YO SOY HASHEM TU DI-S

Por: Moshe Hernandez

“Yo soy HaShem tu Di-s que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de esclavitud”. Éxodo 20:2 TLV

Esta parashá lleva por nombre Itró, y según nos cuentan los comentaristas se debe a que el suegro de Moshé apreció las maravillas del judaísmo y quería escucharlo de primera mano. Además, al analizar el texto se evidencia que fue ese acto de este no judío el que provocó que el pueblo de Israel entendiera la importancia de lo que acaba de ocurrir al cruzar el Mar de los Juncos, en palabras de la Brit Jadashá, Itró “provocó a celo” al pueblo de Israel.

¿Por qué encontramos esto en esta porción?

Esta es una gran pregunta. Y aunque la Torá no está escrita en orden cronológico, particularmente con los acontecimientos relacionados al evento del Sinaí que se encuentra narrado en las parashot Itró, Mishpatim, Terumá, Tetzavé y Ki Tisá. Sin embargo, lo que si podemos concluir es que lo que hace Itró sucede previamente al evento asombroso del Sinaí, y de cierta forma fue un acto que contribuyó a la preparación del pueblo para lo que iban a presenciar.

¿Qué fue lo que el pueblo escuchó?

El pueblo de Israel llevaba preparándose tres días antes de que presenciaran la Voz del Eterno, y se narra en el texto que todos escucharon a Di-s hablar. En esta porción encontramos las “Aseret HaDevarim” (Diez Palabras) que fueron pronunciadas por Di-s desde la cima del monte, declaraciones que son conocidas hoy como los Diez Mandamientos, aunque realmente se encuentran 14 mandamientos dentro de estas Diez Palabras.

¿Cuál fue el primer mandamiento que Di-s pronunció?

La clasificación de las Aseret HaDevarim es una para el judaísmo y otra para el cristianismo, siendo la primera palabra una de esas diferencias, ya que, para el primero el mandamiento es “Yo soy HaShem tu Di-s…”, mientras que para el segundo es “No tendrás otros dioses delante de Mí”, y aquí radica la principal diferencia porque para nuestros sabios, esta expresión “es el mandamiento positivo de creer y sentir la absoluta certeza de la existencia de HaShem como la fuerza primordial que precede cualquier fenómeno que es parte del universo material, que solamente Él es el Creador de universo entero y que Él es nuestro Di-s y nosotros somos Su pueblo” (Tur HaAroj).

Incluso el Rambám no enseña en la Mishné Torá (Hiljot Yesodei HaTorá 1:1) que “lo fundamental del judaísmo es leidá (saber) que hay una Existencia Primordial que creó todo lo que existe”. Aunque Rambám lo explica en términos filosóficos, está haciendo clara alusión a HaShem, usando así la expresión “saber” más no “conocer”, para enseñarnos que este mandamiento es para recrear y vivir con la seguridad que se tuvo en el Sinaí, saber que HaShem existe y no solamente creerlo, incluso el Séfer HaJinuj nos enseña que esto hace referencia a “tomar el nivel básico de fe que hay en nuestra mente, construir sobre este e internalizarlo para que sintamos la influencia de HaShem con claridad y seguridad.

Todo esto nos enseña que cuando sabemos que HaShem existe, nunca actuaremos de una manera que contradiga ese conocimiento, es por eso que encontramos en el Pirkei Avot (2:1) lo siguiente: “Ten en mente tres cosas y no caerás en manos del pecado: Sabe que hay encima de ti un Ojo que vigila, un Oído que escucha y todas tus acciones son registradas en un Libro”.

¿Qué dice nuestro Mesías Yeshua con respecto a esto?

Antes de ir a la respuesta de nuestro Mesías, debemos analizar un poco más el versículo 2 del capítulo 20 del libro de Shemot (Éxodo), el cual dice: “Anoji HaShem Elokeija”. Lo que analizamos anteriormente está íntimamente ligado a la palabra anoji, pero el versículo continúa diciendo: “HaShem Elokeija”, así cuando el Eterno habla el primer mandamiento, le está dando a entender al pueblo que Él es la fuente de toda bondad y toda severidad, porque menciona esos atributos (HaShem, Elokim), así, la revelación que están presenciando los Hijos de Israel es que el Eterno es quien los sacó de Egipto como muestra de Su bondad y severidad para darles la Torá.

Cada evento que sucede en este mundo está bajo la hashgajá pratit (supervisión divina) y eso da cuenta que HaShem no ha abandonado al mundo después de la Creación, Él controla incluso los detalles más pequeños.

Así cuando a Yeshua le preguntan: “¿Qué mandamiento es el principal de todos?” (Mr 12:28), Él responde: “El primero es: ‘Shemá Israel, HaShem Elokeinu, HaShem ejad. Escucha Israel, HaShem nuestro Di-s, HaShem es Uno” (Mr 12:29).

Esta respuesta de nuestro Mashiaj es una alusión al primer mandamiento, ya que, no enseña que el Eterno que es uno tiene dos atributos esenciales en Sí mismo (bondad y severidad) y ese nos lo dio a conocer el Eterno en el Sinaí cuando dijo: “Anoji HaShem Elokeija”, en otras palabras, cuando Yeshua respondió no solamente nos estaba aludiendo a la unicidad y unidad del Eterno sino que nos estaba haciendo referencia a ese momento del Sinaí cuando el Eterno mostró Su esencia para que sepamos que Él existe y es nuestro Di-s, que nos sacó de Egipto para entregarnos la Torá y así ser un pueblo libre.

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Psicólogo de la Konrad Lorenz Fundación Universitaria. Gabai de la Comunidad Mesiánica Yovel, maestro del ministerio Yeladim, miembro del ministerio de Danzas. Apasionado por el hebreo y otros idiomas.

Tiempo de restitución

Buscad al Señor, él tendrá misericordia y restituirá lo que se llevó la langosta.

Por: Martha Tarazona

La oscuridad fue una de las plagas que HaShem mandó a Egipto. “…Moisés levantó su brazo hacia el cielo y hubo una oscuridad tan grande en todo Egipto” [Ex. 10: 21-22]. La palabra oscuridad en hebreo es חֹשֶׁךְ kjoshék, es la H2822 del Strong, que significa: tinieblas, miseria, destrucción, muerte, sombrío y tenebroso.

En los últimos tiempos vendrán plagas para toda la humanidad y la oscuridad será una de ellas. Esto es profetizado por Sofonías, Amós, Juan y Joel.

Profecía de Sofonías.

Sofonías, profetiza la venida del Señor, como un día cercano, de castigo, clamor, aullido, ira, angustia, aprieto, alboroto, asolamiento, tiniebla, oscuridad, nublado, entenebre cimiento, día de trompeta, de la algazara (ruido, gritería) y destrucción [Sof. 1:1-17].

Profecía de Amós.

Amós, profetiza el día del Señor como un día de tinieblas. “¡Ay de los que desean el día del Señor! ¿Para qué queréis este día del Señor? Será de tinieblas, y no de luz; como el que huye de delante del león, y se encuentra con el oso; o como si entrare en casa y apoyare su mano en la pared, y le muerde una culebra” [Am.5:18-19].

Profecía de Juan.

Juan, profetiza en Apocalipsis los siete ángeles que tenían las siete plagas y las siete copas de la ira, donde “El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas” [Ap. 16:10].

Profecía de Joel.

Joel, profetiza el día del Señor como un día cercano, de tinieblas, oscuridad, nube, sombra, día donde “delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos; el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor… porque grande es el día del Señor, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?” [Joel 2:1-10].

Estos profetas coinciden en lo que será la segunda venida de nuestro mesías Yeshúa HaMashiaj. Si es tan terrible ¿por qué lo esperamos? o como lo expresó el profeta Amós “¡Ay de los que desean el día del Señor! ¿Para qué queréis este día del Señor?”

Así como se profetizó lo que será el día del Señor, también está la instrucción de lo que debemos hacer para ser guardados.

Tanto Sofonías como Amós hacen un llamado a callar y buscar justicia.

“Calla en la presencia de el Señor, porque el día del Señor está cercano; porque el Señor ha preparado sacrificio, y ha dispuesto a sus convidados”. “Buscad justicia, buscad mansedumbre; quizá seréis guardados en el día del enojo del Señor” [Sof. 1:7; 2:3].

Amós manifiesta un llamamiento al arrepentimiento.

“Pero así dice el Señor a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis…Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo… Aborreced el mal, y amad el bien, y estableced la justicia en juicio; quizá el Señor de los ejércitos tendrá piedad del remanente de José” [Am. 5:4-17].

Joel profetiza la restitución.

El profeta Joel igual que Amós, incita al arrepentimiento con ayuno, lloro y lamento “convertíos al Señor vuestro Di-s; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo… y el Señor solícito por su tierra, perdonará a su pueblo. Responderá el Señor, y dirá a su pueblo… Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros” [Joel 2:12-25].

Langosta destructora.

La langosta es una plaga que se presenta en estado de desarrollo inicial (oruga) y su estado intermedio (saltona). Estas últimas se alimentan día y noche sin descanso y su voracidad hace estragos en campos cultivados, éstas van creciendo y se vuelven mas destructoras, es difícil de combatir cuando se trata de millones de insectos. Estas permanecen y se reproducen mientras las condiciones del suelo, clima y flora les sean favorables [1].

Restitución.

Restituir es volver una cosa a su dueño, es restablecer al estado inicial, volver al lugar de donde se había salido [2]. No obstante, HaShem restituye mas de lo que se tenia, lo podemos ver en Job, donde HaShem restauró su prosperidad y le aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job [Job.42:10].

También los bienes fueron devueltos a la Sunamita y además la producción obtenida en los siete años: “Y cuando habían pasado los siete años, la mujer volvió de la tierra de los filisteos; después salió para implorar al rey por su casa y por sus tierras… Entonces el rey ordenó a un oficial, al cual dijo: Hazle devolver todas las cosas que eran suyas, y todos los frutos de sus tierras desde el día que dejó el país hasta ahora” [2 R. 8:3-6].

Todo lo que el enemigo robo debe restituirlo siete veces “No tienen en poco al ladrón si hurta, Para saciar su apetito cuando tiene hambre; Pero si es sorprendido, pagará siete veces; Entregará todo el haber de su casa” [Prov. 6:30-31].

Amigo lector, la langosta permanece y se reproduce cuando las condiciones le son favorables, es decir, cuando en nuestra propia vida hemos permitido que se alimente de día y de noche, que crezca, se reproduzca y que haga estragos. Pero aún así, si buscamos a HaShem, él restituirá y nos dará aún mas como en el caso de Job y de la Sunamita.

Le invito a que haga esta oración, reconociendo que la palabra de Di-s es viva y eficaz.

Señor Di-s de Abraham, Isaac y Jacob, Di-s de Israel, perdóname por permitir que la langosta hiciera estragos en mi vida, por mi falta de conocimiento de ti, por mi ignorancia, por el pecado, por falta de dominio propio, de carácter… hoy clamo que tú restituyas en mi vida los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta.

Restituye el dinero perdido por mala administración, préstamos, robos, herencias…. Restituye el tiempo perdido por malas relaciones, por malas decisiones… Restituye el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la templanza, la salud, la vitalidad, la fortaleza. Tu palabra dice que aun en la vejez fructificaremos y estaremos vigorosos y verdes [Sal. 92:14].

Restituye todo lo que se robó el enemigo y clamo de acuerdo a tu palabra que me devuelva siete veces lo que fue robado [Prov. 6:30-31] en el nombre de Yeshúa HaMashiaj, Amen.

Shavua Tov.

 Referencias

[1] Langosta Voladora. Una plaga con historia. CropLife Latin America. Disponible en: http://www.croplifela.org. Consultado 01-01-2022. [2] Diccionario manual de la lengua castellana. Disponible en https://books.google.com.co/books. Consultado 01-01-2022.

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Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7]

Y tú… ¿Qué harías? Parashá Vaerá

Por: Familia Barrios Lara

¿Has escuchado qué “Toda situación mala tiende a empeorar”? ¿Podrías reconocer la mano del Eterno en una condición así?

Imagina el siguiente escenario: Vives como esclavo en el antiguo Egipto, con duras tareas cada día, poca comida, y la amenaza de un exterminio. Sometido a malos tratos, al sol y al trabajo forzado, tú y tu familia han clamado por libertad, por el cumplimiento de la promesa que el Eterno hizo a Abraham “tus descendientes vivirán como extranjeros en tierra extraña, donde serán esclavizados y maltratados durante cuatrocientos años. Pero yo castigaré a la nación que los esclavizará, y luego tus descendientes saldrán en libertad y con grandes riquezas” [Gn 15:14-15]


Y un día ¡Parece que Di-s ha escuchado el clamor!… Un hombre venido desde lejos, hermano de Aharón, ha traído un mensaje de parte de Di-s prometiendo libertad, la salida de Egipto y el retorno a la tierra prometida de Canaán ¡y hasta ha hecho milagros! [Ex 4: 29-31]. Pero ¡Qué ocurrió entonces? ¿Por qué en vez de libertad, ahora hay más trabajo y ya ni nos dan paja para hacer ladrillos? [Ex 4: 29-31] ¿Por qué en vez de liberación hay más opresión y dificultades?


¿Te has sentido así? ¿Qué hubieras hecho tú? ¿Hubieras continuado creyendo en las promesas del Eterno? ¿O hubieras ido a quejarte, como lo hicieron los capataces ante Moshé y Aharón? [Ex 5:21] ¿Has estado en una situación similar? Este es el contexto en el que inicia la parashá de ésta semana vaerá (Y se revelo / y apareció) – Éxodo 6:2-9:35-.


Pero aquí no termina todo. Después de que el faraón aumenta el trabajo, después de que los capataces son golpeados ¡No hay agua disponible para beber! El río Nilo y toda el agua de Egipto se ha vuelto sangre [Ex 7:19] … Es claro que no habrá libertad por ahora, pero ¿Tampoco habrá agua? Y como si fuera poco ¡Una plaga de ranas está por todo el país! [Ex 8:6] y luego de que Moshe se presentará ante el faraón ahora están muertas y el olor pútrido llena las calles [Ex 8:14].


Y si crees que esto ya se está saliendo de control… aún hay más ¡Hay mosquitos por todas partes! El polvo se ha vuelto mosquitos que pican personas y animales, y, ya que el polvo tiene la capacidad de estar en todas partes ¡No hay sitio en donde se pueda estar en paz! [Ex 8:17]… Trabajos forzados, golpes, falta de agua, ranas y moscos por todas partes ¿Es que esto nunca acabará?.


¿Te ha pasado algo similar? ¿Momentos en los que –como diría Murphy- “toda situación mala tiende a empeorar”? ¿Días en los que, en vez de levantarte con el pie derecho, parece que te has caído de la cama con el pie izquierdo? No era una situación fácil para los Israelitas… Y en tales condiciones no les era fácil ver al Eterno, de hecho, tal parece que era más claro para los magos que todo eso era obra de Hashem [Ex 8:19]- que, para el mismo pueblo de Israel, el cual “por su desánimo y las penurias de su esclavitud ellos no le hicieron caso” [Ex 6:9] ¿Cómo lo verías tú? ¿Cómo los magos o cómo el pueblo de Israel?.


Ver la mano del Eterno en momentos de prueba no es fácil. De hecho, en eso consiste la verdadera Emuná (la fe): En reconocer que Di-s es la única fuerza posible que domina el Universo y que todo lo que proviene de Él es bueno. Que el faraón, o las plagas, o la enfermedad, o la caída de la bolsa, vienen solamente de Él y los permite con un propósito. Yoseph, es un buen ejemplo de esa fe perfecta; luego de que su padre muere, cuando los hermanos se acercan para pedirle que los tome como esclavos por temor a que se vengara, Yoseph les dice (parafraseando) “aunque ustedes pensaron hacerme mal, fue realmente Di-s quien decidió que esto pasara (leáse que me vendieran, me separarán de mi padre, etc) y realmente fue bueno (aunque doliera) porque permitió salvar la vida de mucha gente” [Gn 50:18-20].


Y es está fe perfecta la que nos permite entender lo que dice Rav Shaul “para los que aman a Di-s todo es para bien” [Rom 8:28]. Es esa fe, la que permite, aún en medio de la prueba “Dar gracias a Di-s por todo” [1 Tes 5:18], y agradecer en medio de la prueba, aún por lo que no nos agrada. De hecho, el Midrash dice, que, cuando empezó la opresión de parte de Egipto, si los Israelitas hubiesen agradecido por la prueba y no se hubieran quejado, su redención y salida de la esclavitud hubiera sido más rápida.


Este sentido de reconocer a Di-s como la fuente de todo, fue la que le permitió a Yeshúa obedecer la voluntad del Padre de morir en la cruz por nosotros, confiando en que sería para bien “Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú” [Mc 14:36]. Y es lo que nos permitirá confiar en la promesa con la que empieza esta parashá “Yo soy el Señor, y voy a quitarles de encima la opresión de los egipcios. Voy a librarlos de su esclavitud; voy a liberarlos con gran despliegue de poder y con grandes actos de justicia. Haré de ustedes mi pueblo; y yo seré su Di-s. Así sabrán que yo soy el Señor su Di-s, que los libró de la opresión de los egipcios. Y los llevaré a la tierra que bajo juramento prometí darles a Abraham, Isaac y Jacob. Yo, el Señor, les daré a ustedes posesión de ella” [Ex 6:6-8].


¡Shavua tov!

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Somos Deivy Barrios y Natalia Lara, casados desde el 2016, padres de 3 pequeños y comunitarios de Yovel.

Tiempos de hambruna

Por: Martha Tarazona

Buscad al Señor mientras pueda ser hallado.

La parashá Vayigash (y se acercó), relata el tiempo de hambruna que se vivió en Egipto.
La palabra “hambre רָעָב” es la # 7458 del Strong [1] que significa tener hambre o hambriento. Según la organización mundial de la salud (OMS), el hambre es la sensación incómoda o de dolor causada por un consumo insuficiente de energía alimentaria. Privación de alimentos o no se ingieren suficientes calorías [2].

Hambre en los tiempos de Abram.

La primera vez que hubo hambre en la tierra se relata en Gén. 12:10 “Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra”. De acuerdo a la tradición era el hambre más grave de todos los tiempos. ¿Cómo iba a reaccionar el patriarca ante esta calamidad? ¿Qué iba a hacer? ¿Dudar de su Di-s y recriminar?, de ninguna manera. Abram, actúo de acuerdo a su sentido común, como lo dice el Talmud (B.K. 60 a): cuando el hambre hace estragos en una región, emigra a otro lugar, aunque haya peligro en él. Abram actúo, no se quedó esperando que un milagro los salvase del hambre [3].

Hambre en los tiempos de Isaac.

Luego, hubo otro tiempo de hambruna en los días de Isaac “Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar, Y se le apareció HaShem, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré [Gén. 26:1-2]. En este versículo, también Isaac salió de su tierra, sin embargo, HaShem le dio la instrucción de no ir a Egipto, tierra de abundancia, como lo había hecho su padre en circunstancias similares [3].

Hambre en los tiempos de Yoséf.

Después, Yoséf interpreta el sueño del Faraón en el que fue revelado lo que vendría. “También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del viento solano, siete años serán de hambre… y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra” [Gén.41:27-30]. Yoséf fue puesto como gobernador de Egipto, “Y de toda la tierra venían a Egipto para comprar de Yoséf, porque por toda la tierra había crecido el hambre”. [Gén. 41:57]. Luego, Yoséf se revela a sus hermanos: “Y dijo Yoséf a sus hermanos: Yo soy Yoséf; ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él” [Gén. 45:3]. “Si los hijos de Jacob estaban tan consternados que no podían contestar, ¿qué pasaría el día del juicio final cuando el Santo Bendito Sea le pida cuentas a cada ser humano?” [3].

En este versículo Yoséf dice: Yo soy (Ani Yoséf), se les reveló. Esta revelación del “Yo soy” se la da HaShem a Moisés cuando él le pregunta cuál es su nombre: “Dijo Moisés a HaShem: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Di-s de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió HaShem a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros” [Éx. 3:13-14].
También Yeshúa, se revela como el YO SOY, “Yeshúa les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, Yo SOY” [Jn. 8:58].

Hambre en los tiempos de fin.

En Mateo 24 se describen las señales antes del fin; en las cuales se encuentran las hambrunas: “Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares” [Mt. 24:7]. Así como hubo un primer éxodo en el cual HaShem alimentó a su pueblo con maná; habrá un segundo éxodo que será más glorioso que el primero. En el primer éxodo el pueblo salió de Egipto a Israel, en el éxodo que vendrá saldremos también a Israel. “No obstante, he aquí vienen días, dice HaShem, en que no se dirá más: Vive HaShem, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto; sino: Vive HaShem, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres” [Jer.16:14]. Si hasta hoy, ha sido tan importante para el pueblo judío el primer éxodo, ¿cómo será el segundo?, ya que no se recordará el primero, sino el segundo; cuando los hijos de Israel llegarán de todos los lugares donde fueron dispersados. Si en el primer éxodo, HaShem los alimentó con maná y fue su proveedor, tenemos la certeza que lo hará otra vez.

Apocalipsis 6, relata los sellos, siendo uno de ellos el hambre. “Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos… cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra” [Ap.6:1-7].

Hambre en los tiempos actuales.

De acuerdo a la OMS, el hambre mundial empeoró en el 2020 a causa del Covid-19. Globalmente, más de 2300 millones de personas (el 30 % de la población mundial) padecieron hambre. Siendo los más afectados Asia, África, América Latina y el Caribe [2].

¿Qué, pues, haremos?

¿Almacenar alimentos? ¿guardar dinero? ¿esperar que un milagro nos salve del hambre? Ninguna de las anteriores.

No se trata de almacenar alimentos; de acuerdo a Rashí; el Faraón les dijo a los egipcios ¿por qué no habéis hecho reservas de trigo? ¿Acaso Yoséf no hizo proclamar que iban a llegar años de hambre? Los egipcios dijeron que habían almacenado grandes cantidades, pero todo se había echado a perder. El trigo almacenado por los egipcios enmoheció cosa que, según Rashí, no le sucedió al trigo de Yoséf [3].

Tampoco, se trata de tener dinero; si Yoséf no hubiese querido vender, hubieran muerto de hambre. Se trata de la misericordia de HaShem. “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche” [Is. 55:1]. “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Di-s que tiene misericordia” [Ro. 9:16].

Tampoco esperar un milagro, sin actuar; sabemos que nuestro creador es un Di-s de milagros, pero todos lo milagros que vemos en las escrituras; sucedieron con personas que creyeron, tuvieron fe, caminaron, tomaron decisiones, avanzaron, buscaron al Señor de día y noche, con ayuno, con convicción. Por lo tanto, debemos actuar y hacer lo que está en nuestras manos: “Buscad a HaShem mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” [Is. 55:6].

Hambre de oír las palabras del gran “YO SOY”.

En el caso de Yoséf, fue necesario que Él se revelara a sus hermanos para preservación de la vida de su padre y su familia. Hoy, Yeshúa se revela a cada ser humano como el gran YO SOY, y “Yeshúa les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” [Jn.6:35].

Para resumir; actualmente el 30% de la población mundial padece de hambre; la palabra nos advierte que vendrán tiempos de hambruna para la humanidad. En el caso de Yoséf; tuvo que haber una revelación para salvar a su familia. En estos tiempos y en los que vienen la revelación del “Yo SOY” de Yeshúa como nuestro mesías, es lo único que nos puede salvar; no solo para vida eterna; sino para los tiempos finales que están escritos y se cumplirán.

Amigo lector, en estos tiempos, nuestra dependencia debe ser completamente de HaShem, no en lo que tenemos, ni en lo que creemos que somos; debemos buscar al gran “Yo soy” mientras pueda ser hallado. “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?” [Mt. 6:26].

Shavua Tov.

Referencias

[1] Strong, James (2003). Concordancia Strong exhaustiva de la biblia. Editorial caribe. Pág. 371.
[2] OMS (2021). Organización Mundial de la Salud. Informe de las Naciones Unidas: El año de la pandemia, dominado por un repunte del hambre mundial. Disponible en: http://www.who.int. Consultado:04 Diciembre 2021.
[3] Munk, E. (2001). La voz de la Torah. Comentario del pentateuco. Edición original en francés. Fundación Samuel y Odette Levy. Paris.

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Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7]

Y tú… ¿Qué harías?: Parashá Mikets.

Por: Familia Barrios Lara

¿Qué personaje serías de esta parashá? ¿Yosef? ¿El faraón? ¿Judá? ¿Shimeon?

En muchas partes dicen que “los toros se ven mejor desde la barrera” … Esto significa qué es fácil juzgar lo que otros hacen cuándo no somos nosotros quienes lo estamos haciendo. Pues bien, a partir de este año 5782, decidimos “saltar la barrera”, es decir que, con nuestros hijitos de 5 y 3 años (el de 1 año es aún muy pequeño) hemos empezado a estudiar las parashot “como si las estuviéramos viviendo” … es decir, a jugar a que somos diferentes personajes y pensar como actuaríamos ante las situaciones que el Eterno les pone en el camino ¿Te unes al juego?


La parashá de esta semana es Miketz “al final” o “al cabo” (Génesis 41:1 – 44:17) … Y ¿Qué pasaría si hubieras sido el faraón? ¿Qué haces cuando un sueño te inquieta? [Gn 41:8] ¿Oras por él? ¿Buscas qué significa por internet? ¿Se lo cuentas a otros?… Tanto Yosef [Gn 40:8], como el profeta Daniel [Dn 2:28], nos enseñan que es Di-s quien da la interpretación de los sueños, y el Eterno promete también que puede hablarnos a través de los sueños [Joel 2:28] … y tú ¿Qué hubieras hecho con los sueños que tuvo el faraón?


Pasemos ahora a otro personaje Yosef. De un momento a otro paso de estar en la cárcel, a ser el segundo hombre en importancia en Egipto [Gn 41:41]… ¿Qué hubieras hecho tú con tanto poder? ¿Cambiarías la forma en la que hablas a otros? ¿La manera cómo los miras? ¿Buscarías a quienes te han hecho daño para vengarte?… Y, qué pasaría si, quienes te han hecho el mayor daño de tu vida –cómo los hermanos de Yosef, que lo separaron de su padre y lo vendieron- te pidieran ayuda… ¿Tú qué harías? ¿Acaso pensarías que Di-s los puso en tus manos para “hacer justicia?… Yeshúa nos enseña “Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán?” [Mt 5: 44-46]… Así que pregúntate, en la posición de Yosef, pudiendo hacer justicia al daño que te han hecho, ¿Tú qué harías?
Miremos un personaje más: Jacob. Estando al frente de su familia, tiene que soportar una gran hambruna, y una vez que envía sus hijos a Egipto por comida [Gn 42:1-2], ellos regresan con alimentos, pero sin uno de sus hermanos –Simeón- [Gn 42:33-34]; lo que implica para Jacob perder un segundo hijo –ya que cree que Yosef está muerto [Gn 37:33]-… Sólo que su situación se complica aún más, pues, para regresar a Egipto, recuperar a Simeón y traer más alimento, Jacob debe enviar a su hijo menor, Benyamín, quien además es el único hijo vivo que le queda de su amada Raquel… ¿Tú lo hubieras enviado sin vacilar? ¿Preferirías arriesgar a Benyamin o perder a Simeon? O ¿Esperarías a encontrar otra solución?… Pero aún hay más. Detrás de ésta historia, hay una enseñanza aún mayor: lo que Jacob consideraba una desgracia: hambruna, la pérdida de Simeón y tener que enviar ahora a su hijo menor; era realmente la envoltura del regalo que Di-s estaba preparando para él: el reencuentro con Yosef. Y ¿Sabes? A veces, nosotros sólo vemos “el papel regalo”, la prueba y las circunstancias difíciles, y no podemos ni imaginar, lo que el Eterno está preparando detrás de esa prueba, tal como está escrito “Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos” [Is 55:8]… Y entonces –como Yacob, o tal vez peor- nos quejamos, renegamos, luchamos y hasta lloramos… y no podemos ni imaginar lo que Di-s tiene para nosotros.


Y ¿Qué salida a una situación como la de Yacob nos ofrece la palabra? Yeshúa lo resume así “No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí” [Jn 14:1]. En el judaísmo se llama “bitajón” es decir confianza, un poderoso sentimiento de optimismo que se basa no en la la razón ni en la experiencia, sino en la fe; el creer que Di-s es bueno y está a cargo de todo, independientemente de la situación que estemos viviendo, y entender que “todo” es bueno, aunque en apariencia parezca terrible, tal como la situación que estaba viviendo Yacob. Tal como diría Yeshúa: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero anímense! Yo he vencido al mundo” [Jn 16:33]


¡Shavúa tov!

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Somos Deivy Barrios y Natalia Lara, casados desde el 2016, padres de 3 pequeños y comunitarios de Yovel.

JANUCÁ, SUCOT Y EL MESÍAS

Por: Moshe Hernández

“… ¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si Tú eres el Mesías, ¡dínoslo ya!” (Juan 10:24, traducido de la TLV).

Todos hemos leído la historia que dio origen a la festividad de Janucá (o al menos eso espero), y conocemos la historia de los valientes Macabeos que se rebelaron (167-160 a. E. C) contra el Imperio seléucida (encabezado por Antíoco IV, apodado Epífanes) el cual había impuesto la cultura helénica sobre Israel, donde finalmente son derrotados estos últimos, y como dice la bendición: “Entregaste a los fuertes en manos de los débiles, los muchos en manos de los pocos, los impuros en manos de los puro, los malvados en manos de los justos y los crueles en manos de los dedicados estudiosos de Tu Torá”.

Hubo así, un pequeño remanente que no se contaminó y tuvo celo por Di-s, y decidió tomar las armas para pelear contra la superpotencia del momento y así preservar la luz de la Torá. Hoy no vamos a escribir sobre la famosa leyenda del aceite ni de las asombrosas victorias de los Macabeos, aunque son historias importantes, porque esta festividad tiene un aspecto que ha sido pasado por alto a lo largo de la historia y que tal vez ha sido relegado y nos ha desdibujado la importancia mesiánica que tiene esta festividad, aunque no esté ordenada explícitamente en el calendario bíblico (Lv 23).

Al finalizar el calendario festivo bíblico encontramos la festividad de Sucot (Lv 23:39-43), la cual tiene una duración de siete días más uno, siendo una festividad con grandes visos mesiánicos y de gran relevancia para nosotros por su conexión con nuestro Mesías Yeshua. Sin embargo, el capítulo siguiente (Lv 24:1-2) es un pasaje donde encontramos la orden de mantener encendida la menorá en el Templo con aceite puro de olivas, para lo cual el texto emplea las palabras: “להעלת נר תמיד” que literalmente se pueden entender como “para ascender una luminaria continua”, pero que es traducida en la mayoría de las versiones como “para mantener encendida la lámpara continuamente”.

Esto cobra sentido cuando leemos en la historia de los Macabeos lo siguiente: “Y celebraron con alegría ocho días de fiesta, a la manera de la fiesta de las Enramadas, recordando que poco tiempo antes la habían celebrado en las montañas y en las cuevas, donde vivían como animales salvajes. Por esto, llevando limones adornados con hojas, ramas frescas de árboles y hojas de palmera, cantaban himnos a Di-s, que había llevado a buen término la purificación del santuario. Además, toda la asamblea aprobó y publicó un decreto en el que se ordenaba que todo el pueblo judío celebrara cada año estos días de fiesta.” (2 Macabeos 10:6-8).

Esto nos enseña que la festividad de Janucá es un reflejo de Sucot, no solamente por la duración sino también por varios aspectos. Durante la época del Segundo Templo se cuenta que durante el día de Hoshaná Rabá en el Templo para la celebración de la Libación del Agua (Simjat Beit HaShoevá) se colocaban cuatro candelabros de oro en uno de los atrios del Templo y estos se encendían, su luz eran tal que iluminaba toda la ciudad de Jerusalén, y se dice que quien nunca vio eso no conoce lo que es la alegría (b.Sucá 52a). Si los Macabeos estipularon que la Janucá se celebrara de acuerdo con Sucot, entonces tenemos aquí claramente el origen de encender janukiot en Janucá, para recordar la alegría del día de Hoshaná Rabá.

Ahora, en ambas festividades se presenta un momento de revelación mesiánica en el ministerio de Yeshua. En Sucot (Jn 8:14-36) durante el cuarto día de la fiesta (la mitad) el pueblo discute si Yeshua es el Mesías al oírlo argumentar con los fariseos sobre la circuncisión, y en Janucá (Jn 10:22-42) pasa algo similar, en donde los líderes del pueblo le preguntan si Él es el Mesías. Al ser Janucá un reflejo de Sucot, en todo aspecto, es un momento de revelación también del Mesías, en la cual es revelada Su luz, como enseñó el Rabino Elazar Rokeaj sobre las luces de Janucá: “Encendemos 36 luminarias para celebrar la primera luz que brilló sobre el primer hombre por 36 horas, y luego, el Santo, Bendito sea, la escondió para los justos. Esta es el Mesías que está oculto en la Torá, y que todo aquel que estudia Torá con un corazón puro le es revelada esa luz escondida, la luz del Mesías” (Sefer HaRokeaj y Sefer Benei Isacar).

Por eso se dice que las luminarias son para contemplarlas, agradecer y alabar a Di-s por Sus milagros, maravillas y salvaciones que ocurrieron en una época y temporada como esta en la que nos encontramos. Quiera el Eterno que en esta festividad de Janucá podamos descubrir la luz de nuestro Mesías para agradecer a HaShem por Sus salvaciones y podamos así también ser una luz para el mundo, y que todos podamos iluminar juntos como lo hacían los candelabros en el Templo durante el día de Hoshaná Rabá.

Jag Urim Sameaj (Feliz Fiesta de las Luces).

¡Shavua Tov!

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Psicólogo de la Konrad Lorenz Fundación Universitaria. Gabai de la Comunidad Mesiánica Yovel, maestro del ministerio Yeladim, miembro del ministerio de Danzas. Apasionado por el hebreo y otros idiomas.