, pero que también mediante la violencia generaron numerosos desplazamientos y masacres, para apoderarse de grandes extensiones de tierra (Fajardo, 2014). Y en la actualidad todo un seguimiento a un conjunto de transnacionales y grandes empresas que a través de asociaciones con pequeños propietarios de tierra campesina, o mediante la creación de numerosas empresas ficticias, acaparan grandes extensiones de tierra ya no ni siquiera privada, sino tierras del Estado, generando un despojo indirecto de tierras para estos campesinos con los que se asocian (pues al final los que deciden qué hacer con la tierra son las grandes empresas y no el campesino) o de las familias que serían beneficiados con la restitución de esas tierras que ahora están en manos de las grandes empresas (Álvarez-Roa, 2015).

En estos ejemplos, hay diferentes momentos históricos, diferentes actores, diferentes sitios geográficos, diferentes ecosistemas, pero se ve una misma y triste realidad un grupo de personas que busca adquirir una tierra (porque no tiene o porque ambiciona aún más) despojando a otro grupo de personas de su lugar, de su hábitat, de su espacio vital. Además del grupo social correspondiente según el caso, uno de los principales perjudicados en este patrón que por años ha predominado en el país, es el conjunto de ecosistemas que en él se encuentran. Porque mientras estamos enredados en enfrentarnos los unos contra los otros sobre quién es el dueño o debe ser el dueño de un pedazo de “tierra”, no hemos tomado el tiempo para pensar en conjunto como Nación en el ecosistema que nos sostiene, en cómo funciona y de acuerdo a esto como deberíamos nosotros funcionar. Porque la lucha por la tierra no es un asunto solo de titulación sino de apropiación también de los beneficios y recursos que hay en ella. Y el problema es que en ese proceso de quitar la tierra unos a otros, todos agotamos de forma incontrolada y alteramos el funcionamiento sano de los ecosistemas. Ejemplo de esto es la continua expansión de la frontera agrícola que se ha dado en el país, como resultado de que muchos grupos sociales que han sido desplazados de sus territorios originales, buscan alternativas de supervivencia en tierras no colonizadas aún, que en general eran ecosistemas no intervenidos, y de esa manera, tras el asentamiento de estos grupos humanos, los nuevos desplazados serían los otros seres no humanos habitantes de ese ecosistema en el que irrumpían los grupos humanos.

Ante un panorama como el que revisamos en este momento, se podría tener la tendencia a asumir una postura de identificar quién es el malo y quién es el bueno, pues muchos tratan de identificar las motivaciones que tenían unos para “atacar” y otros para “resistir”. Sin embargo, desde mi postura de fe, me resisto a seguir dicha tendencia y definir quién es bueno y quien es malo. Porque según lo que yo creo, el único que tiene derecho a hacer juicio sobre nosotros, sobre la humanidad, es el Altísimo. Y porque entiendo que si bien hay algunas acciones que sí pueden ser buenas o malas, realmente nadie sino Él puede llegar a conocer las verdaderas intenciones del corazón y realmente como cada ser humano actúa, qué hace y que no hace. Hay factores en todos estos casos históricos que desconocemos, la historia siempre es contada por alguien que puede tener uno u otro sesgo, y tal vez nunca vamos a llegar a conocer todos los elementos necesarios para hacer un juicio completamente satisfactorio. En este orden de ideas todos somos seres humanos y creo que los diferentes actores y grupos de actores han cometido errores, en su interior hay tanto “buenos” como “malos”. Por tanto no soy quien para decir quien debe quedarse con la tierra y quién no. Y aunque me pareciera la solución más práctica que todo se quedara tal y como está en este instante y que a nadie se le volviera a quitar lo que tiene en este momento, eso también sería injusto, porque hay en este momento quien no tiene nada y hay quienes tienen de más.

Considero que el problema realmente radica en el corazón de cada ser humano. Porque las posibles soluciones en cuanto a legislación, al aspecto judicial, al cambio de una u otra forma de gobierno, de uno u otro modelo económico, surgen del corazón de los dirigentes y los dirigidos. De reconocer que existe un creador de este planeta en el que vivimos y que como tal sabe mejor que nosotros cómo funcionan los ecosistemas, y cómo funcionamos nosotros como seres sociales. Y que nos dejó un manual con una instrucción superior a cualquier otra, el amor.

Amor al prójimo, amor al resto de la creación. Un amor que se traduce en no pensar el mal contra mi más próximo y ni aún contra mi más lejano. Amor que invita a no mentir, a no robar, a no matar, a no desear los bienes de mi prójimo [Éxodo 20]. Ahí está muy claro, si la ambición de algunos no los hubiera llevado a desear cada vez más tierra, a desear la casa del otro, el sitio donde vive, la tierra del otro, no hubieran llegado a mentir (como lo hacen los que crean empresas falsas por ejemplo) para conseguir su objetivo, ni mucho menos a decidir sobre la vida de otro ser (todas las terribles masacres que relata la historia), para al final robar, porque así le llama cuando se toma algo que no le pertenece.

Cuando Adán y Eva estaban en el jardín del Edén ese era su lugar, donde recibían la provisión de Di-s a través del ecosistema, donde estaban en armonía con las otras especies, pero desde el momento de la caída, por sus propios errores, fueron desterrados, y de ahí en adelante creo que de una u otra forma todos los seres humanos inconscientemente recibimos esa herencia de estar buscando el resto de nuestras vidas ese Paraíso perdido. Sin embargo, hay una palabra especial que se encuentra en [Jeremías 29:5-7], en la cual dice: “Construyan casas y habítenlas; planten huertos y coman de su fruto. Cásense, y tengan hijos e hijas; y casen a sus hijos e hijas, para que a su vez ellos les den nietos. Multiplíquense allá, y no disminuyan. Además, busquen el bienestar de la ciudad adonde los he deportado, y pidan al Señor por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad”. Según esto, más allá de estar o no estar en la tierra que era originalmente nuestra (por cuanto estas palabras se le dicen al pueblo de Israel que estaba exiliado de su tierra), el asunto es amar al prójimo y amar a la creación y de esta manera sea donde sea que estemos vamos a procurar el bien de esa tierra en la que nos encontremos. Lo cual se traduciría en una vida armónica en la medida de lo posible con el ecosistema y con el prójimo.

En la Escritura bíblica se encuentra un ejemplo muy interesante de manejo de la propiedad, según ciclos de siete años y de 50 años, en lo que se conoce como el año de remisión (Shemitá por su transliteración en hebreo) y el año del jubileo (Yovel por su transliteración en hebreo) respectivamente. Y lo que me parece interesante es que dentro de este modelo cabía la posibilidad de que hubiese personas que les iba mejor económicamente que a otras; a veces sí, tenían que venderse como esclavos incluso, y había transacciones de la tierra entre unos y otros. Sin embargo, había unas regulaciones según las cuales al que le estaba yendo mejor económicamente compartía gozosamente con el que no le había ido también, con la viuda y con los huérfanos. Unas regulaciones que protegían la integridad del que por un tiempo tenía que trabajar para otro mientras salía adelante. Que evitaban que unos se aprovecharan de otros, y se hicieran daño, porque eran regulaciones basadas en el amor. Que después de cierto tiempo todas las propiedades volvían a sus dueños originales sin ningún tipo de prebenda [Levítico 25:10]. Porque era un modelo de sociedad que reconocía que la tierra no le pertenece a ningún ser humano, que sea dueño de esta a perpetuidad y pueda hacer lo que quiera con ella, sino que el único dueño de la tierra es el Altísimo y que Él nos puso en este mundo, siendo la tierra un don preciado para nosotros [Levítico 25:26]. Un modelo en el que los cultivos eran fuente de provisión para todos, en los que aún los pobres, huérfanos y viudas, que carecían de recursos podían entrar y saciar sus necesidades básicas, claro está sin abusar y tomar más de lo que necesitaban [Levítico 23:22; Deuteronomio 23:24-25], contrario a un modelo de enriquecimiento egoísta, que deja sin comida a su propio pueblo por el ansia de poder y de dinero. Y en medio de este modelo de amor de unos por los otros, y de orden social, había incluso la posibilidad de dejar descansar a la tierra cada siete años (una muestra de amor), para que se recuperara, para que tomara un respiro, visto de otra manera para que restaurara sus funciones ecosistémicas y se regenerara [Levítico 25].

Entiendo que los tiempos y los espacios son diferentes, que ya hemos cometido muchos errores y pensar en una solución para la violencia y aún para los problemas ambientales del país parece tan lejana e imposible. Pero mi apuesta es por creer que cada uno de nosotros en un clic de su vida, pueda dejar entrar en su corazón el amor del Creador, y que este amor empiece a su vez a brotar hacia los demás, y podamos vivir todos bajo la instrucción del amor, un amor que es paciente,  bondadoso, no es envidioso, ni jactancioso, ni orgulloso, que no se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor, no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad, un amor que todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta [1 corintios 13:4-7], que se extienda incluso al amor por el resto de la creación, y tal vez si todos tuviéramos este cambio en el corazón realmente llegaría a cambiar la sociedad y salir de esta crisis ambiental en la que estamos.

Referencias
Álvarez-Roa, P. (2015). El acaparamiento, extranjerización de tierras y el modelo agroindustrial de la Orinoquia. Revista Semillas.
Angle-Maya, A. (1993). La trama de la vida: Bases ecológicas del pensamiento ambiental. Bogotá: Dirección General de Capacitación – Ministerio de Educación Nacional Colombia – Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) – Universidad Nacional de Colombia.
Cortés-Lombana, A. (2004). Suelos Colombianos: Una mirada desde la academia. Bogotá: Universidad Jorge Tadeo Lozano.
Fajardo, D. (2014). Estudio sobre los orígenes del conflicto social armado, razones de su persistencia y sus efectos más profundos en la sociedad colombiana. Bogotá: Universidad Externado de Colombia – Comisión Histórica del conflicto y sus víctimas.

 

***

 


IMG_5236

Soy Bióloga de la Universidad Nacional de Colombia y creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna. En la actualidad estoy cursando una maestría en Medio Ambiente y Desarrollo también en la Universidad Nacional. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

 

La historia que nos han contado y el valor de las historias.

Por Andrés Felipe Calderón Osorio

La facilidad de contar historias es algo inherente a la humanidad. Como parte del ejercicio de entender nuestro entorno, los hombres hemos creado historias, algunas inspiradas en constructos imaginarios, otras en aventuras vividas y otras tantas que nos han sido heredadas en el seno de nuestro entorno inmediato o proximal. La narrativa se ha convertido en el discurso metamórfico de nuestra especie, por tanto, muchas historias se han asentado profundamente en las sociedades y han sido expresadas a través del arte.

La música, el teatro, el cine, la poesía, la danza, son expresiones artísticas, cuyo trasfondo no es otro que una historia, algunas milenarias que ganan fuerza en cada generación, otras que retratan los hechos particulares de una realidad. Las historias han construido la realidad en la que vivimos, de cierta forma somos protagonista de una inmensa historia.  

Pero en el siglo XXI no tenemos una libertad creativa para moldear nuestro personaje como quisiéramos, la historia que nos han contado deriva de cientos de acciones del pasado, que han construido un trajín de situación a las que nos tenemos que enfrentar en nuestro día a día, a este conjunto de eventos diarios se les llamó rutina y se requieren varios aditamentos para poder ser parte de la maquinaria narrativa que nos ha sido impuesta.

Quizá usted está familiarizado con los ismos; capitalismo, socialismo, humanismo, machismo, feminismo, entre otros, son los rostros que toma un enfrentamiento de ideologías que se fundamentan en los discursos de hombres que han moldeado nuestro mundo. En particular el capitalismo, que es una realidad pragmática de nuestro contexto, “no por referirme a Colombia, más bien considerado un caso global”, este ha determinado un estilo de vida peculiar, en el cual el dinero es el motor de la sociedad. Suena un poco crudo identificar que nuestra historia depende del dinero, pero como lo he dicho anteriormente, es la historia que nos han contado.

Vivimos pensando en nuestras finanzas, últimamente he escuchado más de lo que desearía el término – Yo no trabajo porque quiera, sino porque tengo necesidades –  eso me pone en una situación reflexiva, y es que pensar que el sistema y sus fundamentos nos empujan a ser parte de una maquinaría a la que ni siquiera queremos pertenecer, es la esencia de la frustración humana. ¿Acaso vivimos frustrados?

Entonces cuando el panorama de este texto se vuelve tan frío, recuerdo a un trompetista con el que toque hace algunos años, lo recuerdo como un personaje salido de una historia para niños; ahora que lo pienso nunca lo vi triste, frustrado, inquieto, por el contrario, siempre tenía una sonrisa en el rostro. Una vez le pregunté qué quería hacer con su vida, me contestó que quería ser músico, matemático, escritor, viajero, médico. Esa respuesta me dejó un poco desconcertado, para mi generación uno debía tener un camino claro a seguir por lo menos un año antes de dejar el colegio.

Debo admitir que nunca entendí a las personas, cada quien vive con sus prejuicios, sus temores, sus ideas produciendo acciones que en consecuencia determinan sus historias y afectan las historias de las personas a su alrededor. No quiero decir en este texto que seamos artífices de una realidad marcada únicamente por el dinero, por el sistema, por la maquinaría consumista, por el contrario, me aferro a creer que las historias tienen el poder de cambiar realidades. El valor de las historias es lo que, en mi opinión, nos aleja de la frustración humana.

Al principio mencioné que las historias mutaban en diferentes formas de expresión, las formas artísticas. La música, por ejemplo, es la compilación de historias encriptadas entre acordes y movimientos ritmo-melódicos. La danza las cuenta con alteraciones corporales, mientras que otras expresiones como el cine, el teatro y la poesía son más descriptivas. Todas estas expresiones nos envuelven en experiencias sensoriales que nos permiten romper la rutina y alejarnos de la superficialidad de la historia que nos han contado.

Creo fielmente que tenemos el poder de cambiar, soñar es indispensable, pero el desafío radica en saber volver esos sueños realidad. No podemos quedarnos en falsas promesas que nos engañan, el tiempo es un regalo con fecha de expiración, y así como el actuar de muchos hombres años atrás determinó nuestra realidad, debemos entender que somos artífices de la realidad de futuras generaciones. No sabemos cuánto tiempo nos queda en este mundo, no sabemos que nos depara el mañana, lo que si nos compete es seguir haciendo historias, viviendo en ellas, alejándonos de los falsos motores que mueven nuestra sociedad.

Antes mencioné que la fuerza que mueve el mundo es el dinero, o es lo que nos han hecho creer, pero si me lo pregunta, para mí la fuerza que mueve al mundo es la felicidad. No soy la persona indicada para hablarle de cómo ser feliz, no me interesa ser una inspiración o exponer mis ideas como un texto de auto-superación, solamente me permito compartirles que lo que me motiva a seguir adelante es hacer música en mi habitación, levantarme y poder dar un paseo por mi barrio, ver sonreír a mi mamá, cantar en la oficina, un beso, un abrazo. Esa es la historia que quiero vivir, la de un viajero despeinado buscando los sitios turísticos en un mapa viejo, la de un músico aislado en una cabaña en medio de la nada, la de un escritor con una vieja máquina de escribir y un café en la mano, la de un diseñador que pueda hacer cosas que cambien vidas. No me interesa el dinero y las mágicas soluciones que trae consigo en esta realidad, me interesa crear recuerdos, esos que en la vejez me harán reír a carcajadas o esbozar una sutil lágrima.

Tal vez este mundo esté muy mal, tal vez nos preocupamos demasiado por lo que hacen los demás que dejamos de preocuparnos por nosotros, no lo sé, pero lo único cierto es que nuestra vida es nuestra historia y solo nosotros podemos moldearla como queramos, quizá no es el camino que los demás quieran para nosotros, pero es el camino que nos impulsa a seguir y que nos hace felices, eso es lo que en realidad importa. Crea en el valor de su historia.

 

***


1796053_10203519789457322_4258790143571812827_o

Andrés Felipe Calderón Osorio                                          Callado e inexpresivo, poco social e introvertido, quizá un poco seco y en ocasiones distante, pero la portada de un libro esconde un discurso un poco más amable. Para los más cercanos Chillis, como profesional Andrés, en la música Felipe (Pipe), un loco más, o bueno un intento de loco, que trata de analizar la pluralidad de expresiones que se reflejan en nuestro entorno, como causa de nuestro actuar o como pinceladas de nuestra herencia. De discurso complejo, pues en las palabras arte encuentro. No se aburra de mí, lo invito a hacer un ejercicio semántico al son de mis argumentos, la puede pasar muy bueno.

 

HASATAN Y EL MARKETING DEL MAL

Por Sebastian Molina

Tengan cuidado de que nadie los engañe —les advirtió Yeshúa—. Vendrán muchos que, usando mi nombre, dirán: “Yo soy el Ungido”, y engañarán a muchos.  [Matisyahu – Mateo 24:4]

Eran las nueve en punto de la mañana. Me encontraba en el auditorio de una de las universidades más reconocidas a nivel nacional. La razón: la asistencia a un foro universitario sobre las últimas tendencias en marketing a nivel mundial. Y estando sentado allí, le fue concedida la intervención al primer forista del día; un hombre joven, excelente presentación personal tipo “Yupi”, con un gran recorrido profesional, y un sin número de títulos logrados en varias universidades del exterior. Su mensaje de entrada creo que fue el que más recuerdo, y el que más me impactó, al punto que me llevo a hacerme una reflexión un poco jocosa, ¿…acaso estaré en el oficio equivocado? El hombre con una gran sonrisa y con un excelente dominio del público empezó diciendo algo así como: “La gente dice que nosotros, los profesionales del marketing, cuando muramos iremos directo al infierno, y la razón es muy sencilla, se nos paga para persuadir (manipular) a quienes pueden ser nuestro mercado potencial…”.

Inicio este artículo con una vivencia profesional, ya que es importante dar a conocer cómo en la actualidad el libre albedrío pretende ser amañado o manipulado por fuerzas oscuras. Para esto, es necesario recordar que hasatan es todo lo contrario a HASHEM. Es decir, El Eterno, como en alguna ocasión le escuché al Pastor Raúl, es un caballero y es respetuoso con nuestras decisiones; por eso el libre albedrío. En cambio, el enemigo es opresor, imponente, y siempre busca manipular para buscar su propósito.

En la Parasha “Ree” se nos habla de “Observar!”, como una invitación a lo que debemos hacer después de escuchar los mandamientos. Es decir, una forma en que Hashem nos quiere hacer ver el abanico de posibilidades de lo que puede suceder por un lado si obedecemos y por el otro si desobedecemos.

Si bien es cierto que desde el judaísmo se habla que el ser humano tiene una inclinación al mal, y el mismo es responsable de sus decisiones basado en lo que está bien o mal, no hay que ignorar que también este enfrenta entes que tratan de influenciar sus comportamientos. Por ejemplo: Juan es un hombre devoto que todas las mañanas antes de salir de su casa recita e interioriza un versículo de la Torá el cual le recuerda que no debe irse tras los impulsos de su corazón y deseo de sus ojos. De camino a su trabajo observa una gran valla publicitaria de la nueva temporada de “game of trhones” (una serie con escenas sexuales bastante explícitas). En la radio, escucha una cuña publicitaria de la nueva edición de la revista “soho”. Al llegar a la oficina está Yolanda, una compañera de trabajo que influenciada por la imagen y estereotipo publicitario de mujer bella y perfecta exhibe a través de ropa bastante ligera los nuevos atributos de su lipoescultura. Ya en la noche de regreso a casa, decide entrar al supermercado, allí la marca águila tiene dispuesta una modelo de protocolo de categoría “AAA” (triple A) con un vestido bastante ajustado, con colores llamativos alusivos a la marca, con el nombre del nuevo producto “águila light”, y para el colmo de males, hay un mensaje en su vestido el cual dice “bébela”, y como si eso fuera poco, en la caja donde va cancelar su compra escucha en los altavoces del supermercado la canción de regaeton del momento, la cual hace un llamado al desenfreno sexual. Conclusión… este hombre tendrá que llegar a casa y reprender todos estos estímulos satánicos.

Estamos posiblemente ante el dragón rojo del libro de revelaciones. Curiosamente en el marketing este color es considerado como el que llama la atención y estimula la mente de los consumidores. Y así como el dragón tiene varias cabezas, el marketing de la actualidad tiene diferentes medios para transmitir su mensaje: internet, radio, televisión, prensa, publicidad exterior, marketing off line, entre otros.

Mi propósito no es satanizar mi profesión, pero si considero necesario dar a conocer lo que Hasatan está haciendo con este oficio, el cual, se ha vuelto tan representativo después de la revolución industrial.

El marketing dejó de ser una simple profesión ligada al “vendedor puerta a puerta”. Ahora es un monstruo experto en antropología, psicología, y sociología. Su principal fundamento parte de una teoría desarrollada por uno de los fundadores y principales exponentes de la psicología humanista; les hablo de la PIRÁMIDE de necesidades de Maslow. Por ejemplo uno de los niveles más próximos a la punta de la pirámide son las “necesidades sociales”, en este se contempla por ejemplo la necesidad de sentirnos queridos y apreciados. Quizás algunos dirán ¿esto qué tiene de malo? En esencia nada. Sin embargo puede ser utilizado de una forma negativa (por eso el título de este artículo). Para explicarlo, bien podemos colocar el ejemplo de un hombre que es rechazado y es burlado en su círculo social por ser demasiado obeso, y a esto se le suma que ninguna mujer se fija en él. En ese orden de ideas el marketing según una investigación confirma que esta persona necesita sentirse querido y apreciado, es decir, su necesidad no es adelgazar. Por consiguiente una compañía lanza una campaña agresiva de un producto para adelgazar. El mensaje en medios: un hombre con un cuerpo perfecto sostiene en su mano el producto rodeado de mujeres y siendo envidiado por otros hombres!

Una de las estrategias del marketing es repetir constantemente el mensaje hasta que este se arraigue en el pensamiento del consumidor, a tal punto que este no vea otra alternativa que ceder ante el.

“Los publicitarios y los especialistas en “marketing” saben muy bien que la manera de fijar un mensaje en el público es repetirlo una y otra vez. Por eso no pierden ninguna oportunidad en la cual sea posible difundir su eslogan a través de todos los medios posibles”. R.S Arush (En el jardín de la fe).

Actualmente, el enemigo está utilizando todas las estrategias de marketing para difundir e imponer sus mensajes, en especial el de la inmoralidad, el humanismo, y el de un nuevo orden social, económico, político y religioso. Por ejemplo, es impresionante ver y escuchar la agresividad de las campañas publicitarias para promocionar una nueva ideología a través de la simbología pagana, satánica y ocultista como los triángulos, “el ojo que todo lo ve”, portales que se abren, etc. Ningún medio se escapa; las películas, los eventos a gran escala como los actuales juegos olímpicos, la música, relativamente casi todos los medios. En resumen, es fácil detectar cual es el mensaje que quieren fijar.

A los que no creen se les quiere sesgar, mostrándoles que “su camino”, el del mal, es la verdadera salvación y los que creen se les quiere hacer cambiar de parecer.

Ahora, las iglesias tampoco escapan. Hace poco, asistiendo a una clase de la especialización que realizo, escuche algo bastante impactante. El profesor, un ateo experto en desarrollo de estrategias de marketing basado en investigación de mercados y tendencias de consumo nos confesó a todos los estudiantes que la clave de éxito de una de las iglesias cristianas más grandes de Bogotá había sido gracias a su trabajo. Que a raíz de un estudio realizado, detectaron que mensaje clave transmitir, como condicionar, y como fidelizar; todo en torno a un falso dios que ya para nadie es un misterio, la prosperidad y el dinero fácil.

En definitiva, el pueblo de HASHEM ha entrado en tiempos de guerra. Debemos comprometernos a que por cada acción del enemigo nosotros tenemos que triplicar nuestras acciones de fe. Tendremos que volvernos estrictos, ya que los tiempos laxos han pasado a la historia.
Shavua Tov!

 

***

 


11150884_10152814909171593_7159711113410870744_n

Sebastian Molina M                                                        

A sus veintitrés años conoce al Señor en un contexto cristiano. Al poco tiempo de conocerlo siente un llamado a las raíces hebreas de la fe y es allí donde llega a la comunidad Yovel a finales del año 2009. Casado con Angie Ramírez en la Kehilat Yovel y con su hijo Eitan, hacen parte de una de las familias que conforman la comunidad. En la actualidad, además de escribir artículos para la revista digital Shavua Tov, sirve en el ministerio de jóvenes, y dicta clases a los chicos de “cerca al mandamiento”.

Cómplices del silencio

Por Andrés Felipe Calderón Osorio

Como introducción a este artículo, me gustaría agradecer a la familia del boletín Shavua Tov por permitirme ser parte de esta publicación que ha tenido tan excelente manejo y en la que en ocasiones pasadas he tenido la oportunidad de aportar algo, que lejos de criticar, polemizar o instaurar una postura totalitaria, persigo el objetivo de mostrar un poco quien soy, de compartir algo de los conocimientos que he podido adquirir y, porque no, de buscar una construcción que llegue a las personas que comparten conmigo en este medio.

Hace poco más de un mes escribí un artículo titulado “Los rostros del conflicto”, en un principio su objetivo era enviar una invitación para leer y compartir experiencias acerca del libro del escritor R. Golschmidt (Destinos Truncados), sin embargo, el ejercicio histórico que se desarrolla en esas 300 páginas me llevó a contextualizar nuestra situación actual y reflexionar en el papel de las organizaciones gubernamentales en el proceso de construcción de una memoria histórica transparente.

A pesar de los tantos intentos de encontrar algún material que datara la historia del conflicto armado en nuestro país, grande es la decepción que me llevé al solo ver que la tarea estaba siendo ejecutada solamente por una, de las tantas organizaciones y mecanismos que deberían estar haciendo un esfuerzo en este proyecto. Sin embargo, el documento ¡Basta Ya! del Centro Nacional de Memoria Histórica me dio una voz de aliento en un camino que aun debemos construir en conjunto, porque finalmente son nuestras voces, historias e inclusive cicatrices las que deben quedar plasmadas en ese ejercicio de reconstrucción de memoria colectiva.

El pasado 27 de Julio tuvo lugar un conversatorio con el escritor del mencionado libro (Destinos Truncados), me asombra ver que varios de los asistentes no se tomaron la tarea de ojear siquiera la reseña del libro, a pesar de ello se llevó a cabo una discusión que en su intento de analizar de forma global la sintaxis del texto, permitió construir una serie de reflexiones que articulan esfuerzos en la tan anhelada reconstrucción de la shoá.

WhatsApp Image 2016-08-25 at 16.45.20

 

Una de las reflexiones que se dio en el marco de este conversatorio fue concluir que la ceguera social y el temor a las consecuencias que pueden acarrear ser parte de una ola de desacuerdos respecto a los ideales políticos de momento son los detonantes de los grandes atropellos que se han tenido lugar en diferentes espacios y momentos de la de historia.

De momento eso me trae al contexto nacional una vez más, y es que pensar ser la voz opositora, esa voz que se opone al político o partido de turno resulta ser peligroso. Nuestro país nos ha enseñado a callar, durante un poco menos de un siglo se ha convertido el silencio y la anuencia obediente en un ejercicio social que dista de ser una opción. Crecimos viendo a las voces del pueblo ser calladas por el estruendoso sonido de las balas, oímos historias de periodistas secuestrados, torturados, el dinero se convirtió en el medio para llegar a cargos públicos y una vez más el pueblo fue el que, con temor a hablar, pagó las consecuencias de ser cómplice del silencio.

La tiranía se sigue manifestando hoy en día, en nuestro contexto y en tantos otros. Creo que tememos a la idea de cambio, porque el cambio implica salir de la zona de confort, cambiar esquemas y fijar nuevos objetivos. Esa idea de cambio fue la que ató a tantos judíos a quedarse en una Alemania que amenazaba con destruirlos; esa idea de cambio presionó a cientos de familias rurales colombianas a cultivar coca por el bienestar de los suyos, esa idea de cambio detiene nuestro accionar en contra de los ultrajes de las fuerzas públicas y los mandatarios del momento, esa idea nos ha empujado a abanderar ese deplorable eslogan social “yo me quedo con lo mejor de lo peor”.

Actualmente en Latinoamérica existe una problemática, Venezuela atraviesa una crisis que los medios retratan por sus consecuencias económicas. Unos intereses priman sobre otros y obedientes a los medios aceptamos la realidad que nos muestran.

Hace un par de semanas que tomo Transmilenio de forma frecuente y en ese periodo me he encontrado alrededor de 15 refugiados venezolanos, todos con el mismo producto en mano, y la misma historia en labios. –Buscamos refugio de un gobierno opresor que nos está persiguiendo porque estamos en contra del caos que han patrocinado un nuestra bella Venezuela– y nosotros seguimos aterrados por las consecuencias económicas que acarrea la situación de nuestros vecinos. Más alarmante es la situación que viven en términos sociales; violencia, asaltos, inseguridad, falta de productos básicos son algunos de los problemas que engrosan la lista que sigue y sigue hasta límites inimaginables.

Muchos conflictos estamos viviendo, algunos por identidad, otros por construcción otros porque simplemente nos movemos al son de las ideas absurdas de nuestros gobiernos, lo que nos compete en este momento es ser gestores de cambio, puede que el término suene gastado e inclusive un poco anticuado, pero es una bandera que vale la pena izar, en aras de un mejor futuro, donde el silencio no sea una expresión del miedo que sentimos, sino otra herramienta más para construir una comunidad participativa e incluyente.

 

***

 


1796053_10203519789457322_4258790143571812827_o

Andrés Felipe Calderón Osorio                                        

Callado e inexpresivo, poco social e introvertido, quizá un poco seco y en ocasiones distante, pero la portada de un libro esconde un discurso un poco más amable. Para los más cercanos Chillis, como profesional Andrés, en la música Felipe (Pipe), un loco más, o bueno un intento de loco, que trata de analizar la pluralidad de expresiones que se reflejan en nuestro entorno, como causa de nuestro actuar o como pinceladas de nuestra herencia. De discurso complejo, pues en las palabras arte encuentro. No se aburra de mí, lo invito a hacer un ejercicio semántico al son de mis argumentos, la puede pasar muy bueno.

¡Y LES ENSEÑARÁS A TUS HIJOS!

Por Julio Rubio (Dudu)

¡Ay de los que llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! [Isaías 5:20]

El pasado miércoles 10 de agosto de 2016 tuvimos una jornada especial a lo largo y ancho de nuestro país, en donde atendiendo a la invitación hecha a través de las redes sociales, ya que los “medios de comunicación” de nuestro país no quisieron o seguramente “no” los dejaron cubrir los plantones y marchas que se hicieron por la familia, por la educación. Estuvimos allí, como comunidad… como familia.

Difícilmente pensé que llegaría el día que tendría que pararme frente al Ministerio de Educación de mi país para defender el modelo educativo, que no debe ser cambiado solo porque ahora la ministra de turno, seguramente por sus inclinaciones sexuales, desea imponer a toda una nación!

No quise hacerlo solo, allí estuvimos precisamente con mi esposa y mis hijos… algunos nos dijeron que podría ser algo arriesgado, pero sabía que el espíritu que motivaba estos plantones y marchas era el adecuado, realmente era del Señor. A diferencia de cualquier otro tipo de marcha o plantones que vemos precisamente de quienes ahora nos acusan… son marchas que siempre terminan en vandalismo, grosería y antimotines (esas si las televisan)

Archivo_000

Mi hijo preguntaba: – ¿a quién le gritan Fuera!? Le decía: – hijo, a las cosas malas que quieren enseñar en los colegios y a la señora que lo representa. Entonces como que se animaba a unirse al grito común. Mi hija con un pito, ella aun no pregunta nada… pero seguro que más adelante cuando tenga conciencia me agradecerá que la haya hecho parte de la defensa de lo que será el sistema educativo en unos años.

Justo al finalizar el plantón, y recibiendo una imagen de cómo se veía la multitud de personas frente al ministerio tomada por una amiga comunitaria que por motivos laborales se encontraba allí, me avisa que tuvieron que desalojar el lugar por que tembló! Si… como en la época bíblica de los grandes, que luego de sus oraciones la tierra se conmovía ese sin duda fue el sello de nuestro amado Padre.

foto amiga

Igual considero que no va a cambiar mucho hacia dónde va el rumbo de nuestros dirigentes, pero si se debe contener y demostrar que no es el nuestro… Justamente la Parasha Vaetjanan que será leída el próximo shabat, nos trae el formato bíblico sobre la educación: “y les enseñaras a tus hijos…” si así dice el Shema! El texto icono por excelencia de la tradición hebrea, del modelo bíblico, de aquel que nos enseña que SON LOS PADRES LOS QUE DEBEN EDUCAR A SUS HIJOS, esa es nuestra sagrada, hermosa y máxima responsabilidad!.

Amados, Shavua Tov!

 

***

 


FB_IMG_1443589788094

Julio Rubio G. (Dudu)

Esposo de Andreina Castillo y padre de dos hijos (Eyal y Ayelet). Moreh (Maestro) de la Comunidad Mesiánica Yovel, trabaja con los jóvenes en su preparación para el bar mitzvah, dirige el ministerio de danza y audiovisuales. También enseña hebreo bíblico y moderno desde el año 2004.