Una cita con Di-s

Algunas lecciones del encuentro del Eterno con Moshe narrado en esta parashá. 

 

PorNatalia Lara

La parashá de esta semana כי תשא Ki tisa [Ex 30:11-34:35] “cuando cuentes”, empieza hablando sobre el medio shekel, el diseño del lavatorio, la preparación del óleo y el incienso, el llamamiento a Bezaleel y Aholihab y la importancia del shabat. Pero luego de esto narra uno de los sucesos más tristes y dolorosos de la relación de Hashem con Israel: el episodio del becerro de oro [Ex 32: 1-35].

Si bien, este fue un suceso demasiado doloroso para el corazón de todos los implicados -Israel, Moshe y para el mismo Hashem- lo que transcurre después nos da una lección maravillosa que es el eje transversal de esta parashá: lo fundamental de tener una relación con Di-s, y como ésta se materializa en “citas” o tiempos especiales delante de su presencia.

Primero, nos enseña que a Di-s le interesa una relación personal, Cada uno cuenta en la relación con Di-s, el busca una relación personal: “cuando cuentes el número de los hijos de Israel, cada uno ofrecerá a Hashem un rescate por su alma” [Ex 30:12]. En este versículo vemos 2 cosas importantes: por un lado para Di-s era importante cada uno, si bien su promesa era para el pueblo de Israel, esta promesa venia de la relación individual que el había sostenido con Abraham, Isaac y Jacob [Ex3:15], Hashem es un Di-s que no califica por promedio, sino que busca entenderse cara a cara con cada uno de nosotros, tal como lo hacía con Moshe, con quien tenía Intimidad y le hablaba cara a cara, como lo hace un hombre con su prójimo [Ex 33:11]. Lo segundo,es que cada uno debía ofrecer un rescate [Ex 30:12]. La palabra rescate es כֹּ֫פֶר. Koper (S. 3724) que viene del hebreo כָּפַר Kapar (S. 3722) que significa expiación y reconciliación. En Yeshua, encontramos estos 2 elementos:  a pesar de nuestros pecados nos ha permitido acercarnos a Hashem de manera intima “Ya no os llamo siervos… sino amigos” [Jn 15:15] pues su muerte nos trajo rescate, expiación y reconciliación “Porque no envió Di-s a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” [Jn 3:17].

Pero para poder tener un encuentro personal con Hashem, Moshe debía hacer su parte, que iba más allá de solo desearlo. Hashem hacía que Moshe saliera fuera del campamento [Ex 33:7], bien en la tienda de reunión o en el monte Sinaí, Moshe debía desligarse de su obligaciones y afanes cotidianos para poder tener un tiempo a solas con Di-s.  De hecho Abraham -conocido como el padre de la fe- cuando recibió la promesa de su simiente, tuvo que ser llevado por Di-s fuera [Gn 15:5]. Y es que el tiempo con Hashem, debe ser un “tiempo protegido” de los afanes, las ocupaciones, las angustias y las distracciones de la vida cotidiana, tal como le dijo Yeshua a Marta “Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” [Lc 10:41-42].

Si bien, el espacio con Di-s, la tienda de la cita אֹ֣הֶל מוֹעֵ֑ד (ohel moed) estaba fuera del campamento, estaba siempre al acceso de todos [Ex 33:7], pues Hashem cercano esta de los que le buscan [Slm 141:18] por lo que debemos “buscarle mientras puede ser hallado, llamarle en tanto que está cercano [Is 55:6]. No importa cuan grave sea nuestro pecado, incluso aunque parezca a un gran becerro de oro, esta parashá nos revela que Hashem es “Di-s piadoso y clemente, lento en ira y grande en misericordia y fidelidad”[Ex34:6] y aunque castiga el pecado, también perdona a quienes se arrepienten y se apartan no solo del mal camino, sino también de los malos pensamientos [Is 55:7].

La relación de Moshe con Hashem con era una relación sincera, incluso Moshe abre su corazón tanto con el Eterno, que veces parece que le hiciera una pataleta, como cuando le dice “si no los perdonas (al pueblo), entonces bórrame del libro que escribiste” [Ex 32:31-32] ¿Por qué se atreve Moshe a hablarle así? Tal vez, porque era consciente que Di-s sabe todo lo que pensamos y sentimos, lo que hay en nuestra mente y en nuestro corazón [Jer 17:10]… es decir que aunque Moshe no se lo hubiese dicho, de todas maneras ya Hashem sabía que lo estaba pensando… ante él de nada sirve aparentar que somos muy espirituales, muy santos o que no hemos pecado… el sabe cuando oramos para buscarlo o solo por cumplir, cuando le cantamos de corazón en lo íntimo o si lo hacemos delante de un público para que nos aplaudan, incluso los pensamientos o pecados que nos avergüenzan y no somos capaces de confesarle Él ya los cooce…

Pero que fuese una relación cálida y sincera, no significa que pierda la reverencia y el respeto que se le debe a Hashem como Di-s de todo y creador del universo: cuando Moshe se encontraba con el Eterno, todo el pueblo se arrodillaba a la entrada de sus tiendas [Ex 33:10]. Deberíamos conducirnos con Hashem, de la misma forma en que o haríamos con una autoridad: ¿De que forma nos presentaríamos ante nuestro jefe, un rey o el presidente? Acaso ¿le interrumpiríamos para contestar el celular o hablar con otros? ¿llegaríamos tarde o mascaríamos chicle?… el mismo respeto y reverencia deberíamos guardar durante nuestro tiempo  a solas con Di-s pero también en los servicios que le son dedicados a él.

¿Y para que queremos un encuentro con Hashem? ¿Cuál es el propósito de encontarnos en su presencia? El propósito no era para la vida de Moshe, El Eterno no le dijo te hare rico, famoso, guapo… etc, sino su encuentro con Moshe era en relación a su servicio para el pueblo de Israel [Ex 25:21, 34:34]… Pero aún hay más. Después de reflejar su gloria, Di-s  le habla de ¿panes leudados?¿primogénitos de animales? [Ex 34: 18-26] ¿Por qué? Porque nuestros destellos de gloria con el Señor deben reflejarse en lo práctico, en lo cotidiano… Maimonides describe estos encuentros como “el brillo corto de un rayo que ilumina elc amino en medio de una noche de tormenta” … ese brillo solo dura unos segundos, pero deben ser suficientes para que nuestra inspiración se materialice en acciones prácticas: en mandamientos.  Di-s no solo transformo el rostro de Moshe [Ex 34:24] sino que puso brillo a su vida y es eso lo que quiere para nosotros, tal como diría Yeshua: No los saques del mundo, sino que sean uno conmigo y reflejen la gloria que tuvimos desde el principio, para que el mundo conozca que eres tú quien los envía [Jn17:16-22].

¡Shavua tov!

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

 

 

 

 

 

 

 

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NO TE OLVIDES DE LOS DETALLES

Por: Familia Delgadillo Zapata

“Si mi pueblo tan solo me escuchara, si Israel quisiera andar por mis caminos, ¡cuán
pronto sometería yo a sus enemigos, y volvería mi mano contra sus adversarios!” [Salmo 81:13-14]

Cuan dulce y tierno es el amor que nuestro amado Señor tiene hacia nosotros; en la parashá Tetzavé (mandarás) El Eterno nos deja ver la importancia que Él le da a los detalles, aquí en esta parashá encontramos como cuidadosamente le indica a Moshé (Moisés) respecto a cómo deben ser la luminarias en el altar, la vestimenta de los sacerdotes y en la que se concluye que el Señor no escatima en dar los mínimos detalles del atuendo que ellos debían vestir, Él siempre da indicaciones precisas y delicadas para no dejar nada al azar. No te olvides de los detalles, es lo que podemos leer entre líneas de esta parashá, estos son muy importantes para nuestro amado Señor.

Adicional a las cualidades que debe tener el aceite con el cual se encienden las luminarias del altar,encontramos el detalle del efot o pectoral que era parte del atuendo del sumo sacerdote, siempre habíamos leído esta sección de la tora desde un nivel Pshat (literal), en el cual, solo aparecen las indicaciones que un novio le daría a su joyero respecto a cómo le gustaría la joya, y no nos habíamos cuestionado, hasta ahora, la razón de las piedras, su orden, su asignación y el detalle en cada una de ellas: “Las piedras deberán ser tantas como los nombres de los hijos de Israel — doce (piedras) tal como sus nombres, grabados (bajo relieve) como un sello. Cada una (de las piedras) corresponderá a cada uno de los nombres (según su orden de nacimiento). Así deberá ser para las
doce tribus.” [Éxodo 28:21]

En el Midrash encontramos una linda explicación respecto a cada una de ellas, las cuales
contienen una segúla סגולה para cada una de las tribus (Segúla puede ser traducido como una bendición o virtud especial). A continuación, mencionaremos las segulot asociadas a cada tribu con el objetivo de resaltar el cuidado y detalle que tiene el Creador para con su pueblo.

PIEDRA  TRIBU  SEGULA
Odem(Rubi) Reuven Serán fecundos
Pitda(Esmeralda) Shimeon Tendrán dominio propio
Bareket(Onix) Levi Serán sabios
Nofej(Turquesa) Ieudá Estarán protegidos
Sapir(Zafiro) Isajar Estarán sanos
Iahalom(Diamante) Zebulún Tendrán éxito
Leshem(Jacinto) Dan Servirán solo a HaShem
Shevó(Agata) Naftalí Estarán firmes
Ajláma(amatista) Gad Serán valientes guerreros
Tarshish(Topacio) Asher Tendrán abundancia
Shóham(Onice) Iosef Tendrán mi favor y gracia
Iashfé(Jaspe) Biniamin Estarán seguros

Es hermoso concluir la manera en la que El Señor graba nuestros nombres, nos dota con regalos y virtudes de acuerdo a lo que cada uno de nosotros requerimos, dándonos así a conocer su ternura y cuidado inmerecidos.

Por eso querido lector No te olvides de los detalles, cumple con amor y cuidado cada una de las instrucciones que Él nos ha dado mediante su palabra, pongamos en orden nuestras prioridades, demos y demostremos el amor que Él demanda de nosotros y correspondamos con la misma delicadeza, importancia y ternura.

Recordemos: Para las luminarias del altar Él solicito el aceite más fino, las piedras requeridas debían estar perfectamente talladas y no podían ser cualquier piedra, las vestimentas del sacerdote, las ofrendas, el altar del incienso, no se encuentran detalladas en las escrituras para que sean pasadas por alto, Él quiere que no nos olvidemos de los detalles, y que lo amemos con toda nuestra mente y con todo nuestro corazón como Él lo merece.

¡Que amemos a nuestro Creador como Él espera ser amado!

¡Shavua tov!

 

Referencias:

– Colección “el Midrash dice” de la editorial Bnei Sholem

– “Hablarás de Torá en el Matrimonio” de la editorial Bnei Sholem

– “Torat Emet” de la Editorial Kehot

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Anthony Delgadillo y Paola Zapata, somos esposos e ingenieros electrónicos de profesión. Llegamos a la congregación en Mayo de 2014 y nos sentimos muy agradecidos con nuestro Abba por habernos traído a ser parte de esta hermosa y bendecida comunidad

 

Energía en Movimiento

Por: Familia Delgadillo Zapata

Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y mantente fiel” [Salmo 37:3]

La parashá Beshalaj empieza así: “Cuando el faraón dejó salir a los israelitas, Dios no los llevó por el camino que atraviesa la tierra de los filisteos, que era el más corto, pues pensó: «Si se les presentara batalla, podrían cambiar de idea y regresar a Egipto». Por eso les hizo dar un rodeo por el camino del desierto, en dirección al Mar Rojo. Los israelitas salieron de Egipto en formación de combate.” [Éxodo 13:17-18]. Y de este primer párrafo podemos aprender al menos tres (3) cosas:

  1. Di-s NUNCA te llevará por el camino más corto, y de acuerdo al Mashiaj tampoco será el más cómodo “Entren por la puerta estrecha. Porque es ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran” [Mateo 7:13-14]
  2. Di-s conoce nuestro corazón y sabe que ante la dificultad volveríamos a Egipto y lo único que nos pide es que resistamos un poco para recibir la bendición “Allí el Señor se le apareció y le dijo: «No vayas a Egipto. Quédate en la región de la que te he hablado. Vive en ese lugar por un tiempo. Yo estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a tu descendencia les daré todas esas tierras.” [Génesis 26:2-3]
  3. La salida de Egipto no es el fin de algo, es el principio de una guerra por ti, por mi, por nuestros ancestros, por nuestros descendientes. Por esta razón, el pueblo salió en formación de combate, y por eso cada uno de los que hemos sido llamados requerimos adquirir poder, autoridad y herramientas para entablar esta guerra “Pelea la buena batalla de la fe; haz tuya la vida eterna, a la que fuiste llamado y por la cual hiciste aquella admirable declaración de fe delante de muchos testigos.” [1 Timoteo 6:12]

Cuando entramos en los caminos del Señor es cuando las cosas se ponen difíciles porque se requiere rectificar el presente para reparar el pasado y transformar el futuro de nuestros hijos, y ¡vaya que cuesta mucho ordenar la casa!

En física, el “trabajo” es el producto de una fuerza aplicada sobre un cuerpo para desplazarlo en alguna dirección por un tiempo, mientras se realiza ese “trabajo” sobre cada cuerpo, se produce una transferencia de energía por lo que puede decirse que el trabajo es energía en movimiento. Enderezar lo que está torcido implica invertir energía por un tiempo para cambiarle la dirección y, aunque nos cansemos, el desgaste es absolutamente necesario por un tiempo, después del cual el Señor promete resultados “Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.” [Santiago 4:7-9] y Él es quien nos dará la fuerza para soportar hasta el final “Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil” [Isaías 40:29].

Así que ánimo, debes buscar claridad de qué es lo que el Señor quiere que cambies, pídele a Él la fuerza para hacerlo, invierte energía en ello y espera con paciencia.

¡Shavua tov!

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Remanente que se duerme, se lo come la langosta

Por Rocío Delvalle Quevedo

“¿Podrías creer que la plaga de langostas tiene alguna relación con el remanente de Israel?”

En la parashat (porción) Bo, de esta semana, se completa el relato precedente (desde la anterior parashat Vaera) de los 10 golpes (“plagas”) que el Altísimo asestó contra la tierra de Mitzraim (Egipto). La parashá inicia con el octavo golpe, la plaga de langostas, ארבה-Arvé.

Cómo quizá ya lo he dicho en ocasiones anteriores, la plaga de langostas es el ejemplo clásico de una plaga como concepto aún en la ecología y la agronomía. Se han realizado muchos estudios en torno a la formación de los enjambres, los cambios fisiológicos y comportamentales que sufren los individuos al pasar de estado solitario a estado gregario, la relación entre las condiciones climáticas, de temperatura, vientos y humedad, con dicha transformación, así como las estrategias para tratar de controlar las devastaciones que sufren muchos países aún en la época presente (Eltiempo, 2014; Buj, 2008).

Es un tema con mucha tela para cortar, pero particularmente en esta ocasión, sentí en oración, profundizar en un tema un poco menos explícito en el relato de esta plaga, pero en el cual he encontrado mucha riqueza. Por decirlo de alguna manera, la plaga de langostas se convierte en una bisagra, entre el golpe anterior, el granizo, y el golpe inmediatamente siguiente, la oscuridad. Si nos damos cuenta, durante el relato de la plaga de langostas, menciona en tres ocasiones [Éxodo 10:5, 12 y 15] la palabra ברד-barad, refiriéndose al granizo que había caído previamente. Pero también utiliza el término חשך-joshej, quizá anunciando el siguiente golpe que vendría sobre Egipto, la oscuridad.

Pero fue precisamente al revisar la referencia al granizo, que vi algo nuevo. Dice la Escritura, que las langostas se comerían lo que hubiera quedado después de que el granizo “golpeó cada hierba en el campo y quebró cada árbol en el campo…” [Exodo 9:31], porque “el lino y la cebada fueron golpeados… pero el trigo y el centeno no fueron golpeados porque eran tardíos” [Exodo 9:32], es decir, aún no habían crecido. El granizo no había acabado con todo, pero de lo poco que había quedado, llegaría la langosta a alimentarse y a arrasar. Una de las palabras que se usan en los versos 5 y 12 del capítulo 10, para referirse a lo que “había dejado” el granizo es Shaar (שאר), verbo del cual derivan palabras como Sheerit (שארית), remanente. Lo que vendría a comerse la langosta en Mirzraim, sería el remanente de la vegetación.

Dicha palabra Shaar, la H7604 del Strong, en términos botánicos podría asemejarse a lo que conocemos como retoño. Inicialmente, no estaba muy segura, puesto que entre los significados que el Strong nos da para esta palabra, no se encontraba el equivalente para retoño. Sin embargo, encontré un verso en el Tanaj (Antiguo Testamento) que me dio la pauta para mantener mi sugerencia. En Isaías 37:31, se usa el verbo Shaar y dice:

“Una vez más los sobrevivientes de la tribu de Judá echarán raíces abajo, y arriba darán fruto.”

Esa es una descripción sencilla y concreta de lo que es un retoño. Como ya también lo he dicho en otros artículos, las plantas tienen una flexibilidad en su desarrollo y crecimiento, mayor a la de los animales y humanos, lo cual le permite conservar células en sus diferentes órganos que se pueden “especializar” en cualquier función, lo cual permite que en muchas especies, con una ramita (esqueje) o retoño, podamos sembrarla y con las condiciones adecuadas de humedad, temperatura, etc., eche raíces, comience a crecer producir hojas, flores y llegar a dar fruto, como dice en el verso.

Podían haberse averiado los árboles, caído los frutos y dañados los cultivos que estaban a punto de ser cosechados y aún muerto los animales (en los golpes anteriores) necesarios para la manutención de los egipcios, pero antes de la llegada de la langosta, se podía conservar la esperanza que el trigo y el centeno crecieran, y que aún de los árboles caídos se pudieran sembrar y recuperar retoños. Pero al llegar la langosta esa esperanza se esfumó, porque el granizo golpeó (נכה-Naká) pero la langosta devoró (אכל-Ajal). “Las langostas ocasionan daños royendo las hojas, las flores, los frutos, las simientes, las cortezas o los brotes de las plantas” (Buj, 2008).

Pero saben, aún hay más, la palabra sheerit (Strong H7611) que tiene su origen en Shaar, en una de sus acepciones se refiere a descendencia. Y cuando revisamos el texto de la plaga de langostas, es precisamente, en esta octava plaga, donde Moshé tiene que luchar con el Faraón para que pudieran salir todos. Es en este texto donde Moshé intercede para que sus hijos e hijas salieran junto a los adultos, es el momento de luchar por la unidad de la familia [Éxodo 10:9]. Mientras los egipcios estaban al borde del abismo, ad portas que la langosta llegara a devorar incluso el remanente, su esperanza de recuperar su agricultura; los israelitas luchaban defendiendo y protegiendo a sus retoños. Es solo en esta plaga, que el ETERNO dice a Moshé: “Lo hice para que puedas contarles a tus hijos y a tus nietos la dureza con que traté a los egipcios, y las señales que realicé entre ellos. Así sabrán que yo soy el Señor” [Éxodo 10:2]. El ETERNO estaba conservando el remanente de su pueblo en Goshen, y a los retoños con todo el potencial para llegar a formar la nación de Israel, el pueblo libre que el Altísimo escogió.

Comunidad, ser remanente no es solo ser un grupo pequeño e “indefenso”, todo lo contrario, el remanente es un retoño cuando tiene toda la potencialidad de echar raíces, nutrirse, fortalecerse y afirmarse, para crecer, brotar hojas, comenzar a fortalecer las ramas, florecer y llegar a dar fruto. Un fruto que alimenta a muchos y dinamiza los procesos en el medio que se encuentra. Un árbol fortalecido no solo da fruto para ser consumido y ya. Un árbol fortalecido da sombra al que está agobiado por el sol implacable, regula la caída del agua lluvia sobre la tierra, para que sea recibida suavemente y absorbida hacia lo profundo del suelo, reduciendo la escorrentía descontrolada que arrasa e inunda; brinda sus ramas fortalecida para ser nido y habitación a muchos. Pero lo más importante su fruto no solo alimenta, sino que da semilla. Esta semilla debe ser arrebatada del árbol por animales, debe ser desnudada, mientras el animal se alimenta del fruto, e incluso en algunos casos debe ser devorada por los animales, procesada en el estómago con sus jugos gástricos y llevada lejos del árbol en la que se formó, para después de todo esto estar lista para salir del animal, en un medio quizá no muy “agradable” (sí, las heces), pero es el momento en el que se puede enterrar en una nueva tierra, para ser una nueva generación y ser un nuevo individuo de la misma especie, para comenzar nuevamente el ciclo.

Para finalizar, los dejo con esta reflexión, en el verso 32 de Isaías 37, está la palabra que el ETERNO nos dio este año, para caminar sobre ella, Sheerit (Remanente). En el verso 31, está el verbo y la raíz de ésta palabra, Shaar, y su relación con la descripción de un retoño, y ¿saben que dice en el verso inmediatamente anterior?, el verso 30:

“Esta será la señal para ti, Ezequías: ”Este año comerán lo que crezca por sí solo, y el segundo año lo que de allí brote. Pero al tercer año sembrarán y cosecharán, plantarán viñas y comerán su fruto.”

Esto suena muy parecido a una parte de la Torá que como comunidad Yovel deberíamos conocer muy bien:

Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. Lo que de suyo naciere en tu tierra segada, no lo segarás, y las uvas de tu viñedo no vendimiarás; año de reposo será para la tierra. [Levítico 25:4-5]… El año cincuenta os será jubileo; no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos [Levítico 25:11]…  Y si dijereis: ¿Qué comeremos el séptimo año? He aquí no hemos de sembrar, ni hemos de recoger nuestros frutos; entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y ella hará que haya fruto por tres años. Y sembraréis el año octavo, y comeréis del fruto añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto, comeréis del añejo [Levítico 25:20-22].

Y hay una palabra en específico, ספיח-Safiaj (crecimiento de granos derramados), Strong H5599, que solo aparece en Levítico 25:5, Levítico 25:11, Isaías 37:30, 2 de Reyes 19:29 y Job 14:19. Es decir, de las cinco veces que aparece en toda la Tanaj, tres de éstas son en los versos que venimos conectando de remanante y Yovel.

¡Mis hermanos! Las palabras de Isaías que se relacionan con el remanente, están relacionadas con el Yovel:

  • “Este año comerán lo que crezca por si solo” = Año 49 = Séptimo año de Shemitá
  • “Segundo año lo que de allí brote” = Año 50 = Yovel
  • “Pero el tercer año sembrarán”= Año 1 del nuevo ciclo = Año después del Yovel donde ya podían sembrar.

Mis amados hermanos, el ETERNO le regaló este nombre a nuestra comunidad y permitió que nuestro logo incluyera un árbol entre sus elementos. Que el ETERNO nos permita ser ese remanente, que se convierta por la misericordia del Altísimo en un árbol que lleve un fruto suficiente, para poder vivir con tranquilidad y confianza en el Altísimo el Yovel que Él nos demanda. Pero sobretodo, roguemos que no caigamos en desobediencia, para que no vengan sobre nosotros las plagas de Egipto [Deuteronomio 28:60], sobretodo la langosta. Sino por el contrario que la plaga no toque nuestra morada [Salmos 91:10] Puede que venga el granizo, nos golpeé, nos zarandee y nos reduzca, pero el ETERNO ha prometido que siempre habrá un remanente. Que él nos permita ser parte de ese remanente y nos libre de ser devorados por la langosta.

¡Shavua Tov!

Referencias

Buj-Buj, A. (2008). La plaga de la langosta. Permanencia de un riesgo biológico milenario. Recuperado de: http://www.ub.edu/geocrit/-xcol/427.htm

El Tiempo. (2014). Condiciones meteorológicas para la generación de una plaga bíblica: Las Langostas del desierto en África. Recuperado de: https://www.tiempo.com/ram/1595/condiciones-meteorolgicas-para-la-generacin-de-una-plaga-bblica-las-langostas-del-desierto-en-frica/

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

¿POR QUÉ ENDURECÉIS VUESTRO CORAZÓN?

Por Martha Tarazona

Tenemos en nuestras manos la decisión de hacer lo correcto delante de los ojos
de nuestro padre o endurecer nuestro corazón y no arrepentimos de
nuestras obras.

Por Binyan ab mishene ketubin (construyendo un principio general a partir de dos o más textos), se puede comparar Éxodo, 1 Samuel y Apocalipsis. “Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas.”[Ex. 7:3-4]. ¿Por qué endurecéis vuestro corazón, como los egipcios y Faraón endurecieron su corazón? Después que los había tratado así, ¿no los dejaron ir, y se fueron? [1 S. 6:6]. Y no se volvieron de sus transgresiones para darle el esplendor al eterno. Y blasfemaron contra el Di-s de los cielos por sus dolores y sus úlceras y no se arrepintieron de sus obras [Ap.16:9,11].

En los tres versículos se habla de la dureza de corazón del faraón, de los filisteos y del pueblo, respectivamente. Adicionalmente hay plagas y al final de las historias hay oro como recompensa.

– La dureza del corazón en el caso del Faraón cuando dijo: mío es el Nilo pues yo lo hice, a consecuencia de esto el Eterno traería sobre él espada que cortaría hombres, bestias y  además morirían con los peces pegados a sus escamas y serían comida para las aves de los cielos [Ez. 29: 1-9]. En el caso de los filisteos, desde génesis, éstos habían cerrado los pozos que Abraham había abierto, cuando Isaac los volvió abrir, ellos dijeron; el agua es nuestra [Gn. 26:20]. En Este versículo en específico habían tomado algo sagrado que era el arca. En Apocalipsis la dureza del corazón se representa como un “no arrepentimiento de sus obras”.

-Las plagas: En Éxodo aparecen las siguientes: 1). Sangre: ocasionaba la muerte de los peces que había en el río y el agua no se pudiera tomar. 2) Ranas: sobre arroyos canales, estanques, casas, campos, patios. 3) Piojos: El polvo de la tierra se volvió piojos en los hombres y en las bestias. 4) Moscas: vino gran cantidad de moscas o insectos sobre la casa del Faraón, sus siervos y toda la casa de Egipto y la tierra se arruinó a causa de las moscas. 5) Plaga en el ganado: murió todo el ganado de Egipto, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas. 6) Úlcera: sarpullido de úlcera en los hombres y en las bestias. 7) Granizo: hubo truenos, granizo, relampagueo fuego sobre la tierra y destruyó la hierba, los  árboles, hombres y animales. 8) Langosta: cubrieron todo el país y se consumió la hierba y el fruto de los árboles.9) Tinieblas: hubo oscuridad sobre la tierra. 10) Muerte de los primogénitos: desde la casa de faraón hasta la casa de la esclava y todo primogénito de las bestias murió. Y al final el pueblo salió con alhajas de plata y oro que cada uno pidió a su vecino.

En Samuel se narra que el arca del pacto fue tomada por los filisteos los cuáles la llevaron a Asdob. Allí aparecieron las siguientes plagas: 1) Muerte 2) Tumores en Asdob y en todo el territorio 3) Ratones que destruyen la tierra. Al final los filisteos entregaron el arca a los Israelitas e incluyeron cinco tumores de oro y cinco ratones de oro en expiación al Eterno [1 S. 5-6].

En apocalipsis se relatan las siete plagas del final de los siglos así: 1) Úlcera y pestilencia sobre los hombres que tenían el código de la bestia y que adoraban la imagen de su estatua. 2) Sangre sobre el mar: muriendo todo ser vivo. 3) Sangre sobre los ríos y sobre los nacimientos de las fuentes. 4) Quemaduras de sol con rayos de fuego 5) Tinieblas 6) Sequía 7) Relámpagos, voces, truenos, temblores y terremotos [Ap.15-16]. Al final de la historia aparece la ciudad de oro, la nueva Jerusalén y el que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Di-s, y él será mi hijo [Ap. 21:7].

La causa de éstas plagas es la dureza del corazón desde el relato del Faraón en Egipto hasta nuestros días, ya que lo relatado en Apocalipsis se cumplirá. La dureza del corazón es permitida por el Eterno, con un propósito: “Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas” [Ex.7:3]. Todas las cosas ha hecho Di-s para sí mismo, Y aún al impío para el día malo. [Pr. 16:4]. Sin embargo, el Eterno espera el verdadero arrepentimiento para que podamos gozar de sus  bendiciones, Él dice que por la dureza del corazón de su pueblo Israel, éstos caminaron en sus propios consejos, pero:!Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera andado Israel, el Eterno hubiese derribado a sus enemigos y los sustentaría con lo mejor del trigo y con la miel de la peña los saciaría [Sal. 81, 11-16]. Aún los discípulos, fueron amonestados por esto; Yeshua resucita y se le presenta a sus discípulos y les reprocha su incredulidad y la dureza del corazón, porque no habían creído a los que le habían visto con vida [Mr. 16:14].

Estimado Lector, tanto el faraón como los filisteos víctimas de su propia dureza del corazón, fueron atacados con plagas y tuvieron que rendirse para preservar sus vidas. Nosotros como pueblo del Di-s todopoderoso, Di-s de amor, pero también fuego consumidor, tenemos en nuestras manos la decisión o hacemos lo correcto delante de los ojos de nuestro padre y heredamos la vida eterna o endurecemos nuestro corazón y no nos arrepentimos de nuestras obras y vendrán todas las plagas que nos llevarán a la muerte.

Hay dos caminos:
1) Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la
vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Di-s, y él será
mi hijo [Ap.21:7].

2) Los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y
hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago
que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda [Ap. 21:8]. Pero por
tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el
día de la ira y de la revelación del justo juicio de Di-s [Ro.2:5].

Que nuestra elección sea el primer camino, para que podamos heredar la vida eterna y llevar a otros por medio del sacrificio de Yeshua nuestro Mesías.

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Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7].

Cuando se rebosa la copa

Por Rocío Delvalle Quevedo

“¿Te has preguntado alguna vez, si siendo creyente debes o puedes ser ambientalista?”

Al principio de la tercera aliyá de la parashat Lej Lejá, se narra la separación entre Lot y Abraham y aparentemente se esboza la razón por la cual, esta separación se debió dar [Génesis 13:5-7, NVI].

וְגַם־לְל֔וֹט הַהֹלֵ֖ךְ אֶת־אַבְרָ֑ם הָיָ֥ה צֹאן־וּבָקָ֖ר וְאֹהָלִֽים׃ וְלֹא־נָשָׂ֥א אֹתָ֛ם הָאָ֖רֶץ לָשֶׁ֣בֶת יַחְדָּ֑ו כִּֽי־הָיָ֤ה רְכוּשָׁם֙ רָ֔ב וְלֹ֥א יָֽכְל֖וּ לָשֶׁ֥בֶת יַחְדָּֽו׃ וַֽיְהִי־רִ֗יב בֵּ֚ין רֹעֵ֣י מִקְנֵֽה־אַבְרָ֔ם וּבֵ֖ין רֹעֵ֣י מִקְנֵה־ל֑וֹט וְהַֽכְּנַעֲנִי֙ וְהַפְּרִזִּ֔י אָ֖ז יֹשֵׁ֥ב בָּאָֽרֶץ׃

La traducción del español, en el verso 6, dice que la razón para que la tierra no pudiera soportar a ambos (וְלֹא־נָשָׂ֥א אֹתָ֛ם) era que tenían demasiado (כִּֽי־הָיָ֤ה רְכוּשָׁם֙ רָ֔ב).

Según Rashí

“ולא נשא אתם PERO [LA TIERRA] NO ALCANZABA. Es decir, que no podía proveer suficiente pastura para su ganado…”

El verbo que comenta Rashi, נשא (nasa) es la palabra número Strong H5375, y se puede traducir como to lift (levantar), bear up (soportar), carry (llevar) y take (tomar). El cual a su vez se puede relacionar con el concepto de capacidad de carga (Carrying Capacity). Y es interesante que sea utilizada en este contexto con relación a la capacidad de la tierra para producir pasto suficiente para sostener una población animal (ganado).

En términos de energética a nivel del ecosistema lo que se conoce como capacidad de carga se alcanza cuando toda la energía disponible entrante se necesita para sostener todas las estructuras y funciones básicas; esto sucede cuando P (producción) se igual con R (mantenimiento) (Odum & Warret, 2006). Dicho de otra manera, se define como el máximo tamaño poblacional que pueden alcanzar las diferentes especies y puede ser mantenido por el ambiente dada la alimentación, el hábitat, el agua y otras cosas necesarias y disponibles.

Este concepto se aplica cuando se hacen análisis y proyecciones del crecimiento poblacional (aumento en el número de individuos) y a las relaciones de regulación de dicho crecimiento en las interacciones depredador presa. De acuerdo con los modelos que se han hecho, antes de alcanzar la capacidad de carga, la tasa de nacimientos en la población es mayor que la tasa de mortalidad; cuando se sobrepasa dicha capacidad, el sistema se autorregula, y empieza a ser la tasa de mortalidad mayor que la de natalidad, hasta alcanzar el punto de equilibrio en el tamaño poblacional conforme a lo que el ambiente puede soportar (Begon et al., 2006).

Sin embargo, en el caso de ecosistemas no naturales, antrópicos y/o artificiales, como las poblaciones humanas y sus sistemas de producción, este concepto tiene enfoques aún más diversos, ya que además de los aspectos demográficos y ecológicos, entran a jugar otros como los culturales y sociales. La cultura determina las necesidades y la forma de vida de la población, temas de etnia, nivel económico, entre otros (Morales, S.F.).

En el caso de Abraham y Lot, desde la perspectiva solo natural, probablemente lo que se hubiera esperado, es que los ganados mantuvieran un tamaño poblacional estable que fuera soportado por la tierra. Sin embargo, como se acaba de decir, en un asentamiento humano con una actividad productiva como la ganadería, entran en juego otros factores. Desde esta perspectiva, es interesante entrar a mirar, algunos comentarios de Rashi, que muestran otras razones del conflicto, más allá del determinismo naturalista.

Según Rashi

“ויהי־ריב. Y HUBO RIÑA. Porque los pastores de Lot eran deshonestos y pastaban sus animales en campos ajenos, y los pastores de Abram solían amonestarlos por ese robo. Ellos – los pastores de Lot – decían para justificarse: “Esta tierra fue entregada a Abram, pero como él no tiene heredero, su sobrino Lot la heredará; por lo tanto, no es un robo lo que hacemos”. Pero la prueba de que se equivocaban es que La Escritura explícitamente declara a continuación: “Y el kenaaní y el perizi habitaban en ese entonces en la tierra”, lo cual indica que Abram todavía no tenía derecho a ella (Génesis Rabá 41: 5).”

Este comentario nos puede llevar al pensamiento, que contrario a lo que a veces creemos entender, la capacidad de carga de un sistema no está limitada solamente por las características del sistema per se, sino que están relacionadas directamente con la bendición del ETERNO, y por tanto dichos límites también se interponen muchas veces por el pecado de nuestras vidas, que aleja las bendiciones del Señor, es nuestro pecado lo que trae maldición sobre la tierra [Génesis 3:17].

Los que hace un tiempo me leen saben que soy una amante de la ciencia y del cuidado de la creación del Altísimo. Sin embargo, no es un secreto que las palabras de Pablo a los Romanos [1:18-27] se han estado haciendo realidad. Es evidente que el ETERNO ama su creación y la cuida. Y que a través de la ciencia podemos redescubrir los mensajes que hay en la creación encriptada [Romanos 1:19]. Pero es completamente contradictorio pretender cuidar y recuperar la creación, yendo en contra de lo que el creador ha establecido [Romanos 1:21-27].

Lo anterior, no quiere decir, como dice rab. Shaul (Pablo), “hagamos males para que vengan bienes” [Romanos 3:8]; dándole completamente la espalda a la posibilidad de tener algunos buenos hábitos pro-ambientales, como no desperdiciar el agua, la luz, disponer de manera correcta nuestros residuos, tratar bien a nuestras mascotas y tener buenas prácticas agropecuarias. ¡Todo lo contrario! Por algo también en Romanos 8:19 dice que la creación espera la obra de los hijos de Di-s. Con la caída y el pecado del primer hombre la tierra también fue maldita [Génesis 3:17], y según la interpretación del rabino Shaul (Pablo), la creación fue sometida a frustración y corrupción [Romanos 8:20-21].

Así, todos los que decimos ser hijos de Di-s tenemos un llamado para dar respuesta a la espera de la creación. Luego tenemos que tener muy claro que la primera causa de la crisis ambiental es el pecado. Que lo primero que tenemos que hacer es ser hijos del Altísimo, a través de su hijo Yeshúa (Jesús) y andar en sus caminos. Luego de haber hecho teshuvá (volvernos al ETERNO), en la medida en que todos los shabatot en la congregación tengamos quien nos enseñe la Torá de Moshé (Moisés) [Romanos 15:21], encontraremos, entre otros, innumerables mandamientos relacionados con el cuidado ambiental, algunos de los cuales he resaltado en otros artículos.

Todo esto sin perder de vista lo que Yeshúa nos ha enseñado, que junto al trigo crece la cizaña. Nuestro amor por la creación del ETERNO, debe mantenerse en equilibrio y no llegar al extremo de apoyar ni seguir corrientes que, bajo la bandera ambientalista y ecologista, sutil o explícitamente, invitan a pensar, decir o hacer cosas que van en contra del Altísimo y de su palabra, a adorar las criaturas antes que al Creador o de caer en pasiones vergonzosas. Recordemos que uno de las interpretaciones de por qué Lot debía ser alejado de Abraham en esta parashá, es que una de las acepciones de la palabra Lot es “Velo”, y que hasta que el velo no fuera quitado de Abraham, el ETERNO no le volvería a hablar (Rubio, 2017). Así que tengamos cuidado en lo referente a lo ambiental, que pensando ir por el camino derecho, no estemos andando cegados por un velo, por un camino que lleva a la muerte [Proverbios 16:25].

Referencias

  1. Begon, M., Townsend, C. & Harper, J. 2006. Ecology: From individuals to ecosystems. Blackwell publishing. PDF.
  2.  Rubio, J. [Canal Yovel en línea]. (2017, octubre 27). Lot el “velo” de Avraham – Lej Leja 5778 [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=37IrVuCmXj8&t=1s
  3. Coffman, A. 2004. El pentateuco con el comentario de Rabí Shelomó Itjakí (RASHI). La Torá con Rashí Edición Bilingüe Bereshit/Génesis. México D.F., México: Editorial Jerusalén de México.
  4. Morales, JP. S.f. La capacidad de carga: conceptos y usos. Recuperado de: http://www.sidalc.net/repdoc/A10980e/A10980e.pdfhttp://www.sidalc.net/repdoc/A10980e/A10980e.pdf
  5. Odum, E. & Warrett, G. 2006. Fundamentos de Ecología. Thomson.

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

DE LA CREACIÓN Y LA ENTROPÍA

Por Daniel Ruyardi Restrepo

Siempre hemos escuchado hablar por parte de la Biblia decir que Di-s es un Di-s de orden, que tuvo un orden al crear el Universo, que tiene un orden en sus mandamientos, que tiene un orden en su servicio en el templo, etc. Sin embargo, muy pocos sabemos definir qué es el orden y qué es el desorden, tanto así que, lo que para unas personas se define como orden, para otras eso mismo es desorden. Pero, acaso ¿por qué Dios no creó simplemente las cosas en orden y ya? ¿en vez de tener que poner orden en su creación? ¿acaso el desorden es necesario?

En el universo existe una propiedad de la física que se llama entropía. Esta propiedad algunos lo definen como la cantidad de desorden en el universo: “Mientras haya un orden, también tiene que haber en el mismo sistema desorden”. Otros lo definen como la cantidad de microestados que puede haber en un sistema macroscópico. Aunque esto puede sonar muy confuso, utilicemos un ejemplo para aclararlo. Imaginémonos un tarro con bolitas iguales de dos colores diferentes, y que las revolvemos ¿cuál es la probabilidad de que las bolitas de un color queden arriba y otras abajo? Es muy baja si comparamos las posibilidades de que las bolitas queden en diferentes posiciones. También podemos mirarlo desde una manera más práctica, imaginemos que estamos en un cuarto cerrado donde hay aire y que todos los átomos de oxígeno se decidieran ordenar de tal manera que se acumulan en un lado del cuarto. Si esto sucede, simplemente moriríamos, porque no habría nada de oxígeno en el aire que respiramos en nuestro lado del cuarto.  Esto sólo señala que el desorden no es más que una de las muchas formas de orden que puede existir.

Junto con la entropía vienen otros conceptos como el gasto energético, es decir, cuánta energía tuvo que gastar el sistema para poder estar de esa manera (en orden). Un análisis de este tipo nos muestra que, el orden es un gasto energético muy alto por lo que nosotros no deberíamos existir, si no es porque el Altísimo así lo quiso. Dice la biblia que el Espíritu de Elohim rondaba por una tierra desordenada y vacía [Gn. 1:2]. Si por un momento pensamos que la tierra somos cada uno de nosotros, entendemos que Di-s nos usa para exaltar su gran nombre en la tierra y que todo el mundo lo reconozca. Tenemos ese deber de compartir la luz del Mesías en medio de las tinieblas y comenzar a impartir orden en la tierra, somos parte de un gran plan donde esa luz que es el Mesías dará vida a toda la humanidad.

Di-s pudo haber hecho todo en orden pero, ¿cómo exaltaría la tierra su grandeza si todo ya fuese perfecto? El hecho de que vivamos ya es un milagro. Así como la creación de la tierra es un proceso de ordenamiento que comenzó con la luz y terminó dando vida eterna, así Di-s quiere comenzar en nuestras vidas, perfeccionándonos día a día hasta que dentro de nosotros emane la vida eterna que Yeshúa nos dio. Entonces, sí es necesario que haya desorden, ya que con él Dios se magnífica en nuestras vidas, en la tierra y en el universo, así nos lleva en un proceso de perfeccionamiento.

Referencias

[1] P.W. Atkins, J. De Paula, PHYSICAL CHEMISTRY, 8th Edition, O.U.P., 2006.

[2] Cruz, D., Chamizo, J. A. y Garritz, A., Estructura atómica. Un enfoque químico, Pearson Educación, México, 2002.

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Ruyardi es miembro de la comunidad Yovel, siervo en la Alabanza y estudiante de Química de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá.