Hasta que la muerte nos separe

Por Natalia Lara

El nombre de las 2 parashot que corresponden a esta semana -Ajarei mot y kedoshim-, plantean un interesante desafío: Santidad después de la muerte. Pero ¿Por qué después de la muerte? acaso ¿no es más importante ser santos en vida?

En esta semana al juntarse 2 parashot –porciones– de la Torá hay un número increíble de mandamientos para estudiar: 28 en Ajarei mot (después de la muerte: Lv 16:1 – 18:30) y 50 en Kedoshim (santos: Lv 19:1 – 20:27). Los 78 mandamientos en estas dos porciones superan la parashá que más mitzvot tiene (74 en Ki tetzé: Lv 21:10-25:19). En ellas se describen el servicio de Yom Kipur [Lv 16:1-34], las leyes sobre el sacrificio [Lv 19:5-8] y prohibiciones sobre la idolatría [Lv 17:3-9; 19:4, 26-28, 31; 20:27] entre otros. Pero también se tocan aspectos que van más allá del servicio litúrgico, que son determinantes en la santidad: las relaciones interpersonales [Lv 19:3, 9-18, 32-36; 20:9] y la santidad sexual [Lv 18:6-29; 19:20-22, 29; 20:10-21].

¿Por qué tantos mandamientos? ¿Porque tantas precauciones no solo en torno al comportamiento en general, sino en particular sobre la sexualidad? Su palabra enseña que en nuestro cuerpo puede habitar su Ruaj Hakodesh –espíritu santo– [Ez 36:27, 37:14; 1 Cor 6:19], por lo que la sexualidad debe tener como propósito glorificar al Eterno [1 Cor 6:20] y en consecuencia los pecados sexuales no solo atentan contra nuestro propio cuerpo [1 Cor 6:18] sino contra la misma presencia del Di-s en él.

Sin embargo, la santidad sexual va más allá de evitar el adulterio, la fornicación, el incesto, el homosexualismo o la zoofilia. Santidad en el matrimonio, tiene que ver con guardar el periodo de Nidá –separación durante la menstruación– [Lv 20:18], pero también con la honra hacia el lecho matrimonial [Heb 13:4], con los pensamientos y actitudes no solo durante las relaciones sexuales, sino cada noche antes de ir a la cama. Evitar el adulterio, es también cuidar lo que se ve pues como dijo Yeshúa “todo aquel que mira a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón” [Mt 5:27] …por algo “no codiciar” hace parte de los mandamientos dados en el Sinaí [Ex 20:17]. Por tanto, se debe marcar una distancia adecuada con el sexo opuesto, para no caer en la trampa de comparar al conyugue y terminar deseando al amigo por abrir una puerta de intimidad emocional que debe reservarse solo para el compañero de pacto matrimonial.

Santidad en la vida de solteros no solo es evitar la fornicación. Los besos apasionados, aunque no lleguen al acto sexual físico, despiertan lo suficiente la imaginación como para que los pensamientos no puedan ser expuestos públicamente. La forma de vestir, incluyendo el conocido cliché de “mostrar sin mostrar”, puede estimular los ojos de un hombre al punto de generarle perturbaciones en su cuerpo y espíritu. No se necesitan desnudos en una revista cuando se pueden ver en películas, en comerciales o en catálogos de ropa interior. Se debe cuidar con que se alimenta el alma y no consumir la “chatarra” que se exhibe en los medios de comunicación, tal como lo dice una canción popular “Te lo encuentras en la pared, en el anuncio de un licor, pegado en un mostrador, gritándote a todo color: sexo compro, sexo vendo, sexo arriendo, sexo ofrezco…”

¿Y los niños también necesitan santidad sexual? Por supuesto. De hecho, en ésta parashá se hace una advertencia expresa acerca de “No sacrificar los hijos a Moloc” [Lv 20:1-5]. A todos nos aterran las noticias -cada vez más frecuentes- de aberraciones sexuales contra los niños. Sin embargo, la educación sexual en los colegios, los programas de televisión, las letras de la música de moda, los anuncios de internet, las mujeres en las carátulas de los cuadernos e incluso las selfies en redes sociales… todo apunta a despertar tempranamente un gigante que debería reservarse para el momento de la jupá –el palio nupcial. Más que enseñarles “que nadie te toque” o evitar hablar del tema, se trata de que una autoestima sana y el comportamiento decoroso de los padres, hagan que sus hijos aprendan decoro, enseñándoles lo que es y no aceptado delante de Hashem y así no terminen siendo sacrificados a Moloc.

La santidad es un proceso en doble vía: el Eterno nos exige ser Santos [Lv 19:2, 20:7] y en esa medida es Él es quien nos aparta [Lv 20:26] y nos santifica [Lv 20:8]. Estamos llamados a ser santos porque él es nuestro Dios [Lv 20:7] y es Santo [Lv 19:2]. Tal como un hijo se parece a su padre, nosotros tenemos la posibilidad de reflejarle [2 Cor 3:18] pues somos hechura suya y obra de sus manos [Sal 100:3, Is 64:8].

Pero la santidad es más que cumplir una lista de chequeo de lo que es y no permitido. El nombre de estas 2 parashot -Ajarei mot: después de la muerte y kedoshim: santos-, plantean un interesante desafío: Santidad después de la muerte. Pero ¿Por qué después de la muerte? Acaso ¿no es más importante ser santos en vida?

Al estudiar la raíz de la palabra en hebreo para santos קָדַשׁ kadash (S. 6942), se encuentra que ser santificado está en relación con ser apartado o consagrado. Para apartarse es necesario morir al yo, a mis deseos, intenciones, placeres e -incluso- a la aceptación social, para amoldarnos al estilo de vida que Él nos exige. Tal como nos ordena no cruzar animales de especies diferentes, ni plantar juntas semillas diferentes, ni usar ropas tejidas con hilos diferentes [Lv 19:19], también nos pide no mezclar nuestra manera de vivir con las costumbres del mundo que nos rodea. [Lv 20:23]. Por eso Yeshúa dijo “Si alguno quiere venir en pos de mí, que muera a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí la salvará”. [Mr 8:34-35]

¡Shavua tov!

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

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Justicia, llave para una paz verdadera y perdurable

Por Angie Ramírez

En esta parashá, llamada Shoftim y que significa Jueces, Moshé ordena al pueblo designar jueces y policías, además de administrar sin corrupción, ni favoritismos la tierra entregada y al pueblo.

Israel siempre se ha caracterizado por ser un pueblo que busca brindar su conocimiento a los demás; en las últimas semanas he leído un artículo de Aishlatino denominado “Lo que el mundo podría aprender de Israel después de la ola de ataques”, escrito por el Alcalde de Jerusalem, Sr. Nir Barkat, en el que comparte desde su vivencia algunos tips a tener en cuenta en temas de seguridad. Por otra parte, escuché una entrevista publicada en la página de radio Sudamericana (de Argentina) y que titula “En Israel se construye al ciudadano desde que nace y con educación”. Además de recomendarles la lectura y escucha de estas dos fuentes, quiero compartirles desde la parashá y la actualidad el impacto que generó en mí la información que se brinda desde dos miradas diferentes; por una parte, tenemos la perspectiva de un israelí que vive en su nación y le sirve como funcionario y por otra, la de una vice-intendenta de Argentina que viajó a Israel con un grupo de latinoamericanos para recibir una capacitación sobre seguridad ciudadana. Hasta antes de ese momento creí que el problema de inseguridad en nuestro país competía directamente a nuestros entes gubernamentales, y por supuesto a las fuerzas designadas para garantizar nuestra seguridad, es decir la Policía y el Ejército; pero sorprendentemente descubrí un concepto totalmente diferente de seguridad y que funciona de manera óptima en Israel. Con el fin de compartirles un poco de la información adquirida, debo decirles que en Israel se garantiza la seguridad de su población realizando una inversión bastante alta no en seguridad, sino en educación; dicha inversión corresponde al 50, 60 y hasta 70% del presupuesto nacional, todo de acuerdo al territorio; existiendo una política de brindar el colegio con mejor estructura física, con los profesores mejor calificados y con los más altos estándares de calidad a las poblaciones que consideran son las de mayor vulnerabilidad, ¡increíble! ¿no? Es tal la inversión que realizan en sus habitantes que esto por sí solo genera un alto sentido de pertenencia, obteniéndose un efecto de gana-gana, en el cual, un amplio porcentaje de su población es voluntaria y está dispuesta a dar su tiempo gratuitamente para servir desde muy pequeños en temas como enseñanza, visita de enfermos ó como “policías comunitarios” a los que llaman “guardias civiles”, entre otra amplia variedad de voluntariados, es tal el compromiso que muestran por los niños, jóvenes y adultos de la tercera edad, que sobre los hombros de todos cae la responsabilidad frente a los espacios sociales, lo cual se cumple en situaciones como  acercarse a un grupo de jóvenes que está tirando basura a la calle, informar si ven a algún joven con riesgo de encaminarse equivocadamente, hasta alertar en caso de un posible caso de ataque terrorista, es de mencionar que, de estar entrenado, el ciudadano israelí no huye al ver que atacan a otro, sino que por el contrario corre a su auxilio, generando así un arma poderosa de defensa, ya que cuenta con miles de centinelas alerta. Todo esto no podría funcionar si hubiera temas de corrupción, de desviación de los dineros de la nación y de intereses individuales.

Pensando en la viabilidad de implementar lo aprendido en nuestra nación, hablé con una de mis hermanas pidiendo su asesoría, ya que ella es estudiante de último año de Derecho y como dato curioso, su parashá es esta… ¡Shoftim! Ella menciona que “La Ley 1753 de 2015, mediante la cual se expide el Plan Nacional de Desarrollo para el período 2014-2018 establece los pilares fundamentales bajo los cuales se va a desarrollar toda la política pública de Colombia durante el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, los cuales son: PAZ, EQUIDAD Y EDUCACIÓN. En la referida ley encontramos que por el lapso de 4 años, el país cuenta con un presupuesto total de $703.935.263, esto cobija seguridad, salud, educación, transporte, cultura, medio ambiente, desarrollo del campo, en fin, absolutamente todo. Del anterior monto, $136.581.289 se han destinado para cerrar brechas en el acceso y calidad de la educación, es casi un valor similar al destinado a los conceptos de seguridad, justicia y democracia que corresponde a $137.416.535, permitiéndonos identificar que el Gobierno ha destinado el mayor rubro a la educación por encima de cualquier otro.

Sin embargo, se evidencia la carencia de orientación de la educación hacia ese concepto de cultura, civilidad, voluntariado, solidaridad que permita en realidad fortalecer el capital humano colombiano.

Ahora bien, si se quiere realizar un trabajo similar en la formación de ciudadanos colombianos como lo hace Israel con los suyos, pareciera ser una política utópica para nosotros, pero esto no índica completa imposibilidad. Sería necesario implementar algunas modificaciones: inicialmente, se debe diseñar una política pública seria y concreta, luego se debe incorporar como ley de la República y finalmente ejecutarla. Es un proceso largo y de significativo esfuerzo pero trabajado con dedicación permitirá la obtención de gratos resultados: una Colombia más humana, más culta, más solidaria y más competente reflejada en todos los campos. Quizás, en el transcurso del tiempo se podría eliminar esa obligatoriedad legal para otorgarle el carácter voluntario al trabajo social que necesita la ciudad y el país.

La política puede ser diseñada por una persona o un grupo de personas, con un apoyo técnico de diferentes áreas para poder establecer cada cambio en específico que se va a adoptar, teniendo en cuenta el grado de dificultad para lograr que tenga resultados efectivos. Una vez diseñada la política pública, para lograr convertirla en ley se hace aplicación del artículo 155 de la Constitución Política, que permite el mecanismo de participación ciudadana denominado: iniciativa popular, el cual consiste en que un grupo de ciudadanos participen activamente en la construcción del país mediante la creación de leyes.

Se debe presentar un proyecto de ley; antes de convertirse en ley que sea vinculante para todos, tenemos un proyecto de ley, que es la comentada política pública en forma de proyecto. Este proyecto de ley debe ser presentado ante el Congreso por al menos el 5% de los ciudadanos del censo electoral vigente, los ciudadanos que presentan el proyecto pueden designar un vocero que será oído en las cámaras en todas las etapas del trámite. El proyecto de ley debe pasar por cuatro debates, dos en el senado y dos en la cámara de representantes, una vez aprobado el proyecto de ley, es aprobado por el Congreso y pasa a sanción presidencial”

Este proceso que menciona mi hermana, debe tener como pilar fundamental a Hashem y, además solo será posible con la erradicación de la corrupción y el cambio de mentalidad que debemos tener cada uno de nosotros, pasando de una cultura individualista y en la que solo prima nuestro bien sobre los demás, a una basada en la preocupación por el otro, ahora la reflexión que dejo en el aire es ¿qué estoy haciendo como ciudadano para el bien común?
Shavúa tov!

 

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A sus catorce años conoce al Señor en un contexto cristiano. Hace 6 años llegó a la comunidad Yovel . Casada con Sebastián Molina en la Kehilat y junto a su hijo Eitan, hacen parte de una de las familias que conforman la comunidad. En la actualidad, además de escribir artículos para la revista digital Shavúa Tov, sirve en el Ministerio de Jóvenes. Es mamá y esposa tiempo completo, y psicóloga organizacional en un hospital medio tiempo.  Vive agradecida con El Eterno porque a lo largo de su vida le ha mostrado Su Misericordia, Amor y Bondad.