Quiz Parashat Tetzaveh

Por Christian D. Hernández (Móshe)

Parashat Terumá, Prueba tus conocimientos sobre esta parashá en el siguiente quiz:

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Psicólogo de la Konrad Lorenz Fundación Universitaria. Gabbai de la Comunidad Mesiánica Yovel y miembro del ministerio de danzas. Amante del hebreo.

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Parashá de la semana: #20 Parashat Tetzaveh

Lecturas

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PIEDRAS PRECIOSAS COMO OFRENDA

Por Martha Tarazona

Esta es la ofrenda que tomaréis de ellos…piedras de ónice, y piedras de engaste para el efod y para el pectoral”. [Ex. 35.4-9]

Las piedras preciosas eran una de las ofrendas que el Eterno ordenó a Moshé, que los hijos de Israel tomaran para Él.

A lo largo de los siglos las piedras preciosas se han relacionado con numerosas propiedades mágicas y medicinales, relacionadas con los signos zodiacales y usados como símbolo para el ocultismo. Sin embargo en lo espiritual tienen un gran valor, tanto que el sacerdote las llevaba en el pectoral.

Una piedra preciosa es definida como un mineral (por lo tanto un objeto natural), hermoso, raro, duro y resistente.

-Una piedra preciosa debe ser un mineral, es decir un objeto formado en la naturaleza de modo espontáneo y sin la intervención del hombre.

-Una piedra preciosa debe ser hermosa, la apreciación de una piedra preciosa se basa en datos objetivos, por ejemplo, características ópticas como el poder de dispersión (denominado juego de luces), el color, la transparencia y el elevado grado de refracción.

– Una piedra preciosa debe ser rara, la rareza es un término ligado a la naturaleza humana, que prefiere las cosas difíciles de obtener, independiente del precio, nadie se adornaría con rubíes si las orillas de los océanos estuvieran llenas de estas piedras.

– Una piedra preciosa debe ser dura y resistente, debido a que un arañazo en la superficie, o un desgaste de los ángulos o una escasa resistencia, reducirá el precio de la piedra y la hará poco atractiva.

El Eterno siempre pide de nosotros lo mejor, sin embargo hay muchas piedras que son sintéticas es decir, formadas con la intervención del hombre, y que algunas veces casi no se distinguen de las naturales. Dios quiere que la intervención de nuestra vida sea su santo espíritu que es el único que puede transformar nuestra esencia, para poder ser transparentes ante Dios y ante los hombres, no que parezcamos una piedra preciosa y al examinarla sea algo sintético que no tiene valor.

Una piedra hermosa está definida como una piedra que da luz. Bajo esta premisa, nosotros debemos ser luz del mundo, si somos una piedra original.

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos “ [Mt. 5:14-16].

Una piedra es dura y resistente, el Eterno desea que nosotros seamos fuertes y valientes [Jos 1:9], que seamos como el roble capaces de soportar las adversidades, que no seamos como las olas del mar que son arrastradas por el viento y echadas de una parte a otra [Stg 1:6]

Las piedras preciosas tienen un gran valor y quienes las poseen las tienen aseguradas contra pérdida, éstas se heredan de padres a hijos y es como tener una propiedad que les da el aval para hacer créditos o negocios.

Si las piedras preciosas se usaban como ofrenda, Dios quiere que le entreguemos una ofrenda pura, sin mancha, original, hermosa, luminosa, fuerte, y rara, por qué rara?  Porque en la sociedad actual ser una piedra con las características que se han definido no es fácil, y solo los que conocen de piedras preciosas las pueden valorar, los que no confunden las sintéticas con las originales, sin poder identificar la luminancia, la cromaticidad y el tono del color.

Que seamos piedras preciosas solo trabajadas con la intervención divina, como barro en las manos del alfarero, para poder ser transformados día a día, y poder llegar a la plenitud en Yeshúa HaMashiaj.

 

Referencia

Borelli Alessandro, Cipriani Curzio. 1986. Guia de piedras preciosas. Gijalbo, España., primera edición, pág. 384

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Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7].

TERUMÁ (תרומה) MADERA PARA EL ENCUENTRO

Por Rocío Delvalle Quevedo

En la parashá (Porción de la escritura) Terumá (Shemot/Exodo 25:1-27:19) encontramos una descripción de los elementos que conformarían el mishkan (Tabernáculo de reunión) durante el tránsito de los hijos de Israel por el desierto. De entre todos éstos elementos casi todos (el arca y sus varas, la mesa y sus varas, los tablones y sus travesaños, así como el altar y sus varas) debían ser hechos de madera de acacia.

Acacia es el nombre común que reciben algunas especies de árboles de la familia taxonómica Fabaceae, y se encuentran dentro de la subfamilia Mimosoideae. Existen unas 1300 especies en el mundo (1) y numerosas variedades de este árbol, que se caracteriza por su frondosidad, su espectacular colorido y las espinas que cubren sus ramas (1). En el texto en hebreo se nombra como madera de שטים/shitim (2) y se cree que la variedad conocida como Acacia Roja o Acacia Seyal fue usada por los egipcios para la elaboración de ataúdes y fue la que usaron los israelitas en la construcción del mishkan (Tabernáculo de reunión)(3).

La acacia se usa de forma habitual en la decoración de jardines y parques (1). Pero es su madera la que se aprecia de forma más especial por su durabilidad, acabado brillante y variedad de formas(3). La madera resulta del tejido ya muerto y endurecido de lo que en principio constituye el sistema de vasos conductores a través de los cuáles el árbol transporta el agua y los minerales absorbidos del suelo por la raíz hacia todas las partes del árbol. Técnicamente se conoce como Xilema que da rigidez mecánica al tallo y transporta la corriente de agua y sustancias disueltas (savia bruta) desde la raíz hasta la hoja(4).

Parece interesante que el elemento (madera) con el cual se elaboraron varios de los implementos del sitio de Reunión entre el Eterno y su pueblo, corresponde a una parte sumamente vital para el árbol, que alimenta su interior con agua y minerales. Cuán importante es que en nuestros tiempos de reunión con el Altísimo su Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo) cuyo templo es nuestros cuerpo [1 de Corintios 6:19], inunde nuestros labios con los manantiales de agua que vienen con la alabanza, así como lo hacía Miriam (Maria la hermana de Moisés) la profetiza [Shemot/Éxodo 15:20-21]; que en nuestro corazón rebosen las palabras de su Torá  que nos alimentan cual minerales a las plantas y que seamos repletos con la presencia en nuestras vidas del agua de vida que es Yeshúa nuestro Mashíaj  [Juan 7:37-38].

  1. http://www.bethaderej.com/estudios-semanales/madera-de-acacia/#.UQHoDR00EeM
  2. http://es.wikipedia.org/wiki/Acacia
  3. http://www.wisegeek.org/what-is-acacia-wood.htm
  4. SINNOTT EW & WILSON KS. Capítulo 7: El Tallo. Botánica: Principios y problemas. C.E.C.S.A. 1963.

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Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales. En ocasiones me doy licencia de poeta, siempre alabando al Altísimo por las maravillas de su creación.

Quiz Parashat Terumá

Por Christian D. Hernández (Móshe)

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Psicólogo de la Konrad Lorenz Fundación Universitaria. Gabbai de la Comunidad Mesiánica Yovel y miembro del ministerio de danzas. Amante del hebreo.

La letra con sangre entra

Por Natalia Lara

En la parashá de esta semana se hace una ratificación del pacto del monte Sinai rociando al pueblo con sangre… ¿Por qué fue necesario “ensangrentar” al pueblo para formalizar este pacto? ¿Por qué el Eterno le da tanta importancia a la sangre?

La parashá de esta semana se llama  משפטים (Mishpatim: Ex 21:1 – 24:18) que significa “leyes y decretos” pero también juicios, derechos, veredicto, sentencia, decretos, o pena.  Al final de ésta porción, se hace una ratificación del pacto del monte Sinai: “La mitad de la sangre la echó Moisés en unos tazones, y la otra mitad la roció sobre el altar. Después tomó el libro del pacto y lo leyó ante el pueblo, y ellos respondieron: ―Haremos todo lo que el Señor ha dicho, y le obedeceremos. Moisés tomó la sangre, roció al pueblo con ella y dijo:―Esta es la sangre del pacto que, con base en estas palabras, el Señor ha hecho con ustedes” [Ex 24:6-8]. ¿Por qué fue necesario rociar al pueblo con sangre para formalizar este pacto? ¿Por qué el Eterno le da tanta importancia a la sangre?

La sangre es un líquido viscoso de color rojo compuesto por células (glóbulos rojos, blancos y plaquetas) disueltas en una solución coloide (plasma sanguíneo). Representa aproximadamente el 7% del peso corporal, de tal modo que un adulto de 70 kg tiene alrededor de 5 litros de sangre. El plasma se encarga del transporte de sustancias (azúcares, grasas, proteínas, medicamentos y sustancias tóxicas), la transmisión de señales (a través de hormonas y mediadores químicos para la inflamación), realiza la transferencia de calor/frío desde el ambiente y tiene una función amortiguadora sobre los ácidos. Las células por su parte se encargan del transporte de oxígeno (glóbulos rojos), la defensa frente a cuerpos extraños y microorganismos (glóbulos rojos) y el mecanismo de la coagulación (plaquetas) ¡Con tantas funciones, es fácil entender que el Eterno nos enseñe que “En la sangre está la vida” [Lv 17:14].

La palabra sangre en la biblia es  דָּם (S. 1818: dam) y dependiendo del pasaje en el que esté puede tener diferentes significados que van más allá del líquido rojizo y viscoso que “corre por las venas” de los seres vivos. Tenía un uso ritual [Lv 1:5,11; 7:12-14], pero también podía referirse a la venganza [Nm 35:19], el carácter sanguinario [Sal 55:23] o la culpa [Ez 22:4]. Es tan preciada que el derramamiento de sangre inocente contamina la tierra [Nm 35:33]. Es también un símbolo de la ira divina [Dt 32:42, Ez 14:19] o el poder del Eterno: la transformación del agua en sangre [Ex 4:9] o la luna en sangre [Joel 2:31].

Desde el judaísmo, El Rabi Najman de Breslov, enseña que la sangre, que es roja simboliza el calor y la ira, como Esav que era rojo –edom- [Gn 25:5], o como cuando alguien se enoja y se pone “rojo de ira”. También simboliza el sufrimiento y el dolor (por ejemplo cuando alguien se corta). Es así que, la sangre refleja los deseos de nuestra naturaleza: al ser bombeada desde la parte izquierda del corazón, está bajo la influencia del lado “necio” de nuestro ser, de la inclinación al mal [Eclesiastes 10:2], así que, una persona está en la elección de dejarse dominar por sus pasiones carnales o de dominar estos deseos y acercarse al creador.(1)

Pero eso es solo una cara de la moneda: dentro de la kabalá, el rojo representa las guevurot, es decir los juicios o fuerzas y está asociada al atributo del temor. Si alguien es juzgado por sus malas acciones puede enrojecerse por la ira o la humillación; pero, si el juicio es benéfico y se humilla delante del creador, esto le hará rectificar su camino y acercarse al Eterno…sin que esto signifique que su sangre necesariamente deje de ser roja. De tal modo, que cuanto mayor control tenga una persona sobre su sangre y las malas inclinaciones que ella transporta, mayor será su control sobre la frustración, el sufrimiento y la humillación (1).

El concepto de entender la sangre en relación con el juicio le da más relevancia al hecho que el Eterno use la sangre para ratificar los pactos. Durante la ceremonia del brit milá (circuncisión), se lee: “Mas yo pasé cerca de ti, y te vi revolcada en tu sangre. Y te dije: Por tu sangre vivirás, y te dije: por tu sangre vivirás” [Ez 16:6]. ¿A qué se refieren éstas 2 sangres? Se enseña que en el momento de la salida de Egipto, Hashem les otorgó dos “Sangres” al pueblo: la sangre de la circuncisión y la sangre de la ofrenda de Pesaj [Ex 12:7-13, 22-23], la primera representan el compromiso activo con la Ley y la segunda el alejamiento de lo negativo. (2) Este pacto es tan relevante que Di-s basa sus promesas en él: “En cuanto a ti, por la sangre de mi pacto contigo libraré de la cisterna seca a tus cautivos” [Zc 9:11].

Pero la ratificación del pacto no solo se hace en ésta parashá [Ex 24:6-8], sino que, años después otra sangre fue rociada sobre el pueblo: Cuando Yeshúa fue juzgado, antes de ser crucificado, Pilato se declaró inocente de su sangre, a lo que el pueblo respondió:―¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos! [Mt 27: 24-25].

Esta afirmación por un lado, puede entenderse como declaración de responsabilidad, pues decir que “la sangre está sobre alguien” es una forma en la Torá de indicar culpabilidad y de hacer a la persona responsable de su propia muerte [Lv 20:9-12, Ezq 18:13, Jos 2:19, Dt 19:10].

Sin embargo, en un sentido más profundo, puede entenderse como una figura profética de renovación del pacto con el pueblo de Israel, pues la sangre de Yeshua derramada sobre el pueblo, no solo les hará reencontrar al Eterno sino que es capaz de borrar toda culpa: La sangre es la que da vida al cuerpo… Y gracias a la vida que hay en ella, ustedes obtendrán mi perdón [Lv 17:11].

La palabra sangre también se usa de modo figurativo para referirse al vino [Gn 49:11; Dt 32:14, Ez 19:10], por lo cual no es extraña la metáfora que usa Yeshua de beber su sangre para tener vida eterna [Jn 6:53-56].

La sangre del pacto de Yeshua  fue derramada por muchos para el perdón de pecados [Mc 14:24, Mt 26:28], por lo que todos aquellos que creen en él, no solo entran a su pacto sino pasan a ser hijos del Eterno: “los cuales no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios” [Jn 1:13].

Shavua tov!

Bibliografía

  1. Rb. Najman de Breslov. Anatomía del alma. Breslov Research Institute, 2 ed, 2013. 83-90,119.
  2. Jabad