Similares y distintos a la vez

Por: Moshe Hernández

““ADONAI le dijo a ella: “Dos naciones hay en tu vientre, y dos pueblos serán separados de tu cuerpo. Un pueblo será más fuerte que el otro, pero el mayor servirá al menor”. [Génesis 25:23 TLV.].

La personalidad es un constructo altamente estudiado desde la psicología por lo que existen diferentes definiciones de este, a pesar de ello se entiende que este concepto es “el conjunto duradero de rasgos y estilos que exhibe una persona, cuyas características representan disposiciones (i. e., tendencias naturales o inclinaciones personales) de esta persona, y también son las formas en que esta persona difiere de la ‘persona normal estándar’ en su sociedad” (Bergner, 2020).

La Parashat Toldot nos habla de Esáv y Ia’akov, quienes según el texto eran gemelos [Gn 25:24], y tal cual como se lo expresó el Eterno a Rivká, ambos eran categóricamente diferentes, a tal punto que Rashi en su comentario sobre Génesis 25:22 explica que “cuando Rivká pasaba por una sala de estudio de Torá, uno de los fetos pateaba y trataba de salir. Y cuando pasaba por una casa de idolatría, ocurría lo mismo. Esta dicotomía la confundía y fue a consultar con un gran sabio: Shem, el hijo de Nóaj. Él le dijo que tenía en su interior dos naciones diametralmente opuestas; cuando una cayera, la otra se levantaría y viceversa” (Rudman, 2015). De esta manera nuestros Sabios enseñaron que la personalidad de cada gemelo estaba ya definida, en donde uno tenía preferencia por las cosas materiales, pasajeras y de este mundo presente, mientras que el otro por las espirituales, eternas y del mundo venidero. Todo esto se ve reflejado en los mismos detalles del nacimiento de cada uno, ya que el texto dice que “los niños luchaban el uno con el otro dentro de ella”  [Gn 25:22]. Hay otra cosa que llama la atención de los Sabios y es el hecho de que Esáv haya nacido completamente velludo, ya que, esta es una de las cosas que se terminan de desarrollar en las personas, esto está relacionado con un aspecto de madurez y crecimiento tanto ético como emocional; si se nace velludo quiere decir que ya se está hecho (Rudman, 2015), por eso Esáv porta ese nombre, ya que su raíz es el verbo hacer (עשה); era su reto vencer esto en su vida, es decir, sobreponerse a las cosas de este mundo para encontrar una madurez y un crecimiento en su vida.

Es aquí donde la definición que brindamos de personalidad tiene absoluto sentido y refleja la realidad de los acontecimientos narrados en el texto, ya que, Ia’akov asumió sobre sí la personalidad de su hermano además de la suya propia y al seguir el consejo de su madre Rivká para obtener la bendición de su padre demostró la verdadera personalidad de Esáv, una de engaño y mentira, haciéndole creer a su papá que era un hombre que guardaba Torá. Sin embargo, con todo esto era necesario que Ia’akov también pudiera vencer ese aspecto negativo de su ahora “nueva” personalidad, y es por eso que el mensaje repetitivo de Rav Shaúl será de revestirse del nuevo yo, como lo expresa en Efesios 4:22-24 cuando dijo: “Con respecto a su antiguo estilo de vida, pongan a un lado el viejo yo corrompido por sus deseos engañosos, sean renovados en el espíritu de su mente, y pónganse el nuevo yo–creado según Di-s en verdad, justicia y santidad”. Esta misma lucha ocurre dentro de nosotros constantemente, por lo cual debemos vencer nuestros deseos que se inclinan por las cosas pasajeras y perseguir aquellas que son eternas, por tal razón Rav Shaúl afirmó también: “…porque lo que se puede ver es temporal, pero lo que no se puede ver es eterno” (2 Co 4:18), y “enfóquense en las cosas de arriba, no en las cosas terrenales” (Col 3:2).

La Torá nos brinda las herramientas para poder realizar lo que Esáv fue incapaz pero que Ia’akov logró: el camino a la madurez. Al renunciar a los placeres terrenales, materiales y pasajeros, y enfocarnos en las cosas espirituales y eternas, para ser llamados personas sencillas, como lo fue Ia’akov (Gn 25:27) tendrá como resultado algo en lo físico, siendo el enfoque primordialmente lo espiritual, por eso nuestro Mesías Yeshúa afirmó: “Pero busquen primero el reino de Di-s y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (Mateo 6:35).

REFERENCIAS

Bergener, R. M. (2020). What is personality? Two myths and a definition. New Ideas in Psychology, 57. doi: 10.1016/j.newideapsych.2019.100759

Rudman, Z. (2015). La rivalidad entre Yaakov y Esav [Mensaje en un blog]. Recuperado de https://www.aishlatino.com/judaismo/la-tora/temas-principales/La-rivalidad-entre-Yaakov-y-Esav.html

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Psicólogo de la Konrad Lorenz Fundación Universitaria. Gabai de la Comunidad Mesiánica Yovel, maestro del ministerio Yeladim, miembro del ministerio de Danzas. Apasionado por el hebreo y otros idiomas.

IRA Y TRISTEZA, ENEMIGAS DE LA SALUD MENTAL

Por: Moshe Hernández

“Entonces ADONAI dijo a Caín: “¿Por qué estás enojado? ¿Y por qué ha decaído tu semblante? Si haces bien, será levantado, pero si no haces bien, el pecado está acechando en la puerta. Su deseo será por ti, pero tu podrás vencerlo”. Génesis 4:6-7 TLV.

A lo largo de la historia evolutiva humana, se han estudiado diferentes aspectos de nuestra especie como el comportamiento, los procesos de aprendizaje, la memoria, entre otros, sin embargo, uno de los que ha generado diferentes posturas ha sido el aspecto emocional; siendo a la vez interesante su mención al principio de las Escrituras. En el verso citado, vemos que es la primera vez que la Torá se hace mención del aspecto emocional, particularmente haciendo alusión a dos de las ocho emociones básicas: la tristeza y el enojo; esta clasificación fue planteada por Robert Plutchik (1980). Estas emociones han sido descritas como negativas, debido a las desagradables experiencias por la que las personas atraviesan cuando estas se presentan. Es ampliamente sabido que las emociones tienen funciones que le brindan una utilidad y le permiten a la persona ejecutar un comportamiento de manera apropiada. Puntualmente la tristeza tiene la funcionalidad de que las personas recaben su atención y su actitud de cuidado hacia otros; y la ira moviliza a la persona a emitir conductas de autodefensa o de ataque (Rodríguez et. al., 2009).

Con todo lo anterior nos surgen estas preguntas: ¿Estaba Caín recabando su actitud de cuidado? ¿Se estaba defendiendo? ¿Iba a atacar? Según el texto, Caín estaba enojado y triste debido a que su ofrenda no fue aceptada sino la de su hermano. Entonces, ¿cuál es la razón para que él sintiera estas emociones en contra de su hermano? Según Rodríguez et. al. (2009), estas emociones pueden evolucionar hacia condiciones clínicas, donde se pierde el carácter adaptativo de éstas y se convierte en un problema que interfiere y genera malestar significativo. En otras palabras, afecta el comportamiento de los individuos. Por lo cual lo que vemos en esta escena de la Torá, guardadas las proporciones, es una sesión terapéutica donde se evidencian dos tipos de alteraciones en la salud mental de Caín: una depresión, caracterizada por el descenso de su estado del ánimo; y una ira persistente, que aunque no sea una categoría diagnóstica reconocida se evidencia con el sufrimiento emocional significativo en la persona, y puede representar un riesgo para la seguridad pública, ya que conduce a diferentes tipos de violencia (Norlander & Eckhardt, 2005).

Nuestros Sabios también han abordado el tema, incluso desde antes de que la psicología tuviera algo que decir al respecto, y sus palabras son igualmente complementarias a lo que ésta dice. En el Pirkei Avot (Ética de los Padres) 4:1 se dice: “Ben Zoma dijo: ‘¿Quién es fuerte? Aquel que doblega su inclinación al mal, como está escrito: ‘Aquel que es lento para enojarse es mejor que un hombre fuerte, y aquel que domina sus pasiones es mejor que uno que conquista una ciudad’ (Proverbios 16:32). También se dice en el Talmud (Pesajim 66b) que la ira es la causa de la pérdida de la sabiduría de un sabio, es decir, que esta emoción ocasionará que una persona no sepa como actuar apropiadamente, a tal punto que los Sabios afirmaron que una persona que se enoja no considera importante la presencia del Eterno (Nedarim 22b). Estas emociones son tan aversivas que incluso el Rabino Shlomo Ganzfried afirmó: “La ira es un rasgo supremamente malvado, que debe evitarse a toda costa. Debe entrenarse para no enojarse, incluso si se tiene una buena razón para estarlo” (Kitzur Shuljan Aruj 29:4).

Incluso el rey Salomón afirmó: “No seas rápidamente provocado en tu espíritu, porque la ira yace en lo profundo de los tontos” (Eclesiastés 7: 9 TLV), y por tal razón Rav Shaúl nos insta lo siguiente: “Desháganse de toda amargura, enojo, ira, pelea, calumnia, al igual que de toda malicia. Y en lugar de eso, sean amables los unos con los otros, compasivos, perdonándose unos a otros, así como Di-s en el Mesías los perdonó a ustedes” (Efesios 4:31-32 TLV). Finalmente, la Escritura nos hace un llamado a que dominemos nuestras emociones negativas para poder así ser sabios y dar espacio a que la justicia de Di-s obre (Proverbios 29:11; Santiago 1:20).

Lo que el Eterno le estaba pidiendo a Caín era que pudiera controlar su inclinación al mal para saber cómo obrar apropiadamente y así evitar que su vida se viera comprometida, en especial su salud mental, lo cual llevaría a que su vida experimentara un desequilibrio contaste.

REFERENCIAS

Norlander, B. & Eckhardt, C. (2005). Anger, hostility, and male perpetrators of intimate partner violence: A meta-analytic review. Clinical Psychology Review, 25(2), 119-152.

Plutchik, R. (1980). Emotion: A pschychoevolutionary synthesis. Nueva York: Harper & Row.

Rodríguez, J. A. P., Linares, V. R., González, A. E. M., & Guadalupe, L. A. O. (2009). Emociones negativas y su impacto en la salud mental y física. Suma psicológica16(2), 85-112.

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Psicólogo de la Konrad Lorenz Fundación Universitaria. Gabai de la Comunidad Mesiánica Yovel, maestro del ministerio Yeladim, miembro del ministerio de Danzas. Apasionado por el hebreo y otros idiomas.

Quiz Parashat Bereshit

Por: Moshe Hernández

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Psicólogo de la Konrad Lorenz Fundación Universitaria. Gabai de la Comunidad Mesiánica Yovel, maestro del ministerio Yeladim, miembro del ministerio de Danzas. Apasionado por el hebreo y otros idiomas.

¡Que exista la luz!

Por Familia Delgadillo Zapata

“Y dijo Dios: «¡Que exista la luz!» Y la luz llegó a existir. Dios consideró que la luz era buena y la separó de las tinieblas” [Génesis 1:3-4]

La parashat Bereshit es la porción bíblica que condensa la mayor cantidad de tiempo de la creación y relata los hechos sobre los que muchos científicos abren el debate de ciencia versus fe, como lo dice Isaac Asimov “La Biblia describe a un Universo creado por Dios, mantenido por Él, e íntima y constantemente es dirigido por Él, mientras que la ciencia describe a un Universo en el cual no es necesario de ninguna manera postular la existencia de Dios”. Para los hijos del Señor no tiene oficio enredarnos en estas discusiones, sencillamente “» Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Di-s, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que obedezcamos todas las palabras de esta ley” [Deuteronomio 29:29].

Lo que muchos científicos no pueden calcular es lo que representan esos primeros versículos para los hijos del creador, por ejemplo “Y dijo Dios: «¡Que exista la luz!» Y la luz llegó a existir. Dios consideró que la luz era buena y la separó de las tinieblas.” [Génesis 1:3-4]. Hay toda una discusión rabínica al respecto porque releyendo esto significa que aunque Di-s creó la luz en un principio estaba revuelta con las tinieblas, tanto que tuvo que tomar la decisión de separarla!, pero ¿cómo así? Conceptualmente donde hay luz no puede haber tinieblas, es ilógico.

Los sabios dicen que la luz que Di-s separó de las tinieblas no se refiere a la física, sino que se refiere a la luz espiritual que Él separó para sus hijos, HaShem es un Di-s de orden y quería que cada cual tuviera lo que le corresponde. En ese orden de ideas, desde el principio de la creación HaShem separó a esa pareja, a esos hijos, a esta congregación, a esos padres, a esos amigos, a la Torá, a nuestro Mashiaj para que tú y yo encontráramos el camino hacia Él en medio de toda esta oscuridad, en su infinita sabiduría Él reservó para cada hijo suyo una chispa divina en cada cosa que hoy nos rodea y eso es un regalo hermoso. “Una vez más Yeshua se dirigió a la gente, y les dijo: -Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” [Juan 8:12]

Por ahí leía (no recuerdo en donde y pido disculpas al autor) que los regalos que Él nos da por supuesto son muy especiales lo que con frecuencia ocurre es que no los apreciamos en el grado que deberíamos, por ejemplo: la Torá. Cuenta el artículo que leía que este regalo por ejemplo tendemos a no valorarlo como se debe, sin embargo y a diferencia de cuando nosotros damos un regalo y si quien lo recibe no lo valora nosotros estamos proclives a reclamarlo de vuelta, HaShem por su infinita misericordia y amor no decidió reclamar su regalo, sino que envió profetas y a su Hijo para que nos enseñaran a amar y valorar este regalo, su palabra y manual de vida. “Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero.” [Salmo 119:105]

Querido comunitario, tal y como Rab Shaul escribió tenemos una obligación “Porque ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz, el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad” [Efesios 5:8-9]; tus obras, tu matrimonio, tus hijos, tus palabras, tus decisiones deben iluminar el entorno, tu vida es muy importante “porque la luz es lo que hace que todo sea visible. Por eso se dice: «Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Mashiaj»” [Efesios 5:14]

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Anthony Delgadillo y Paola Zapata, somos esposos e ingenieros electrónicos de profesión. Llegamos a la congregación en Mayo de 2014 y nos sentimos muy agradecidos con nuestro Abba por habernos traído a ser parte de esta hermosa y bendecida comunidad.

Bereshit: Principios Ambientales en la Toráh

Por Rocio Delvalle

Al iniciar un nuevo ciclo del estudio de la Toráh [El Pentateuco], una nueva aventura recorriendo todas sus palabras, y tener el privilegio de escribir sobre la primera parashá (Porción de la Escritura), quiero aprovechar para presentarme ante aquellos lectores que no me conocen. Soy una bióloga apasionada por la vida, y convencida que la mejor definición de mi profesión es el estudio y el intento de escudriñar en lo más bello y profundo de la creación del Altísimo. He sido una abanderada de que la posición de “La Ciencia se opone a la Fe”, puede ser rebatida. Y por eso en cada uno de los artículos me gozo al descubrir cómo las palabras de la Toráh han enriquecido mi formación profesional y cómo de la misma manera los descubrimientos de la ciencia enriquecen mi fe, y mi comprensión intelectual y aún espiritual del texto bíblico. En la actualidad me encuentro cursando una maestría en medio ambiente y desarrollo, e inevitablemente esta ha comenzado a permear esta aventura de redescubrir la Escritura, y me ha llevado a un reto de vida, tratar de estructurar un pensamiento ambiental bíblico. En consonancia con esto, en esta ocasión les presento la parte final de un trabajo que presenté el semestre pasado en la maestría, y en el cuál se dio inicio a este desafío…

El pensamiento ambiental bíblico que propongo, parte inevitablemente del relato de Bereshit (Génesis). Insistiré en decir que la Toráh, fue entregada en algún momento de la historia a un pueblo, llamado Israel, y que esto implica unas particularidades desde estilos literarios en su redacción hasta establecimientos muy particulares probablemente pertinentes a los lugares geográficos en los que desenvuelven algunos relatos, lo cual implica que una aplicación sin mayores miramientos desde la literalidad del texto a cualquier otro contexto podría resultar erróneo. Sin embargo, también cabe resaltar que la cosmovisión que emerge de la identificación con los escritos bíblicos, inician con el reconocimiento de un Creador, no solo del pueblo de Israel, sino de todo el universo y con este los ecosistemas presentes en el planeta tierra con la diversidad de especies que definen su riqueza y como también del género humano, lo cual permite esperar que los principios de vida, y en este caso de aplicabilidad ambiental, puedan ser pertinentes para la humanidad y la creación en general. Cabe resaltar también desde el principio que esta propuesta no se cierra a que solo lo que pueda ser extraído del texto plano es válido, sino que reconoce que a pesar de los problemas ambientales y de oposición a la fe que la ciencia moderna pueda presentar, son muchos los conocimientos brindados por esta que son pertinentes a las explicaciones del universo, y que incluso en mi experiencia personal han sido instrumentos para el enriquecimiento de mi acercamiento y comprensión del texto bíblico y para que se hagan visibles ante mí los principios que hoy comparto.

Uno de los principios que quiero resaltar del relato inicial en Bereshit [Génesis 1] es que la percepción que emerge de lo que va siendo creado es de algo bueno en gran manera. Esto se opondría a algunas posturas que predominaron por mucho tiempo en las cuales la naturaleza se veía como algo desordenado y que debía ser ordenado y adaptado a las condiciones de la vida urbana. De hecho en la cosmovisión bíblica el mejor estado de la humanidad corresponde al que fue previo a la caída, de lo cual se deduciría que la creación con una connotación de buena en gran manera no debía ser destruida ni explotada. Algo bueno en gran manera, no puede ser destruido y explotado al antojo de un ser que al igual que los otros también es creación.

Ha habido en el decurso histórico de la humanidad una controversia en cuanto al momento en que el Creador pone en la creación al ser humano y le indica según algunas versiones “que tenga dominio sobre los animales” [Génesis 1:26]. Muchos han interpretado esta indicación como el momento trágico en el que el Creador de todo lo que vemos dio vía libre a la humanidad para explotar y arrasar con la creación. Sin embargo, cuando se hace una lectura más amplia, que no se queda en la literalidad del versículo, sino que entiende el sentido global del texto, se puede evidenciar que esta indicación iba más orientado a una responsabilidad enorme que teníamos como humanidad en cuanto al adecuado manejo de la Creación y sobretodo en cuanto al cuidado de la misma, lo cual incluso se enfatiza más adelante donde dice que el Altísimo puso al hombre en el huerto del Edén para que lo cuidase [Génesis 2:15]. Estamos en este planeta como responsables cuidadores de la creación.

Y llegamos en el relato a un punto fundamental y principio clave, que para mí surge en este momento y que va a ser notable en el resto de la instrucción Mosaica, el principio de los límites a la libertad humana. Más allá de que el fruto prohibido [Génesis 2:16-17] haya sido físicamente real, o una figura metafórica y alegórica usada por el escritor, denota el principio fundamental que si bien el Altísimo le había dado la potestad al ser humano de ejercer dominio sobre los animales, o comer del fruto y semilla de todo árbol que hubiera en el huerto, en realidad debía poner límites a su codicia y abstenerse de aprovechar ciertos recursos. Existen límites en nuestra interacción con la creación (ecosistema) no tenemos el derecho de usar cualquier creación (agua, suelo, aire, flora, fauna, etc), en cualquier momento a nuestro antojo.

Y comienzan las prescripciones con respecto no solo a la interacción con el medio, sino también a la interacción con el otro y es en el versículo 24 del segundo capítulo del génesis donde de una u otra forma surge la familia como núcleo de la organización social. Y que al interior de una apuesta fundamentada en la cosmovisión heredada del maravilloso creador de todo, defenderé prolijamente. Es en el seno de una familia con figura materna y paterna en la que se inculcan los valores y principios, en una sociedad en la que el Altísimo es el centro.

Cuándo el ser humano transgrede el primer límite interpuesto a su libertad, y se configura lo que se ha venido a llamar el pecado original [Génesis 2:16-17], desde mi entendimiento se da un quiebre en la relación con el Creador, en la relación con el otro y en la relación con el resto de la creación no humana. Desde mi entendimiento es en este momento en el cual sale expulsado el ser humano del paraíso ecosistémico y comienza a luchar por ser independiente de las leyes de la naturaleza. Y las consecuencias de dicho traspaso de los límites no se hicieron esperar. El ser humano ya no tuvo por suficiente la producción que el ETERNO permitía de los frutos y semillas de la vegetación, la tierra fue maldita por su causa, y se hizo necesario recurrir a la agricultura para obtener el sustento energético de la supervivencia humana [Génesis 3:17-19]. Además comenzó la apropiación de las pieles de animales para cubrir la desnudez descubierta por el pecado [Génesis 3:21]. Insisto en que si bien todas estas pueden ser alegorías, resaltan el principio fundamental de que cuando los límites son traspasados los impactos de nuestra interacción con el ecosistema van aumentando.

Luego de este triste cisma de la caída y el pecado original, en el relato del arca de Noé [Génesis 6:9-9:17] se evidencia aún un acontecimiento más grave que surge de la ruptura de los equilibrios ecosistémicos debido a la maldad humana, cuando se superan ciertos umbrales tanto de la ira divina como de la capacidad resiliente de los ecosistemas. El rumbo al que se dirige la humanidad es a la catástrofe, a la extinción total de la vida no solo humana sino también en otras de sus formas. Sin embargo, siempre hay una esperanza una forma de rectificar el rumbo y volver al camino, pero en este proceso es importante tener reservas. No invitando a un capitalismo salvaje de acaparación egoísta, sino a la reserva y conservación de la diversidad existente, en sus distintas formas, incluyendo semillas naturales.

Lo anterior, si bien es un primer acercamiento superficial a la riqueza del texto bíblico en un aporte al pensamiento ambiental, da cuenta de la comprensión de la complejidad ambiental en todas las dinámicas de la sociedad que el Altísimo quiso establecer con la entrega de sus instrucciones de vida. Y las potencialidades que este tipo de escritos que reflejan la construcción simbólica de un pueblo creyente pueden aportar a la construcción del pensamiento ambiental que tanto necesitamos en la actualidad. Este ensayo no ha pretendido agotar en la totalidad la explicitación de los principios ambientales que se encuentran en la Escritura bíblica, sino dejar abierta la puerta para seguir profundizando en esta búsqueda, lo cual puede convertirse incluso en una tarea para el resto de la vida.

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Rocío Delvalle Quevedo es una bióloga, estudiante de maestría en medio ambiente y desarrollo en la Universidad Nacional de Colombia. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios. [Romanos 8:19]

El Especial Interés del Creador por el hombre

Por Angie Ramírez

“… Y Dios consideró que esto era bueno, y dijo: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza…” [Génesis 1:25-26]

Estamos terminando fiestas, ha sido un tiempo de reflexión, de arrepentimiento, de cambios, de mucha alegría, y empezamos un nuevo ciclo ¡Baruj Hashem!

Leyendo sobre Bereshit (Genesis), una de las parashá (porciones) más densas, le pido a Adonai (el Señor) que me guíe hacia lo que quiere escriba, y encuentro una reflexión en Aish Latino muy bonita que dice que si Adonai teniendo un universo inmenso lleno de estrellas y de miles de cosas, se centró en un pedacito tan pequeño como el Planeta Tierra, es porque Adonai está interesado en dicho planeta, y luego de mencionar esa basta expansión de naturaleza y animales que crea, menciona al hombre, y de ahí en adelante se centra en ese hombre, un contraste bastante notorio que muestra el interés especial que tiene Elohim (Dios) sobre la humanidad.

Y entonces me detengo en el momento en el que Hashem (el Nombre) nos creó, y a pensar en el papel importante que Adonai nos dio al convertirnos en, si me permiten la palabra, “socios” de la creación, pero para esto no es suficiente que haya un hombre ó solo una mujer, y cada uno por su lado y ya, para el Creador, el “hombre” es más que un individuo, para ÉL es la definición de hombre y mujer en un solo ser, si bien hay diferencias marcadas entre el hombre y la mujer, los dos se complementan. Aunque al nacer y de hecho desde antes, Elohim ya sabe quién será nuestro esposo (en el caso de las mujeres, y en el de los hombres su esposa), nos deja pasar una parte de nuestras vidas solos, posiblemente para que anhelemos la llegada de vivir en pareja y para “prepararnos” para dicho momento, y escribo “prepararnos” porque es en el matrimonio en donde Elohim nos pule, nos enfrenta a las cosas que debemos mejorar a través de nuestra pareja. Por algo se dice que creó Elohim a Adán “una ayuda en su contra” [Génesis 2:18]; creo que se tradujo como “ayuda adecuada” en la NVI porque los traductores pensaron: “¿cómo el Padre va a crear una ayuda en su contra?, tiene que ser un error”; pero los que tenemos la bendición de estar casados sabemos que estaba bien escrito, estamos en este mundo para corregir nuestras almas y para ello necesitamos un par que nos diga en qué fallamos y nos ayude a ir en la dirección adecuada, muchas veces no nos gusta, pero ¿quién nos conoce mejor después de Hashem que nuestras parejas?

Hace un tiempo tuve la oportunidad de leer un excelente libro que de hecho demuestra que el pueblo judío se creó no solo para ser luz al mundo a nivel espiritual, sino además para regalarnos de su sabiduría en el manejo de la relación de pareja y familiar, este libro se llama “La Sabiduría femenina: En el Jardín de la Paz para mujeres” y aunque no les contaré mayor cosa para que lo lean, se los recomiendo, los hombres pueden leer “En el Jardín de la Paz para Hombres”, los dos son escritos por el Rabino Shalom Arush y en ellos nos da consejos para vivir en alegría y paz con nuestras parejas e hijos mostrándonos el potencial y poder que tenemos en el rol que desempeñamos en nuestra relación, y es que si Adonai nos permitió ser hombre y mujer y juntos ser una sola carne y además “socios de la creación” y por tanto compartir la responsabilidad de ser padres, ¿por qué no hacerlo muy bien?, estamos llamados a esto, máxime cuando Elohim nos creó con una finalidad específica y puso tal interés sobre nosotros.

Amada comunidad Yovel, en tiempos como los que estamos viviendo, en los que la sociedad y la familia están más desintegradas que nunca, estamos llamados a ser diferentes, a luchar para que nuestra relación con nuestro esposo (ó esposa para el caso de los hombres) e hijos se base en la paz, en la armonía y en el amor y eso va a depender directamente de cada uno de nosotros, debemos esforzarnos, no nos otorgará Elohim paz y armonía en nuestros hogares si no existe empeño para conseguirlas, si nos creó hombre y mujer, no fue para que cada uno esté por su lado, sino en pareja.

¡Shavúa Tov, Amada comunidad Yovel!

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