No temas ni desmayes

Por Martha Tarazona

“En tiempos de dificultad el Señor nos dice que no tengamos temor ni
desmayemos porque él estará con nosotros a donde quiera que vayamos [Josué 1:9].”

En la parashá Devarim (palabras), Moisés habló a todo Israel sobre la salida de Egipto, de cómo el Eterno les ordenó dejar el monte de Horeb y volver al monte del Amorreo y HaShem entregaría al pueblo la tierra que había prometido a sus antepasados Abraham, Isaac y Jacob y a su descendencia. Moisés les dijo: “Mira, HaShem tu Di-s te ha entregado la tierra; sube y toma posesión de ella, como HaShem el Di-s de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes”[Dt. 1:21]. Sin embargo, el pueblo no creyó y enviaron varones a reconocer la tierra, y solo Josué y Caleb hablaron bien de la tierra a la congregación [Núm. 14:6-8].

HaShem le estaba diciendo al pueblo, por medio de Moisés, que no tuvieran
temor ni desmayaran.
Sin embargo, el pueblo, no quiso subir a la tierra, sino que fue rebelde al mandato del Señor y murmuraron que Di-s los había sacado de Egipto para entregarlos al amorreo y destruirlos. Y Moisés insistió diciéndoles: “No temáis, ni tengáis miedo de ellos. HaShem vuestro Di-s, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos”[Dt.1:29-30]. HaShem se enojó ante la queja del pueblo y no les permitió entrar a la tierra; solo Caleb y Josué y sus hijos entraron. Luego el Señor con mano fuerte, les entregó a Sehón rey de Hesbón y a su tierra para que tomaran posesión de ella y la heredaran. También a Og rey de Basan y a todo su pueblo. Finalmente, Moisés le dice a Josué: “Tus ojos vieron todo lo que HaShem vuestro Di-s ha hecho a aquellos dos reyes; así hará HaShem a todos los reinos a los cuales pasarás tú. No los temáis; porque HaShem vuestro Di-s, él es el que pelea por vosotros” [Dt. 3:21-22].

HaShem habla a Josué diciéndole que no tema ni desmaye.
Después de la muerte de Moisés, HaShem habla directamente a Josué; diciéndole que como estuvo con Moisés, estaría con él que no lo dejaría ni desampararía y le dijo:“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque HaShem tu Di-s estará contigo en dondequiera que vayas” [Josué 1:1-9].

Vendrá un segundo éxodo y debemos estar preparados para no tener temor ni desmayar.
Es importante entender los tiempos que estamos viviendo y lo que viene para la humanidad. En Oseas 4:6 dice que el pueblo pereció por falta de conocimiento de la palabra, por no estar apercibidos. Así como se vivió un primer éxodo y el pueblo tuvo temor y muchos murieron en el camino y  muchos no entraron a la tierra prometida por la queja, la murmuración, la incredulidad, así mismo vendrá un segundo éxodo, que de acuerdo a la palabra nadie sabe el día ni la hora, pero hay señales: ”Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,   y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre” [Mt 24:36-39].

Yeshúa vendrá por segunda vez y nos juntará como la gallina a sus polluelos.
En el primer éxodo HaShem sacó al pueblo de Egipto por medio de Moisés, en el segundo éxodo Yeshúa irá delante de nosotros nos sacará del Egipto de la esclavitud del pecado y del sistema mundial y de todo lo que se levantará. En los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres…[2 Tim. 3:1-5]. Se levantará nación contra nación, reino contra reino, habrá grandes terremotos, yen diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo. Y habrá una persecución a causa del nombre de Yeshúa [Lc. 21:9-12] y esto es apenas el principio de dolores y habrá gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá [Mt. 24:21]. Después de esta tribulación, aparecerá la señal del hijo del hombre en el cielo…viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gloria y enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro [Mt. 24:30-31]. El Eterno juntará a sus hijos como la gallina a sus polluelos [Is. 11:10-16].
En el primer éxodo el pueblo vio las plagas, sin embargo, el eterno los guardó, vio las señales en los cielos, vio un faraón que se levantó a perseguirlos, pero el eterno les dio la victoria, se vio en un desierto, pero HaShem les sustentó con el maná, y HaShem les decía por medio de Moisés no temas ni desmayes.

Estamos en tiempos de incertidumbre en el que debemos no tener temor ni
desmayar.
Estamos en tiempos de incertidumbre a nivel de salud, por la única pandemia que hemos vivido todos en esta generación y todas las consecuencias que de ella se
derivan; de acuerdo a la palabra sabemos que viene un segundo éxodo, donde la situación no es fácil, por lo que vamos a ver, plagas, terremotos, guerras, hambres, etc,
pero es necesario que esto acontezca, está escrito en la palabra y se cumplirá, y así como HaShem decía al pueblo por medio Moisés y Josué, hoy nos dice por medio de su palabra “No temas, ni desmayes” porque Yeshúa va delante de nosotros y peleará por nosotros, no caigamos como el pueblo en el primer éxodo, en la incredulidad, la queja, la murmuración, por lo contrario, pidamos al Eterno que nos de la fuerza para pasar esta prueba y que podamos como Josué y Caleb entrar a la tierra prometida con nuestra generación y poder predicar a otros que el tiempo está cerca y que pronto podamos decir “Baruj Haba B’Shem Adonai”, bendito el que viene en el nombre del Señor.

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Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7]

¿Te atreves?

Por: Familia Siervo Molano

“El Señor le dijo a Abram: Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una bendición.” Bereshit 12:1-2

La Parashá Lej Lejá (vete para ti) la cual se encuentra en Bereshit 12:1-17:27 contiene 3 de las 10 pruebas de fe que tuvo que superar nuestro patriarca Abraham. La primera consistió en que debía dejar todo para ir a un lugar desconocido, la segunda en ir a Egipto debido al hambre que azotaba a Canaán y la tercera en que Saray fue tomada por el rey de Egipto. En este artículo profundizaremos en la primera de éstas.

“El Señor le dijo a Abram: Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una bendición.” Bereshit 12:1-2

Cómo podemos observar en el versículo anterior, Abraham es ordenado a dejar su tierra, lo que implica su patria, su familia y sus amigos para dirigirse a un lugar desconocido. Rashí explica que trasladarse a otro lugar puede implicar tres inconvenientes: reducción de la procreación, problemas financieros y pérdida del reconocimiento social.

Sin embargo, el Eterno le asegura que le bendecirá en estas 3 áreas para que no se preocupe por estas cosas, pues le dice que hará de él una nación grande, es decir, tendrá hijos; que le bendecirá, según Rashí, con riqueza de dinero y que hará famoso su nombre. Por lo tanto, estas 3 bendiciones serían de total beneficio para Abraham y su familia.

Pero con todas estas promesas podríamos preguntarnos: ¿Es esto realmente una prueba?

Sí lo es, pues el Eterno no le mencionó de forma explícita el lugar a donde iría, es decir, no había una explicación racional para que estas promesas se cumplieran pues Abraham no tenía evidencia de que el destino fuese a ser un lugar mejor a su actual locación y por lo tanto tenía que tomar una decisión más allá de la razón, una decisión con certeza en lo que no se ve [Heb. 11:1], esto es, con Emuná (fe).

Hay una curiosidad en esto y es que Abraham salió en dirección hacia Canaán [Bereshit 12:5] pero no se menciona que el Eterno le hubiera dicho hacía que lugar ir. Siforno explica que los patriarcas sabían que esa era una tierra santa, apta y adecuada para servir al Eterno con más devoción y que por eso Abraham imaginó que hacía allí debería ir. Abraham tomó la decisión de ir hacia el lugar que le permitiría crecer espiritualmente.

A veces nos encontramos en encrucijadas en donde tenemos que tomar una decisión importante, en donde la opción que luce ser la más agradable al Eterno (ya sea porque así lo sentimos en nuestro corazón, por una palabra en la torá, por un sueño o porque parece que el Eterno ha usado a alguien para hablarnos) racionalmente no tiene mucho sentido.

Querido lector, si te encuentras en esta situación y adicionalmente el escoger esta opción te acercará al Eterno permitiéndote cumplir más mandamientos o alejándote de un lugar o personas que sabes que te hunden espiritualmente, no temas, el Eterno hará de ti una nación grande, y te bendecirá; hará famoso tu nombre, y serás una bendición.

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Familia Siervo Molano.

Un Físico al compás, una Licenciada en español y Lenguas Extranjeras y dos hermosos bebés; todos siervos del Elohim de Yacob.

¿De Dónde surgió la maldad?

Por: Moshe Hernandez

“…porque la tierra está llena con violencia a causa de ellos”. Génesis 6:13 TLV

La sociedad es un factor importante en el desarrollo de los individuos, ya que, es ahí donde se facilitan la adquisición y el aprendizaje de nuevos repertorios comportamentales. Sin embargo, en ocasiones los modelos de aprendizaje pueden ser dañinos al punto de llevar a manifestar la agresión y el desprecio de manera vívida, o como lo diría Bandura (1973) “observando la conducta de los demás, puede uno aprender estrategias generales que proporcionen guías para acciones que trasciendan los ejemplos concretos modelados”, es decir, no solamente se puede aprender a ser agresivo sino que se adquiere un patrón de comportamiento más amplio, caracterizado por conductas más complejas.

HaShem en esta parashá le dice a Noaj, que destruirá a la humanidad porque la tierra estaba llena de violencia a causa de ella (Gn 6:13), la pregunta sería: ¿Cómo surgió la maldad en este momento de la historia de la humanidad? ¿De quién la aprendieron los primeros seres humanos?
Será el mismo HaShem quien nos de la respuesta en los últimos versículos de la Parashat Bereshit (Gn 6:5), cuando dijo respecto de la humanidad: “y toda inclinación de los pensamientos de su corazón son únicamente maldad todo el tiempo”. Esta fue la línea de base, el inicio, de todo comportamiento vil y ajeno a la instrucción de HaShem en el Gan Eden, a tal punto que esta maldad alcanzó su clímax, que la humanidad misma se había pervertido, y según relata el libro de Enoc 7:5-6, comenzaron a pecar contra la misma Creación. Y será en este libro, en el cual se nos mostrará de quiénes aprendieron tales comportamientos tan viles, ya que, de los nefilim (Gn 6:4), según lo reporta el libro de Enoc, la humanidad aprendió la agresión, el odio, entre otros comportamientos como la brujería.

Finalmente, enseñan nuestros Sabios (Sanedrín 108b) que la humanidad comenzó a cruzar especies y a pervertir la Creación, siendo esta la cúspide de la agresión y la maldad de la humanidad, desentendiendo así la primera ordenanza que HaShem le daría a la humanidad en cuanto a la Creación: “para que la cultive y la cuide” (Gn 2:15).

¿Cómo logramos entonces que ese comportamiento se extinga? La forma más útil, aunque costosa, es la remoción absoluta de la fuente de reforzamiento o de aprendizaje de esos comportamientos, por eso HaShem abrió las fuentes de los cielos para destruir la humanidad de entonces, garantizando que una sola familia de ocho, que no había aprendido tales conductas, fuera la esperanza para la futura redención, “porque la Creación misma también será liberada de la opresión que la ata, llegando a la libertad gloriosa de los hijos de Di-s” (Romanos 8:21).

REFERENCIAS

Bandura, A. (1973). Agression: A social learning analysis. Englewood Cliffs, Nueva Jersey: Prentice-Hall.

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Psicólogo de la Konrad Lorenz Fundación Universitaria. Gabai de la Comunidad Mesiánica Yovel, maestro del ministerio Yeladim, miembro del ministerio de Danzas. Apasionado por el hebreo y otros idiomas.

Como en los días de Noé

Por Martha Tarazona

Desde el comienzo se profetizó el fin, todo lo que fue volverá y nada hay nuevo debajo del sol.

La parashá Bereshit (en el comienzo) relata las generaciones de Adán, entre ellas se encuentra Enoc חֲנוֹךְ, cuyo padre fue Jared יֶרֶד y tuvo un hijo llamado Matusalén מְתוּשָׁלַח [Gén. 5:18-21].

Enoc-Janoj, significa dedicado (strong # 2585); Jared significa descenso (strong # 3381, marchar hacia abajo, hundirse y Matusalén significa hombre de dardos o flechas (strong # 4968) [1].

La información citada en génesis sobre Enoc es escasa; dice que “Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con HaShem, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con HaShem, y desapareció, porque le llevó HaShem” [Gén.5:21-24].

En este versículo dice que “desapareció”, en hebreo esta palabra es לָקַח- lāqaḥ, # 3947 que significa alejar, apoderarse, arrebatar, atraer, casar, ganar.

¿Qué comentarios hay en cuanto a la desaparición de Enoc?

El rabino Eli Munk cita que de acuerdo a este versículo “Enoc tuvo un fin misterioso por no decir sobrenatural y que murió a los 365 años antes que los demás patriarcas, y existen varias opiniones al respecto. De acuerdo a los sabios unos dicen que tuvo una muerte natural y otros que entró vivo en el paraíso. Rashí dice que fue una muerte natural y prematura, además dice que Enoc era un hombre justo pero débil y que se podía desviar fácilmente hacia el mal, por tal motivo HaShem se apresuró en sacarle de este mundo antes de que llegase su hora final. Los hombres de aquella época entraron en una confusión al ver que Enoc había desaparecido ya que ignoraban la existencia del mundo futuro y el carácter inmortal del alma. Fue entonces, cuando “un carro de fuego tirado con caballos de fuego” se llevó a Enoc, vivo por los aires, ante los ojos de todos, esto les demostró que la vida continúa más allá de la existencia terrenal (Rabénu Bejáyeh)” [2]

¿Puede haber similitud entre la desaparición de Enoc y Elías?

El mismo relato, se puede relacionar con Elías “Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.  Viéndolo Eliseo, clamaba: !!Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes” [2Re. 2:11-12]. En este versículo, dice que Elías subió; esta palabra en hebreo es וַיַּעַל-vaya῾al, que significa subir, ascender, escalar.

¿Qué información bíblica hay sobre Enoc y Elías?

Del profeta Elías se cuenta con información en los libros de primera y segunda de Reyes y otras citaciones en Crónicas y en algunos evangelios. 

Sin embargo, de Enoc, se habla en Génesis, en 1 Cr. 1:3 y Lc 3:37 donde cita la descendencia de Adán, en hebreos “Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso HaShem y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a HaShem” [He. 11:5]. Y en Judas: “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él. Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho” [Jud. 14-15].

En este versículo podemos ver que Enoc profetizó sobre el juicio de HaShem y sobre el comportamiento de los hombres en los últimos tiempos. Pero solo tenemos disponible un versículo [Jud. 14-15]

¿Cómo podemos saber que fue lo que profetizó Enoc?

El libro de Enoc forma parte de los libros apócrifos, es decir atribuidos a personajes ilustres más que a sus verdaderos autores (que normalmente son desconocidos) y están excluidos del canon del antiguo y nuevo testamento. Es un libro apocalíptico judío; es decir, textos que proclaman desvelar el futuro y revelar los secretos que están ocultos habitualmente al ojo del hombre. Tiene validez como fuente histórica, es un libro de carácter mesiánico traducido del hebreo-arameo al etiópico, por ello, en algunos casos lo referencian como el libro Etiope de Enoc. 

La publicación del Libro de Enoc etiópico se da a comienzos del s. XIX  y la publicación de los fragmentos procedentes de Qumrán, ha fomentado el interés por el tema. Los dos primeros textos datan del primero o segundo siglo antes de Yeshúa y el tercero de ellos entre los siglos V y VI después de Yeshúa.

El libro de Enoc no es una sola obra, sino una colección de escritos apocalípticos. Entre los cuales están: Libro de los Vigilantes (1 En 1-36), Libro de las Parábolas (1 En 37-71), Libro Astronómico (1 En 72-82), Libro de los Sueños (1 En 83-90) y Epístola de Enoc (1 En 91-108). Dentro de la Epístola, el Apocalipsis de las Semanas (1 En 93,1- 8,10; 91,11-17) constituye una unidad independiente [3].

Enoc predice el diluvio

Enoc predice a Noé, el diluvio, la salvación de Noé y sus hijos y también la iniquidad que vendrá después sobre la tierra, pues dice Noé, conozco los secretos de los santos, ya que el Señor me los ha mostrado y me los ha hecho conocer y los he leído en las tablas celestes [ 1 En. 106,19]. [4]

Enoc y su relación con el libro de Daniel 

El libro de Enoc es uno de los textos apocalípticos más antiguos, incluso anterior a la redacción de Daniel, que incorpora una escena de juicio y que tiene una repercusión considerable en el judaísmo y en el cristianismo primitivo [5]. El libro de Enoc es muy similar al libro de Daniel fijándose en la profecía para los últimos tiempos. [4]

Enoc y su relación con el libro de Judas

También, la carta de Judas 15 habla explícitamente a los falsos maestros lo que Enoc, el séptimo después de Adán, profetizó sobre ellos, además en la carta de Judas no se cita ningún otro profeta [4].

Enoc y su relación con el libro de Apocalipsis

Habla del castigo de los pecadores; sus nombres están borrados de los libros de los santos [1 En. 108,3]. [4] Alude al último día y al día del juicio, cuando los elegidos se verán favorecidos y llegarán a su reino. Este mismo versículo de Enoc, se puede relacionar con Apocalipsis “Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, HaShem quitará su parte del libro de la vida” [Apc. 22:19] y con el salmo 69 “Pon maldad sobre su maldad, Y no entren en tu justicia.  Sean raídos del libro de los vivientes, Y no sean escritos entre los justos” [Sal. 69:27-28].

Enoc como fuente histórica

Como se mencionó anteriormente, el libro de Enoc, no está dentro de la biblia, pero se puede tomar como una fuente histórica, de la misma manera que leemos el libro de los macabeos para tener un contexto histórico. Debemos examinadlo todo; retened lo bueno [1 Tes. 5:21]. 

En esta primera porción de la biblia en Génesis, se habla de la creación de todo lo que existe y las generaciones; en el caso de Enoc, un hombre que desapareció, porque le llevó Dios” [Gén. 5:21-24] y en libro de Judas dice que era un profeta que habla del juicio, y del comportamiento de los hombres; murmuradores… [Jud.14-15]. De acuerdo a Judas, Enoc fue el primer profeta que se nombra en la escritura.

Como en los días de Noé

Así como Enoc, predice a Noé, el diluvio, la salvación de Noé y de sus hijos, el libro de Mateo 24 habla de las señales antes del fin, de la venida del hijo del hombre dice: “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. [Mt.24:37-39].

Así como Enoc, en el libro de Judas, habla del comportamiento de los hombres, en [2 Tim. 3:1-4] ratifica lo dicho por Enoc “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de HaShem.

Desde el comienzo se profetizó el fin

Todo lo que fue, volverá: “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. [Ecl. 1:9]

Amigo lector, claramente vemos como se relaciona la venida de nuestro mesías Yeshúa, con los días de Noé, en este caso y de acuerdo al libro histórico de Enoc, fue profetizado, lo que sucedería y Noé fue apercibido de lo que venía y actúo. También, se dice que el libro de Enoc tiene mucha similitud con el libro de Daniel y Apocalipsis. En Oseas dice: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento [Os. 4:6]. 

Nosotros tenemos a nuestra disposición los libros proféticos como Daniel y Apocalipsis de los cuales habló Enoc; si queremos entender lo que vendrá para la humanidad “como en los días de Noé” y estar apercibidos, debemos estudiar la palabra ya que “Toda la Escritura es inspirada por HaShem, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” [2Tim 3:16]. Que sea el Eterno abriendo nuestros sentidos espirituales para poder entender los tiempos en los que estamos y los que vendrán ya que desde el comienzo se profetizó el fin. 

Referencias

[1] Strong, James (2003). Concordancia Strong exhaustiva de la biblia. Editorial caribe.

[2] Munk, E. (2001). La voz de la Torah. Comentario del pentateuco. Edición original en
francés. Fundación Samuel y Odette Levy. Paris.

[3] Montaner, L. V. (2006). Enoc, viajero celeste más allá de la muerte. Revista de Filología Románica, 43-58

[4] Aranda-Pérez, G. (2003). El libro sagrado en la literatura apocalíptica.

[5] MARCOS, N. F. (1979). L. HARTMAN:” Asking for a Meaning. A Study of 1 Henoch 1-5″. Sefarad39(2), 361

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Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7]

Espejito espejito… ¿puedes decirme como educar a mi hijito?

Por Familia Barrios Lara

«Si es un reto para nosotros mantenernos en obediencia a Di-s… ¿Cómo podemos lograr trasmitirle este reto y compromiso a nuestros hijos?»

La parashá de esta semana Nitzavim [Dt 29:9-30:20], enfatiza una y otra vez en el interés que tiene Di-s sobre nuestra descendencia, al recordarnos que estamos delante de él con nuestros hijos [Dt 29:10], con los cuales también se ha celebrado su pacto [Dt 29:14] y para quienes hay revelación [Dt 29:28], circuncisión de corazón [Dt 30:6] y su bendición [Dt 30:9]. Sin embargo, estas promesas están sujetas a amarle, escuchar su voz  y seguir sus caminos [Dt 30:20] y si es un reto para nosotros mantenernos en obediencia a él… ¿Cómo podemos lograr trasmitirle este reto y compromiso a nuestros hijos?

Lo primero que hay que aclarar es que la educación es responsabilidad ciento por ciento de los padres… no de los abuelos, no de la congregación y no de las niñeras… ¡Y menos de la escuela! La escuela informa  pero son los padres los que forman. Tan así es que en el corazón del shema nos recuerdan que “y los repetirás (estos mandamientos) a tus hijos estando en casa, y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes” [Dt 6:6-7]. Eso implica que en todo tiempo y en todo lugar estamos educando.

Y el mejor maestro es el ejemplo, pues, cuando los padres nos comportamos adecuadamente es de esperar que los hijos se comporten adecuadamente, por eso HaShem nos enseña   “Sean santos como yo soy santo” [Lev 19:2]; del tal modo que somos capaces de dar a nuestros hijos, solamente aquello que tenemos.  Si ellos son desobedientes, debemos reflexionar en que nos falta obediencia y por eso no podemos transmitirla. Así como un niño aprende a cepillarse los dientes cuando sus padres lo hacen con él y no solo cuando lo mandan, igualmente un niño aprende a ser respetuoso, solo si su padre es respetuoso de todo, y no solo cuando está a solas con el niño (entiéndase normas de tránsito, semáforos, autoridad del jefe, etc). Igualmente, si hay una adecuada comunicación ente los padres –sin gritos, frases irónicas y con respeto-, será más sencillo lograr una adecuada comunicación con los hijos.

A continuación van algunos tips, en lo que respecta a educación y crianza, se basan en el modelo bíblico de educación, así que la invitación es a que los leas, reflexiones en ellos y apliques lo que corresponde a tu caso. Si hay cosas por mejorar ¡Bienvenido! En ese camino estamos. La palabra debe ayudarnos a encontrar nuestros errores, para arrepentirnos en oración, amparados en que en Yeshua podemos tener perdón, redención y sabiduría para hacer rectificación [Efe 1:7-8] ¡Adelante!

1.Reconocer la mala inclinación

Todos nosotros estamos compuestos por la inclinación al bien (yetzer hatov) y la inclinación al mal (yetzer hara).  Incluso un bebe o un niño pequeño la tiene “porque el hombre nace como un asno salvaje” [Gn 8:21] y “los pensamientos del hombre son malos desde su juventud” [Job 11:12]. Ya que toda la vida nos va a acompañar la inclinación al mal, es nuestra tarea enseñarles a luchar contra esta, y una estrategia es promover el bien con nuestras palabras màs que reprender el mal,  por ejemplo “ves que bueno es compartir con tu hermano”  en vez de “eres egoísta porque no le prestas a tu hermano”. Tanto Yeshua [Mt 5:3-12] como el rey David [Slm 1: 1-3,37:29-34, entre otros] llamaban felices a los que cumplían mandamientos.

2.No tomarse las cosas personalmente

Ya que la inclinación al mal también hace parte de los niños, es importante no tomarse las cosas personalmente, y dejar de pensar que cada acto del niño o del joven,  es una fría planificación en contra de los padres. Incluso cuando un adolescente dice “te odio, eres lo peor, no quiero ser tu hijo, etc” es importante entender que no es ese su verdadero sentimiento sino que obedece a una reacción ante un suceso.  Cuando la palabra nos pide juzgar con rectitud al prójimo [Lv 19:15], a quien se juzga es a aquellos que se equivocan no a quienes hacen las cosas bien, por lo que es importante preguntarse ¿por qué ocurrió esto?¿Fue un accidente (como cuando un niño riega algo o hace un daño)?¿Es falta de conocimiento? O ¿es su inclinación al mal? Entender el origen de lo que ocurrió, le ayudará a tranquilizarse, no tomarse las cosas personalmente y tal vez lo más complicado…

3.No se enoje

Quizá este sea el punto más difícil para muchos.  El hombre que domina su ira es comparado con aquel que conquista una ciudad [Pv 16:32, 25:28]. Para educar se necesita el amor y no la rabia, para poder transmitir correctamente el mensaje. Nuestro cerebro tiene un circuito de recompensa llamado el sistema límbico, el cual, cada vez que recibimos algo agradable nos regala una descarga de dopamina, que produce en nosotros una sensación de placer. Este circuito está íntimamente comunicado con las regiones que controlan la memoria. Es por eso que es más fácil aprender algo, en un ambiente agradable, con música y amigos, que en un ambiente tenso con presión. Cuando  los niños se educan con rabia, pueden adiestrarse es decir comportarse adecuadamente con una mirada de sus padres, pero descontrolarse en cuanto ellos no están. Pero educar implica  transmitir valores y conductas, y para esto se necesita amor y paciencia. No digo, que no haya cosas que molesten, pero en ese caso ¡detengase! Y pregúntese ¿La reacción que va a tomar es para educar a su hijo o para descargar su ira en él? Analice que fue lo que paso.

4.Reconocer el fracaso como parte del proceso

Muchas veces nos castigamos y culpamos por los errores de nuestros hijos.  Nos sentimos los peores padres, fracasados y que no seremos capaces de educarlos con éxito. ¡Nada más lesivo que esto! La auto persecución, nos hace estar más nerviosos y tensionados, haciendo que cada falta de los niños se vuelva algo personal, la reprensión se vuelve críticas o castigos destructivos que generan un daño emocional en los niños, haciendo que fallen nuevamente, y con esto sintiéndonos más fracasados e impotentes, volviendo la situación un círculo vicioso. Esta visión de las cosas es una falta de fe y confianza en Di-s, pues si creemos que Él es el creador de todo [Is 44:24] y tiene control sobre todo [Dt 4:39]; debemos reconocer que Él es quien todo lo permite -incluso las faltas de nuestros hijos-, que todo nos ayuda para bien [Rom 8:28] y solo así encontraremos el propósito de lo  que está ocurriendo.

5.No lo avergüence

No hay nada más lesivo para la autoestima que el escarnio público. Yeshúa enseño que “cualquiera que insulte a su prójimo deberá comparecer ante la asamblea, y cualquiera que lo maldiga se expone al fuego del infierno” {Mt 5:22]. Al analizar este versículo en otras  traducciones, encontramos que  para insultar y maldecir, se usan términos como “cualquiera que lo llame raca [LBA, RV, LBJ], idiota [LBA, NBLA], insensato  [NBLA], fatuo [RVA, LBJ]…”, tal vez la palabra raca no nos sea familiar pero si necio, cabeza hueca, inútil que son sus significados. Entendiendo que nuestro prójimo más próximo son nuestros hijos ¿cuántas veces hemos usado palabras como estás – o peores- al reprenderlos? ¿O los hemos avergonzado al al hacerlo delante de familiares o amigos?

6.Recordar aspectos positivos

Muchas maldiciones y castigos pueden venir a nuestra vida cuando no servimos a Hashem con alegría [Dt 28:47] y la educación a los hijos es el principal servicio que venimos a prestar a este mundo.  Del mismo modo, cuando debemos reprender a  nuestros hijos, es importante hacerlo con alegría y no con enojo ¿cómo? Enfocándonos en dos aspectos: la gratitud y la alegría. Cuando reconocemos que en medio de esa travesura o mal comportamiento, están también las cualidades de nuestros hijos que nos hacen sonreír, eso hará más fácil la tarea. En el caso particular de los adolescentes, se puede usar el “método del sándwich” es decir, iniciar con algo positivo, colocar los aspectos negativos en la mitad y luego terminar con los aspectos positivos que le pueden motivar a hacer corrección y arrepentimiento.

7.Critique los hechos/actitudes y no las personas

Somos hechos a imagen y semejanza de Di-s [Gn 1:27]. Eso significa que aún el malvado más malvado, puede agradecer cada día por su alma, porque cada uno de nosotros tiene un alma, que no es más que una parte misma de Hashem, una chispa divina. Nuestros hijos, al igual que nosotros cometen errores, y es importante juzgar sus actos y sus actitudes, pero no su alma. Además desde la neurolingüística, se ha comprobado que una frase repetida múltiples veces puede condicionar el comportamiento de una persona, así que si llamamos a nuestros hijos “necios, desordenados, malgeniados, etc” no es de extrañar que se comporten así. Es diferente decir “tú eres ordenado, pero este cuarto está muy desordenado” o “tú eres respetuoso, ¿por qué trataste a tu abuela de una forma grosera?”. Al juzgar los hechos les damos la oportunidad de cambiar, y no etiquetarlo con palabras o frases que condicionan un mal comportamiento.

8.Tenga límites claros desde el comienzo

Cada niño tiene un propio camino en el cuál debe ser educado [Pv 22:6], y aunque es necesario orar para tener las estrategias que funcionen mejor con cada hijo, en casa deben haber reglas claras y consistentes sobre aspectos generales del comportamiento y la moral. Los niños y adolescentes, necesitan saber que hay adultos a cargo de la situación, esto les evita la ansiedad y les ayuda a estar más tranquilos.  Las reglas deben ser consistentes, es decir que todos los adultos a cargo las deben cumplir de la misma forma. Los padres no se deben contradecir entre ellos, y cuando hayan diferencias en decisiones, correcciones o temas de educación; éstas se deben resolver a solas y nunca delante de los hijos; pero cuando uno de los padres  permite y el otro prohíbe, les da brecha para desobedecer y portarse mal. Sobre todo, para los niños pequeños, no es fácil entender porque a veces si cumplimos reglas y porque a veces no (por ejemplo habitualmente no les prestamos el celular, pero cuando necesitamos que estén  quietos se los damos). Obviamente las reglas empiezan siempre desde el ejemplo personal (por ej. No comer frente al televisor o cepillarse los dientes).

9.Las consecuencias también deben ser claras desde el comienzo

No se trata de tener un código penal en casa, pero si debe haber un mínimo de consecuencias establecidas al romper las reglas. En Deuteronomio 28, hay una exposición clara por parte de Di-s de las recompensas que recibimos fruto de la obediencia [Dt 28:1-14] y del mismo modo de las consecuencias o castigos por la desobediencia [Dt 28:15-68]. No está mal recompensar a los niños, pero es importante que no todo sea recompensa, y enseñarles que por encima de los premios físicos esta la satisfacción del deber cumplido, y  la alegría de los padres y de Hashem por la obediencia. Al igual, es importante que las palabras de estímulo, sean un reconocimiento más importante que los mimos, y por supuesto más que los regalo. Igualmente, es importante agradecer a nuestros hijos por cada cosa que ellos hacen –por pequeña que parezca- porque de esta forma les enseñaremos a ser agradecidos “así que den gracias por todo” [1 Tes 5:18]. Y en el caso de los castigos ¿qué pasa cuando una consecuencia no está definida? La mejor opción, sobre todo con los adolescentes y los niños más grandes es enseñarles el concepto de restitución, por ejemplo ¿Qué puedes hacer por tu hermano, ya que lo ofendiste?

10.Valide los sentimientos de su hijo

Como adultos reconocemos que tenemos ira, miedo, tristeza, etc… Pero ¿Qué pasa con los niños? ¿Cuántas veces les hemos dicho: “no te enojes” “no sientas miedo” “no tienes que estar triste”? “Amar al prójimo como a uno mismo” [Lv 19:18] implica reconocer los sentimientos que tiene el otro así como reconocemos nuestros propios sentimientos. Cuando anulas los sentimientos de otro, esto equivale a anular al otro en su esencia, lo cual, es muy destructivo para la autoestima. Es importante no solo reconocer los sentimientos, sino enseñarles a ponerles nombre. Una de las causas de las pataletas en los niños pequeños, es porque no logran expresar lo que sienten –a propósito, a las mujeres también les pasa-. Cuando su hijo tenga una rabieta, o esté ausente, o molesto, o triste; ayúdele a ponerle nombre a lo que está sintiendo, y valide ese sentimiento “entiendo que te sientas… molesto, triste, etc.” Luego intente encontrar junto a él la causa. En los adolescentes puede pasar que la respuesta sea “no se” y también es válido, la tormenta de hormonas que se genera puede producir sensaciones que a veces no se saben describir. O tal vez, la razón no sea válida, ni tan grave para usted, pero eso no significa que no lo sea para su hijo; así que no la menosprecie. Finalmente ayúdele a encontrar una solución, dentro de eso es reconocer que los demás (padres, hermanos) no pueden pagar por sus emociones. También identificar si hay una posible salida y como llevarla a cabo, o entender que hay cosas que no tienen solución… el fracaso es parte del proceso de aprendizaje.

Un comentario final…

Estas reflexiones son fruto del tiempo de estudio en familia, tiempos de oración y procesos en los que hemos tenido aciertos y equivocaciones. Nuestros hijos aún son pequeños y vamos de la mano con Di-s entendiendo que son un tesoro que se nos ha confiado y nuestra responsabilidad es educarlos de la mejor manera. Estos tips no son una receta de cocina, más bien,  queremos motivarlos a que aprendan sobre el tema, e inicien su propio camino de oración, estudio de la palabra y corrección; para de esta forma transmitir el camino de la fe a nuestros hijos y asegurar su éxito en este mundo y en el mundo venidero.

¡Shavua tov!

Basados en: Educación con amor, R Shalom Arush. Reflexiones en torno a crianza y educación ppr Emuna Braveman y Laureen Roth, disponibles en aish latino.

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