Zehut: Identidad

Por Pastor Raúl Rubio

En este maravilloso proceso del descubrimiento de las raíces judías de nuestra fe hemos venido celebrando las fiestas teniendo cada vez mayor comprensión del reloj profético de Di-s y de sus planes para Israel y el pueblo creyente. Por años celebramos Pesaj como nuestra redención, el sacrificio de Yeshúa en un madero y la libertad del Egipto espiritual del pecado. Así mismo, en Hag Jamatzot (panes sin levadura) encontramos la purificación de todo jametz (pecado) de nuestros corazones y entendiendo como estos 7 días sin levadura hacen parte de la obra santificadora de Di-s en los recién redimidos. Entre Pesaj y Hag Jamatzot está la fiesta de Ómer Reshit, la primicia de la ofrenda que es al tercer día de Pesaj y allí como dijo Rav Shaul (Pablo) “Yeshúa ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron” [1 Co. 15:20] esto es su resurrección. Y mientras todo esto, entendemos, nuestra fe encontraba un reto al cumplimiento del mandamiento del conteo de las 7 semanas o 50 días (conteo del Omer).

Fácil de explicar si se observa el simple aspecto agrícola ya que era el tiempo necesario para el crecimiento de la espiga del trigo y su respectiva cosecha 50 días más tarde. Pero, en nuestra asociación con Yeshúa lo entendimos como el tiempo de espera entre su muerte y resurrección hasta el recibimiento de la promesa de su Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo) como efectivamente ocurrió en aquel Shavuot según lo relata el libro de los Hechos.

Pero, ¿es realmente Shavuot una conmemoración de la entrega de la Torá en el Sinaí o la llenura del Ruaj HaKodesh en Hechos 2 un fin en sí mismo o es el medio para poder lograr el gran propósito de Di-s?

Pues bien, para responder esta pregunta quiero expresar mis pensamientos acerca de lo que en mi humilde opinión son las fiestas de Di-s [Lev. 23] y el propósito final de este maravilloso plan según mi entender así: si nos preguntamos cuál sería la fiesta más importante de todas unos dirían – ¡Pesaj es nuestra redención!, otros dirían – ¡Yom Kipur es el gran día del perdón! Otros declararían – ¡Sucot es la fiesta de nuestra alegría! y es verdad, cada una de estas fiestas es importante pero no pueden verse separadas unas de otras. Sino más bien, como un maravilloso proceso de paso a paso ascendente en el crecimiento para un propósito más sublime y eterno.

Si nos quedamos solamente con Pesaj, la salvación, o simplemente con Yom Kipur (Día del perdón) en nada nos diferenciamos de aquellos creyentes que indoctrinados por teologías del dispensacionalismo o del reemplazo entienden el sacrificio de Yeshúa como un simple paso a la salvación de sus almas sin mayor propósito en este mundo (salvos para siempre salvos).

Debemos entender que la fiesta más importante dentro de las 3 de peregrinación (Shalosh Regalim) es Shavuot ya que allí fue entregada la Torá donde precisamente se mencionan todas las fiestas y cómo cumplirlas para poder vivir esta Torá a plenitud, no para ser salvos porque ya lo fuimos en Pesaj. Sin embargo, se hacía necesario la renovación de ese pacto con el derramamiento del Ruaj HaKodesh prometido por el profeta Jeremías y nuestro Mesías Yeshúa para así poder continuar en el extraordinario llamamiento a entrar en pacto como novia y a vivir nuestro proceso de santificación para llegar a vestir de lino fino blanco y resplandeciente y de este modo recibir al amado con su trompeta en Teruah, con su levantamiento en Kipur y su boda en Sukot.

Ahora te pregunto, ¿te quieres quedar simplemente salvo sin saber para qué fue tu salvación? ¿Te percibes como invitado a la boda?, corriendo el riesgo como dijo Yeshúa en su parábola “Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de boda?” [Mt. 22:12] o ¿te identificas como novia y con amor vives cada una de las fiestas para crecer a la estatura del novio?

Todas estas preguntas, todas estas afirmaciones y todos estos conceptos bíblicos estaremos abordando en la fiesta de Shavuot 2017/5777 en nuestro Congreso Mesiánico anual que este año se llamará “Zehut” (identidad). Entendiendo que, “ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Di-s” [Ef. 2:19]

Te invito este Shavuot para que continúes tu maravilloso proceso de crecimiento espiritual y de preparación para la boda.
www.zehut2017.com

 

 

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¿JESÚS O YESHÚA?

Por Pastor Raúl Rubio

Hace 2.000 años, el conflicto grande que dio origen al famoso Concilio de Jerusalén, que encontramos narrado en [Hechos 15], consistió en: ¿Qué hacemos con esos gentiles que están creyendo en nuestro Mesías Judío Yeshúa?  Ahora,  más de 2.000 años después, de manera curiosa e irreverente, la pregunta que ha surgido en la gran mayoría de las teologías judeocristianas es: ¿Qué hacemos con esos judíos que creen que “nuestro” Cristo Jesús es su ungido? Como si se tratara de un Mesías diferente, que no tuviera relación alguna con el pueblo judío.

El único pueblo cuya cultura, tradición y religión tiene la esperanza en un Mesías (ungido) como Redentor, Liberador y Salvador, es la nación de Israel [Romanos 9:4]. Todos sus libros sagrados: Toráh, Neviim y Ketuvim o Tanak (cinco libros de Moisés, profetas y el resto del Antiguo Testamento) hablan de una promesa dada por D-S (Dios) a ellos y ratificada por sus pactos que dice: “El Redentor vendrá” [Isaías 59:20] como efectivamente vino hace 2.000 años, como el Mesías hijo de José (sufriente) y volverá en el tiempo cercano para gobernar desde Jerusalén a todas las naciones de la tierra, como el Mesías hijo de David (reinante).

¿En qué momento de la historia fue “secuestrado” el Mesías Judío de Israel y se le cambio la identidad por un Cristo Jesús griego, alejado de toda identidad cultural, histórica y religiosa?

La gran confusión inició en el año 325 d.M. con el Emperador Constantino, quien abrazó la fe judía mesiánica y se convirtió a “medias” en lo que se denominaría más adelante, el “Catolicismo” o religión universal, con una mezcla entre judaísmo y paganismo, y junto a él, casi todo el mundo que hacia parte del vasto imperio romano.

Fue el cristianismo romano el que se encargó de cambiarle al judaísmo todas sus prácticas y costumbres, para mostrar al mundo una nueva religión llamada “Catolicismo”, en un sincretismo sin escrúpulos, con un mesías griego al que llamó Jesús, completamente desvinculado del judaísmo y de Israel.

Con ese Catolicismo fue que se enfrentó Martin Lutero en 1.517 d.M., protestando contra todas las prácticas paganas que encontró en su interior, dando lugar a un cisma y posteriormente a la reforma, que dio como resultado el nacimiento del Protestantismo con toda su diversidad.

Por la misericordia de D-S, ya que todo ha estado siempre bajo su control y nada se sale de sus propósitos, ha permitido que en estos últimos tiempos, los creyentes en Su Hijo, que le buscan con corazón sincero, descubran y retornen a ese Mesías Judío llamado Yeshúa y no Jesús, con todo lo que eso significa, no solo un simple tema semántico, sino un asunto de raíces hebreas de la fe, para un crecimiento y madurez espiritual como hijos de D-S por medio de la sangre de Su Hijo Yeshúa.

 

Shavua Tov

 

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