Cuando se rebosa la copa

Por Rocío Delvalle Quevedo

“¿Te has preguntado alguna vez, si siendo creyente debes o puedes ser ambientalista?”

Al principio de la tercera aliyá de la parashat Lej Lejá, se narra la separación entre Lot y Abraham y aparentemente se esboza la razón por la cual, esta separación se debió dar [Génesis 13:5-7, NVI].

וְגַם־לְל֔וֹט הַהֹלֵ֖ךְ אֶת־אַבְרָ֑ם הָיָ֥ה צֹאן־וּבָקָ֖ר וְאֹהָלִֽים׃ וְלֹא־נָשָׂ֥א אֹתָ֛ם הָאָ֖רֶץ לָשֶׁ֣בֶת יַחְדָּ֑ו כִּֽי־הָיָ֤ה רְכוּשָׁם֙ רָ֔ב וְלֹ֥א יָֽכְל֖וּ לָשֶׁ֥בֶת יַחְדָּֽו׃ וַֽיְהִי־רִ֗יב בֵּ֚ין רֹעֵ֣י מִקְנֵֽה־אַבְרָ֔ם וּבֵ֖ין רֹעֵ֣י מִקְנֵה־ל֑וֹט וְהַֽכְּנַעֲנִי֙ וְהַפְּרִזִּ֔י אָ֖ז יֹשֵׁ֥ב בָּאָֽרֶץ׃

La traducción del español, en el verso 6, dice que la razón para que la tierra no pudiera soportar a ambos (וְלֹא־נָשָׂ֥א אֹתָ֛ם) era que tenían demasiado (כִּֽי־הָיָ֤ה רְכוּשָׁם֙ רָ֔ב).

Según Rashí

“ולא נשא אתם PERO [LA TIERRA] NO ALCANZABA. Es decir, que no podía proveer suficiente pastura para su ganado…”

El verbo que comenta Rashi, נשא (nasa) es la palabra número Strong H5375, y se puede traducir como to lift (levantar), bear up (soportar), carry (llevar) y take (tomar). El cual a su vez se puede relacionar con el concepto de capacidad de carga (Carrying Capacity). Y es interesante que sea utilizada en este contexto con relación a la capacidad de la tierra para producir pasto suficiente para sostener una población animal (ganado).

En términos de energética a nivel del ecosistema lo que se conoce como capacidad de carga se alcanza cuando toda la energía disponible entrante se necesita para sostener todas las estructuras y funciones básicas; esto sucede cuando P (producción) se igual con R (mantenimiento) (Odum & Warret, 2006). Dicho de otra manera, se define como el máximo tamaño poblacional que pueden alcanzar las diferentes especies y puede ser mantenido por el ambiente dada la alimentación, el hábitat, el agua y otras cosas necesarias y disponibles.

Este concepto se aplica cuando se hacen análisis y proyecciones del crecimiento poblacional (aumento en el número de individuos) y a las relaciones de regulación de dicho crecimiento en las interacciones depredador presa. De acuerdo con los modelos que se han hecho, antes de alcanzar la capacidad de carga, la tasa de nacimientos en la población es mayor que la tasa de mortalidad; cuando se sobrepasa dicha capacidad, el sistema se autorregula, y empieza a ser la tasa de mortalidad mayor que la de natalidad, hasta alcanzar el punto de equilibrio en el tamaño poblacional conforme a lo que el ambiente puede soportar (Begon et al., 2006).

Sin embargo, en el caso de ecosistemas no naturales, antrópicos y/o artificiales, como las poblaciones humanas y sus sistemas de producción, este concepto tiene enfoques aún más diversos, ya que además de los aspectos demográficos y ecológicos, entran a jugar otros como los culturales y sociales. La cultura determina las necesidades y la forma de vida de la población, temas de etnia, nivel económico, entre otros (Morales, S.F.).

En el caso de Abraham y Lot, desde la perspectiva solo natural, probablemente lo que se hubiera esperado, es que los ganados mantuvieran un tamaño poblacional estable que fuera soportado por la tierra. Sin embargo, como se acaba de decir, en un asentamiento humano con una actividad productiva como la ganadería, entran en juego otros factores. Desde esta perspectiva, es interesante entrar a mirar, algunos comentarios de Rashi, que muestran otras razones del conflicto, más allá del determinismo naturalista.

Según Rashi

“ויהי־ריב. Y HUBO RIÑA. Porque los pastores de Lot eran deshonestos y pastaban sus animales en campos ajenos, y los pastores de Abram solían amonestarlos por ese robo. Ellos – los pastores de Lot – decían para justificarse: “Esta tierra fue entregada a Abram, pero como él no tiene heredero, su sobrino Lot la heredará; por lo tanto, no es un robo lo que hacemos”. Pero la prueba de que se equivocaban es que La Escritura explícitamente declara a continuación: “Y el kenaaní y el perizi habitaban en ese entonces en la tierra”, lo cual indica que Abram todavía no tenía derecho a ella (Génesis Rabá 41: 5).”

Este comentario nos puede llevar al pensamiento, que contrario a lo que a veces creemos entender, la capacidad de carga de un sistema no está limitada solamente por las características del sistema per se, sino que están relacionadas directamente con la bendición del ETERNO, y por tanto dichos límites también se interponen muchas veces por el pecado de nuestras vidas, que aleja las bendiciones del Señor, es nuestro pecado lo que trae maldición sobre la tierra [Génesis 3:17].

Los que hace un tiempo me leen saben que soy una amante de la ciencia y del cuidado de la creación del Altísimo. Sin embargo, no es un secreto que las palabras de Pablo a los Romanos [1:18-27] se han estado haciendo realidad. Es evidente que el ETERNO ama su creación y la cuida. Y que a través de la ciencia podemos redescubrir los mensajes que hay en la creación encriptada [Romanos 1:19]. Pero es completamente contradictorio pretender cuidar y recuperar la creación, yendo en contra de lo que el creador ha establecido [Romanos 1:21-27].

Lo anterior, no quiere decir, como dice rab. Shaul (Pablo), “hagamos males para que vengan bienes” [Romanos 3:8]; dándole completamente la espalda a la posibilidad de tener algunos buenos hábitos pro-ambientales, como no desperdiciar el agua, la luz, disponer de manera correcta nuestros residuos, tratar bien a nuestras mascotas y tener buenas prácticas agropecuarias. ¡Todo lo contrario! Por algo también en Romanos 8:19 dice que la creación espera la obra de los hijos de Di-s. Con la caída y el pecado del primer hombre la tierra también fue maldita [Génesis 3:17], y según la interpretación del rabino Shaul (Pablo), la creación fue sometida a frustración y corrupción [Romanos 8:20-21].

Así, todos los que decimos ser hijos de Di-s tenemos un llamado para dar respuesta a la espera de la creación. Luego tenemos que tener muy claro que la primera causa de la crisis ambiental es el pecado. Que lo primero que tenemos que hacer es ser hijos del Altísimo, a través de su hijo Yeshúa (Jesús) y andar en sus caminos. Luego de haber hecho teshuvá (volvernos al ETERNO), en la medida en que todos los shabatot en la congregación tengamos quien nos enseñe la Torá de Moshé (Moisés) [Romanos 15:21], encontraremos, entre otros, innumerables mandamientos relacionados con el cuidado ambiental, algunos de los cuales he resaltado en otros artículos.

Todo esto sin perder de vista lo que Yeshúa nos ha enseñado, que junto al trigo crece la cizaña. Nuestro amor por la creación del ETERNO, debe mantenerse en equilibrio y no llegar al extremo de apoyar ni seguir corrientes que, bajo la bandera ambientalista y ecologista, sutil o explícitamente, invitan a pensar, decir o hacer cosas que van en contra del Altísimo y de su palabra, a adorar las criaturas antes que al Creador o de caer en pasiones vergonzosas. Recordemos que uno de las interpretaciones de por qué Lot debía ser alejado de Abraham en esta parashá, es que una de las acepciones de la palabra Lot es “Velo”, y que hasta que el velo no fuera quitado de Abraham, el ETERNO no le volvería a hablar (Rubio, 2017). Así que tengamos cuidado en lo referente a lo ambiental, que pensando ir por el camino derecho, no estemos andando cegados por un velo, por un camino que lleva a la muerte [Proverbios 16:25].

Referencias

  1. Begon, M., Townsend, C. & Harper, J. 2006. Ecology: From individuals to ecosystems. Blackwell publishing. PDF.
  2.  Rubio, J. [Canal Yovel en línea]. (2017, octubre 27). Lot el “velo” de Avraham – Lej Leja 5778 [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=37IrVuCmXj8&t=1s
  3. Coffman, A. 2004. El pentateuco con el comentario de Rabí Shelomó Itjakí (RASHI). La Torá con Rashí Edición Bilingüe Bereshit/Génesis. México D.F., México: Editorial Jerusalén de México.
  4. Morales, JP. S.f. La capacidad de carga: conceptos y usos. Recuperado de: http://www.sidalc.net/repdoc/A10980e/A10980e.pdfhttp://www.sidalc.net/repdoc/A10980e/A10980e.pdf
  5. Odum, E. & Warrett, G. 2006. Fundamentos de Ecología. Thomson.

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

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DE LA CREACIÓN Y LA ENTROPÍA

Por Daniel Ruyardi Restrepo

Siempre hemos escuchado hablar por parte de la Biblia decir que Di-s es un Di-s de orden, que tuvo un orden al crear el Universo, que tiene un orden en sus mandamientos, que tiene un orden en su servicio en el templo, etc. Sin embargo, muy pocos sabemos definir qué es el orden y qué es el desorden, tanto así que, lo que para unas personas se define como orden, para otras eso mismo es desorden. Pero, acaso ¿por qué Dios no creó simplemente las cosas en orden y ya? ¿en vez de tener que poner orden en su creación? ¿acaso el desorden es necesario?

En el universo existe una propiedad de la física que se llama entropía. Esta propiedad algunos lo definen como la cantidad de desorden en el universo: “Mientras haya un orden, también tiene que haber en el mismo sistema desorden”. Otros lo definen como la cantidad de microestados que puede haber en un sistema macroscópico. Aunque esto puede sonar muy confuso, utilicemos un ejemplo para aclararlo. Imaginémonos un tarro con bolitas iguales de dos colores diferentes, y que las revolvemos ¿cuál es la probabilidad de que las bolitas de un color queden arriba y otras abajo? Es muy baja si comparamos las posibilidades de que las bolitas queden en diferentes posiciones. También podemos mirarlo desde una manera más práctica, imaginemos que estamos en un cuarto cerrado donde hay aire y que todos los átomos de oxígeno se decidieran ordenar de tal manera que se acumulan en un lado del cuarto. Si esto sucede, simplemente moriríamos, porque no habría nada de oxígeno en el aire que respiramos en nuestro lado del cuarto.  Esto sólo señala que el desorden no es más que una de las muchas formas de orden que puede existir.

Junto con la entropía vienen otros conceptos como el gasto energético, es decir, cuánta energía tuvo que gastar el sistema para poder estar de esa manera (en orden). Un análisis de este tipo nos muestra que, el orden es un gasto energético muy alto por lo que nosotros no deberíamos existir, si no es porque el Altísimo así lo quiso. Dice la biblia que el Espíritu de Elohim rondaba por una tierra desordenada y vacía [Gn. 1:2]. Si por un momento pensamos que la tierra somos cada uno de nosotros, entendemos que Di-s nos usa para exaltar su gran nombre en la tierra y que todo el mundo lo reconozca. Tenemos ese deber de compartir la luz del Mesías en medio de las tinieblas y comenzar a impartir orden en la tierra, somos parte de un gran plan donde esa luz que es el Mesías dará vida a toda la humanidad.

Di-s pudo haber hecho todo en orden pero, ¿cómo exaltaría la tierra su grandeza si todo ya fuese perfecto? El hecho de que vivamos ya es un milagro. Así como la creación de la tierra es un proceso de ordenamiento que comenzó con la luz y terminó dando vida eterna, así Di-s quiere comenzar en nuestras vidas, perfeccionándonos día a día hasta que dentro de nosotros emane la vida eterna que Yeshúa nos dio. Entonces, sí es necesario que haya desorden, ya que con él Dios se magnífica en nuestras vidas, en la tierra y en el universo, así nos lleva en un proceso de perfeccionamiento.

Referencias

[1] P.W. Atkins, J. De Paula, PHYSICAL CHEMISTRY, 8th Edition, O.U.P., 2006.

[2] Cruz, D., Chamizo, J. A. y Garritz, A., Estructura atómica. Un enfoque químico, Pearson Educación, México, 2002.

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Ruyardi es miembro de la comunidad Yovel, siervo en la Alabanza y estudiante de Química de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá.

LA INSPIRACIÓN DEL ARCOIRIS

Por Martha Tarazona

“¿Te has preguntado de dónde viene la inspiración y el enigma del arcoíris?”

De acuerdo al strong arco iris es la palabra # 7198 qesheth ( קָ֫שֶׁת), que significa arco, flecheros, para el rodaje, el iris [1]. Según la guematría bíblica equivale a # 800 que significa: ojos abiertos, comprobar usted mismo, sinagoga, salvado. Pero también significa; símbolo del caos, apocalipsis fin.

En 1665, Isaac Newton, analizó por primera vez los detalles técnicos de la formación del arco iris. Su brillante trabajo de óptica referente a la refracción y reflexión de la luz; dividiendo este espectro en siete colores: rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul,  añil y violeta. Para que se forme un arcoíris se necesitas dos cosas: Luz (proviene del sol) y agua (nube). Un arco iris ocurre cuando las gotas de lluvia y los rayos del sol se atraviesan. Cuando la luz del sol penetra las gotas de agua, se refleja en las superficies interiores. Mientras pasa a través de las gotas, la luz se separa en sus colores que la componen, lo que produce un efecto muy similar al de un prisma. Y por un instante, cada gota de lluvia destella sus colores al observador, antes que otra gota de lluvia tome su lugar [2].

La luz que llega del sol es una mezcla de los colores que integran el espectro electromagnético, en este espectro lo que es visible al ojo humano es solo una ínfima parte de la totalidad que este abarca. El ojo puede ver solo longitudes de onda entre 390 y 750 nanómetros (nm). Los colores del arcoíris en el espectro visible incluye los colores que pueden ser producidos por la luz visible de una sola longitud de onda (violeta, azul, celeste, verde, amarillo, naranja y rojo).

Espectro electromagnético

Fuente: http://www.glosariografico.com/espectro_electromagnetico

De esto, podemos sacar una primera enseñanza: El eterno nos permite ver solo una parte de su grandeza y soberanía en la naturaleza. Sin embargo algunos animales pueden ver en longitudes de onda superiores al ojo humano, como es el caso de serpientes e insectos que pueden ver radiaciones infrarrojas (780 nm a 1400nm) y ultravioleta (380 a 200 nm). La ciencia utiliza equipos para poder ver lo que lo que es invisible para el ojo humano y poder así determinar compuestos específicos, defectos de calidad, imágenes médicas, por ejemplo, dentro del espectro están los rayos  X (10 a 0,01 nanómetros) utilizados para toma de radiografías, los rayos gamma (100 picómetros, 100 x1012 metros) utilizados en radioterapia para ubicar  e irradiar pequeños blancos dentro de la cabeza y del cerebro con alta precisión.

El arcoíris está compuesto por 7 colores,  número con un significado de perfección y plenitud; 7 días tiene la semana, el séptimo día es shabbat.

La inspiración y el enigma del arcoíris viene del todopoderoso, desde génesis: Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne [Gén. 9:13-15, RVR 60].

El arco iris representa la señal de la alianza establecida por Di-s con Noaj para la salvación de la humanidad. Los cabalistas consideran que la gama de colores correspondientes al espectro solar, refleja la matizada variedad de los atributos divinos [3].

Podemos extraer las siguientes enseñanzas:

  1. Para que se forme un arcoíris se necesitas dos cosas: Luz (proviene del sol) y agua (nube): El sol es creado por Di-s, hecho para dominar [Gn. 1:16], representa la esfera de la acción de la tierra, la ley de Di-s y la gloria futura, se da para la luz [Jer. 31:35] y la luz es Yeshúa nuestro salvador. La nube representa el uso milagroso de guiar y defender a Israel, manifestación de la presencia y gloria divina, así como pecados y testigos. Cuando vemos el arcoíris, podemos ver solo un halo, pero realmente lo que se forma es una circunferencia, en la cual el mismo creador nos muestra su soberanía sobre toda la tierra que es redonda como está escrito en Isaías: Él está sentado sobre el círculo de la tierra [Is. 40:22].
  1. El eterno nos permite ver solo una parte de su grandeza y soberanía en la naturaleza. Si en el espectro electromagnético que se forma, es tan poco lo que podemos ver, cómo será lo que no podemos ver? Si el eterno abriera nuestros ojos espirituales podríamos ver un mundo espiritual que es real, y que no alcanzamos a percibir. Sea el eterno aumentando nuestra fe, para poder ver cosas que ojo no vio ni oído escuchó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman [1 Cor. 2:9].
  1. El arcoíris está compuesto por 7 colores. Y el séptimo día Di-s descansó [Gén. 2:2]. El arcoíris es un pacto entre Di-s y los hombres, es su cobertura perfecta y podemos descansar confiadamente en ÉL, porque este Di-s es Di-s nuestro eternamente y para siempre; Él nos guiará aún más allá de la muerte [Sal. 48:14].

 

REFERENCIAS

[1] Strong, James (2003). Concordancia Strong exhaustiva de la biblia. Editorial caribe.

[2]. Donald DeYoung. Cómo se forman los arcoiris. Disponible en: https://christiananswers.net/spanish/q-eden/ednks006s.html

[3] Munk, E. (2001). La voz de la torah. Comentario del Pentateuco. Segunda edición. Págs. 1876.

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Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7].

 

Ellos callan lo que ellas dicen

Por Natalia Lara

“Porque cuando Di-s creo la mujer no solo quiso que fuera diferente al varón, sino que se encargó de que fuera su parte contraria”

Cuando Di-s creó a la mujer, él tenía en mente que toda ella sería diferente del varón. Incluso más allá de diferente, el Eterno la definió como su ezer kenegdo [Gn 2:20], es decir עֵ֫זֶר (ezer, Strong H5828) que traduce ayuda y נֶ֫גֶד  (neged Strong H5048) significa contraria: literalmente no somos solo diferentes ¡sino que somos opuestos!

Y es que las diferencias entre hombres y mujeres van mucho más allá de lo evidente: los rasgos faciales, el tono de voz y la distribución de la grasa y los músculos. Ya desde la concepción existe un pequeño detalle al nivel más íntimo de la célula, el material genético divide nuestra especie en un grupo XY -de donde saldrán los hombres- y un grupo XX -de aquí vendrán las mujeres; esto porque el cromosoma que nos hace diferentes es el Y, el cual contiene el gen SRY que será el responsable de que se produzca la proteína SRY que va a impedir la formación de ovarios – exclusivos de las mujeres – y va a estimular la producción de testículos, lo cual será determinante en el sexo de los órganos reproductivos y por tanto definirá si el individuo es macho o hembra.

Esas diferencias que inician en los órganos sexuales se extienden a través del cuerpo, con patrones diferenciales de alimentación (mayor cantidad y requerimientos para los hombres), cambios en la distribución y acumulación de la grasa corporal y una pelvis más ancha para ellas y un fémur más largo para ellos. Incluso a nivel de los procesos de salud y enfermedad, existe una percepción mayor del dolor en los varones, pero es más frecuente el dolor en las mujeres, hay diferencias en el comportamiento de los medicamentos en el cuerpo, mayor cantidad de accidentes cerebro vasculares en mujeres y de ataques cardíacos en hombres y una mayor longevidad y menor mortalidad en las mujeres.

Y este proceso va aún más allá a nivel cerebral, en donde – por lo menos biológicamente hablando – se asientan las emociones y los pensamientos. Existe evidencia de un mayor tamaño cerebral y cantidad de neuronas en hombres, pero mayor cantidad de interconexiones en mujeres las cuales funcionan más rápido (Afifi, 2006). Asimetría entre el hemisferio derecho e izquierdo en hombres pero no en mujeres, lo que permite un proceso paso a paso en ellos versus un pensamiento multinivel en ellas (Gil-Verona J y cols, 2003). Mejores procesos viso-espaciales en hombres (Gil-Verona J y cols, 2003). También hay una mayor cantidad de neuronas en espejo en las mujeres, por lo que ellas reconocen mejor el lenguaje corporal negativo o neutro, mientras que los hombres reconocen mejor el lenguaje alegre o positivo (Christov-Moore L, 2014). De tal modo que pareciese predominar en el cerebro femenino el lado empatizante y afectuoso, mientras que el cerebro masculino es más sistematizante, menos emocional y más cognitivo. (Christov-Moore L, 2014).

Los hombres concentran información, las mujeres la comparten. Ellos se fijan más en el objetivos, en la meta; mientras ellas identifican fácilmente las relaciones entre los diferentes elementos del sistema. Mientras los caballeros identifican fácilmente el blanco que las mujeres (por eso son mejores conduciendo), las damas logran ver los puntos laterales que podrían ser ciegos para ellos.

Y no se trata de una guerra de sexos. Ni de decir que ellos son de Marte y ellas de Venus. Solo se trata de reconocer las maravillosas diferencias que hizo el creador cuando decidió: “Hombre y mujer los creó” [Gn 1:27] ¿El porqué de estas diferencias? La palabra nos enseña que “Di-s le da el cuerpo que quiso darle, y a cada clase de semilla le da un cuerpo propio” [1 Co 15:38]. Y una de las razones de estas diferencias tiene que ver con los propósitos a los cuales están llamados hombres y mujeres, pues cada uno tiene tareas y retos diferentes.

La mejor muestra de ellos es el lenguaje, biológicamente se ha demostrado que existen mejores procesos comunicativos en mujeres, pero procesos más especializados en hombres (Parra-Gamez L, 2009). De hecho, la palabra אדם (Adam, Strong H120) que se usa para describir la creación del hombre está emparentada con אדמה (Adamá, Strong 127) que significa tierra, la cual se relaciona con el silencio; mientras que חַוָּה (Java, Strong 2332) como se llamó la primera mujer [Gn 3:20] se relaciona con el verbo חָוָה (Javah) que significa declarar. En parte por eso, uno de los retos de los hombres es aprender a hablar mientras que el desafío para las mujeres es aprender a callar.

El hombre es dador mientras la mujer es receptora, tal como esta escrito “Y Adam conoció a su esposa” [Gn 4:1], fue él quien tomo el rol activo y no ella. Y no solo porque sea el hombre quien da la semilla y la mujer sea quien la incuba; sino porque en general los hombres son generadores de ideas, mientras que las mujeres funcionan más como incubadoras de esas ideas. Es por eso que la parnasa (provisión) fue una tarea asignada por el Eterno al varón [Gn 3:19] y es el trabajo el que lo dignifica, mientras que a la mujer se le asigno la tarea de parir los hijos [Gn 3:16] y ella se redime cuando es madre [1 Tim 2:15].

El reto para el hombre no solo se trata de llevar provisión a casa, sino que está llamado a ser sacerdote de su casa, y como tal tiene las mismas responsabilidades que tenían los cohanim mientras existió el tabernáculo y luego el templo: buscar la revelación de la voluntad divina [Dt 33:8], encargarse de la enseñanza de la torá [Dt 33:9-10], impartir justicia [Dt 21:1-9; Núm 5:11-13], llevar sacrificios y ofrendas [Lv 1-7, Dt 33:10], distinguir entre lo puro y lo impuro [Lv 13-14], custodiar el santuario [Nm 8:26, 2 Re 23:9] y ser los encargados de impartir bendición [Nm 6:22-27].

Y para la mujer el reto va más allá de solo “criar hijos”, ella debe serle a su esposo fuente de valor [Pv 31:10, 23], de confianza [Pv 31:11, 21] y de bien [Pv 31:12]. Las mujeres de las que habla la palabra del Eterno, tanto en el Tanaj como en la Brit hadasha (pacto renovado) no son princesas de cuentos de hadas, sino son mujeres esforzadas no solo en los quehaceres de su casa [Pv 31:15], sino que – sin perder su familia como prioridad – estudian torá [Pv 31:17, 26], trabajan [Pv 31: 13, 16-19, 24] e incluso hacen obra social [Pv 31: 12]. De hecho, la palabra que las describe en proverbios y que cada semana el esposo le recita a su esposa en la apertura de Shabat [Pv 31:10] es חָ֫יִל (Jayil, Strong 2428) que significa ejército, riquezas, valientes, fuerza, virtud y es la misma que se usa para describir a los valientes de entre el pueblo en el Tanaj.

Más maravilloso es que con todas esas diferencias, el Eterno haya tomado una genial decisión: “El hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne” [Gn 2:24] ¿Por qué habla de ser una sola carne? ¿No era suficiente ser un solo espíritu o una sola alma? Es porque en la carne están las necesidades físicas básicas (comer, dormir, reproducirse) pero también están las necesidades más complejas: reconocimiento, significancia, respeto, aprecio, comprensión, seguridad, etc.  Y es ahí cuando podemos morir a nuestras necesidades para darle al otro lo que necesita, es decir dejar de dormir para que el otro duerma, dejar de comer para que el otro coma; pero también dejar de pedir el ser reconocidos, respetados y apreciados para concentrarnos en que el otro sea reconocido, respetado y apreciado, es allí cuando realmente somos una carne y que podremos llegar a ese grado de unidad que pedía Yeshúa: “Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno:  yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí” [Jn 17:22-23]. Porque la unidad en casa y en nuestra familia, es el primer testimonio que estamos obligados a dar como creyentes.

¡Shavua tov!

Referencias

  1. Jaim Kramer, Abraham Sutton, Rebe NajmánBeilinson de Breslov. Anatomía del alma.
  2. Manis Friedman. Es que ya nadie se ruboriza. Ed Ner. 2010

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

KI TETSÉ (כִּי תֵצֵא) A PROPÓSITO DE LA MADRE Y SUS POLLUELOS

Por Rocío Delvalle Quevedo

¿Crees que los postulados de la Torá y los postulados de la teoría evolutiva y sus derivados son irreconciliables? Cuando termines de leer la siguiente reflexión, me cuentas si piensas lo mismo…

En la Escritura encontramos algunos mandamientos que los sabios de nuestro pueblo, Israel, han denominado Jukim, ya que éstos deben ser obedecidos, aunque al parecer no hay ninguna explicación lógica de lo que ellos significan. Uno de estos mandamientos se encuentra en Devarim/Deuteronomio 22:6-7, que dice: “Si en el camino te encuentras el nido de un ave en un árbol o en el suelo, y a la madre echada sobre los polluelos o sobre los huevos, no te quedes con la madre y con la cría. Quédate con los polluelos, pero deja ir a la madre. Así te irá bien y gozarás de larga vida” (NVI).

Como creyente en Elohim (Di-s) y seguidora de Yeshúa (Jesús) primeramente, pero también como bióloga, soy una convencida de que, contrario a lo que algunos han querido vender, la ciencia, sus postulados y su ejercicio profesional en ningún momento implican la negación del Altísimo, ni tiene porque ponerse en contraposición al cumplimiento de su Palabra. Y en mi experiencia personal he encontrado que, por el contrario, el conocimiento que aporta la ciencia, así como la vida piadosa y el estudio de la Torah (biblia), llegan a complementarse de una forma muy enriquecedora.

Es así como, estudiando en mi libro de evolución encontré un concepto, que los biólogos han denominado “tamaño efectivo de población”, el cual corresponde al conteo únicamente de los individuos dentro de la población que son reproductivamente activos, es decir, que son aptos para producir descendencia viable y aumentar así el tamaño de la población (Futuyma, 2005). Es así como los recién nacidos y juveniles, no se tienen en cuenta ya que aún no están listos para traer nuevas criaturas al mundo, ni tampoco los más ancianos pues no pueden contribuir con nuevos miembros a la población.

De acuerdo a lo anterior, para una población tiene un efecto negativo más considerable la pérdida (muerte) por depredación, caza o enfermedad, de un individuo reproductivamente activo, ya que no solo se pierde dicho individuo, sino los potenciales individuos que podrían haber sido aportados por éste. Con base en este concepto, ya incluso existen algunas normatividades ambientales, que regulan la caza de algunas especies, según las cuales, si se permite la caza, no se pueden cazar hembras embarazadas o individuos reproductivamente activos.

Con relación al verso de la Escritura citado previamente, es interesante ver cómo en un nido, la hembra es el individuo reproductivamente activo, mientras los huevos o los polluelos son esos miembros de la población que no hacen parte de su tamaño efectivo. De acuerdo con el concepto de tamaño de población efectiva y sus implicaciones, se podría pensar que es mejor que se deje ir a la madre de los polluelos, pues ésta puede volver a poner huevos, pero los polluelos no podrían sobrevivir sin su madre.

Referencia

FUTUYMA, D. 2005. Evolution: Chapter 14: Conflict and Cooperation. Sinauer Associates, INC.

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

 

Alegres como niños

Por Natalia Lara

¿Por qué Di-s se interesa tanto en nuestra felicidad? Y ¿Qué tiene esto que ver
con los hijos?

Di-s está tan interesado en nuestras oraciones como nuestra felicidad: “Estén siempre contentos. Oren en todo momento” [1 Tes 5:16-17]. Tan es así que en la parashá de esta semana, ואתחנן Va’etjanan [Dt 3:23-7:11: Y suplique], la expresión “para que seas feliz” se repite en ¡6 ocasiones!: [Dt 4:40, 5:16, 5:28, 5:29, 6:3, 6:18]. En todas ellas aparece la palabra יָטַב yatab (S. 3190), que en el hebreo corresponde a un verbo que significa hacer algo bien ya sea de manera literal (como el sonido o la belleza) o de forma figurada (hacerse feliz, exitoso, correcto), y tiene la particularidad de ser un verbo causativo, es decir que quien realiza la acción genera una consecuencia directa sobre sí mismo.

La visión de la felicidad que nos brinda la Torá, no se parecen en nada al concepto del mundo actual sobre este tema. Para Hashem, la felicidad no depende de compras, excesos y placeres; de cuanto ganas o cuanto gastas, de lo popular que eres, cuantos amigos tienes, ni cómo te sientes… sino que la Torá la resume en una frase que se repite a lo largo de esta parashá “cumple estos mandamientos para que seas feliz”. Sí: la felicidad es el resultado del cumplimiento de sus principios para poder vivir una vida en el lugar más seguro del mundo, el centro de su voluntad.

Pero no basta con cumplir por religiosidad o por apariencias. Es necesario hacerlo de corazón y servir al Eterno con alegría. De hecho, el no hacerlo, trae maldición sobre nuestra vida “Todas estas maldiciones caerán sobre ti. Te perseguirán y te alcanzarán hasta destruirte… pues no serviste al Señor tu Di-s con gozo y alegría cuando tenías de todo en abundancia” [Dt 28:45-47].  

Para Di-s es tan importante la felicidad que existe el precepto de alegrarse en las festividades [Dt 16:14]; entendiendo que la alegría al ser un fruto del espíritu [Gal 5:22], es decir que es el resultado de la presencia continua de su espíritu en nuestra vida y tiene su fuente en la cercanía de Di.s con su pueblo, la herencia espiritual que se nos ha dado y el significado profundo y la santidad de cada festividad. La alegría necesita tener una intención pura y un corazón perfecto, ser capaz de reconocer el bien que el Eterno ha hecho por nosotros, es por esto que alegrarse es una forma de darle gracias a Di-s abiertamente. (Talmud: Introducción al tratado de Beitza, pág 54).

Es fácil entender la alegría como una emoción o como un sentimiento pero no como una obligación; sin embargo, si solo por un momento reflexionamos cuán bueno ha sido Hashem con nosotros, no deberíamos hacer nada distinto a lo que hizo el rey David, quien ordeno a su alma que se alegrara en el Eterno: “Alaba alma mía a Adonai y alabe todo mi ser su santo nombre” [Sal 103:1] y nos recuerda solo alguno de los motivos por los que deberíamos alabarle y alegrarnos: Él perdona todos nuestros pecados, sana todas nuestro dolencias, rescata nuestra vida del sepulcro, nos cubre de amor y compasión, colma de bienes tu vida, nos rejuvenece como a las águilas, hace justicia, nos defiende, nos muestra el camino, es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor, no sostiene para siempre su querella ni guarda rencor eternamente, no nos trata conforme a nuestros pecados ni maldades pues conoce nuestra condición, echó lejos nuestras transgresiones y su amor es eterno [Sal 103:4-18].

De tal modo, que la felicidad no es una opción de vida, sino que es una consecuencia de cumplir sus mandamientos, un fruto de la relación con ÉL y una obligación para quienes reconocemos al Eterno como nuestro Di-s.  Pero hay algo más que nos enseña está parashá… y es la necesidad de los hijos en nuestra vida para que la alegría sea completa. Por un lado, en esta porción está la promesa explicita de que seremos padres, pues entre sus versículos se encuentra el shema [Dt 6:4-9], la proclamación de fe que afirma la creencia judía en un solo Di-s, del cual depende todo, afirmando que que nada existe fuera de él y no hay nada aparte de él. Pero también ordena que “(estas palabras del shema) las repetirás continuamente a tus hijos. Hablarás de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” [Dt 6:7]. Es decir, que para para cumplir este mandamiento necesariamente debe haber hijos a quienes se les pueda repetir el shema.

En ésta parashá también se dan varias instrucciones para educar correctamente a los hijos, desde casarlos bien para que no se desvíen hacia la idolatría [Dt 7: 3-4] hasta enseñarles a tener temor de Di-s [Dt 4: 5], no inclinarse a otros dioses [Dt 5: 9], guardar shabat [Dt 5: 14], tener un corazón dispuesto [Dt 5:29], honrar a los padres [Dt 5: 16] y a Hashem y cumplir sus mandamientos [Dt 6:1]. También se nos recalca en la importancia de enseñarles tener un corazón agradecido, lo cual se logra recordándoles todo lo que Hashem ha hecho por nosotros [Dt 4:4, 6:20-21]. Di-s por su parte promete que, si nos mantenemos en sus preceptos, no solo nosotros sino nuestros hijos, disfrutaremos de una larga vida [Dt 6:1-2], nos mostrará su amor por mil generaciones [Dt 5:10] y nos hará felices [Dt 5:29].

Tener hijos suena una locura en un mundo preocupado por la sobrepoblación, el costo de la vida, pero sobre todo por el “yo”, el individualismo y la autosatisfaccion. En un mundo interesado por los DINKs (siglas en inglés para doublé income no kids), es decir parejas con doble ingreso, pero sin niños, que prefieren invertir hasta ¾ partes de su sueldo en productos que no son de primera necesidad (ropa, calzado, viajes, restaurantes, espectáculos) a cambio de no tener hijos; todo esto orquestado por un mercado que entiende que mientras baja la cifra de nacimientos aumenta la de ventas. Incluso, hasta hay investigaciones que sostienen que las parejas sin hijos son más felices que aquellas que los tienen, o posturas que defienden el que las mujeres que se niegan a tener hijos como el reflejo de “una carrera profesional brillante y un conocimiento profundo de sus derechos”. 

¡Que visión más alejada de la Torá! Pues procrearnos, no solo es el primer mandamiento que ordena Hashem al hombre “fructifíquense y multiplíquense” [Gn 1:28], sino que los hijos son una muestra de la misericordia y el favor de Di-s [Ex 1:21]. Ellos representan la vida porque gracias a ellos el hombre se asegura continuidad y perpetuidad, hacen que la vida tenga una finalidad [Gn 48:4]. Los hijos son sustento, pues para ellos es que el Eterno envía provisión a una familia [Dt 7:13, Sal 37:25]. Los niños son alegría, pues cada movimiento, cada risa y cada sonido que emite proporcionan felicidad a un hogar [Sal 127:3]. Los hijos fortalecen el matrimonio, pues ellos no se pueden dividir y crean un lazo eterno entre la pareja [Sal 128:3]. Los hijos dan fuerza para superar las dificultades y apaciguar los conflictos. Los hijos son verdaderamente el éxito de los padres, porque mientras los padres son jóvenes es posible que sus ambiciones y objetivos les aporten suficiente satisfacción, pero cuando envejecen son los hijos quienes traen vitalidad a un hogar [Prov 17:6], una casa sin hijos es una casa sin vida y aquel que decide no tener hijos es considerado muerto.

Yeshua cumplió estos 2 principios: mantenía una “alegría perfecta” gracias a su relación con Hashem y su cumplimiento de mandamientos [Jn 15:10-11] y a la vez era motivo de alegría para su Padre celestial [Mt 17:5]. Y, si bien, no tuvo hijos físicos -porque no hacía parte de su propósito-, nos dio la oportunidad de ser hijos de Di-s, pues medio de él obtenemos conocimiento del Eterno [Mt 11:27] y la posibilidad de acercarnos a Di-s como padre: “Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Estos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios” [Jn 1:12-13].

¡Shavua tov!
¹ Jacqui Gabb, Martina Klett-Davies, Janet Fink and Manuela Thoma. Enduring Love? Couple relationships in the 21st Century. The Open University November 2013.

² Juan Carlos Vargas, director científico de Profamilia. En “La opción de vivir sin hijos”. El tiempo. 5 octubre 2013.

³ Rab. Shalom Arush. Educación con amor. Israel, 2014: 13-14

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

 

MATOT (מַּטּוֹת) – AGUAS PARA PURIFICACIÓN

Por Rocío Delvalle Quevedo

…no pretendo explicar porqué el Altísimo escogió el agua para efectuar las purificaciones que Él nos ordena… Solo quiero compartirles algunas curiosidades de éste importante elemento … que me aventuro a asociar con algunos textos de la escritura…

En esta corta reflexión no pretendo justificar, argumentar, ni explicar porqué el Altísimo escogió el agua para efectuar las purificaciones que él nos ordena, Él es soberano y sabe porque lo hizo así. Solo quiero compartirles algunas curiosidades de éste importante elemento de la naturaleza con las que me he topado, que hacen a mi imaginación volar un’ poco, y con previa y fervorosa petición al Eterno de que guíe mi mente y mi corazón, me aventuro a asociar con algunos textos de la escritura.

En la parashá de ésta semana [Bemidbar/Números 31:19-24], se retoma un mandato dado por el Eterno en el capítulo 19 de Bemidbar, en cuanto al uso del agua, para la purificación tanto de las personas como de los objetos. El agua es conocida como el solvente universal, pues tienen propiedades químicas y eléctricas que le permiten disolver casi cualquier sustancia (Perea et al, 2007).. No en vano en la actualidad se le utiliza como sistema de eliminación de residuos. En otras palabras cotidianamente el agua se usa para limpiar.

Otra propiedad del agua es que necesita recibir mucho, mucho, mucho calor para llegar a calentarse realmente. Es por esta razón que los cambios de temperatura en el agua se dan de forma más gradual y a lo largo de más tiempo (Perea et al, 2007). Ésto me hace pensar, que un proceso de purificación de nuestras vidas no se da de la noche a la mañana. El Eterno tiene su tiempo para cada uno de nosotros, él es fiel para completar la obra que empezó, y nos va limpiando poco a poco de todas las impurezas que nos llegan a diario.

En los seres vivos el agua está en mayor proporción durante el desarrollo embrionario y en los estados juveniles, en el envejecimiento ella disminuye (Perea et al, 2007). El agua es usada para que algo que era puro, y se impurificó por contacto con cadáveres, pecado, animales impuros, nidah, etc. vuelva a quedar puro. Yohanan el inmersor (Juan El Bautista), purificaba a los israelitas de la época de Yeshúa en agua para arrepentimiento (Teshuvá), y ésta palabra en hebreo, se relaciona con “volver” o “retornar”. Además Yeshúa le habló a Nikodemo de que era necesario nacer de nuevo del agua y del Espíritu. Que bonito pensar que la purificación en agua nos hace retornar, volvernos al Altísimo, a ser esos recién nacidos delante del Padre, limpios de nuestros pecados por la obra de Yeshúa y ansiosos por escuchar y recibir como niños la palabra del Señor.

 

Referencias

Perea, M., González, T., Campos, H. et al. (2007). Los seres vivos: Morfología, fisiología, genética, ecología y biotecnología. Universidad Nacional de Colombia. ISBN 978-958-701-863-9.

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Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales. En ocasiones me doy licencia de poeta, siempre alabando al Altísimo por las maravillas de su creación.