¡Arriba mi valiente!

Por: Familia Delgadillo Zapata

Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos, aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar” (Salmo 46:1-2)

La parashá shoftim (Jueces) se encuentra en el libro de Deuteronomio 16:18 a 21:9. En esta parashá encontramos:

  • Indicaciones acerca de la impartición de justicia: Deberás designar jueces y policías en todas tus ciudades que Hashem, tu Elohim, te da para tus tribus. Ellos administrarán con rectitud la justicia del pueblo” [Deuteronomio 16:18]
  • Una exhortación a la idolatría: “Tampoco levantes monumento alguno que deteste Hashem, tu Elohim.” [Deuteronomio 16:22]
  • Instrucciones para cuando el pueblo tenga rey: “deberás designar rey sobre ti únicamente a quien elija Hashem – tu Elohim. El rey deberá ser alguno de tus hermanos, no nombres como rey a un ajeno que no sea de tus hermanos.” [Deuteronomio 17:15]
  • Una advertencia respecto a los falsos profetas: “Si lo que el profeta dijera en nombre de Hashem no se cumple ni se materializa, es señal de que no lo ha dicho Hashem; ese profeta ha hablado engañosamente, No tengas miedo de él (o sea, incrimínalo, y no tengas miedo de ser castigado por ello)” [Deuteronomio 18:22]
  • Reglamentos de las ciudades de refugio: “deberás separar para ti tres ciudades en tu tierra, la que Hashem, tu Elohim, te entrega en posesión.” [Deuteronomio 19:2]
  • Instrucciones para cuando vayan a la guerra: Cuando salgas a la guerra contra tu enemigo y veas caballos, carros y un ejército más numeroso que tú, no les temas, pues Hashem – tu Elohim – Quien te sacó de Egipto, está contigo. [Deuteronomio 20:1]
  • Instrucciones acerca del trato al enemigo: “Cuando te acerques a alguna ciudad para luchar contra ella, primero ofrécele la paz.” [Deuteronomio 20:10].

De todas estas instrucciones de amor dadas por Moshé (Moisés), en esta ocasión queremos detenernos y resaltar las instrucciones que hacen referencia a aquellos momentos en los que tenemos que salir a la batalla. Retomemos la lectura, respecto a este momento está escrito: Cuando se acerquen a la batalla, el Sacerdote (del ejército) se dirigirá al pueblo y les dirá: “Escucha Israel. Ustedes están por entrar hoy en batalla contra sus enemigos. No se desanimen, no les tengan miedo, no caigan en pánico ni se quiebren por ellos, pues Hashem-su Elohim- es Quien los acompaña para luchar por Uds. contra sus enemigos, para protegerlos”. [Deuteronomio 20:2-4]

Estas palabras nos animan y exhortan, recordándonos que debemos ser valientes, no porque seamos los más grandes y/o fuertes, sino porque quien está luchando por nosotros y con nosotros es Adonai tzebaot (צבאות – el Señor de los ejércitos), nuestro amado Abba; y por lo tanto, si somos conscientes de su grandeza, majestuosidad e inmenso poder, la cobardía no es una opción para todos aquellos que nos refugiamos bajo la sombra de sus alas como lo hizo el Melej (Rey) David: “Aun cuando un ejército me asedie, No temerá mi corazón; aun cuando una guerra estalle contra mí, yo mantendré la confianza.”[Salmo 27:3]

Aquí encontramos que existen momentos en los cuales nuestro creador nos concederá alegría y descanso, pero cuando seamos llamados a la batalla debemos estar dispuestos y confiados en que el Poderoso de Israel es quien nos está haciendo el llamado y por lo tanto nuestra respuesta, si lo amamos y confiamos en Él de todo corazón, debe ser, Hineni (הנני), Heme aquí Señor. Hacer lo contrario es decirle: Boré Olam Creador del Universo, te amo, tu eres mi Di-s, pero no creo que salgamos bien librados de esta así que mejor no voy…

Por lo tanto, ¿cómo crees tú que el Creador del universo tomará tu respuesta?, ¿en dónde está puesta tu confianza realmente?, ¿A caso el Elohim de Abraham, Itzaak y Yaacob, no es lo suficientemente poderoso para ganar cualquier batalla?

Y es aquí querido lector, donde queremos invitarte y animarte a que seamos valientes, eso no significa que no vayamos a sentir miedo, no. Valiente es aquel quien, a pesar de su temor, tiene el valor y la determinación de controlarlo y actuar en diferentes situaciones. Esta escrito: “Entonces los oficiales se dirigirán nuevamente al pueblo y dirán: “¿Alguien tiene miedo o está desanimado? Que vuelva a su casa para evitar que su cobardía desanime a sus compañeros”. [Deuteronomio 20:8]. No sé tú, pero nosotros, NO queremos ser del grupo que mandaron de regreso a su casa porque no eran útiles debido a su cobardía. Queremos ser, por el contrario, de aquellos que como Gedeón el Señor llamo: “Cuando el ángel del Señor se le apareció a Gedeón, le dijo: ― ¡El Señor está contigo, guerrero valiente!” [Jueces 6:12].

Así que querido lector, nuestro clamor hoy es que tengamos la disposición, el valor y la determinación para salir a la batalla con la confianza plena de que quien está con nosotros, es el Rey de reyes y el Señor de señores, ¡nuestro refugio es el Elohim de Yaacob!

Recuerda: “Cuando salgas a la guerra contra tu enemigo y veas caballos, carros y un ejército más numeroso que tú, no les temas, pues Hashem -tu Elohim- Quien te sacó de Egipto, está contigo.” [Deuteronomio 20:1].

No olvides:Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos, aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar;” [Salmo 46:1-2]

¡Que así sea para nuestras vidas Amen y Amen!!

Referencias:

Tora Emet, un mensaje de vida, Editorial Sigal.

Biblia NVI.

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Anthony Delgadillo y Paola Zapata, somos esposos e ingenieros electrónicos de profesión. Llegamos a la congregación en Mayo de 2014 y nos sentimos muy agradecidos con nuestro Abba por habernos traído a ser parte de esta hermosa y bendecida comunidad

 

 

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Alegres como niños

Por Natalia Lara

¿Por qué Di-s se interesa tanto en nuestra felicidad? Y ¿Qué tiene esto que ver
con los hijos?

Di-s está tan interesado en nuestras oraciones como nuestra felicidad: “Estén siempre contentos. Oren en todo momento” [1 Tes 5:16-17]. Tan es así que en la parashá de esta semana, ואתחנן Va’etjanan [Dt 3:23-7:11: Y suplique], la expresión “para que seas feliz” se repite en ¡6 ocasiones!: [Dt 4:40, 5:16, 5:28, 5:29, 6:3, 6:18]. En todas ellas aparece la palabra יָטַב yatab (S. 3190), que en el hebreo corresponde a un verbo que significa hacer algo bien ya sea de manera literal (como el sonido o la belleza) o de forma figurada (hacerse feliz, exitoso, correcto), y tiene la particularidad de ser un verbo causativo, es decir que quien realiza la acción genera una consecuencia directa sobre sí mismo.

La visión de la felicidad que nos brinda la Torá, no se parecen en nada al concepto del mundo actual sobre este tema. Para Hashem, la felicidad no depende de compras, excesos y placeres; de cuanto ganas o cuanto gastas, de lo popular que eres, cuantos amigos tienes, ni cómo te sientes… sino que la Torá la resume en una frase que se repite a lo largo de esta parashá “cumple estos mandamientos para que seas feliz”. Sí: la felicidad es el resultado del cumplimiento de sus principios para poder vivir una vida en el lugar más seguro del mundo, el centro de su voluntad.

Pero no basta con cumplir por religiosidad o por apariencias. Es necesario hacerlo de corazón y servir al Eterno con alegría. De hecho, el no hacerlo, trae maldición sobre nuestra vida “Todas estas maldiciones caerán sobre ti. Te perseguirán y te alcanzarán hasta destruirte… pues no serviste al Señor tu Di-s con gozo y alegría cuando tenías de todo en abundancia” [Dt 28:45-47].  

Para Di-s es tan importante la felicidad que existe el precepto de alegrarse en las festividades [Dt 16:14]; entendiendo que la alegría al ser un fruto del espíritu [Gal 5:22], es decir que es el resultado de la presencia continua de su espíritu en nuestra vida y tiene su fuente en la cercanía de Di.s con su pueblo, la herencia espiritual que se nos ha dado y el significado profundo y la santidad de cada festividad. La alegría necesita tener una intención pura y un corazón perfecto, ser capaz de reconocer el bien que el Eterno ha hecho por nosotros, es por esto que alegrarse es una forma de darle gracias a Di-s abiertamente. (Talmud: Introducción al tratado de Beitza, pág 54).

Es fácil entender la alegría como una emoción o como un sentimiento pero no como una obligación; sin embargo, si solo por un momento reflexionamos cuán bueno ha sido Hashem con nosotros, no deberíamos hacer nada distinto a lo que hizo el rey David, quien ordeno a su alma que se alegrara en el Eterno: “Alaba alma mía a Adonai y alabe todo mi ser su santo nombre” [Sal 103:1] y nos recuerda solo alguno de los motivos por los que deberíamos alabarle y alegrarnos: Él perdona todos nuestros pecados, sana todas nuestro dolencias, rescata nuestra vida del sepulcro, nos cubre de amor y compasión, colma de bienes tu vida, nos rejuvenece como a las águilas, hace justicia, nos defiende, nos muestra el camino, es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor, no sostiene para siempre su querella ni guarda rencor eternamente, no nos trata conforme a nuestros pecados ni maldades pues conoce nuestra condición, echó lejos nuestras transgresiones y su amor es eterno [Sal 103:4-18].

De tal modo, que la felicidad no es una opción de vida, sino que es una consecuencia de cumplir sus mandamientos, un fruto de la relación con ÉL y una obligación para quienes reconocemos al Eterno como nuestro Di-s.  Pero hay algo más que nos enseña está parashá… y es la necesidad de los hijos en nuestra vida para que la alegría sea completa. Por un lado, en esta porción está la promesa explicita de que seremos padres, pues entre sus versículos se encuentra el shema [Dt 6:4-9], la proclamación de fe que afirma la creencia judía en un solo Di-s, del cual depende todo, afirmando que que nada existe fuera de él y no hay nada aparte de él. Pero también ordena que “(estas palabras del shema) las repetirás continuamente a tus hijos. Hablarás de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” [Dt 6:7]. Es decir, que para para cumplir este mandamiento necesariamente debe haber hijos a quienes se les pueda repetir el shema.

En ésta parashá también se dan varias instrucciones para educar correctamente a los hijos, desde casarlos bien para que no se desvíen hacia la idolatría [Dt 7: 3-4] hasta enseñarles a tener temor de Di-s [Dt 4: 5], no inclinarse a otros dioses [Dt 5: 9], guardar shabat [Dt 5: 14], tener un corazón dispuesto [Dt 5:29], honrar a los padres [Dt 5: 16] y a Hashem y cumplir sus mandamientos [Dt 6:1]. También se nos recalca en la importancia de enseñarles tener un corazón agradecido, lo cual se logra recordándoles todo lo que Hashem ha hecho por nosotros [Dt 4:4, 6:20-21]. Di-s por su parte promete que, si nos mantenemos en sus preceptos, no solo nosotros sino nuestros hijos, disfrutaremos de una larga vida [Dt 6:1-2], nos mostrará su amor por mil generaciones [Dt 5:10] y nos hará felices [Dt 5:29].

Tener hijos suena una locura en un mundo preocupado por la sobrepoblación, el costo de la vida, pero sobre todo por el “yo”, el individualismo y la autosatisfaccion. En un mundo interesado por los DINKs (siglas en inglés para doublé income no kids), es decir parejas con doble ingreso, pero sin niños, que prefieren invertir hasta ¾ partes de su sueldo en productos que no son de primera necesidad (ropa, calzado, viajes, restaurantes, espectáculos) a cambio de no tener hijos; todo esto orquestado por un mercado que entiende que mientras baja la cifra de nacimientos aumenta la de ventas. Incluso, hasta hay investigaciones que sostienen que las parejas sin hijos son más felices que aquellas que los tienen, o posturas que defienden el que las mujeres que se niegan a tener hijos como el reflejo de “una carrera profesional brillante y un conocimiento profundo de sus derechos”. 

¡Que visión más alejada de la Torá! Pues procrearnos, no solo es el primer mandamiento que ordena Hashem al hombre “fructifíquense y multiplíquense” [Gn 1:28], sino que los hijos son una muestra de la misericordia y el favor de Di-s [Ex 1:21]. Ellos representan la vida porque gracias a ellos el hombre se asegura continuidad y perpetuidad, hacen que la vida tenga una finalidad [Gn 48:4]. Los hijos son sustento, pues para ellos es que el Eterno envía provisión a una familia [Dt 7:13, Sal 37:25]. Los niños son alegría, pues cada movimiento, cada risa y cada sonido que emite proporcionan felicidad a un hogar [Sal 127:3]. Los hijos fortalecen el matrimonio, pues ellos no se pueden dividir y crean un lazo eterno entre la pareja [Sal 128:3]. Los hijos dan fuerza para superar las dificultades y apaciguar los conflictos. Los hijos son verdaderamente el éxito de los padres, porque mientras los padres son jóvenes es posible que sus ambiciones y objetivos les aporten suficiente satisfacción, pero cuando envejecen son los hijos quienes traen vitalidad a un hogar [Prov 17:6], una casa sin hijos es una casa sin vida y aquel que decide no tener hijos es considerado muerto.

Yeshua cumplió estos 2 principios: mantenía una “alegría perfecta” gracias a su relación con Hashem y su cumplimiento de mandamientos [Jn 15:10-11] y a la vez era motivo de alegría para su Padre celestial [Mt 17:5]. Y, si bien, no tuvo hijos físicos -porque no hacía parte de su propósito-, nos dio la oportunidad de ser hijos de Di-s, pues medio de él obtenemos conocimiento del Eterno [Mt 11:27] y la posibilidad de acercarnos a Di-s como padre: “Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Estos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios” [Jn 1:12-13].

¡Shavua tov!
¹ Jacqui Gabb, Martina Klett-Davies, Janet Fink and Manuela Thoma. Enduring Love? Couple relationships in the 21st Century. The Open University November 2013.

² Juan Carlos Vargas, director científico de Profamilia. En “La opción de vivir sin hijos”. El tiempo. 5 octubre 2013.

³ Rab. Shalom Arush. Educación con amor. Israel, 2014: 13-14

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

 

Por amor: aguantalo

Por Familia Delgadillo Zapata

“Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo” [Eclesiastés 3:1]

En la parashá Devarim, Moshé empieza a repasar la Torá, hace memoria de los eventos ocurridos a lo largo del viaje de 40 años y amonesta al pueblo de Israel por sus transgresiones y pecados. Esta reprensión por parte de Moshé ocurrió aproximadamente cinco (5) semanas antes de su muerte. No es coincidencia que Yaacob amonesta sus hijos en el lecho de muerte [Genesis 49], que el Rey David tuviera una conversación fuerte con su hijo Shlomo justo antes de partir de este mundo [1 Reyes 2], que Yehoshúa exhorta al pueblo para que renueve el pacto justo antes de su muerte [Josué 24], ¿por qué esperar hasta este momento?

Hay consenso en que cuando se están haciendo las cosas mal siempre se debe hacer un llamado de atención “No alimentes odios secretos contra tu hermano, sino reprende con franqueza a tu prójimo para que no sufras las consecuencias de su pecado” [Levítico 19:17], pero lo que aquí no es explícito es en cuál momento se debe hacer esa reconvención.

A pesar de que Reuben cometió un pecado grave (relatado en Genesis 35), su padre Yaacob esperó muchos años para amonestarlo (relatado en Genesis 49) y la razón por la que lo hizo fue porque el Patriarca sabía que si increpaba a su hijo quitándole la primogenitura en el momento en el que falló, Reuben se hubiese ido de su lado y muy seguramente se uniría a su hermano Esav. Yaacob prefirió convivir silenciosamente con eso que le dolía de su hijo a sincerarse y amonestarlo al instante y lo hizo por amor, era mejor tener a su hijo con esa falla a no tenerlo.

Moshe esperó a derrotar a los gigantes Sijón y Og para que el pueblo no pensara que la reprensión era fruto de un sentimiento de derrota, el profeta esperó a estar en el momento de mayor climax en los pasos de conquista para hablar con el pueblo de Di-s, y en la Torá con Rashi se proponen varias teorías para que fuera justo antes de su muerte una de las cuales es que Moshé quería despedirse recordando y exhortando al pueblo para que hicieran las cosas bien.

No se trata de ignorar, de ser alcahuetas, la lección es que hay un momento para todo y que debemos ser sabios para escoger el momento en el que se deben entablar esas conversaciones difíciles, se requiere tacto para preservar las relaciones aun amonestando. Debemos ser sabios para escoger el momento de reprender, afuera esta un mundo loco, material, alejado del Señor esperando el momento para recibir con los brazos abiertos a nuestra pareja, a nuestros hijos, a nuestros familiares, afuera esta Esav haciendo fuerza para que nosotros rompamos nuestras relaciones y recibir a esa persona para que nunca más vuelva a nuestro lado.

¡Shavua Tov!

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Anthony Delgadillo y Paola Zapata, somos esposos e ingenieros electrónicos de profesión. Llegamos a la congregación en Mayo de 2014 y nos sentimos muy agradecidos con nuestro Abba por habernos traído a ser parte de esta hermosa y bendecida comunidad

 

 

 

 

MATOT (מַּטּוֹת) – AGUAS PARA PURIFICACIÓN

Por Rocío Delvalle Quevedo

…no pretendo explicar porqué el Altísimo escogió el agua para efectuar las purificaciones que Él nos ordena… Solo quiero compartirles algunas curiosidades de éste importante elemento … que me aventuro a asociar con algunos textos de la escritura…

En esta corta reflexión no pretendo justificar, argumentar, ni explicar porqué el Altísimo escogió el agua para efectuar las purificaciones que él nos ordena, Él es soberano y sabe porque lo hizo así. Solo quiero compartirles algunas curiosidades de éste importante elemento de la naturaleza con las que me he topado, que hacen a mi imaginación volar un’ poco, y con previa y fervorosa petición al Eterno de que guíe mi mente y mi corazón, me aventuro a asociar con algunos textos de la escritura.

En la parashá de ésta semana [Bemidbar/Números 31:19-24], se retoma un mandato dado por el Eterno en el capítulo 19 de Bemidbar, en cuanto al uso del agua, para la purificación tanto de las personas como de los objetos. El agua es conocida como el solvente universal, pues tienen propiedades químicas y eléctricas que le permiten disolver casi cualquier sustancia (Perea et al, 2007).. No en vano en la actualidad se le utiliza como sistema de eliminación de residuos. En otras palabras cotidianamente el agua se usa para limpiar.

Otra propiedad del agua es que necesita recibir mucho, mucho, mucho calor para llegar a calentarse realmente. Es por esta razón que los cambios de temperatura en el agua se dan de forma más gradual y a lo largo de más tiempo (Perea et al, 2007). Ésto me hace pensar, que un proceso de purificación de nuestras vidas no se da de la noche a la mañana. El Eterno tiene su tiempo para cada uno de nosotros, él es fiel para completar la obra que empezó, y nos va limpiando poco a poco de todas las impurezas que nos llegan a diario.

En los seres vivos el agua está en mayor proporción durante el desarrollo embrionario y en los estados juveniles, en el envejecimiento ella disminuye (Perea et al, 2007). El agua es usada para que algo que era puro, y se impurificó por contacto con cadáveres, pecado, animales impuros, nidah, etc. vuelva a quedar puro. Yohanan el inmersor (Juan El Bautista), purificaba a los israelitas de la época de Yeshúa en agua para arrepentimiento (Teshuvá), y ésta palabra en hebreo, se relaciona con “volver” o “retornar”. Además Yeshúa le habló a Nikodemo de que era necesario nacer de nuevo del agua y del Espíritu. Que bonito pensar que la purificación en agua nos hace retornar, volvernos al Altísimo, a ser esos recién nacidos delante del Padre, limpios de nuestros pecados por la obra de Yeshúa y ansiosos por escuchar y recibir como niños la palabra del Señor.

 

Referencias

Perea, M., González, T., Campos, H. et al. (2007). Los seres vivos: Morfología, fisiología, genética, ecología y biotecnología. Universidad Nacional de Colombia. ISBN 978-958-701-863-9.

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Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales. En ocasiones me doy licencia de poeta, siempre alabando al Altísimo por las maravillas de su creación.