Si anduvieras en mis caminos

Por Martha Tarazona

Cuando andamos en sus caminos, tendremos bendición, provisión, salud, prosperidad, seremos bienaventurados, en general, nos irá bien.

La parashá Bejukotai [Lev. 26:3], relata en las diferentes traducciones lo siguiente: si anduvieras en mis estatutos (NVI), decretos (RVR1960), leyes (DHH). En hebreo corresponde a Im-bejukotay (בחקתי-אם)   “en, según mis leyes (#561)=la señal de su venida (#561). Esta expresión, es un condicional, es decir si tú haces esto, entonces recibirás aquello, y es lo que vemos en [Lev. 26:3-4], la bendición es una consecuencia del cumplimiento de lo que está escrito en la palabra de Di-s. Así:

  • Si anduvieres en mis estatutos… entonces yo proveeré la lluvia que necesitan en su temporada, la Tierra dará su producto, y los árboles en el campo darán su fruto… [Lev. 26:3-4].
  • Si anduvieres en mis estatutos… ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios, te enviaré a ti; porque yo soy el SEÑOR tu Sanador. [Ex. 15:26]
  • Si anduvieres en mis estatutos…, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti… [Deut. 4:40].

Los versículos [1 Reyes 3:14; Zac 3:7; Salm. 81:13; Salmo 128:1, etc] citan si anduvieras en mis caminos, y Lev. 26:3, cita si anduvieran en mis mandamientos. Estas dos palabras, parecen significar lo mismo. La palabra caminos por gematría equivale al # 512, el mismo valor numérico para las siguientes expresiones: “El nombre del Señor”  y “la llave de todo”

Camino (#512)=El nombre del Señor (#512). Yeshúa le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí [Jn. 14:6]. De acuerdo a éste versículo, se puede interpretar que para “andar en los caminos” es por medio de Yeshúa.

Camino (#512)=La llave de todo (#512). “Esto dice el que es santo y verdadero, el que tiene la llave del rey David, el que cuando abre nadie puede cerrar y cuando cierra nadie puede abrir” [Apc. 3:7-8]. Son las llaves las que nos permiten abrir nuevas puertas de bendición, y para obtener esta llave debemos andar en sus caminos. Algunos de los versículos que citan esto:

  • Si anduvieres en mis caminos … serás bienaventurado [Salm. 128:1]
  • Si anduvieres en mis caminos… tendrás prosperidad [Deut. 10:12].
  • Si anduvieres en mis caminos… tú gobernarás mi casa… [Zac 3:7]

Podemos ver con algunos de los versículos citados, que cuando andamos en los estatutos, decretos, leyes, caminos del Eterno, tendremos bendición, provisión, salud, prosperidad, seremos bienaventurados, en general, nos irá bien.

De acuerdo a lo anterior, podemos hacernos dos preguntas:

1) Si muchas veces no andamos en sus caminos, ¿por qué nos va bien?
2) Si andamos en sus caminos ¿por qué no se cumple en nuestra vida la consecuencia de la obediencia?

Como respuesta a la primera pregunta, se podría decir que desde el vientre de nuestra madre, el Eterno tiene escrito en su libro todas las cosas, que fueron luego formadas y seguirán cumpliéndose, sin faltar una  de ellas [Salm. 139:16], sus manos nos hicieron y nos formaron; y Él nos dará entendimiento para aprender sus mandamientos [Salm. 119:73] y gracias a su amor y misericordia, nos perdona, nos guía, nos muestra el camino y permite que aún en nuestra desobediencia nos vaya bien. Sin embargo el Eterno es amor, pero también fuego consumidor [Heb. 12:29], es decir, nos da la oportunidad, pero llega el momento que Él se enoja, como lo relata el salmo 78, en la fidelidad de Elohim hacia su pueblo infiel:  ¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, Lo enojaron en el desierto!.[Salm. 78:40], Pero ellos tentaron y enojaron al Di-s Altísimo, Y no guardaron sus testimonios [Salm. 78:56] y por ello entregó a cautiverio su poderío, Y su gloria en mano del enemigo… [Salm. 78:62].

Por el contrario, en la segunda pregunta: Si andamos en sus caminos ¿por qué no se cumple en nuestra vida la consecuencia de la obediencia? ¿Por qué no hay bendición, prosperidad, salud, por qué las dificultades de la vida?

Hay muchas cosas a las cuales no tenemos respuesta y se salen de nuestro raciocinio como humanos, sin poderlas entender del todo, hay desigualdades en la vida, que no necesariamente están relacionadas con andar en sus caminos. Por ejemplo, en Eclesiastés 8:14 dice “que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impíos, y hay impíos a quienes acontece como si hicieran obras de justos. Sin embargo esto es vanidad”. Puede ser que con nuestros ojos físicos no veamos la consecuencia de la obediencia, y estemos enfrentando un problema de salud, una dificultad, una necesidad económica, familiar, etc. No obstante, Di-s no ve lo que ve el hombre, y Él está obrando en nuestras vidas, y si en su palabra dice que si andamos en sus mandamientos nos irá bien, es porque es así. Porque su palabra es verdad. Y Di-s no es hombre para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta.

Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? [Num. 16:29]. Cuando andamos en sus caminos y no vemos la bendición, es porque el Eterno nos está preparando para ello, como la oliva que debe ser prensada bajo mucha presión para poder extraer de ella el mejor aceite o como el oro que tiene que pasar por el fuego para poder ser purificado y sacar la mejor calidad del metal precioso, así no lo veamos estamos en el proceso, preparados para la bendición por andar en sus caminos, y el tiempo del proceso y el producto final le pertenece a Él.

Que sigamos andando en sus caminos porque Él nos guiará aún más allá de la muerte y la consecuencia de la obediencia, no es solo para este mundo terrenal, que puede ser vanidad de vanidades, nuestra herencia es eterna.

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Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7]

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Eliminando la levadura de la inmoralidad sexual

Por Martha Tarazona

Un poco de levadura de inmoralidad sexual, entra por los ojos, se anida en el corazón y cumple el propósito. Es un proceso irreversible, ya no se puede volver solo a la harina o solo a la uva, ya se fermentó la masa y se volvió vino el mosto.

 

La parashá Ajarey Mot (después de la muerte) en Lev. 18, cita los actos de inmoralidad prohibidos. Entre estos actos, se encuentra el adulterio “Además, no tendrás acto carnal con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella” [Lev.18:20]. En este versículo, el acto sexual se reduce a la satisfacción de los impulsos animales, donde la relación es dada por el deseo físico anulando la espiritualidad. Por el contrario, el propósito de la sexualidad es servir como vehículo para la santidad entre una pareja que ha hecho un pacto con Di-s.

Los sabios consideran la inmoralidad sexual como la peor mancha que provoca el alejamiento de Di-s. Varias fuentes Medráshicas  y Talmúdicas, citan que la Torá da a entender que repudia no solo el acto ilícito sino igualmente su “acercamiento” es decir todo acercamiento que puede conducir al adulterio. Tanto las fantasías impuras como miradas impúdicas son medios empleados por el instinto del mal, para acercar al hombre al pecado, por ello hay que evitar estas tentaciones [1]. En 2 Samuel 2:11 se cita la historia de David y Betsabé; “…y vio desde el terrado a una mujer… y envió David mensajeros y la tomó…”, podemos ver que hubo una mirada impúdica que lo llevo al pecado. En el caso de José y la esposa de Potifar, la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: duerme conmigo [Gén. 39:8]. En este caso, podemos ver que al igual que David, hubo en esta mujer una mirada impúdica que la llevo al pecado de seducción. No obstante, José, no la escuchó, huyó y salió.

En [Mateo 5:27-29], Yeshúa habla de no cometer adulterio, “pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón, por tanto si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo…” En este pasaje así como en el caso de David y la esposa de Potifar, Yeshúa está hablando del pecado de los ojos, de las miradas impúdicas. Igualmente, en 2 Pedro 2:14, tienen los ojos llenos de adulterio…

¿Por qué se cometen estos pecados?

Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones [Mt 15:19], porque son obras de la carne [Gál.5.19].

¿Cómo contrarrestar estos pecados?

Si del corazón salen los malos pensamientos, ¿Cómo podemos limpiarlo?, pidiendo al eterno que pruebe y examine nuestro corazón y pensamientos, porque escrito está: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?  Yo Adonai, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” [Jer. 17:9-10], este versículo ratifica la relación entre corazón y obras de la carne [Mt 15:19, Gál. 5:19]. Bendito el eterno, por las pruebas del corazón, porque es allí donde podemos sacar toda levadura de nuestra vida, por ello, como decía David Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno [Sal. 139:23-24], Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve [Sal. 51:7].

¿Cómo quitar el pecado de los ojos?

Despojándonos del viejo hombre, de los deseos engañosos y renovando nuestra mente [Ef. 4:22-23]. Cuando nacemos de nuevo, somos nueva criatura; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas [2Cor. 5:17]. Sin embargo, hay cosas del pasado que tienen que ser confesadas, para que sean perdonadas: “mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día… Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Adonaí; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado” [Salm. 32:3-5].

¿Cómo romper las cadenas de la inmoralidad?

Rompiendo maldiciones generacionales:

Cuando una familia está en el proceso de rectificación, puede ser que los pecados sexuales sean más livianos y por tanto más sencillos de vencer, sin embargo, hay maldiciones generacionales de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación [Ex. 20:5, Ex.34:7], por lo tanto llevamos el pecado sexual de nuestros padres y las generaciones pasadas: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas” [Gál.5:19-21]. Por ello, es importante, romper en el nombre de Yeshúa toda maldición generacional de inmoralidad sexual en nuestra vida.

Pidiendo Perdón al eterno por los pecados de inmoralidad:
No solo por el adulterio físico, sino el adulterio del corazón [Mt. 5:27-29].

Sacando a la luz todo pecado de inmoralidad:

Cuando el problema de inmoralidad no cesa, con romper maldiciones generacionales, confesar ante el eterno y pedir perdón, es necesario sacar a la luz el pecado ante personas maduras en la fe, para quitarle el derecho legal que el enemigo tiene sobre esa vida, lo vemos en la palabra en la mujer adúltera, su pecado fue descubierto, salió a la luz, y Yeshúa le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más [Jn. 8:10-11], con todo pecado que se confiesa se le quita el poder al enemigo sobre nuestra vida. Todo pecado se hace en lo secreto, en la oscuridad, en lo oculto, en las tinieblas, y debe salir a la luz que es Yeshúa para poder ser perdonado y poder ser libres de estas ataduras.

Renovando nuestra mente:

Hay puertas abiertas a los pecados sexuales en la mente, situaciones del pasado, momentos, imágenes que quedan grabadas y fijadas en la mente y pueden controlar el cuerpo; es como la poca levadura que cuando se les da un poco de sustrato para que crezcan leudan toda la masa.

Haciendo guerra espiritual, siendo libre de las ataduras del pecado y cerrando las puertas a toda potestad y discernir de donde vienen los pensamientos:

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” [Ef. 6:12], sabemos que estamos en un mundo espiritual real, y hay espíritus de inmoralidad que se posesionan de las personas y no pueden ser libres de estos pecados de la carne, solamente en el nombre de Yeshúa Ha Mashiaj “y estas señales seguirán a los que creen en mi nombre echaran fuera demonios” [Mr.16:17].

Sacando la levadura de inmoralidad de nuestra vida

Un poco de levadura leuda toda la masa [Gal.5:9]. La levadura tiene que ver, con soplar, inflar, expandir, etc, cuando hay levadura en nuestra vida de inmoralidad sexual y la alimentamos con lo que ella necesita para crecer, va hacer el mismo efecto que hace en el pan y en el vino, va a inflar o a fermentar, cuando ya hace el efecto, ya no hay como quitarla, porque cumplió el propósito, es un proceso irreversible ya no se puede volver solo a la harina o solo a la uva, ya se fermentó la masa y se volvió vino el mosto.

Que en este tiempo de panes sin levadura podamos quitar esa levadura en nuestra vida que puede estar ahí inactiva, pero que con un poquito de alimento, crece y se expande rápidamente, que saquemos toda levadura de inmoralidad, para que muera completamente, que así como el fuego destruye la levadura, que sea el fuego del Ruaj Hakosdesh, el que destruya, y no deje ni trazas en nuestras vidas.

Referencias

[1] Munk, E. (2001). La voz de la torah. Comentario del Pentateuco. Segunda edición. Págs. 1090,1094.

 

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Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7]

 

Celebrando la libertad

Por Natalia Lara

Del por qué servimos cuatro copas en Pesaj y por qué con Mashiaj algún día brindaremos con la quinta.

 

La fiesta de Pesaj que se celebra el 14 de Nisan, no solo conmemora la salida de los israelitas desde Egipto hace más de 3300 años (1313 a. EC. aproximadamente), sino que es el cumplimiento de las promesas del Eterno, tanto de liberar a su pueblo como de redimir a la humanidad entera.

Al principio de este capítulo de la historia, justo después de que Moshé vuelve a Egipto con la misión de liberar al pueblo, Hashem le habla de su “campaña libertadora”: “Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy Hashem; y yo los sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y los libraré de su servidumbre, y los redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes. Los traeré a mí, y yo seré su Di-s” [Ex 6:6-7]. Este proceso se ha llamado por los sabios de la Torá como las cuatro razones, las cuatro etapas, los cuatro idiomas de la redención o las cuatro redenciones (Talmud palestino).

Este versículo empieza con la palabra לכן laken que en su esencia proviene de la palabra כן ken (S.3651) que significa correcto, verídico, verdadero. Es como si Di-s estuviese levantando la mano y haciendo una especie de juramento para ratificar su promesa (Or Hajaim)1. Hashem compromete su nombre en esta promesa, pues no solo inicia con “Yo soy” sino que usa el tetragrama (las cuatro letras del nombre sagrado), esto para recordarles a los israelitas que si va a liberarlos es porque es fiel a su palabra pues ya le había prometido a Abraham que Él los sacaría de Egipto [Gn 15:14] (Rashi, Rabbeynu Bahya)1. De hecho, es así como se le revela a Moshé en la zarza: “Así dirás a los hijos de Israel: Yo Soy me ha enviado a vosotros…Hashem, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob” [Ex 3:14-15].

Luego de esto, Di-s pudo sencillamente haber dicho “voy a liberarlos”, pero se extendió en describir este proceso diciendo “haré esto, y esto, y esto y esto” ¿Por qué? Fue para mostrarnos un conocimiento de sí mismo que no se había revelado previamente (Sforno)1. De hecho aquí, Hashem usa el tetragrama aludiendo a su atributo de Misericordia, pues fue este suceso el que permitió que se generalizará el conocimiento del Eterno a través de este atributo (Or Hajaim)1.

La primera redención es “Te sacaré de debajo del trabajo duro de Egipto”, aquí se usa el verbo יָצָא yatsa (S. 3318: salir, ir, traer fuera, directo). Hashem prometió que no solo los sacaría de la tierra de Egipto para que no sufrieran más (Ramban)1, sino que no volverían a experimentar la obligación de realizar trabajo de esclavos (Rabbeynu Bahya,Tur HaAroch)1. Su cumplimiento comenzó luego de la plaga de la sangre, con un cese inmediato del trabajo duro que hacían, dando lugar a la dispersión de los capataces, aunque los israelitas continuaron realizando otras tareas para los egipcios. (Sforno, Or Hajaim)1.

Al ver que esta promesa aún dejaba abierta la posibilidad de que después de salir de Egipto, los israelitas continuaran sometidos de otras maneras; Hashem agregó una segunda redención: “Te libraré de su esclavitud”. El verbo que se usa aquí es נָצַל natsal (S. 5337: librar, despojar, saquear, entregar a uno mismo, arrebatar). Esto significó que los israelitas ya no serían legalmente inferiores a los egipcios ni que estarían subyugados a ningún otro gobierno (Tur HaAroch, Rabbeynu Bahya)1. En la práctica implicó, que los egipcios no tuviesen ya, más dominio sobre los israelitas pues no podían retenerlos en su país, ni someterlos a hacer trabajo forzado ni otros trabajos, ni obligarles a pagar impuestos (Ramban, Or Hajaim)1. Esta situación duró medio año, pues, aunque el trabajo como esclavos cesó el primero de Tishrei (Rosh Hashana 11) la salida de Egipto fue hasta el 15 de Nisan, seis meses y medio después.

La tercera redención: “Te redimiré” se refiere a la salida física de los israelitas del país. El verbo que se usa aquí es גָּאַל gaal (S. 1350: liberar, redimir, actuar como pariente). Pero no se trata de cualquier redención, sino que tiene dos características muy particulares. Primero, connota un intercambio, pues Hashem puso a juicio a los egipcios hasta que estos no solo liberaron a los israelitas para no soportar más plagas, sino que incluso se ofrecieron a intercambiar a los hijos de Israel por sus vidas (Tur HaAroch, Ramban)1.

Tal como ocurrió luego de la muerte de los primogénitos egipcios: “El pueblo egipcio, por su parte, instaba a los israelitas a que abandonaran pronto el país. «De lo contrario —decían—, ¡podemos darnos por muertos!»” [Ex 12:33]. Segundo, implica el fin de la persecución, por lo que incluye no solo la salida de Egipto, sino la división del mar y la muerte de los egipcios ahogados cuando este se cerró [Ex 14:30]; pues fue ahí que se completó la salvación, ya que sólo después de la muerte de los que los esclavizaron fue que los esclavos fueron realmente libres; eliminando no solo el miedo de los israelitas, sino también su mentalidad de esclavos. Se trató entonces, no solo de una liberación física sino sobre todo de una liberación mental (Or Hajaim, Rabbeynu Bahya, Sforno)1.

Pero aún falta una redención, pues el proceso de liberación no termina con la muerte de los egipcios, sino que una pregunta apenas lógica surge, pues… “somos Libres… pero ¿libres para qué?” Es entonces cuando aparece la cuarta redención “Te traeré a mí y seré tu Di-s” [Ex 6:7], haciendo referencia a la entrega de la Torá, en el Monte Sinaí (Torah temimah on torah, Rabbeynu Bahya, Or Hajaim)1.

¡Un momento! ¿No se supone que Di-s los iba a liberar? ¿Que iban a ser dueños de ellos mismos? ¿Que por fin podrían hacer lo que quisieran? Entonces… ¿Por qué tantas normas, preceptos y leyes? ¿Por qué decirnos qué hacer y qué no hacer, qué comer y qué no comer, cómo vestirnos, cómo hablar, etc.? … No sé si estas preguntas pasaron por la mente de los israelitas, pero probablemente sí han pasado por la mente de muchos de nosotros en el proceso de acercarnos al Eterno. Y es que libertad – contrario a lo que muchos pensarían – no es ausencia de autoridad, sino precisamente lo contrario: sujetarse a la autoridad para cumplir el propósito por el cual fuimos creados. Permítanme explicarlo con un ejemplo: un automóvil puede sentirse “libre” cuando corre por las calles a toda velocidad sin necesidad de respetar las normas para conducir … pero si todos los automóviles hicieran esto, solo ocasionarían choques y accidentes; mientras que, si obedecen las señales de tránsito, pueden cumplir el propósito por el cual fueron creados que es para transportar personas y carga.

Del mismo modo, la razón por la que somos liberados, por la que Hashem dijo: “Te sacaré, te salvaré y te redimiré” es para cumplir esa cuarta redención: “Te traeré a mí y seré tu Di-s”. Si somos libres es para servirle y así cumplir el propósito por el que fuimos creados: para alabar su gloria [Efe 1:6]. Por eso, cuando Hashem le habló a Moshé por primera vez en la zarza le dijo: “Esto te servirá como señal de que yo te he enviado: Cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, servirán a Dios en este monte” [Ex 3:12]. El propósito de que el pueblo se libertara de Egipto fue para servir a Hashem.

Cada celebración de Pesaj bebemos cuatro copas de vino que nos recuerdan estas cuatro redenciones: son cuatro copas de acción de gracias por lo afortunados que somos, no sólo por salir de la esclavitud (Torah temimah on torah)1, sino por ser su especial posesión y poder adorarle, no por nuestro mérito, sino porque a él le plació hacerlo [Dt 7:7-8]. “¿Cómo puedo pagarle al Señor por tanta bondad que me ha mostrado?¡Tan solo brindando con la copa de salvación e invocando el nombre del Señor!” [Slm 116:12-13].

Pero hay una redención más de la que nos habla este relato “Y los llevaré a la tierra que juré a Abraham, Isaac y Jacob” [Ex 6:8]… ¿Por qué no hay copa de agradecimiento por esta redención, si finalmente el pueblo de Israel conquistó la tierra prometida? Creo que la respuesta la da Rab. Shaul, quien habla de que, aunque Abraham, Isaac y Jacob habitaron en Canaán, confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra pues anhelaban no esa patria, sino una ciudad de cimientos sólidos, la patria celestial [Hb 11:8-15]. Es solo en el mundo venidero, el Olam haba, en donde será completada nuestra redención.

En Yeshúa se cumplen no sólo las cuatro redenciones y la entrada a la patria celestial, sino el plan completo de Hashem para redimir a la humanidad: desde la promesa hecha a Java (Eva) de que su simiente aplastaría la serpiente [Gn 3:15] hasta la promesa hecha a Abraham de que en su descendencia las familias serían injertadas para ser bendecidas [Gn 12:3]. Yeshúa es el profeta que Hashem prometió a Moshé [Ex 18:18], el renuevo del que habla el profeta Isaías que cargó con nuestras transgresiones y fue ofrecido como sacrificio por el pecado [Is 53:5-12].

Si su muerte fue en Pesaj, es para recordarnos que, en Él, las redenciones de Egipto se hacen prácticas en nuestra vida: nos saca de la servidumbre al pecado – te sacaré -, nos libera de su yugo espiritual – te salvaré -, intercambia su vida por nosotros y paga el precio de nuestra culpa – te redimiré – y nos reconcilia con Hashem – te traeré a mí – … Pero además en su nombre, podemos levantar la copa de la quinta redención, pues no sólo nos hace libres para poderle servir, sino que nos da la entrada a la patria celestial, a la vida Eterna, al Olam Haba: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás” [Jn 11:25-26].

Dedicado a mi mamá y a Laura mi hermana, por lo que significó el 9 de abril del 2009 (15 Nisan 5779).

Referencias:
1. Éxodo 6:6 con comentarios. En:
https://www.sefaria.org/Exodus.6.6?lang=bi&with=Commentary&lang2=bi

 

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

 

LIMPIOS Y PUROS

Por: Familia Delgadillo Zapata

“¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en su lugar
santo? Solo el de manos limpias y corazón puro, el que no adora ídolos vanos ni jura por 
dioses falsos” [Salmo 24:3-4]

La Parashá Metzorá que corresponde para esta semana, nos narra las leyes de diferentes pestes que pueden llegar a contaminar a una persona en su cuerpo, hogar y/o sus pertenencias. También encontramos la descripción referente a las leyes de taharat  HaMishpajá (Pureza familiar). En este artículo queremos resaltar dos enseñanzas que nos trae esta parashá.

Recuerda estar limpio:

Debemos dar la importancia y el cuidado que amerita tener nuestros hogares libres de contaminación, realizar con entendimiento y sabiduría la limpieza correspondiente y luego hacer todo el esfuerzo posible para mantenerlo así, recuerda que contaminarse es muy fácil.

La Torá nos enseña que mantener la pureza es importante, por lo tanto, el dominio propio juega un papel fundamental en el cumplimiento de este objetivo. Roces y malentendidos producen padecimientos y tribulaciones, y debido a la falta de no saber la manera de sobrellevarlos es que se generan inconvenientes en nuestras relaciones, la Torá nos invita a no acusarnos los unos a los otros, a no hablar y tampoco juzgar a nadie dentro de nuestros hogares o en nuestro entorno trabajo, estudio y/o comunidad. El objetivo es tener la sabiduría, paciencia y amor para seguir los consejos del rey Salomón: “La blanda respuesta quita la ira: Mas la palabra áspera hace subir el furor. La lengua de los sabios adornará la sabiduría: Mas la boca de los necios hablará sandeces.” [Proverbios 15:1-2]

Pureza Familiar

En el tratado de Nidá 31b, se plantea la siguiente pregunta: ¿Por qué la Torá prohíbe al esposo acercase a su esposa que ha menstruado, antes de la conclusión de los siete días de purificación e incluso cuando no ha quedado un rastro de sangre? , Y la respuesta que da es: “Porque si no fuera por el alejamiento temporal, el hombre se acostumbraría a su esposa y llegaría hasta detestarla”. Es maravilloso poder contemplar cómo después de alrededor de 3500 años de haber sido recibida la Torá, podemos hoy ser testigos del amor y cuidado de nuestro Abba Kadosh, hoy existen estudios psicológicos y médicos que demuestran que el guardar y cuidar las leyes de pureza familiar se protege no solo el vigor y pasión de la relación matrimonial si no el bienestar biológico de la mujer, resultados estadísticos demuestran una relación directa entre no tener pureza familiar y el cáncer uterino.

Esta escrito: “Y cuando ella se restablezca de su flujo, deberá contar para sí siete días, al cabo de los cuales quedará pura (después de sumergirse en una mikve” [Levitico 15:28]. Una mujer que es cuidadosa y obedece al Bore Olam acerca de este precepto, alcanza méritos ilimitados, el Rav Shalom Arush en su libro “sabiduría femenina” realiza las siguientes preguntas y nos da las respuestas a las mismas: “¿Porque este precepto es llamado pureza familiar?, ¿No sería más correcto llamarlo “Pureza de la esposa”?, de esto aprendemos que la mujer lleva la pureza a toda la familia, en primer lugar es su pureza, en segundo lugar el la pureza de su esposo y en tercer lugar proyecta esta pureza a sus hijos.”

Las mujeres somos las receptoras de todas las bendiciones que llegan a nuestros hogares (de salud, económicas, espirituales), y si la receptora esta impura así mismo cada una de las áreas de bendición se contaminará; dicen nuestros sabios: ¡tan importante es el rol que el creador le dio a la mujer que el mundo no puede llegar a su perfección sin ella!, por lo tanto, es nuestro deber mantener la pureza de nuestros hogares, y así cumpliremos con lo que está escrito: “El Señor le ordenó a Moisés que hablara con toda la asamblea de los israelitas y les dijera: «Sean santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo.” [Levitico 19:1-2]

Deseamos alentarte a que el anhelo de nuestros corazones sea siempre permanecer limpios y puros, para que así seamos merecedores de una vida llena de bendiciones donde la presencia divina nos acompañe cada día.

¡¡Que así sea su voluntad!!
Shavua Tov!

Referencias:
 Libro “La Sabiduría Femenina”
 Libro “Tópicos judíos”
 Libro “Torat Emet”

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Anthony Delgadillo y Paola Zapata, somos esposos e ingenieros electrónicos de profesión. Llegamos a la congregación en Mayo de 2014 y nos sentimos muy agradecidos con nuestro Abba por habernos traído a ser parte de esta hermosa y bendecida comunidad

 

¿Yeshúa distractor de la familia?

Por Sergio Andres Diaz LLanos

Me permito empezar con una frase muy utilizada por todos: “el tiempo esta pasando muy rápido”. Eso es algo que a muchos puede atormentar y/o asustar, pero a otros, sin duda, les permite meditar y reflexionar. Para solo citar un ejemplo en la Palabra, podemos leer el Salmo 90:12 “enséñame a contar bien nuestros días para adquirir sabiduria”. 

Esta introducción la considero, ya que hace poco tiempo unos padres pasaban enfrente de la comunidad con sus rostros iluminados de felicidad y agradecimiento al Eterno presentando a su hija, después de los 80 días de purificación (טָהֳרָה – tahorah). La comunidad se alegraba de ver una nueva integrante de Yovel (nombre de nuestra comunidad) y oh sorpresa cuando hace unas semanas esta bebé estaba sentada en la silla de Moshé, compartiendo y enseñando su parashá con motivo de su Bat-Mizva. Seguro parte de la luz de alegría que iluminó los rostros de sus padres al presentarla a la comunidad, ahora ella la reflejaba a todos los participantes de esta fiesta, acompañada de palabras llenas de seguridad, sabiduría y amor ¡no con ocho días de nacida sino con 12 años de vida!.

La anterior, es una sensación continua en nuestra comunidad. Hoy ver a un bebé tratando de caminar, y cuando menos piensas, shabat tras shabat y fiesta tras fiesta, ya están sirviendo en la alabanza o en las danzas de la comunidad. Sobre esto podemos reflexionar no solamente entendiendo lo rápido que pasa el tiempo, sino cuanto disfruto y con quien vivo cada momento.

Por lo anterior, que tal si recordamos lo que nuestro Señor Yeshua Ha Mashiaj, en uno de los momentos mas dramático de su entrega por la humanidad, dijo en Juan 19:25-27: 

Junto a la cruz de Yeshua…Yeshua vio a su madre , y a su lado al discípulo a quien amaba, dijo a su madre: – Mujer ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: -Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel momento ese discípulo la recibió en su casa.”

Querido lector, te invito a que hagas un esfuerzo en imaginar esta escena… tremenda verdad: mientras que nuestro Señor está muriendo por la humanidad entera, las palabras que salen de su corazón podríamos interpretarlas como “no importa la situación tortuosa o difícil que puedas estar pasando, disfruta, vive, has tuyo cada momento con tu familia”. Me atrevo a traducir las palabras de Yeshua también como “no se distraigan conmigo” mira a tus hijos, hijos miren a sus padres, y seamos como el discípulo amado de Yeshua, “desde ese momento el la recibió en su casa”. Reflexionemos si en este momento no has recibido a tus hijos o padres en casa.  Es claro que no me refiero a la estructura de ladrillos y tejas, sino a que tengamos tiempos de calidad con ellos. Que nada nos distraiga cuando estemos ante ellos, míralos a lo ojos, hablar, jugar, preguntar y que nazcan los abrazos y besos de cariño.

Tenemos en estos tiempos muchos distractores, demasiados, y si Yeshua mismo cuando todo se había terminado para que se cumpliera la escritura y su propósito en la primera venida, lo pausa con este mensaje “no se distraigan conmigo”, si me quieres mirar, mira a quien tienes en casa, casi que son las palabras cierre de su ministerio “madre he ahí a tu hijo, hijo he ahí a tú madre”.

Antes de continuar, trataré de aplicar el cuarto principio de los 7 que Hillel indicó para estudiar la Palabra llamado “Binyan Av mishnei ketuvim” que puede traducirse como “Construyendo una contexto a partir de dos o más textos”. Con la intención de aclarar lo que quiero trasmitir con la frase “no se distraigan conmigo (Yeshua)” que utilicé en el párrafo anterior, relacionando Juan 19:25-27 con Gálatas 1:11 que dice “Y ustedes ¿qué hacen mirando el cielo? Este mismo Yeshua que ha sido llevado entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse”. Es una clara exhortación para poner en práctica las enseñanzas de Yeshua y no estar muchas veces enfocándonos en la “religiosidad” distrayéndonos de lo esencial. Si vemos el versículo 14 de Gálatas 1, ellos dejaron de ver al cielo para estar todos juntos como uno solo, es decir teniendo momentos de calidad en familia y comunidad.

Quiero ir concluyendo con los siguiente: si Yeshua mismo no se interpuso como “distractor” para la relación entre padres e hijos, nos podríamos cuestionar, ¿qué distractor o excusa me pueden hacer perder momentos únicos y tremendamente valiosos con mi familia? tal vez, un aparato electrónico, tal vez un programa de televisión, el trabajo, o tal vez las diferencias filosóficas que tengo con mi familia que aparentemente me impiden hablarles y disfrutarlos. Estas excusas te pueden hacer sentir bien por un momento para evitar tiempos con tu familia, pero seguro nos pueden hacer perder el mejor momento de la vida en familia y comunidad, ¿identificaste si tienes algún distractor?. Ahora acércate a tu familia.

Esta Parasha Tazria, que quiere decir “cuando concibas y des a luz”, nos enseña un concepto muy importante: tiempos de calidad. La primera norma después de concebir ni siquiera es la circuncisión si es niño, sino es apartarse (no distraerse) y estén juntos los padres y los hijos los primeros 40 o 80 días (depende si es niña o niño). La raíz de Tazria es זָרַע (zara) palabra 2232 del Strong que puede traducir “sembrar”, y sembrar no es solo una acción puntual para dar a luz, es una siembra continua de momentos de calidad en familia.

Saben, Yeshua no quiere que nos distraigamos con la religiosidad u otras cosas, Yeshua quiere que aceleremos su venida con momentos de calidad con quien el Señor a puesto a nuestro lado. Esa pudo ser una de las últimas indicaciones dadas a su discípulo amado (Juan 19:25-27), de quien curiosamente no dice el nombre (se puede interpretar que es Juan). Pero ¿qué tal si eres tú y soy yo? ¿qué tal si tomamos la actitud que relata el pasaje sobre este discípulo?: “desde aquel momento ese discípulo la recibió en su casa”.

Que el Señor les bendiga, y todas las semanas זָרַע (zara – sembremos) momentos de calidad, para acelerar la segunda Tazria o venida de Yeshua Ha Mashiaj.

¡Shavua tov!

***


10422275_10153245662757836_7200980822968304778_nSoy Comunitario activo Yovel, sirvo en el ministerio de danzas.  Soy tecnólogo Industrial, culminando Ingeniería Industrial.  Me gusta escribir y relacionar los temas bíblicos con vivencias personales y nuestros entornos actuales, basándome en la gran mayoría con nuestra piedra angular Yeshua HaMashiaj.  Estoy a su servicio  y atento a sus valiosos comentarios para crecimiento y formación.

 

Entre el aceite y la grasa

Por Natalia Lara

¿Qué diferencia la grasa del aceite? ¿Y qué tiene esto que ver con Mashiaj?

Las parashot que estudiamos en la semana que acaba de terminar (Vayikra’, ויקרא
– Lv 1:1-5:26) y la de esta semana (Tzav, צו Lv 6:1-8:36) tratan de los diferentes
tipos de ofrendas que ordenó Di-s: holocaustos animales y vegetales, sacrificios
de expiación, ofrendas de paz, de reconciliación, de consagración sacerdotal etc.
En todas ellas hay dos ingredientes similares, pero con características diferentes:
la grasa y el aceite. Si la ofrenda era de un animal, la orden era quemar toda la
grasa sólida localizada en sus órganos internos, sobre los intestinos, riñones e
hígado. Si se trataba de una ofrenda de harina, ésta debía estar mezclada, untada
o frita en aceite.
Tanto la grasa solida como el aceite pertenecen a los lípidos, compuestos tan
fundamentales para la vida, que constituyen un gran porcentaje de las membranas
de las células, la unidad fundamental de la vida. Gracias a los lípidos podemos
pensar, comunicarnos y movernos, pues ellos forman el recubrimiento de los
axones, las extensiones de las neuronas que llevan la información hasta los sitios
finales donde se debe ejecutar las órdenes del cerebro. Los lípidos además
funcionan como reserva energética a largo plazo, pues, aunque nuestro
combustible principal es la glucosa, los lípidos tienen la capacidad de
transformarse a Acetil-coA una molécula que es capaz de generar AMP cíclico que
es la moneda energética con la que funciona nuestro organismo.
Sin embargo, tienen diferencias fundamentales que nos dejan poderosas
lecciones. Para que una grasa sea líquida necesita que en su estructura química
tenga enlaces insaturados ¿Qué significa esto? Permítanme explicarlo
brevemente… la estructura base de los lípidos son átomos de carbono, los cuales
pueden asociarse de varias maneras entre ellos, bien con uniones simples a
través de un único enlace o con uniones más fuertes a través de enlaces dobles.
El tener estos dobles enlaces hace que el lípido sea insaturado y de esta manera
se vuelve liquido (aceite)… si no hay ningún enlace insaturado entonces será
solido (grasa o sebo). Pero hay otra condición adicional que tiene que ver con el
tamaño: entre menos carbonos tenga, más pequeño será el lípido y más liquido
será.De tal modo, que la grasa solida (sebo de los animales) es un lípido largo y
saturado, mientras que el aceite liquido (vegetal) es un lípido corto e insaturado.
La palabra grasa en hebreo es חֵ֫לֶב jeleb (S.2459) que también significa lo mejor o
lo más rico, tanto figurativa como literalmente. En los sacrificios la grasa simboliza
el orgullo… no la satisfacción por los logros realizados, sino el orgullo que es
abominación a Hashem (Sal 138:6); el que se refiere a la altivez, al exceso de

confianza en uno mismo, al creer que no nos equivocamos y que si algo sale mal
es culpa del otro. Es el orgullo que se refleja en la molestia que genera que
alguien te cuestione, que reproche algo que no has hecho o que tu pareja o tu
mamá señalen algún error que cometes. Es cuando nos molesta que nos lleven la
contraria o nos critiquen. La incomodidad de que otros triunfen o tengan cargos
de autoridad. Este orgullo, es solo un arma de defensa para esconder
inseguridades y baja autoestima, para que los otros no descubran nuestras
flaquezas y podamos enmascarar la baja autoestima. Es también un medio de
protección para no reconocer los errores propios ni afrontar sus consecuencias. Al
igual que las grasas saturadas, el orgullo solo genera enlaces débiles con los otros
pues no es fácil tratar con personas que no admiten sus propios errores ni sus
consecuencias. Y un corazón lleno de sebo -de orgullo-, es un corazón contrario a
la torá: “Su corazón está cubierto de grasa, pero yo me deleito en tu ley” (Sal
119:70). Por eso Hashem no solo pide que toda esta grasa sea quemada en el
altar, sino que no se pude comer (Lv 7:24-26).
Por el otro lado ésta el aceite, el cual además era usado para encender cada día
la Menorá (Ex 25:6), para consagrar objetos (Ex 30:26-29) a los sacerdotes
(Lv8:10-12) y para ungir a alguien y llenarlo del Espíritu de Hashem (1 Sam 10:1,6;
16:13) ¿Qué características tiene el aceite para ser tan virtuoso? ¿Y que tiene eso
que ver con nosotros? La palabra Aceite שָׁ֫מֶן Shemen (S.8081) en hebreo viene de
שָׁמַן shamen (S.8080) que significa brillar. Además, la bioquímica de las grasas
insaturadas (líquidas) nos ayuda a responder esta pregunta. El aceite, en su
proceso de formación debe entregar el hidrogeno para generar agua y ya que la
torá se compara con el agua, esto nos invita a entregar lo “fundamental” de
nosotros -el ego- y volvernos torá viva. Por otro lado, el aceite al ser un lípido corto
no solo es líquido y fluido, sino que también es volátil, es decir que necesita poco
calor para volverse gaseoso y así ser olor fragante… del mismo modo, debemos
estar dispuestos a no ser sólidos, a no poner trabas a lo que Hashem quiere
cambiar en nuestra vida, sino a ser quemados y transformados por su presencia.
Finalmente, la falta de grasas insaturadas en el organismo favorece no solo las
enfermedades coronarias, sino que aumenta la cantidad de colesterol en la
sangre… ya que el aceite simboliza el Espíritu de Hashem (1 Sam 10:1,6; 16:13),
cuando este nos falta en el organismo, no solo nos enferma el corazón sino que
aumenta la cantidad de grasas nocivas -orgullo- en nuestro cuerpo.
Ser ungido con aceite, era un símbolo no solo para los reyes, sino que es el
símbolo fundamental para el Mashiaj מָשִׁ֫יחַ (S.4899) que viene de la raíz mashaj
מָשַׁח (S.4886) que significa frotar con aceite y consagrar. El profeta Isaías habla de
que el Mashiaj tendría espíritu de sabiduría y de entendimiento, de consejo, poder,
conocimiento y temor a Di-s (Isa 11:2). Yeshúa, es ese Mashiaj que no solo era
consagrado a Hashem, sino que como sacrificio perfecto fue olor agradable a
Hashem y puede transformar nuestra vida para ser olor fragante… y es que
aunque en parte seamos un trozo de sebo por la cantidad de orgullo que hay aún

por quemar y en parte estemos ungidos y llenos del Espíritu del Eterno, en el altar
se quemaban tanto la grasa solida (Lv 4:31) como el aceite (Lv 6:15) y ambos se
convertían en olor fragante… el problema es estar dispuestos a ser quemados y
trasformados por la presencia de Hashem y nuestra relación con Yeshua Ha
Mashiaj.
“Como aroma agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos
y os haya recogido de las tierras donde estáis dispersos; y mostraré mi santidad
entre vosotros a la vista de las naciones. (Ezq 20:41)
¡Shavua tov!

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

La llave del corazón de Di-s

Por Natalia Lara

Si las ofrendas acercan la presencia del Eterno hacia nosotros ¿Qué sacrificio es el más apto para hacerlo? a. Olá – Minjá, b. Jatat – Asham, c. MilluimShelamin… si lo desconoces, mejor continúa leyendo…

La parashá de esta semana צו Tzav -ordena- [Lv 6:8-8:36] describe el papel que tenían los sacerdotes en cada una de las ofrendas que se hacían en el tabernáculo, pasando del propósito y pasos de cada ofrenda -explicados en Vayikra [Lv 1:1-6:7]-, a la descripción detallada de la tarea de los sacerdotes para que los sacrificios fueran aceptados.

La palabra ofrenda en el hebreo es korban קָרְבָן (S. 7133), significa ofrenda, presente, algo que hizo acercar el altar, un regalo de sacrificio. Viene del hebreo karab קָרַב (S. 7126) que significa no solo ofrecer, sino también acercarse y enfoque. El propósito general de las ofrendas es exactamente ese: acercar la presencia del Eterno hacia nosotros y enfocar nuestra vida en él. En Vayikrá y Tzav se describen seis tipos básicos de ofrendas1,2 [Lv 7:37]:

  • Olá עֹלָ֤ה (S.5930) es el holocausto u ofrenda de ascensión, donde un animal (ganado vacuno, ovejas, cabras o aves) es totalmente quemado [Lv 1:1-17, 6:9-14]. Aunque principalmente tiene un carácter expiatorio, también Noaj [Gn 8:20] la ofreció al salir del arca, Isaac iba a ser ofrendado como olá [Gn 22:2-13] y Yitro la hizo luego de reencontrarse con Moisés [Ex 18:12].   
  • Minjá מִנְחָה (S.4503) es la ofrenda vegetal (harina con aceite) la cual también es totalmente quemada [Lv 2: 1-16, 6:14-18]. Debe ofrecerse sin levadura y de haber levadura en las primicias, éstas no suben al altar [Lv 2:12]. Tanto la ofrenda de Olá como la minjá pertenecen al grupo de los kodshei kodashim, es decir los sacrificios más sagrados, de los cuales no se come ninguna porción.
  • Shelamim שֶׁ֫לֶם (S.8002) es la ofrenda de paz que se ofrece para expresar alegría y gratitud a Hashem [Lv 3:1-16, 7:11-34]. Al ser compartido por las tres partes (Di-s, el oferente y sacerdote), simboliza la creación de paz en el mundo, y trae paz y amistad.
  • Jatat חַטָּאָה (S.2403) es la ofrenda de expiación, por el pecado por error, así como por testimonio falso, impureza ritual o juramentos en vano. La ofrenda vegetal en este caso no lleva ni aceite ni sal. [Lv 4:1-5:13, 6:25-30].
  • Asham אָשָׁם (S.817) es la ofrenda por la culpa y la iniquidad: robo, uso indebido de lo que pertenece a Hashem y pecado por desconocimiento de la ley. Cuando se trata de robo o uso indebido, el oferente debe además añadir una quinta parte a lo que devuelve como restitución. [Lv 5:14-6:7, 7:1-6].
  • Miluim מִלֻּאּים (S.4394) es la ofrenda de consagración de los sacerdotes. Es una ofrenda mecida. Contiene ofrenda animal y vegetal, las cuales no solo se queman delante del Eterno, sino que además se usan juntas (sangre y aceite) para santificar a los sacerdotes [Lv 6:19-22, 8:22-33].

Aunque la destrucción del templo de Jerusalén (año 70 E.C) imposibilito este tipo de ofrendas, existe un sacrificio más importante que el Eterno demanda “El sacrificio que le agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido” [Sal. 51:17]. En ese sentido, los principios que describe esta parashá para las ofrendas, son también aplicables a este sacrificio:

  • La ofrenda debe pasar por fuego y ser completamente quemada [Lv 6:22-23]. El fuego representa el Ruaj Hakodesh el cual debe transformarnos completamente. También se refiere a las pruebas que nos moldean: “para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero se prueba con fuego” [1 Pe 1:7]
  • Se debe elevar como aroma grato [Lv 6:15]. El mejor aroma para el Eterno tiene que ver con nuestro testimonio: “lleven una vida de amor, así como Mashiaj nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios” [Ef 5:2].
  • No tener levadura [Lv 6:17]. La levadura es un símbolo del pecado y debemos despojarnos de él para ser ofrenda acepta: “Así que celebremos nuestra Pascua no con la vieja levadura, que es la malicia y la perversidad, sino con pan sin levadura, que es la sinceridad y la verdad” [1 Cor 5:8]
  • Ser una ofrenda mecida [Lv 8:29]. Que algo sea mecido, significa que sea movido, por lo que debemos estar dispuestos a que Hashem sacuda nuestra vida. Él promete [Heb 12:26-‬27] que, así como una vez hizo que temblara el monte Sinaí, de la misma manera hará que tiemble nuestra vida, para remover las cosas movibles para que permanezca lo inconmovible: “ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno” [2 cor 4:18]

Sin embargo, por más esfuerzos que hagamos, nuestra ofrenda siempre será imperfecta -tal como lo es nuestra esencia-, por lo que Di-s dispuso el sacrificio perfecto: Yeshúa, quien entregó su vida para redención. En [Isaías 53:10], se dice que él, como Mesías, pondrá su vida en expiación por el pecado. La palabra hebrea que aquí se usa para expiación es Asham, la misma de la ofrenda por la culpa y la iniquidad [Lv 5:14 – 6:7]. Y ya que el Asham expía el pecado cometido por desconocimiento de los mandamientos de Hashem [Lv 5:17], el sacrificio del Mesías es capaz de redimir aún el tiempo que estuvimos apartados del Eterno y su Torá -instrucción-, permitiendo que nuestra vida sea una ofrenda acepta para el Padre Celestial, y por medio de Yeshúa nos acerquemos confiadamente a su corazón.

Shavua tov!

Fuentes:

  1. Tzav.  “El pequeño midrash dice”. Editorial Bnei Sholem.
  2. http://www.messianictorah.org/es/weeklyparasha.htm#_ftn1
  3. http://bibliaparalela.com/strongs.htm

 

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.