Amor o temor… ¿Por qué le sirves a Di-s?

Por familia Barrios Lara

¿Qué te motiva a servirle al Señor? ¿Su castigo, su recompensa o su grandeza?

La parashá de ésta semana Vaetjanán significa “yo imploro” [Deu 3:23 – 7:11], empieza con el relato de Moshe clamándole a Adonay para entrar a la tierra de Israel y la designación de Yehoshúa como su sucesor [Dt 3:23-28]; y culmina con la elección del pueblo de Israel no por ser grande, sino por el amor que el Eterno siente hacia él [Dt 7:7-8]. Pero en medio de este relato, en el shemá, enuncia un aspecto fundamental de la relación de todo creyente con el Eterno: “Teme al Señor tu Dios y sírvele solamente a él” [Dt 6:13]. Si el mandamiento principal no solo de la torá [Dt 6:4], sino de las enseñanzas de Yeshúa [Mt 12:30] es “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas” ¿Por qué deberíamos temer a Di-s si por lo general tememos a cosas que nos paralizan o son nocivas para nosotros? 

Esto es, porque el temor a Di-s es el fundamento de un correcto amor hacía él, no un amor desenfrenado, pasional y ciego, sino el amor real, el que tiene que ver con el compromiso, el que “todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” [1 Cor 13:7]. El mandamiento de temer a Di-s (Irat Hashem) [Dt 10:12] hace parte de las “shesh mitzvot temidiot”, los seis mandamientos constantes que uno debe cumplir en todo momento (Séfer HaJinuj, Mitzvá 431). Los sabios explican que el temor al Eterno, consiste en el temor a las consecuencias de nuestras malas acciones. Pero que existe un nivel superior de ese temor, y es el temor al cielo (Irat shamaim) que consiste, no en temer al castigo por nuestras trasgresiones, sino a entender la grandeza del Eterno (reflejada en el cielo) y por tanto temer a fallarle a esa grandeza, a todo lo que ha hecho Hashem para nosotros… a obedecerle no porque tememos su castigo sino porque no queremos lastimar su amor. 

El temor al castigo es fácil de entender. Es el “pao pao” que se le dice al niño para que no coja lo que está prohibido. En ésta parashá encontramos muchos ejemplos: “el Señor su Di-s destruyó de entre ustedes a todos los que siguieron al dios de ese lugar” [Dt 4:3]; “el Señor su Dios es fuego consumidor y Dios celoso” [Dt 4:24]; el castigo que viene por la idolatría [Dt 4:26]; “Yo, el Señor, no tendré por inocente a quien se atreva a usar mi nombre en falso” [Dt 5:11]; “ellas los apartarán del Señor y los harán servir a otros dioses. Entonces la ira del Señor se encenderá contra ti y te destruirá de inmediato” [Dt 7:4]; “pues el Señor tu Dios está contigo y es un Dios celoso; no vaya a ser que su ira se encienda contra ti y te borre de la faz de la tierra” [Dt 6:15].

¿Está mal temer al castigo? ¡Por supuesto que no! Es una medida drástica que nos hace alejarnos del peligro y salva nuestras vidas, la represión básica de nuestros impulsos por el miedo a sus consecuencias… Sin embargo, el Eterno quiere llevarnos a un nivel más allá, al temor al cielo, pues en éste, la obediencia viene no por la recompensa o por el castigo, sino por la conciencia de su amor y su grandeza. 

Y en ésta parashá esto se relata muy bien: “¿qué Di-s hay en el cielo o en la tierra capaz de hacer las obras y los prodigios que tú realizas?” [Dt 3:24]; “¿Qué nación tiene dioses tan cerca de ella como lo está de nosotros el Señor nuestro Di-s cada vez que lo invocamos?” [Dt 4:7]; “El Señor amó a tus antepasados y escogió a la descendencia de ellos” [Dt 4:37] “El Señor se encariñó contigo y te eligió, aunque no eras el pueblo más numeroso, sino el más insignificante de todos. Lo hizo porque te ama y quería cumplir su juramento a tus antepasados” [Dt 7:7-8]… Pero va mucho más allá, nos recuerda que, por su amor, sacó al pueblo de Egipto, con grandes señales y terribles prodigios, pruebas, señales, milagros, guerras, actos portentosos y gran despliegue de fuerza y de poder para ser pueblo de su propiedad [Dt 4:20,34; 6:21-23; 7:8]; desalojó a naciones más fuertes y los hizo entrar en la tierra que les juró a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob; una tierra con ciudades grandes y prósperas, casas llenas de toda clase de bienes, cisternas, viñas y olivares; producto no del esfuerzo del pueblo sino del amor del Señor [Dt 4: 38; 6:11, 7:1].

Pero más importante que lo que Hashem ha hecho por Israel y por nosotros, su grandeza tiene que ver con la forma cómo se relaciona con nosotros: muestra de lo cuál fue la revelación en el Monte Sinaí y la entrega de la Torá: “Convoca al pueblo para que se presente ante mí y oiga mis palabras, para que aprenda a temerme todo el tiempo que viva en la tierra, y para que enseñe esto mismo a sus hijos” [Dt 4:10-11]; pues cuándo el Eterno se revela entre fuego, humo, truenos y les permite escuchar su voz, lo hace para instruirlos directamente y mostrarles su amor [Dt 4:32-33, 36]… Y ¿Cuál es el propósito de todo esto?  “… que el Señor es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y que no hay otro. Obedece sus preceptos y normas que hoy te mando cumplir. De este modo a ti y a tus descendientes les irá bien, y permanecerán mucho tiempo en la tierra que el Señor su Dios les da para siempre». [Dt 4:39-40] ¡Él quiere que lo reconozcamos a Él, por su amor a nosotros! ¡para que nos vaya bien!

Pero su amor no se quedó en el monte Sinaí, sino que “tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” [Jn 3:16] ¡Y es que la mejor muestra del amor y la grandeza de Di-s, tiene que ver con la muerte de Yeshúa! Pues su muerte no sólo pago por nuestros pecados, sino que nos permitió reconciliarnos con Di-s aunque le habíamos fallado y acceder a su amor y su restauración.

Aunque el temor al Eterno, parecería contradecir la mitzvá de amar a Dios [Dt 6:4], realmente lo que hace es complementarla; es la forma como Di-s quiere que nos relacionemos con él, tal como narra Moshe en ésta parashá, cuando relata que los jefes y ancianos se acercan y le piden a Moshe que sea él y no ellos, quien escuche a Hashem y Di-s responde “¡Ojalá su corazón esté siempre dispuesto a temerme y a cumplir todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos siempre les vaya bien!” [Dt 5:23-29] ¿Por qué? Porque Di-s es un padre absolutamente bondadoso y que nos ama, tanto que, aunque le fallemos, nos promete que: “…si desde allí buscas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, lo encontrarás. Y al cabo del tiempo, cuando hayas vivido en medio de todas esas angustias y dolores, volverás al Señor tu Dios y escucharás su voz. Porque el Señor tu Dios es un Dios compasivo, que no te abandonará ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que mediante juramento hizo con tus antepasados” [Dt 4:29-31]; y aunque castiga hasta la tercera y cuarta generación a quienes le aborrecen, si hay arrepentimiento y obediencia, su amor lo supera con creces pues alcanza hasta mil generaciones [Dt 5:10]. 

Y es que el arrepentimiento verdadero sólo puede venir como resultado del amor al Eterno; “los frutos dignos de arrepentimiento” [Mt 3:8] de los que nos habla Johanan (Juan el bautista), no es más que arrepentirnos del pecado al verlo como Di-s lo ve, es decir entender las consecuencias que este trae a nuestras vidas, que más allá del “castigo” tienen que ver con cómo nos separan del amor de Di-s y de sus planes para nuestras vidas.

Para quienes somos padres, hay una analogía en relación a nuestros hijos: hay 2 formas en las que pueden obedecernos, por temor a las consecuencias o porque nos aman y no nos quieren fallar. Lo primero es entrenamiento, y en los años en los que hemos trabajado con jóvenes hemos visto muchos casos así: chicos “adiestrados” que se comportan bien delante de sus padres, pero que tras de ellos o al menor descuido no se portan bien, se aprovechan de otros o incluso, se apartan de los caminos del Eterno. Pero también, hemos visto la otra cara de la moneda, padres que se esfuerzan por inculcar la disciplina a sus hijos, el sentido interno de hacer las cosas bien, aunque nadie los vea, pero sabiendo que siempre el Eterno los ve, padres que crían a sus hijos “en santidad, con temor del trono de Di-s, que es el cielo y amor por la torá, que es Yeshúa”, como nos dijo la comunitaria Karen Sánchez.

Y es que cuando amamos a Di-s y tememos a fallarle, para no apartarnos de él; será mucho más sencillo amar a nuestro prójimo, entendiendo que aún las dificultades que Di-s nos pone a través de él, son parte de la “educación” de Hashem para con nosotros; tal cómo nos enseñó Yeshúa “Ama al Señor tu Dios… Ama a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas. [Mt 22:39]

¡Shavua tov!

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Somos Deivy Barrios y Natalia Lara, casados desde el 2016, padres de 3 pequeños y comunitarios de Yovel.

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El Ayuno del Cuarto Mes – Shiva Asar BeTamuz –

Por Julio Rubio (Dudu ben Amí)

Así dice Adonai Todopoderoso: “Para Judá, los ayunos de los meses cuarto, quinto, séptimo y décimo, serán motivo de gozo y de alegría, y de animadas festividades. Amen, pues, la verdad y la paz”. [Zacarías 8:19]

El Ayuno del cuarto mes (Tamuz), instituido por los jueces de Israel desde tiempos de antaño y practicado por nuestro Mesías Yeshúa y sus talmidim (discípulos) se debe al sitio que sufrió la ciudad de Jerusalén por manos del imperio babilónico según nos narra el segundo libro de Reyes en el capítulo 25 versos 3 y 4:

“A los nueve días del cuarto mes arreció el hambre en la ciudad y, cuando el pueblo de la tierra no tenía ya nada que comer, abrieron una brecha en el muro de la ciudad”.

En este día 9, en el siglo VI AEC (año 586), durante el reinado de Nabucodonosor de Babilonia, se agrietaron las murallas de Jerusalén, lo que llevó más tarde a la destrucción del Primer Templo. Así que originalmente teníamos el día 9 como día de luto y ayuno por lo sucedido. De manera interesante casi 600 años después, pero ahora bajo el imperio romano, las fechas de asedio y ruptura de la muralla fueron muy cercanas! Solo una semana de diferencia! Ya que en esta ocasión seria 17 de Tamuz y es después del segundo “jurbán” (palabra hebrea para: “ruina, destrucción” del Templo) que el ayuno fue reinstaurado.

Como ayuno menor, comienza al amanecer y finaliza con las estrellas de la tarde.

Día en el cual inició todo el proceso de destrucción del Primer templo (templo de Salomón) y exilio del pueblo de Judah a Babilonia por manos de Nabujadnetzar (Nabucodonosor).

Dentro de otros acontecimientos que han sucedido sobre esta fecha hay que resaltar que fue en este día el que fueron rotas las Tablas de la Torá consecuencia del pecado del becerro de oro, ya que esta fecha es justamente 40 días luego de que Moshé subió a recibir la Torá y cuando descendió los encontró en el doloroso pecado.

También es la primera vez que se quema un rollo de Torá a manos del general romano Apostomus.

Maimónides escribe lo siguiente (Leyes del Ayuno 5): los ayunos fueron establecidos para lamentar la destrucción del Beit HaMikdash (Templo) y el exilio de Israel. Sin embargo, el propósito principal del ayuno no es el dolor y el lamento, pues la aflicción sentida cuando tuvieron lugar estos acontecimientos fue suficiente.

Por el contrario, su finalidad fundamental es la de estimular el arrepentimiento, recordarnos las malas acciones de nuestros antepasados, como así también las propias acciones que acarrearon, a ellos y a nosotros, grandes tribulaciones.

Mediante el recuerdo de todo esto nos arrepentiremos y obraremos correctamente, como expresa [Levítico 26:4]:

“Y confesarán sus pecados y los pecados de sus antepasados por el mal que Me han causado…”. Nuestros Sabios (Talmud Ierushalmí, Iomá 1) enseñaron: “Toda generación en la cual no es reconstruido el Beit HaMikdash, es considerada como si lo hubieran destruido”.

Y no es que estemos a la espera de un nuevo templo, que seguro se levantará dentro de poco, ya que dentro de nuestro sentir en el Mesías Yeshúa sabemos que el próximo templo no será otro sino aquel en donde el anti-mesías hará su aparición.

Recordemos las palabras de nuestro Mashiaj:

Llegará el día en que se les quitará el novio;  en aquellos días sí ayunarán [Lucas 5:35].

Este año (2019), el ayuno del cuarto mes fue trasladado para el domingo 21 de julio ya que caía en shabat, lo mismo sucederá con el de Tishá beAv. No habrá actividad comunitaria y a invitación es a que nos unamos en oración, ayuno e intercesión para que El Señor tenga misericordia de nosotros.

Las lecturas designadas para hacer en los tiempos de oración son:

Éxodo 32:12 – 14

Éxodo 34:1 – 10

Isaías 55:6 – 56:8 (en la tarde)

Así que hagamos de este día un tiempo de ayuno y oración por Jerusalén, por nuestro pueblo Israel y por la aproximación de nuestra redención final.

Bendiciones.

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Julio Rubio G. (Dudu)

Esposo de Andreina Castillo y padre de dos hijos (Eyal y Ayelet). Moreh (Maestro) de la Comunidad Mesiánica Yovel, trabaja con los jóvenes en su preparación para el bar mitzvah, dirige el ministerio de danza y audiovisuales. También enseña hebreo bíblico y moderno desde el año 2004.

Bilam y el antídoto contra la envidia

Por Familia Barrios Lara

¿Cómo podemos dejar de mirar a otros y ser felices con lo propio?.

La historia de Bilam, no empieza en la parashá de ésta semana Balac, sino que se remonta a la parashá Shemot, en dónde, según el Midrash Bilam fue uno de los tres consejeros a los que acudió el Paró, rey de Egipto, para decidir sobre el pueblo de Israel; de hecho, fue él quien aconsejó la matanza de los varones recién nacidos, hijos de los hebreos… pero ahí no acaba la historia, sino, que el Midrash también enseña que el papel que desempeñó Moshe para Israel, era el llamado que tenía Bilam para los gentiles, es decir ser profeta para las naciones; entonces… ¿Qué obstaculizo ese llamado?

La respuesta muy probablemente es la envidia, es decir, el deseo de algo que no se tiene, pero que nos causa tristeza y pesar. El problema no es querer una mejor calidad de vida, sino el entristecernos por no tenerla y estar dispuestos a hacer cualquier cosa por conseguirla. Aunque había sido llamado a ser profeta a los gentiles, Bilam, despreció ese llamado, y prefirió la honra y el dinero que le ofrecía Balac, pues, aunque no maldijo al pueblo de Israel, si le mostró a Balac, cómo atacarlo desde adentro, a través de la inmoralidad sexual, haciendo que las hijas de Moab [Nm 25:1] fornicaran con los hijos de Israel, y pereciendo a causa de ello veinticuatro mil israelitas [Nm 25:9].

El error de Bilam, se compara con el pecado de Caín y la rebelión de Koraj [Jds 1:11] ¿Por qué? ¿Qué tan grave fue haber decidió ir a acompañar a los siervos de Balac, para maldecir a Israel si finalmente terminó bendiciendo al pueblo?… La respuesta aquí no tiene que ver tanto con lo que Bilam hizo, sino con la motivación con lo que lo hizo, Bilam anhelaba más honra, poder y riquezas. No estaba contento con lo que tenía. Y esa fue su principal piedra de tropiezo, es así que cuándo van los segundos enviados de Balac, pese a que Hashem ya le había dicho que no [Nm 22:12], Bilam ve que son más honorables, tienen más dinero y le hacen un mayor ofrecimiento [Nm 22:16-18] por lo que vuelve a consultarle al Eterno sólo que ésta vez Hashem responde que sí ¿Por qué? Porque Bilam, ya había decidido en su corazón ir tras las riquezas, a pesar de la advertencia del Eterno.

Y es que, a pesar de que Hashem, es todopoderoso y soberano, el “respeta” las decisiones de nuestro corazón. Hará todo lo posible por hacernos reconvenir por el camino correcto: tal cómo un pastor usa su cayado y su vara para que la oveja díscola retorne al camino [Sal 23:4] y tal como lo hizo con la burra de Bilam, cuando ésta vio al ángel de Adonai y se apartó del camino para salvar la vida de Bilam [Nm 22:23-27]… Pero, el Eterno no nos va a obligar a cambiar las decisiones de nuestro corazón: esa es nuestra tarea personal. Puede usar incluso, enfermedad, ruina, hambre, dificultades y pruebas para hacer que volvamos de nuestra mala conducta… pero en última instancia es nuestra decisión volvernos a Él de corazón y retornar a sus caminos [Dt 30:1-3].

La palabra nos enseña que la envidia corroe los huesos [Prv 14:30], nos aleja de heredar el reino de Di-s [Gá 5:21] y que es el principio de las guerras [Sant 4:2]. Yeshúa nos enseña que nace en el corazón de la persona, y es lo que realmente la contamina [Mc 7:21-23] ¿Cuál es el antídoto? Un corazón agradecido [Prv 14:30] que sabe que todo lo que tiene no le pertenece, ni es por sus méritos [Dt 7:7] sino que todo es un regalo del Padre celestial: desde el aire que respiramos, el abrir nuestros ojos cada mañana, las personas que nos rodean y los objetos que podamos tener.

Un corazón agradecido, no solo da gracias al Señor cada mañana -como la tefilá “mode ani lefaneja”- sino que da gracias al Eterno por todo [1Te 5:18] por lo bueno y lo malo, por lo abundante y por lo escaso, por lo feliz y por lo triste; pero además cuida lo que el Eterno nos ha dado: desde un lapicero que cuesta unos centavos de dólar, hasta una casa de muchos millones, sin idolatrar los objetos, pero sabiendo que es un regalo de un padre (Di-s) a sus hijos y que como tal debemos valorarlo y cuidarlo.  Incluso, Yeshúa nos enseña a dar gracias por lo que aprendemos porque es un regalo del Eterno que nos lo revele a nosotros y no a otros [Lc 10:21].

Pero sobre todo agradece por lo más importante que Hashem nos da: las personas [2 Tm 1:3]. Empezando por nuestra familia. Agradecer su compañía, un plato de comida servido en la mesa, la ropa limpia, un abrazo o sencillamente la compañía. Y puede ir más allá, agradeciendo al chofer del bus que lo transporta en las mañanas, el portero que abre la puerta, la señora que mantiene limpio el piso del supermercado o el lugar de trabajo… en fin… las oportunidades de agradecer a Di-s cada día y a otros son infinitas… solo debemos estar dispuestos a encontrarlas y aprovecharlas. No sólo alegrará el corazón de otros y el nuestro propio, sino que será el mejor antídoto para la envidia.

¡Shavua tov!

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Somos Deivy Barrios y Natalia Lara, casados desde el 2016, padres de 3 pequeños y comunitarios de Yovel.

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¡Me gusta!

Por: Carlos Rangel

ES UNA de las opciones QUE MAS se buscan en nuestras redes sociales!

No hay cosa más satisfactoria que escuchar aquel grupo musical o artista QUE NOS GUSTA que trae esa

Melodía que nos DELEITA!

NOS DELEITA estar al lado de nuestra querida familia!!

No hay nada más agradable que salir de paseo con nuestras amistades… NOS ENCANTA!

Nada más refrescante que DELEITARNOS aquella bebida preferida!

Nada más grato y saludable que salir a jugar al aire libre, nos DELEITAMOS con nuestras amistades!

Nos DELEITARIA una suculenta cena en aquel restaurante de categoría

Siempre hay cosas en La vida que nos GUSTA aquí y allá!

Personalmente me DELEITO armando aviones a escala! Que tal eso? Y en TU CASO, QUE te gusta o te

DELEITA, que es lo que más disfrutas?

PUDIESE pasar mucho tiempo compartiendo  muchos ejemplos de lo que nos GUSTA  o nos DELEITA,

EL DELEITE  de las cosas buenas que nos brinda la vida nos trae alegría, desahogo y satisfacciones!

TODOS sin Excepción en algo nos DELEITAMOS, NOS GUSTA ALGO, incluso lo manifestamos en la

mayoría  de Redes Sociales, PERO… HAY UN DELEITE  que sobrepasa los demás deleites y gustos

cotidianos que nos brinda La vida!, El Salmista por excelencia registra ESE DELEITE  en las

Escrituras:

 ..sino que en la TORAH de ADONAY está su DELEITE, y en su TORAH medita de día y de noche!”

 (Salmo 1:2)

ME DELEITO EN hacer TU VOLUNTAD,  D-OS MIO; TU TORAH está dentro de mi corazón!

 (Salmo 40:8)

CLARO QUE hay más porciones que fomentan el DELEITE en la Torah!!

CUAN DIFERENTE fuese Nuestra Familia, Barrio, Ciudad o Nación si nos DELEITASEMOS  como NOS

Deleitamos en las cosas de la vida genuinamente En las INSTRUCCIONES  del ETERNO!

QUE HASHEM nos ayude a DELEITARNOS  viviendo cada instrucción de la TORAH y que registremos enLas REDES Sociales DEL reino un… ME ENCANTA! Shalom!

*Este artículo fue escrito por un autor invitado de la comunidad Yovel.

La tienda de la Torá

Por Moshe Hernández

“Esta es la Torá cuando alguien muere en su tienda”, Números 19:14

Esta parashá nos habla mucho sobre la muerte, nos habla de las cenizas de la Vaca Roja, las cuales purificaban a las personas que habían estado en contacto con un muerto; luego nos habla de la muerte de la profetisa Miriam, la hermana de Moshé. Seguido de ello nos cuenta la muerte de Aharon, el Kohen Gadol, y también nos deja ver la sentencia de la muerte de Moshé. Y hacia el final veremos la sangrienta guerra contra Sijón.

La parashá por lo tanto nos cuenta sobre la impureza que se genera por el contacto con la muerte y la importancia de estar puros para presentarse delante de Di-s. El versículo 14 del capítulo 19 nos habla de eso mismo y particularmente lo que pasa cuando alguien muere en su tienda, sin embargo, nuestros Sabios lo han empleado en diferentes lugares del Talmud para hacer alusión al estudio de la Torá. Uno de estos lugares es el tratado Berajot 63b donde Reish Lakish dice: “¿De dónde ser aprende que los asuntos de la Torá son retenidos por aquel que se ‘mata así mismo’ sobre ella? Está dicho: ‘Esta es la Torá cuando alguien muere en su tienda’”. Con esto Reish Lakish nos quiso enseñar que el verdadero estudio de la Torá demanda total devoción de uno que desea dedicar su vida en la tienda de la Torá.

Nuestros Sabios nos enseñan que debemos dedicarnos para estudiar la Torá, pero también que debemos aprovechar cada momento para hacerlo, incluso al morir. En el Talmud (Shabat 83b) leemos que Rabí Yonatan enseñaba que nunca debemos privarnos de atender al Beit Midrash (casa de estudio) o de imbuirnos en asuntos de Torá, incluso al momento de morir, porque está dicho: “esta es la Torá cuando una persona muere en su tienda”. Esto por lo tanto es una alusión al hecho de que incluso al momento de morir, uno debe imbuirse en el estudio de la Torá. La Torá permanecerá con nosotros hasta el último momento de nuestra vida.

Se tiene a pensar que la Torá únicamente es para cuando tenemos tiempo o cuando tenemos que dar alguna drashá (enseñanza), pero nuestros Sabios nos enseñan lo contrario, incluso nuestro Mesías Yeshua nos enseña eso: “Si alguien me ama, guardará mi palabra” (Juan 14:23), porque la Torá es de quien la hace suya, quien se dedica a ella, y como dice la Mishná “entre más Torá, más vida; entre más te sientes en compañía de los Sabios, más sabiduría” (Pirkei Avot 2:7), y también dice: “Sé diligente en el estudio de la Torá” (Pirkei Avot 2:14).

La Torá es importante no únicamente para aprender de ella sino para ponerla en práctica porque si no sucede así, la Torá no nos pertenece, por eso la Mishná enseña: “Si alguien adquiere para sí mismo el conocimiento de la Torá, ha adquirido la vida en el mundo venidero” (Pirkei Avot 2:7), esto es lo mismo que enseña Rav Shaúl al decir: “Porque la Torá se convirtió en un guardián para guiarnos al Mesías, para ser justificados por la confianza” (Gálatas 3:24).

Finalmente, el estudio de la Torá es algo a lo que debemos prepararnos en cada instante de nuestra vida, incluso en el momento de morir, porque si no nos preparamos para estudiar y ponerla en práctica no podremos heredarla para transmitirla a otros, y únicamente quedará en nuestra tienda después de morir.

¡Shavua Tov!

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Psicólogo de la Konrad Lorenz Fundación Universitaria. Gabai de la Comunidad Mesiánica Yovel, maestro del ministerio Yeladim, miembro del ministerio de Danzas. Apasionado por el hebreo y otros idiomas.