Quiz Sukot

Por Christian D. Hernández (Móshe)

Sukot, Prueba tus conocimientos sobre esta fiesta en el siguiente quiz:

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Psicólogo de la Konrad Lorenz Fundación Universitaria. Gabbai de la Comunidad Mesiánica Yovel y miembro del ministerio de danzas. Amante del hebreo.

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¡Es tiempo de SERVIR!

Por Angie Ramírez

“Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir” [Marcos 10:45(a)]

Así como el pueblo estuvo expectante, esperando que el Sumo Sacerdote saliera del Beit Hamikdash para darles la noticia de la expiación de pecados; así mismo estuvimos hace unas horas, ensayando lo que será el momento del Juicio Final, en que esperamos que Yeshúa Ha Mashiaj salga de la Presencia de Hashem a darnos las buenas nuevas. Está dicho en [Hebreos 9:12]: “entró una sola vez y para siempre en el Lugar Santísimo. No lo hizo con sangre de machos cabríos y becerros, sino con su propia sangre, logrando así un rescate eterno”.

A estas horas estaremos finalizando el ayuno de Yom Kippur, el regocijo y la alegría nos deben invadir, imagino un ambiente lleno de shalom entre hermanos, de tranquilidad, de descanso y cantando aquella canción que nuestro querido grupo Na`ale compuso: “Yeshúa triunfó, sobre la muerte venció, enaltecido y exaltado sea Él, mi Señor, Varón de guerra, con su Sangre mi vida pagó, Hijo de la Promesa, mi Redentor. Cantaré al Señor mi Di-s pues Él, me liberó, Él es mi Fuerza y mi Canción, laralalalalalá”; y no es para menos, ya que cercanos al Padre, es la oportunidad perfecta para la fiesta que sigue: Sucot, una fiesta que inicia tan solo unos días posteriores a Yom Kippur. Los rabinos coinciden en decir que dicha estrechez entre la una y la otra, tienen como significado especial que el pueblo no “quiere dejar ir al Eterno, quiere que se quede y que la relación que se restableció no se pierda sino por el contrario, permanezca”.

Así que este es un tiempo de confiar en el Eterno, ya que recordamos que en cabañas vivimos, y lejanos a la comodidad de nuestra casa, tomamos alimentos en la sucá, entreviendo las estrellas y en compañía de nuestros invitados. Batiendo las significativas cuatro especies que representan a cada uno de nosotros. Éste sin lugar a dudas, es un tiempo especial para reflexionar frente a lo que dice en [Marcos 10:45(a)] “Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir”. Por lo que es propicio pensar en iniciar este año sirviendo en cada momento y las oportunidades para hacerlo son muchas, así como Yeshúa dice en [Mateo 25: 35-36]: “Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron”. Que este sea un tiempo para usar todos los atributos con que el Eterno dotó nuestra alma para ser usados a su servicio.

Shavúa Tov

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A sus catorce años conoce al Señor en un contexto cristiano. Hace 6 años llegó a la comunidad Yovel . Casada con Sebastián Molina en la Kehilat y junto a su hijo Eitan, hacen parte de una de las familias que conforman la comunidad. En la actualidad, además de escribir artículos para la revista digital Shavúa Tov, sirve en el Ministerio de Jóvenes. Es mamá y esposa tiempo completo, y psicóloga organizacional en un hospital medio tiempo.  Vive agradecida con El Eterno porque a lo largo de su vida le ha mostrado Su Misericordia, Amor y Bondad.

Lecturas Sukot

Aliyot primer día de Sukot (miércoles 4 octubre)

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Sukot Shabat Jol HaMoed

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¿Cómo recibir el perdón del Todopoderoso?

Por Martha Tarazona

Entre todos los días del año, los más sagrados son los días de fiesta, pero más sagrados aún son los sábados, y de los sábados el más santo es el día del perdón (Yom Kipur). Hay setenta idiomas en el mundo, el más santo es el hebreo, lo más sagrado de este idioma es la Torá. En la Torá lo más santo son los diez mandamientos, y en los diez mandamientos la palabra más santa es el nombre de Di-s. Una vez al año, en Yom Kipur entraba el sumo sacerdote al templo y pronunciaba el nombre de Di-s, este era un instante extraordinariamente sagrado y terrible, resultaba al mismo tiempo el de mayor riesgo, tanto para el sacerdote, como para el pueblo de Israel, si en ese momento el sacerdote estuviera en pecado moría y no podía hacer expiación por el pueblo [1].

Yom Kipur es el día  más sagrado, 10 de Tishri, según el calendario hebreo (generalmente a finales de septiembre o principios de octubre, en este año 2017, se celebra el 30 de Septiembre). Es un día de ayuno y oración por el perdón de los pecados cometidos durante el año. Es la culminación de los diez días de arrepentimiento, que comienzan con el Año Nuevo Judío, Rosh HaShannah. La más solemne de las oraciones, Kol Nidre, se canta en la víspera de Yom Kipur. Los orígenes bíblicos se encuentran en Levítico, donde se describe el ritual sacerdotal de expiación.

La fiesta de Yom Kipur está llamada a asegurar el perdón de nuestras faltas por el acto de arrepentimiento, de la reflexión, de la autocrítica de la meditación [2]. Yom Kipur es el día del perdón “…porque en este día se hará expiación por ustedes y serán limpios de todos sus pecados delante de Hashem” [Lev. 16:30]. “Y esto os será por estatuto perpetuo…” [Lev. 16:34], en este día Di-s perdonó el pecado del becerro de oro [2]. Yom kipur no se trata solo del perdón divino mediante el arrepentimiento verdadero, sino del perdón humano, en el cual debemos desprendernos de la vanidad, el orgullo y pedir perdón a nuestros hermanos, para ser merecedores del perdón de Di-s.

La palabra Kipur es la #3725 del strong que significa expiación, viene de la palabra # 3722 que significa cubrir, anular, cancelar, corregir, perdonar, purificar, reconciliar [3]. Por gematría la palabra hebrea kipur es el #300, es el mismo valor numérico de la letra shin ש, que corresponde a la palabra hebrea “Shaddai”. La letra Shin tiene 3 cabezas que puede representar varias cosas: las tres manifestaciones de Di-s: este mundo, los días del Mashiaj y el mundo venidero. También puede representar el padre, hijo y el espíritu santo. Igualmente, espíritu, alma y cuerpo. Por último el Shaddai, es el todopoderoso, aquel que tiene completa autoridad.  Deriva de la palabra Shomer: el guardián de las puertas de Israel [4].

Isaías 53 nos habla de Yeshua nuestro Mesías, quien puso su vida en expiación “ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores…con todo eso, Di-s quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Di-s será en su mano prosperada [Is. 53:10]”. Igualmente, en [Hebreos 2:17], habla que Yeshua vino para expiar todas las transgresiones del pueblo.

Entonces cómo podemos recibir el perdón del todopoderoso? Cada día es una oportunidad que tenemos de confesar nuestros pecados y él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” [1 Juan 1:9]. Sin embargo Yom Kipur es una de las fiestas bíblicas dadas por el todopoderoso a sus hijos “Y esto os será por estatuto perpetuo…” [Lev. 16:34]. Si ya no hay sacrificios de corderos porque el sacrificio lo hizo Yeshua y por su sangre somos limpios de todo pecado [1 Jn 1:7], por lo tanto es por medio de Yeshúa que podemos llegar al padre, porque Él es el camino, la verdad y la vida [Jn. 14:6].

Y cómo perdonará el todopoderoso nuestros pecados?  “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” [2 Cr. 7:14]. Este versículo describe algunos pasos para que el Eterno perdone nuestros pecados:

 

  • Si se humillare: Humillarse ante el eterno es reconocer que sin Él no somos nada, no tenemos nada y todo lo que tenemos es porque Él nos lo ha dado. Un caso hermoso y sobrenatural es lo que relata 1 Reyes, cuando Elías, ora por lluvia, y su oración fue postrándose: “Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas” [1 Reyes 18:42] y el Eterno respondió a su clamor.
  • Mi nombre es invocado: Cuál nombre ? , “… todo lo que pidieran al padre en mi nombre, Él se lo dará, hasta ahora nada han pedido en mi nombre, pidan y recibirán, para que su gozo sea completo” [Jn 16: 23-24]. “Por lo cual Di-s también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Yeshua se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra” [Flp. 2:9-10].
  • Y oraren: La oración requiere de entrar a sus atrios con acción de gracias, de exaltar el Di-s en el que creemos, el Di-s de Abraham, de Isaac, de Jacob, el Di-s de Israel, el todopoderoso creador de todo lo que existe. En interceder por otros y colocar nuestras cargas sobre El, y Él nos sustentará [Sal. 55.22]. La oración es buscar el lugar, el momento y la hora oportuna para encontrarnos con nuestro amado. “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas” [Sal. 63:1].
  • Buscaren mi rostro: En el salmo 27 David menciona esta expresión: “Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Adonaí”. Cuando buscamos al Eterno con sinceridad estamos seguros de que le hallamos, “Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” [Jer. 29:13].
  • Y se convierten de sus manos caminos: Este tiempo en vísperas de Yom Kipur es el mejor, para hacer introspección, para pedir perdón, para convertirnos de nuestros malos caminos, para clamar al eterno que nos muestre los pecados ocultos;“Lávame de toda mi maldad y límpiame de mi pecado. Yo reconozco mis transgresiones; siempre tengo presente mi pecado.  Contra ti he pecado, solo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos”  [Sal. 51:1-4]                                                                                                              Si cumplimos las anteriores 5 cosas, el versículo [2 Cr. 7:14] dice que El hará 3:

 

  • Yo oiré desde los cielos
  • Y perdonaré sus pecados
  • Y sanaré su tierra

 

Que en este tiempo de introspección, de rectificación, de arrepentimiento, de transformación, lo hagamos de la manera correcta y que por los méritos de nuestro Mesías Yeshua, el único intercesor entre Di-s y los hombres, el eterno escuche y por la abundancia de su misericordia nos perdone y sane nuestra tierra como está escrito. Amén.

Jag sameaj Yom Kipur!

 

Referencias

[1] Schlesinger, E.C. (1970). Tradiciones y costumbres judías. Un viaje alrededor del año hebreo. Editorial Israel. Buenos Aires. Séptima edición. pp. 275.

[2]. Munk Elie (2001). La voz de la Torah. Comentario del pentateuco. Edición original en francés, fundación Samuel y Odette Levy. Segunda Edición

[3]. Strong, James (2003). Concordancia Strong exhaustiva de la biblia. Editorial caribe.

[4]. Shapira Itzhak (2017). Yeshiva Shuvu. https://boletinshavuatov.wordpress.com

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Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7].

El inventario para las fiestas

Por Natalia Lara

¿Quién dijo que un examen de conciencia es una lista de pecados? Acaso ¿seremos más santos haciendo un inventario de falencias?

Se acerca la época de las altas fiestas -Iom terúa, Iom Kipur y Sukot- y en el ambiente se percibe un llamado continuo a la reflexión y a hacer teshuvá (arrepentimiento) para recibirlas como es debido. De hecho, los diez días desde Iom teruá hasta Iom kipur se conocen como los días de arrepentimiento: en este tiempo se busca que hagamos un examen de conciencia y nos tornemos cada vez mejores, más santos y nuestros pensamientos estén más cercanos al Eterno.

Pero ¿De qué se trata ese examen de conciencia? Acaso ¿Hacer un inventario de nuestros pecados y recuerdos impíos nos hará más santos?…  Iniciemos aclarando que es correcto -y necesario- reconocer y confesar las transgresiones que hemos cometido en contra  del Eterno y su Torá: “El que encubre sus pecados, no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia” [Pv 28:13]. Pero, un examen real de conciencia va más allá de una confesión, se trata de reconocer la importancia del otro dentro de la relación -en este caso Hashem- para así poder dimensionar el tamaño de la falta que estamos cometiendo nosotros.

La parashá de esta semana Haazinu -oigan- [Dt 32:1-52] nos muestra un buen ejemplo de lo que se trata este examen. El canto que Moshé enseña al pueblo en esta parashá, inicia destacando los atributos del Eterno, su grandeza, perfección y justicia [Dt 32:3-4], y lo que Él hizo por Israel, el haberlos creado, cuidado, liberado y alimentado [Dt 32:6, 8-14]. Y es, luego de esa reflexión, que Moshé advierte el pecado del pueblo al apartarse del Eterno [Dt 32:15-18] y caer en idolatría [Dt 32:16-17].

Si tan solo dedicamos un instante a pensar cuántas cosas hace el Eterno por nosotros, cuán grande es Él y cuánto nos ha dado, nuestro examen de conciencia tendrá más sentido… ¿Cómo puedo yo fallarle cuando Él ha hecho tanto por mí? ¿Cómo pude apartarme cuando Él me ha buscado tantas veces? ¿Cómo he pecado en su contra cuando Él entregó la vida de su hijo -Yeshúa- por mí?

Examinar nuestra vida a la luz del Eterno y no de nuestros pecados, nos da una perspectiva más objetiva de la posición en la que estamos y del tamaño de las faltas que hemos cometido. Pero también, nos mueve a cambiar motivados por retribuir de alguna manera toda la misericordia que hemos recibido, tal como dijo Yeshua: “Te digo que sus pecados —que son muchos— han sido perdonados, por eso me demostró tanto amor” [Lc 7:47].

Recitar el shema cada día, al despertar y antes de dormir, en casa y en el camino [Dt 6:7], repetirlo tantas veces, crea una huella indeleble sobre nuestro corazón [Dt 6:6] que nos recuerda la grandeza del Eterno para que sea ese recuerdo y esa relación la que nos aparte del pecado. Debe ser por amor y no solo por la conveniencia de las bendiciones o de no ir al infierno que debemos elegir no pecar, la vida sobre la muerte, la bendición sobre la maldición. Por eso Yeshua dijo:  “Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor” [Jn 15:10].

Pensar en el amor de Hashem hacia nosotros, en el sacrificio de Yeshua por nuestro pecado y en cuánto le defraudamos sino cambiamos, debe ser nuestro principal motor para apartarnos del pecado y hacer una verdadera Teshuvá.

Shavua tov!

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

Shavuot y el secreto de la imperfección

Por Natalia Lara

¿Por qué en la fiesta que se conmemora la entrega de la Torá en el monte Sinaí a la nación de Israel, la protagonista principal es mujer y extranjera?

Desde la perspectiva judía, se ofrecen muchas razones para explicar porque se lee la meguila de Rut en Shavuot… ¡por lo menos 17 argumentos diferentes! Por un lado, es una historia que se desarrolla en el tiempo de la cosecha y coincide con el conteo del Omer. Por otro, unos versículos adelante del mandamiento de Shavuot [Lv 23:16] el Eterno ordena dejar un remanente de la siega para el pobre y el extranjero [Lv 23:22], lo cual fue la “coincidencia” que permitió que Boaz y Rut se encontrarán. También se enseña que tan fuerte es la luz que irradia la Torá, que inspira a la conversión de otros, como Rut (1). Lo cierto es, que en la fiesta que se conmemora la entrega de la Torá en el monte Sinaí a la nación de Israel, la protagonista principal es mujer y extranjera, perteneciente a un pueblo idolatra (los moabitas) que era resultado de un incesto [Gn 19:35-37] y fue excluido de la congregación por no dar pan ni agua a Israel y alquilar a Balaam para maldecirlo [Dt 23:3-4].

Pero ella no es la única mujer “con defectos” que tiene un papel relevante para el Eterno. Al revisar las mujeres mencionadas en la genealogía de Yeshúa, nuestro Mesías [Mt 1], todas están marcadas por un estigma: Tamar [Mt 1:3] fue acusada de fornicación [Gn 38:1-30]; Rajab [Mt 1:5] era prostituta [Josué 2:1]; Rut [Mt 1:5] extranjera y moabita [Rut 1:4]; Betsabe [Mt 1:6] cayó en adulterio [2 Sm 11:3-4] y Myriam -la madre de Yeshua- [Mt 1:16] señalada por quedar embarazada antes del matrimonio [Mt 1:18-19]. ¿Qué tuvieron en común estas mujeres para que Di-s las usara a pesar de sus pasados tan “indignos”? Y ¿Qué tiene que ver esto con la fiesta de Shavuot?

La respuesta la encontré en una reflexión que leí hace algunos años, acerca de Rajab, la prostituta de Jericó que ayudó a los espías enviados por Josué [Josué 2:1-24] … “no perfecta, pero dispuesta” (2) Cada una de éstas mujeres, entendió que, en medio de sus defectos, sus dificultades y su pasado, si se disponía para el Eterno podía llegar a ser un instrumento en sus manos. Y esto es Shavuot: la fiesta en donde, a diferencia de todas las demás fiestas, se presentan panes cocidos con levadura [Lev 23: 17] para recordarnos que a pesar de estar leudados por lo que pasa en nuestra vida -iras, contiendas, mentiras, orgullo- si nos disponemos y aceptamos la Torá y el sacrificio de Yeshua ¡Él puede transformarnos en ofrenda mecida delante de su presencia!

Rut y Shavuot, nos recuerdan, que Di-s se olvida de nuestro pasado y transforma nuestro futuro. Aunque Rut no tenía ninguna posibilidad lógica por su crianza y su origen de ser parte del pueblo de Israel, el Eterno vio el potencial que había en ella.  Que se puede ser engañador como Jacob [Gn 27:36], adultero como David [2 Sm 12:7-10], escapar como Jonás [Jon 1:3] o incluso negar que conocemos a Yeshúa como lo hizo Pedro [Mc 14:72]. Pero que, si estamos dispuestos a aceptar la Torá escrita, y a Yeshúa la Torá viviente, él toma nuestra imperfección y se glorifica en ella. Rav Shaul enseña que, para el Eterno, no es necesario ser vaso de oro o de plata, que podemos ser de madera o de barro pero que “si alguien se mantiene limpio, llegará a ser un vaso noble, santificado, útil para el Señor y preparado para toda obra buena” [2 Tim 2:20-21].

Shavuot, también nos recuerda de donde viene nuestra redención, que no es nuestro mérito sino su misericordia la que nos acerca a Él. Que el pacto, que firmó en Sinaí en Shavuot, se mantuvo aunque Israel se comportó como adultera y prostituta y se fue tras los ídolos [Jer 3: 1,6,9] …es más Hashem no solo fue fiel a su pacto y la perdonó, sino que restauro su virginidad: “Con amor eterno te he amado; por eso te sigo con fidelidad, oh virginal Israel. Te edificaré de nuevo; ¡sí, serás reedificada! De nuevo tomarás panderetas y saldrás a bailar con alegría” [Jer 31:4-5].

Shavuot es la fiesta en donde ya no somos más extranjeros ni advenedizos [Ef 2:19], sino que al igual que Rut fue incluida en el pueblo del Eterno al declarar “Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios” [Rut 1:16], podemos ser incluidos gracias al Mesías, pues su muerte hizo de los 2 pueblos uno [Ef 2:14] por lo que “su pueblo (Israel) es nuestro pueblo, y su Di-s (Hashem) es nuestro Di-s”. De hecho, aunque no estuvimos físicamente allí en Sinaí, la Torá también nos fue entregada pues dice: “Yo estoy haciendo [el pacto] con aquellos que están aquí hoy, y también con aquellos que no están hoy aquí” [Deuteronomio 29:13].

¿Y por qué hubo que contar 50 días antes de Shavuot? ¿Por qué el pueblo de Israel tuvo que esperar para recibir la Torá, si era la luz que les cambiaría la vida? Hay muchas explicaciones en torno a esa cuenta: el tiempo de espera antes de la boda, que el pueblo de Israel pasara del nivel 49 de impureza en Egipto al nivel 49 de pureza en el desierto, los 50 shekels que recibe una mujer soltera antes de casarse, el paralelo con los 50 años del Yovel… (3) Por mi parte entendí, que, entre la liberación y la inclusión, se requiere un tiempo de transformación. De hecho, Yeshua, les pidió a sus discípulos que esperaran el tiempo del conteo del Omer para ser llenos del Ruaj Hakodesh [Lc 24:49]. La transformación requiere un tiempo de confrontación en el desierto, incluso en aparentemente soledad, con un Di-s que “en su amor guardará silencio” [Sof 3:17].

Shavuot es la oportunidad para que el Eterno, Yeshua y la Torá cambien nuestra imperfección en disposición, nuestra levadura en ofrenda y nuestro rechazo en inclusión.

Shavua tov!

Bibliografía

  1. Rab.Yaakov Culi. Meam Loez, El libro de Rut. Moznaim Publishing Corporation (1730). En: http://www.tora.org.ar/por-que-se-lee-en-shavuot/
  2. Price Eugenia. No perfecta, pero dispuesta. Biblia Devocional Para La Mujer NVI. Ed Vida (1998) pág 243.
  3. Osher Jaim Levene, con Rav Yehoshua Hartman. 50 el número de la trascendencia. Extraído del libro Jewish Wisdom in the Numbers. En:  http://www.aishlatino.com/h/sh/sinai/50-el-numero-de-la-trascendencia.html

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.