Más vale maña que fuerza


Por Familia Delgadillo Zapata

“No hay que pasarse de malo, ni portarse como un necio. ¿Para qué morir antes de tiempo?” [Eclesiastes 7:17]

La parashat Koraj narra la manera en que este hombre, acompañado de muchos líderes de renombre se atrevió a sublevarse contra Moshé. Además, el Midrash, Rashi, etc., nos permiten conocer varios detalles de las razones del motín, pero en esta oportunidad quisiéramos resaltar la reacción de Moshé.

Los comentaristas dicen que más allá del engorroso sindicato, lo que más le dolió a Moshé fue que era liderado por alguien muy cercano a él y además era apoyado por la crema innata de la asamblea, todos los implicados eran personas de renombre y líderes que la comunidad misma había escogido. A pesar de esto, observemos su reacción:

“Cuando Moisés escuchó lo que le decían, se inclinó ante ellos y les respondió a Coré y a todo su grupo: —Mañana el Señor dirá quién es quién. Será él quien declare quién es su escogido, y hará que se le acerque” [Numeros 16:4-5].

En Hebreo dice que Moshé escuchó y cayó sobre su rostro, y lo hizo porque reconocía que esta era la cuarta afrenta que el pueblo acumulaba en contra HaShem (ya había pasado el Becerro de oro, las quejas durante el viaje, el pesimista informe de los espías y ahora un motín). Pero Moshé no se enredó en el problema, sencillamente no lo discutió y más bien lo puso en manos del Señor, y aquí hay un par de puntos sobre los cuales podemos aprender:

En el Talmud Shabat 88b encontramos que “Aquellos que sufren un insulto y no insultan en respuesta, que escuchan su deshonra y no responde, que realizan la voluntad de Di-s por amor y están felices en el sufrimiento, sobre ellos el versículo afirma “y los que lo aman (a Di-s) serán como el poderoso sol naciente” [Jueces 5:31]. En otras palabras, el que calla no siempre otorga, tal vez quien guarda silencio está buscando lo mejor para las dos partes que están en discusión o tan solo se está cuidando de no maldecir. Finalmente la directriz es “No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición” [1 Pedro 3:9].

Por otra parte, el Rey Salomón enseña que “Vale más el fin de algo que su principio. Vale más la paciencia que la arrogancia. No te dejes llevar por el enojo que solo abriga el corazón del necio” [Ecleasiastes 7:8-9]. Sobre este par de versículos los Rabinos enseñan que lo que trae la paciencia, que parece sobrenatural en algunos casos, es que entendemos como va a terminar todo y cuando eso ocurre dejamos de reaccionar a la inmediatez. Tal vez eso explica el comportamiento de Moshé, él sabía que HaShem en últimas lo respaldaría por lo que enojarse en ese instante era completamente innecesario, hubiese pasado por necio. Esto tal vez es lo que nos falta, cuando sabes que en últimas tu matrimonio es del Señor, que tus hijos fueron concebidos por Él y que tu provisión llega del cielo, automáticamente tu frustración decaerá así como tu lucha por circunstancias particulares y temporales.

Ante la adversidad, sea cual sea, “Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes” [1 Pedro 5:6-7].

¡Shavua Tov!

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Anthony Delgadillo y Paola Zapata, somos esposos e ingenieros electrónicos de profesión. Llegamos a la congregación en Mayo de 2014 y nos sentimos muy agradecidos con nuestro Abba por habernos traído a ser parte de esta hermosa y bendecida comunidad.

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¿Yeshúa distractor de la familia?

Por Sergio Andres Diaz LLanos

Me permito empezar con una frase muy utilizada por todos: “el tiempo esta pasando muy rápido”. Eso es algo que a muchos puede atormentar y/o asustar, pero a otros, sin duda, les permite meditar y reflexionar. Para solo citar un ejemplo en la Palabra, podemos leer el Salmo 90:12 “enséñame a contar bien nuestros días para adquirir sabiduria”. 

Esta introducción la considero, ya que hace poco tiempo unos padres pasaban enfrente de la comunidad con sus rostros iluminados de felicidad y agradecimiento al Eterno presentando a su hija, después de los 80 días de purificación (טָהֳרָה – tahorah). La comunidad se alegraba de ver una nueva integrante de Yovel (nombre de nuestra comunidad) y oh sorpresa cuando hace unas semanas esta bebé estaba sentada en la silla de Moshé, compartiendo y enseñando su parashá con motivo de su Bat-Mizva. Seguro parte de la luz de alegría que iluminó los rostros de sus padres al presentarla a la comunidad, ahora ella la reflejaba a todos los participantes de esta fiesta, acompañada de palabras llenas de seguridad, sabiduría y amor ¡no con ocho días de nacida sino con 12 años de vida!.

La anterior, es una sensación continua en nuestra comunidad. Hoy ver a un bebé tratando de caminar, y cuando menos piensas, shabat tras shabat y fiesta tras fiesta, ya están sirviendo en la alabanza o en las danzas de la comunidad. Sobre esto podemos reflexionar no solamente entendiendo lo rápido que pasa el tiempo, sino cuanto disfruto y con quien vivo cada momento.

Por lo anterior, que tal si recordamos lo que nuestro Señor Yeshua Ha Mashiaj, en uno de los momentos mas dramático de su entrega por la humanidad, dijo en Juan 19:25-27: 

Junto a la cruz de Yeshua…Yeshua vio a su madre , y a su lado al discípulo a quien amaba, dijo a su madre: – Mujer ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: -Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel momento ese discípulo la recibió en su casa.”

Querido lector, te invito a que hagas un esfuerzo en imaginar esta escena… tremenda verdad: mientras que nuestro Señor está muriendo por la humanidad entera, las palabras que salen de su corazón podríamos interpretarlas como “no importa la situación tortuosa o difícil que puedas estar pasando, disfruta, vive, has tuyo cada momento con tu familia”. Me atrevo a traducir las palabras de Yeshua también como “no se distraigan conmigo” mira a tus hijos, hijos miren a sus padres, y seamos como el discípulo amado de Yeshua, “desde ese momento el la recibió en su casa”. Reflexionemos si en este momento no has recibido a tus hijos o padres en casa.  Es claro que no me refiero a la estructura de ladrillos y tejas, sino a que tengamos tiempos de calidad con ellos. Que nada nos distraiga cuando estemos ante ellos, míralos a lo ojos, hablar, jugar, preguntar y que nazcan los abrazos y besos de cariño.

Tenemos en estos tiempos muchos distractores, demasiados, y si Yeshua mismo cuando todo se había terminado para que se cumpliera la escritura y su propósito en la primera venida, lo pausa con este mensaje “no se distraigan conmigo”, si me quieres mirar, mira a quien tienes en casa, casi que son las palabras cierre de su ministerio “madre he ahí a tu hijo, hijo he ahí a tú madre”.

Antes de continuar, trataré de aplicar el cuarto principio de los 7 que Hillel indicó para estudiar la Palabra llamado “Binyan Av mishnei ketuvim” que puede traducirse como “Construyendo una contexto a partir de dos o más textos”. Con la intención de aclarar lo que quiero trasmitir con la frase “no se distraigan conmigo (Yeshua)” que utilicé en el párrafo anterior, relacionando Juan 19:25-27 con Gálatas 1:11 que dice “Y ustedes ¿qué hacen mirando el cielo? Este mismo Yeshua que ha sido llevado entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse”. Es una clara exhortación para poner en práctica las enseñanzas de Yeshua y no estar muchas veces enfocándonos en la “religiosidad” distrayéndonos de lo esencial. Si vemos el versículo 14 de Gálatas 1, ellos dejaron de ver al cielo para estar todos juntos como uno solo, es decir teniendo momentos de calidad en familia y comunidad.

Quiero ir concluyendo con los siguiente: si Yeshua mismo no se interpuso como “distractor” para la relación entre padres e hijos, nos podríamos cuestionar, ¿qué distractor o excusa me pueden hacer perder momentos únicos y tremendamente valiosos con mi familia? tal vez, un aparato electrónico, tal vez un programa de televisión, el trabajo, o tal vez las diferencias filosóficas que tengo con mi familia que aparentemente me impiden hablarles y disfrutarlos. Estas excusas te pueden hacer sentir bien por un momento para evitar tiempos con tu familia, pero seguro nos pueden hacer perder el mejor momento de la vida en familia y comunidad, ¿identificaste si tienes algún distractor?. Ahora acércate a tu familia.

Esta Parasha Tazria, que quiere decir “cuando concibas y des a luz”, nos enseña un concepto muy importante: tiempos de calidad. La primera norma después de concebir ni siquiera es la circuncisión si es niño, sino es apartarse (no distraerse) y estén juntos los padres y los hijos los primeros 40 o 80 días (depende si es niña o niño). La raíz de Tazria es זָרַע (zara) palabra 2232 del Strong que puede traducir “sembrar”, y sembrar no es solo una acción puntual para dar a luz, es una siembra continua de momentos de calidad en familia.

Saben, Yeshua no quiere que nos distraigamos con la religiosidad u otras cosas, Yeshua quiere que aceleremos su venida con momentos de calidad con quien el Señor a puesto a nuestro lado. Esa pudo ser una de las últimas indicaciones dadas a su discípulo amado (Juan 19:25-27), de quien curiosamente no dice el nombre (se puede interpretar que es Juan). Pero ¿qué tal si eres tú y soy yo? ¿qué tal si tomamos la actitud que relata el pasaje sobre este discípulo?: “desde aquel momento ese discípulo la recibió en su casa”.

Que el Señor les bendiga, y todas las semanas זָרַע (zara – sembremos) momentos de calidad, para acelerar la segunda Tazria o venida de Yeshua Ha Mashiaj.

¡Shavua tov!

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10422275_10153245662757836_7200980822968304778_nSoy Comunitario activo Yovel, sirvo en el ministerio de danzas.  Soy tecnólogo Industrial, culminando Ingeniería Industrial.  Me gusta escribir y relacionar los temas bíblicos con vivencias personales y nuestros entornos actuales, basándome en la gran mayoría con nuestra piedra angular Yeshua HaMashiaj.  Estoy a su servicio  y atento a sus valiosos comentarios para crecimiento y formación.

 

Lino, Sacerdocio y Mesías

Por Rocío Delvalle Quevedo

¿Podrías imaginar lo que puede implicar pasar de ser una planta débil, a ser un fuerte y fino textil?

Introducción

La parashá (porción) Pekudei, que estudiamos esta semana, según dice en su inicio, contiene las cuentas del tabernáculo. Sin embargo, hay algo interesante y quizá podría decirse contradictorio, a pesar de que la lista de materiales, según la parashá anterior (Vayakel), es bastante nutrida, el resumen de cuentas se hace solo sobre los metales (oro, plata y bronce) [Shemot 38:24-31]. Pero, no se nos presenta un recuento explícito del total de azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabra, pieles de carneros teñidas de rojo o pieles de tejones; tampoco del número total de piedras preciosas, especias aromáticas, aceite para el alumbrado e incienso aromático [Shemot 35:20-28].

Si nos damos cuenta, excepto las piedras preciosas, todos los demás materiales de esa lista son de origen animal o vegetal. En otros comentarios ya hemos hablado de la madera de las acacias, el aceite de las olivas e incluso de las flores de los almendros referentes del diseño de la menorah. Esta vez quise revisar un poco la parte textil. Dentro de los textiles nombrados en las lista, podemos agrupar por un lado los de origen animal, es decir, las pieles y las lanas (azul, púrpura y carmesí). Pero hay otro que es diferente de todos los demás, el lino, que es de origen vegetal. Es por estar razón, que en esta entrega me quiero concentrar en él.

Las cuentas del lino

Dado que estamos estudiando una parashá en la que se hacen cuentas, me quiero permitir hacer unas cuantas cuentas sobre el lino. No sobre la cantidad de lino usado en el tabernáculo, sino sobre la mención de este material a lo largo de la Torá (Pentateuco). Cuando revisamos el texto en hebreo, encontramos que hay cuatro palabras diferentes que hacen alusión al Lino: שש – Shesh (Strong H8336, Rashí Yevamot 4b), פשתה – Pishtah (Strong H6594, Rashí), בד – Bad (Strong H0906) y פשתה – Pishteh (Strong H6593, Rashí).

Como se puede ver en la tabla 1, la palabra שש – Shesh no es solo la primera forma de referirse al lino en la Torá, sino que es la más utilizada. Más del 50% de las veces que en la Torá se refieren al lino, se utiliza esta palabra. De las 34 veces que aparece la palabra שש – Shesh, en el 97% de los casos aparece en el libro de Shemot y en el 100% de estás se refiere al lino como material para la elaboración del tabernáculo.

Tabla 1

Adicionalmente, si hacemos cuentas, ya no solo a nivel de libros de la Torá sino de parashot, encontramos que la palabra שש – Shesh, aparece en 5 de las 10 parashot en las que se refieren al lino (Tabla 2). No solo esto, sino que es en la parashá Pekudei, de entre todas las de la tabla, en la cual más veces encontramos menciones del lino (Tabla 2). Así que es precioso que sea precisamente en esta parashá donde estudiemos sobre este material.

Tabla 2

En la vida, y particularmente durante mi formación académica, he aprendido que hay dos tipos de casos a los que debemos prestar atención, aquellos que son muy populares pero también a los que son casi excepcionales. Por eso, en esta ocasión, de las cuatro palabras que les he planteado, me voy a concentrar en dos, en שש – Shesh y en פשתה – Pishtah.

Si continuamos con las cuentas, de las 34 veces que es mencionada la palabra שש – Shesh en la Torá, el 47% lo hace para referirse a la confección o porte de vestiduras, el 35% a la elaboración de las cortinas para el santuario y el atrio y en el 18% de los casos siendo mencionado dentro de la lista de materiales. Si consideramos que las cortinas, eran utensilios del mobiliario, que de una u otra forma cubrían o vestían al tabernáculo, tendríamos que el 82% de veces que este termino es utilizado, es para referirse al lino empleado para vestir. Y particularmente en la parashá Pekudei en el 90% se usa para referirse a la confección de las vestiduras sacerdotales.

Una planta especial

Hasta aquí podríamos concluir que cuando se refieren al lino con la palabra שש – Shesh, hablamos del material ya procesado y listo para la confección de prendas de vestir. Pero ¿de dónde proviene este material?, ya dijimos que es de origen vegetal, pero ¿de cuál especie? Pues bien, es en este momento donde entra la palabra פשתה – Pishtah. Como se observa en la tablas 1 y 2, esta palabra aparece solo dos veces en toda la Torá y de hecho en un solo versículo y es para referirse a una planta, al lino como especie botánica. Y esto se da en Shemot 9:31, en el relato de las “plagas”, específicamente en la “plaga” de granizo, donde dice que el lino fue destruido y en ese momento se encontraba en flor.

Es para mí como bióloga un detalle muy hermoso de parte del ETERNO que haya tenido el cuidado de mencionar específicamente a la planta dentro del relato de la Torá. Pero fue más lindo encontrar, durante este estudio, que aún hoy en día los botánicos israelíes del Jardín Botánico de Jerusalem, utilizan la palabra  פשתה – Pishtah como nombre común de la especie Linum usitatissimum L. La cual aún hace parte de la flora de Israel y que por más de ocho mil años ha sido la especie que la humanidad ha domesticado y aprovechado para extraer, entre otras cosas, la fibra con la que se produce el lino textil (León et al., 2008).

Hay algunos aspectos especiales que son revelados en el hecho que esta especie botánica sea mencionada precisamente en el relato de las plagas. Entre éstos, poder intuir que en la época del éxodo, el lino era un cultivo importante en Egipto y particularmente que durante la primavera se encontraba en floración. Lo más fascinante es que esto coincide con los postulados actuales de la botánica y la arqueobotánica. Cuando revisamos la información que brinda el Jardín Botánico de Jerusalem sobre L. usitatissimum, observamos que es precisamente entre los meses de marzo y abril, en los cuales se da el periodo de floración.

Además, los estudiosos de la arqueología proponen como la hipótesis más plausible que el centro de origen de esta especie haya sido el mediterráneo (Jhala & Hall, 2010; CFIA, s.f.) . También que su domesticación (cultivo) haya iniciado en la media luna fértil, pues es donde se ha encontrado el registro arqueológico más antiguo, que data del noveno milenio antes de Mesías (Karg, 2011). A lo cual se suman otras evidencias de tejidos confeccionados con fibra de lino y utilizados para envolver momias en las tumbas del Egipto temprano, hace aproximadamente 8000 a 10.000 años (Jhala & Hall, 2010; León et al., 2008).

Lino y Sacerdotes

Recapitulemos, la palabra más usada para referirse al lino en esta parashá, está especialmente relacionada con las vestiduras sacerdotales. De las ocho vestiduras, el ETERNO estableció que el 50% debían ser exclusivamente de lino y el restante aunque tenían otros materiales incluían lino en su composición. Recordemos también que, la palabra más excepcional para nombrar al lino en la Torá, se refiere precisamente a la planta del cual se extrae esta fibra. Teniendo en cuenta lo anterior, me gustaría en los próximos párrafos revisar un poco de la biología de esta especie, de los procesos de extracción de la fibra y la producción de los textiles, de los significados en hebreo de שש – Shesh y en פשתה – Pishtah, tratando de resaltar y  relacionar algunas características dentro de esa información con relación los sacerdotes y su servicio.

Según el Strong, la palabra פשתה – Pishtah viene de la palabra פשתה – Pishteh, que a su vez viene de la palabra פש – Pash (H6580) que significa “debilidad” y que probablemente viene de una raíz en desuso que significa “desintegrarse”.

Me parece llamativo que la palabra que hace alusión a la planta como tal, se relacione con debilidad, porque desde el punto de vista biológico, existen algunas características de esta especie, que podríamos considerar de debilidad. Por un lado, L. usitatissimum es una planta anual, lo que quiere decir que solo vive un año y muere. Además en un ambiente natural es una especie considerada como colonizadora primaria, esto es, que llega de primera y crece muy rápido, pero rápidamente es desplazada por otras especies que llegan y se establecen de forma más permanente. Por esta misma razón, prefiere ambientes continuamente alterados (en el que la sucesión no sigue su curso, sino que vuelve a iniciar periódicamente) o que son intervenidos como los agrícolas (Peña, 2007; CFIA, s.f.).

En el mismo orden de ideas, L. usitatissimum es una muy mala competidora, razón por la cual aún en ambientes agrícolas, requiere los cuidados constantes del agricultor, para que remueva todas las otras especies que crecen cerca de ella y pueda ser viable para el objetivo de la producción. Este cuidado también se debe expresar en la exhaustiva preparación previa que requiere el terreno, ya que esta planta casi no tiene raíces secundarias, sino más bien una raíz principal corta y poco profunda. Entonces requiere suelos que tengan buen drenaje pero no demasiado, que estén desmenuzados, no excesivamente sueltos ni en extremo compactos, que hayan descansado previamente y que tengan una mediana fertilidad. En parte por esto al momento de la cosecha es mucho más fácil arrancar la planta completa que cortarla (Karg, 2011; Peña, 2007; CFIA, s.f.).

Saben, al leer todo esto, encuentro coincidencias con los sacerdotes. Las personas que el Altísimo escogió para ser sacerdotes, eran humanos con debilidades, caprichos, e impulsos que los podían llevar a cometer errores, e hasta la muerte [Vayikrá 10:1-3]. Provenían de una tribu (Leví) que estaba obligada a prácticamente no tener raíces, una tribu que no se establecía, en ninguno de los cuatro puntos cardinales, en el campamento alrededor del tabernáculo, sino que debían establecerse en medio de los campamentos junto al santuario [Bamidbar 2:17], que por lo mismo no fueron contados [Bamidbar 2:33]. Una tribu de la cual fue ordenado que no recibieran herencia en la tierra prometida [Devarim 18:1-2], y que podían ir de una ciudad a otra en cualquier momento según fuera la necesidad [Devarim 18:6].

Sin embargo, por algo Rab. Shaul dice que dice el Altísimo: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad» . Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.” [2 Corintios 12:9]. Porque en esas debilidades, recibieron la herencia más especial, el mismo Adonay dice que es su heredad [Devarim 18:2]. Por eso se hicieron los receptores de los cuidados más especiales y dedicados del mejor Agricultor de todos, con una porción de alimento especial y garantizada diariamente [Devarim 18:3-4] (suelos adecuados y fertilizados). Que no tenían necesidad de ponerse a competir “con las otras especies”, porque su “nicho” estaba claramente determinado y sus tareas establecidas. Vestidos por orden del Altísimo con las más espléndidas vestiduras, dignas de la admiración aún de Alejandro Magno.

Todo esto porque fueron llamados a un servicio especial. Y aquí entra la otra palabra, שש – Shesh, que está relacionada con la palabra משי – Meshiy (Strong H4879), haciendo referencia a un material costoso para vestirse. A su vez שש – Shesh se define como el número seis (Strong H8337). Al respecto Rashí comenta que para las cortinas del santuario “…había cuatro materiales diferentes en cada hilo, uno de lino y tres de lana, cada uno de los hilos de los cuales se compuso un hilo se multiplicó por seis (la palabra se toma aquí en el doble sentido de lino y de seis)….”  Rashí también dice que “…unieron ese hilo dorado con seis hilos de color azul púrpura y …  similar con el lino fino; porque todos los materiales tenían sus hilos seis veces y había un hilo de oro con cada uno de ellos… ”.

Podemos entender entonces que cuando פשתה – Pishtah, esa planta débil y fácil de desintegrar, es escogida para prestar un servicio sublime, hacer parte de los materiales que integrarían el tabernáculo, su nombre es cambiado a שש – Shesh. Así se convierte en un material tan fuerte que, si en Kohelet 4:12 dice que un hilo de tres dobleces no se rompe fácilmente, imagínense uno que como indica Rashí tiene seis. Un material que aún en la actualidad dicen que es tan fuerte que puede ser usado para hacer hilos para coser zapatos. Un material que fue hallado digno de hacer parte de las vestiduras que conferían honor y dignidad, usadas para impartir justicia, un material costoso y fino.

Así, cuando estamos solos y lejos del Altísimo somos débiles y fácilmente desintegrables. Pero, cuando nos disponemos a su servicio y dejamos que Él nos entrelace con otras fibras del mismo material (hermanos del mismo ministerio) y aún con las de otros materiales (entre los diferentes ministerios de la misma comunidad), es cuando nos convertimos en ese lino fuerte y fino.

Mas todo esto, no un asunto fácil y rápido. Desde la antigüedad el proceso que lleva el lino de planta a fibra textil, siempre ha sido bastante dispendioso, no solo en las exigencias de cultivo, sino en los detalles de su procesamiento (Karg, 2011). Luego que el lino es arrancado, las plantas tienen que ser dejadas en el terreno, a la intemperie, hasta que se humedecen y prácticamente se pudren. Esto facilita la posterior separación de las fibras requeridas para la fabricación de los textiles, de aquellas otras que no son útiles para tal fin (Peña, 2007). Después de esto se obtiene un producto conocido aún en la actualidad por su longitud, resistencia, lustrosidad y finura. En comparación con el algodón, es más fuerte pero menos elástico (Jhala & Hall, 2010).

De la misma manera la preparación para el sacerdocio en la Torá, implicó un trato fuerte y extenso de parte del ETERNO. Que incluyó la presentación de sacrificios especiales [Vayikrá 8:14-29] y un proceso de consagración con siete días de aislamiento [Vayikrá 8:33], en los cuáles según algunos comentarios, el Altísimo tuvo un tratamiento especial con ellos. Además, la investidura que recibieron le implicó al mismo Aharón, que fue golpeado en su debilidad con la muerte de dos de sus hijos  en uno de los días más importantes [Vayikrá 10:1-3], cuando su vida estaba floreciendo, igual que el lino en flor fue golpeado con el granizo [Shemot 9:31], debió mantenerse erguido y rígido para continuar su preparación y su ministerio [Vayikrá 10:6-7], cual rígido y erecto es el tallo del lino (Peña, 2007). Para al final, ser investidos para honor y dignidad [Shemot 28:2], para impartir justicia [Shemot 28:15] y para mantenerse fuertes, ser celosos contra la idolatría [Shemot 32:25-26] y ser llamados a ocupar el lugar que el ETERNO había destinado para los primogénitos de entre el pueblo [Bemidbar 8:14-16].

Lino y Mesías

Ahora ¿Cómo terminar esta reflexión sin encontrar a Yeshúa en la parashá?

Por un lado, quiero contarles que la palabra פשתה – Pishtah, así como aparece solo en dos ocasiones y en un solo libro de la torá, también aparece solo en dos ocasiones en un solo libro de la Tanak (Antiguo testamento), específicamente en el libro de Isaías 42:1-4 donde dice: “He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.”

Es muy claro que este es un texto absolutamente mesiánico en el que está hablando de Yeshúa (Jesús). De hecho, en Mateo 12:18-21, lo cita casi textualmente, y se indica que Yeshúa dijo que no dijeran quién era Él, ni lo que hacía, para que se cumpliera la profecía de Isaías. Pues bueno, resulta que la palabra que en hebreo se usa para lo que en el texto se ha traducido como pábilo o mecha, ¡es פשתה – Pishtah!

Yeshúa conoce perfectamente nuestras debilidadades y como dice la profecía, él no vino a oprimirnos en nuestra debilidad. Todo lo contrario Él tomó sobre sí nuestras debilidades, fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados y por sus llagas fuimos nosotros curados [Isaías 53:5]. No vino a apagar nuestra mecha humeante, sino a avivarla y tomar nuestro lugar, para cambiarnos el nombre, hacernos fuertes y finos en Él. Es interesante también que en el contexto del pasaje hable de la justicia que Yeshúa va a establecer, teniendo en cuenta que una de las vestiduras que fueron realizadas con lino, fue el pectoral que específicamente era para impartir justicia [Shemot 28:15]. Aún cuando sentimos desfallecer porque el sistema nos abruma con sus injusticias, podemos confiar en que nuestro amado Mesías no descansará hasta que establezca su justicia en la tierra.

Por otro lado, aunque no es la misma del texto de Mateo 12:20, en el griego de la Brit Jadashá (Nuevo Testamento), hay también otra palabra para referirse a piezas elaboradas en lino (ὀθόνιον – Onthonion, Strong G3608). Lo curioso es que esta palabra solo es mencionada en los libros de Lucas [24:12] y Juan [19:40; 20:5, 6, 7], y en todos los casos se usa para referirse a las vendas de lino con las que envolvieron el cuerpo del Mesías mientras estuvo muerto. La belleza de este particular radica en que, a diferencia de la lana, por ejemplo, en la cual la oveja es esquilada, pero ésta sigue viva y le puede crecer la lana otra vez, las plantas de lino que son destinadas para extraer su fibra y hacer textiles, son arrancadas por completo, mueren y son dejadas al punto de pudrirse. Pero cuando ya se piensa que fue el final de todo y que se echó a perder el trabajo de los meses anteriores, los manojos de lino son levantados y procesados para convertirlos en esas piezas y vestiduras que cubrirán a otros con el esplendor, honor y dignidad.

De la misma forma, Yeshúa se entregó completamente por nosotros, dando su vida hasta la muerte en un madero, su cuerpo fue dejado en una tumba y aún sus mismos discípulos pensaron que todo había acabado [Lucas 24:13-21; Juan 20:24-25]. Pero en ese momento fue levantado para vencer en su resurrección y cubrir nuestro pecado delante del Padre y darnos la dignidad y el honor de ser llamados hijos del Altísimo.

Epílogo

Finalmente, es curioso que, así como en Shemot 9:31, el lino (פשתה – Pishtah, Strong H6594) fue golpeado por el granizo (la séptima “plaga”), en Isaías 42:3, justo antes del pábilo o mecha (פשתה – Pishtah), habla de una caña cascada. Además, que la palabra en griego que se usa para la cita que se hace en Mateo 12:20 del texto de Isaías (λίνον – Linón, Strong G3043) es la misma palabra que se usa en Revelaciones 15:6 para del lino con el que estaban vestidos los siete ángeles que tenían siete “plagas”.

¿Habrá algún secreto más en la relación que tiene el lino con las “plagas”? ¡Ayúdame a orar para que, si es así, el ETERNO nos lo revele! ¡y quizá podamos desarrollarlo en un próximo estudio!

¡Shavua tov!

REFERENCIAS

  1. CFIA – Canadian Food Inspection Agency. The Biology of Linum usitatissimum L. (Flax). Biology Document BIO1994-10: A companion document to the Directive 94-08 (Dir94-08), Assessment Criteria for Determining Environmental Safety of Plant with Novel Traits.
  2. Jhala, A. & Hall, L. 2010. Flax (Linum usitatissimum L.): Current Uses and Future Applications. Australian Journal of basic and Applied Sciences, 4(9): 4304-4312.
  3. Karg, S. 2011. New research on the cultural history of the useful plant Linum usitatissimum L. (flax), a resource for food and textiles for 8,000 years. Veget Hist Archaebot, 20: 507-508.
  4. León, N., Walón, L., Álvarez, M. & Fey, L. 2008. Evaluación del desarrollo del lino (Linum usitatissimum L.) En condiciones tropicales y sus potencialidades agrícolas. Agrotecnia 5: 36-40.
  5. Peña, S. 2007. Disponibilidad y efectividad relativa de quelatos de zinc aplicados a suelos en un cultivo de lino (Linum usitatissimum L.) textil. (Tesis Doctoral). Departamento de Química y Análisis Agrícola. Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos.

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

Remanente que se duerme, se lo come la langosta

Por Rocío Delvalle Quevedo

“¿Podrías creer que la plaga de langostas tiene alguna relación con el remanente de Israel?”

En la parashat (porción) Bo, de esta semana, se completa el relato precedente (desde la anterior parashat Vaera) de los 10 golpes (“plagas”) que el Altísimo asestó contra la tierra de Mitzraim (Egipto). La parashá inicia con el octavo golpe, la plaga de langostas, ארבה-Arvé.

Cómo quizá ya lo he dicho en ocasiones anteriores, la plaga de langostas es el ejemplo clásico de una plaga como concepto aún en la ecología y la agronomía. Se han realizado muchos estudios en torno a la formación de los enjambres, los cambios fisiológicos y comportamentales que sufren los individuos al pasar de estado solitario a estado gregario, la relación entre las condiciones climáticas, de temperatura, vientos y humedad, con dicha transformación, así como las estrategias para tratar de controlar las devastaciones que sufren muchos países aún en la época presente (Eltiempo, 2014; Buj, 2008).

Es un tema con mucha tela para cortar, pero particularmente en esta ocasión, sentí en oración, profundizar en un tema un poco menos explícito en el relato de esta plaga, pero en el cual he encontrado mucha riqueza. Por decirlo de alguna manera, la plaga de langostas se convierte en una bisagra, entre el golpe anterior, el granizo, y el golpe inmediatamente siguiente, la oscuridad. Si nos damos cuenta, durante el relato de la plaga de langostas, menciona en tres ocasiones [Éxodo 10:5, 12 y 15] la palabra ברד-barad, refiriéndose al granizo que había caído previamente. Pero también utiliza el término חשך-joshej, quizá anunciando el siguiente golpe que vendría sobre Egipto, la oscuridad.

Pero fue precisamente al revisar la referencia al granizo, que vi algo nuevo. Dice la Escritura, que las langostas se comerían lo que hubiera quedado después de que el granizo “golpeó cada hierba en el campo y quebró cada árbol en el campo…” [Exodo 9:31], porque “el lino y la cebada fueron golpeados… pero el trigo y el centeno no fueron golpeados porque eran tardíos” [Exodo 9:32], es decir, aún no habían crecido. El granizo no había acabado con todo, pero de lo poco que había quedado, llegaría la langosta a alimentarse y a arrasar. Una de las palabras que se usan en los versos 5 y 12 del capítulo 10, para referirse a lo que “había dejado” el granizo es Shaar (שאר), verbo del cual derivan palabras como Sheerit (שארית), remanente. Lo que vendría a comerse la langosta en Mirzraim, sería el remanente de la vegetación.

Dicha palabra Shaar, la H7604 del Strong, en términos botánicos podría asemejarse a lo que conocemos como retoño. Inicialmente, no estaba muy segura, puesto que entre los significados que el Strong nos da para esta palabra, no se encontraba el equivalente para retoño. Sin embargo, encontré un verso en el Tanaj (Antiguo Testamento) que me dio la pauta para mantener mi sugerencia. En Isaías 37:31, se usa el verbo Shaar y dice:

“Una vez más los sobrevivientes de la tribu de Judá echarán raíces abajo, y arriba darán fruto.”

Esa es una descripción sencilla y concreta de lo que es un retoño. Como ya también lo he dicho en otros artículos, las plantas tienen una flexibilidad en su desarrollo y crecimiento, mayor a la de los animales y humanos, lo cual le permite conservar células en sus diferentes órganos que se pueden “especializar” en cualquier función, lo cual permite que en muchas especies, con una ramita (esqueje) o retoño, podamos sembrarla y con las condiciones adecuadas de humedad, temperatura, etc., eche raíces, comience a crecer producir hojas, flores y llegar a dar fruto, como dice en el verso.

Podían haberse averiado los árboles, caído los frutos y dañados los cultivos que estaban a punto de ser cosechados y aún muerto los animales (en los golpes anteriores) necesarios para la manutención de los egipcios, pero antes de la llegada de la langosta, se podía conservar la esperanza que el trigo y el centeno crecieran, y que aún de los árboles caídos se pudieran sembrar y recuperar retoños. Pero al llegar la langosta esa esperanza se esfumó, porque el granizo golpeó (נכה-Naká) pero la langosta devoró (אכל-Ajal). “Las langostas ocasionan daños royendo las hojas, las flores, los frutos, las simientes, las cortezas o los brotes de las plantas” (Buj, 2008).

Pero saben, aún hay más, la palabra sheerit (Strong H7611) que tiene su origen en Shaar, en una de sus acepciones se refiere a descendencia. Y cuando revisamos el texto de la plaga de langostas, es precisamente, en esta octava plaga, donde Moshé tiene que luchar con el Faraón para que pudieran salir todos. Es en este texto donde Moshé intercede para que sus hijos e hijas salieran junto a los adultos, es el momento de luchar por la unidad de la familia [Éxodo 10:9]. Mientras los egipcios estaban al borde del abismo, ad portas que la langosta llegara a devorar incluso el remanente, su esperanza de recuperar su agricultura; los israelitas luchaban defendiendo y protegiendo a sus retoños. Es solo en esta plaga, que el ETERNO dice a Moshé: “Lo hice para que puedas contarles a tus hijos y a tus nietos la dureza con que traté a los egipcios, y las señales que realicé entre ellos. Así sabrán que yo soy el Señor” [Éxodo 10:2]. El ETERNO estaba conservando el remanente de su pueblo en Goshen, y a los retoños con todo el potencial para llegar a formar la nación de Israel, el pueblo libre que el Altísimo escogió.

Comunidad, ser remanente no es solo ser un grupo pequeño e “indefenso”, todo lo contrario, el remanente es un retoño cuando tiene toda la potencialidad de echar raíces, nutrirse, fortalecerse y afirmarse, para crecer, brotar hojas, comenzar a fortalecer las ramas, florecer y llegar a dar fruto. Un fruto que alimenta a muchos y dinamiza los procesos en el medio que se encuentra. Un árbol fortalecido no solo da fruto para ser consumido y ya. Un árbol fortalecido da sombra al que está agobiado por el sol implacable, regula la caída del agua lluvia sobre la tierra, para que sea recibida suavemente y absorbida hacia lo profundo del suelo, reduciendo la escorrentía descontrolada que arrasa e inunda; brinda sus ramas fortalecida para ser nido y habitación a muchos. Pero lo más importante su fruto no solo alimenta, sino que da semilla. Esta semilla debe ser arrebatada del árbol por animales, debe ser desnudada, mientras el animal se alimenta del fruto, e incluso en algunos casos debe ser devorada por los animales, procesada en el estómago con sus jugos gástricos y llevada lejos del árbol en la que se formó, para después de todo esto estar lista para salir del animal, en un medio quizá no muy “agradable” (sí, las heces), pero es el momento en el que se puede enterrar en una nueva tierra, para ser una nueva generación y ser un nuevo individuo de la misma especie, para comenzar nuevamente el ciclo.

Para finalizar, los dejo con esta reflexión, en el verso 32 de Isaías 37, está la palabra que el ETERNO nos dio este año, para caminar sobre ella, Sheerit (Remanente). En el verso 31, está el verbo y la raíz de ésta palabra, Shaar, y su relación con la descripción de un retoño, y ¿saben que dice en el verso inmediatamente anterior?, el verso 30:

“Esta será la señal para ti, Ezequías: ”Este año comerán lo que crezca por sí solo, y el segundo año lo que de allí brote. Pero al tercer año sembrarán y cosecharán, plantarán viñas y comerán su fruto.”

Esto suena muy parecido a una parte de la Torá que como comunidad Yovel deberíamos conocer muy bien:

Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. Lo que de suyo naciere en tu tierra segada, no lo segarás, y las uvas de tu viñedo no vendimiarás; año de reposo será para la tierra. [Levítico 25:4-5]… El año cincuenta os será jubileo; no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos [Levítico 25:11]…  Y si dijereis: ¿Qué comeremos el séptimo año? He aquí no hemos de sembrar, ni hemos de recoger nuestros frutos; entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y ella hará que haya fruto por tres años. Y sembraréis el año octavo, y comeréis del fruto añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto, comeréis del añejo [Levítico 25:20-22].

Y hay una palabra en específico, ספיח-Safiaj (crecimiento de granos derramados), Strong H5599, que solo aparece en Levítico 25:5, Levítico 25:11, Isaías 37:30, 2 de Reyes 19:29 y Job 14:19. Es decir, de las cinco veces que aparece en toda la Tanaj, tres de éstas son en los versos que venimos conectando de remanante y Yovel.

¡Mis hermanos! Las palabras de Isaías que se relacionan con el remanente, están relacionadas con el Yovel:

  • “Este año comerán lo que crezca por si solo” = Año 49 = Séptimo año de Shemitá
  • “Segundo año lo que de allí brote” = Año 50 = Yovel
  • “Pero el tercer año sembrarán”= Año 1 del nuevo ciclo = Año después del Yovel donde ya podían sembrar.

Mis amados hermanos, el ETERNO le regaló este nombre a nuestra comunidad y permitió que nuestro logo incluyera un árbol entre sus elementos. Que el ETERNO nos permita ser ese remanente, que se convierta por la misericordia del Altísimo en un árbol que lleve un fruto suficiente, para poder vivir con tranquilidad y confianza en el Altísimo el Yovel que Él nos demanda. Pero sobretodo, roguemos que no caigamos en desobediencia, para que no vengan sobre nosotros las plagas de Egipto [Deuteronomio 28:60], sobretodo la langosta. Sino por el contrario que la plaga no toque nuestra morada [Salmos 91:10] Puede que venga el granizo, nos golpeé, nos zarandee y nos reduzca, pero el ETERNO ha prometido que siempre habrá un remanente. Que él nos permita ser parte de ese remanente y nos libre de ser devorados por la langosta.

¡Shavua Tov!

Referencias

Buj-Buj, A. (2008). La plaga de la langosta. Permanencia de un riesgo biológico milenario. Recuperado de: http://www.ub.edu/geocrit/-xcol/427.htm

El Tiempo. (2014). Condiciones meteorológicas para la generación de una plaga bíblica: Las Langostas del desierto en África. Recuperado de: https://www.tiempo.com/ram/1595/condiciones-meteorolgicas-para-la-generacin-de-una-plaga-bblica-las-langostas-del-desierto-en-frica/

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.