AJAREI MOT (אחרי מות) EL MACHO CABRÍO EN EL DESIERTO

Por Rocío Delvalle Quevedo

¿Y si aquel que se creía muerto, en realidad estuviera vivo?

“Cuando Aarón haya terminado de hacer propiciación por el santuario, la tienda de reunión y el altar, presentará el macho cabrío vivo, y le impondrá las manos sobre la cabeza. Confesará entonces todas las iniquidades y transgresiones de los israelitas, cualesquiera que hayan sido sus pecados. Así el macho cabrío cargará con ellos, y será enviado al desierto por medio de un hombre designado para esto. El hombre soltará en el desierto al macho cabrío, y este llevará a tierra árida todas las iniquidades” [Vayikrá/Levítico 16:20-22]

En la parashá de esta semana se relata una de las conmemoraciones más importantes que tenemos como pueblo de Israel, Yom HaKippurim. Y en medio de las indicaciones aparece el macho cabrío, el macho de las cabras, Capra hircus (Lockward, 1999). El sumo sacerdote debía tomar de la comunidad de los israelitas dos machos cabríos, sacrificar a uno y el otro enviarlo al desierto.

Según Rashí, al decir que este macho cabrío tiene que ser presentado vivo delante del Altísimo, implica que luego fue enviado para morir. La idea es llevarlo a un precipicio y luego arrojarlo hacia abajo para que se despedazara. Se supone que este mismo cabrío llevaba el pecado lejos para que fuera apartado de los hijos de Israel (Blad P. 29). Como dice en [Salmos 103:12] Como está lejos el oriente del occidente hizo alejar de nosotros nuestras transgresiones. Entonces, ¿por qué necesariamente tiene que morir el macho cabrío enviado al desierto?

En el texto citado al inicio de esta reflexión no se menciona que el macho cabrío debía ser despeñado, solo dice que debía ser enviado al desierto. En este punto podríamos considerar que por la concepción que se maneja de desierto como un sitio inhóspito en el que no prospera la vida, pues el animalito de una u otra forma era enviado a la muerte. Sin embargo, de acuerdo al diccionario Strong, la palabra hebrea que ha sido traducida como desierto, Midbar (Strong H4057 – מדבר), no significa desierto en el sentido literal de la palabra castellana, sino más bien algo como una estepa, una llanura extensa sin árboles y con vegetación adaptada a la sequedad, un lugar donde había pasto para los animales (Blad P. 34).

Y aún si consideráramos la palabra desierto, estrictamente ceñida a la definición de un desierto como bioma, la mayoría de los desiertos reciben alguna lluvia durante el año y tienen cuando menos un manto tenue de vegetación (Odum, 1972). Si recordamos, de los tres tipos de ganado (vacuno, ovino y caprino) entre los cuales el ETERNO elegía los diferentes tipos de animales para los sacrificios, en el caso del animal que debía ser enviado al desierto era un macho cabrío. Las cabras son el ganado más resistente y menos exigente en cuanto a las condiciones de su entorno, son capaces de desarrollarse en lugares donde los otros dos tipos de ganado ni siquiera prosperarían (Mileski, 2004). Prueba de esto son los reportes, en diferentes desiertos del mundo de Capra hircus (National Geographic, Galvéz et al. 2006).

Si consideramos que Yom HaKippurim, de acuerdo a la explicación de ésta que se hace en el libro de hebreos, es una de las sombras proféticas de lo que vino a hacer nuestro amado Yeshúa, ¿podríamos considera que aquella cabra enviada al desierto, que se creía muerta, se mantenía viva? Por un lado, recordemos que Yeshúa, de quien se dice llevó sobre sí nuestras iniquidades, fue llevado al desierto al iniciar su ministerio, y venció a la tentación [Mateo 4:1-11]. Curiosamente la palabra usada en la versión del Brit Hadashá para desierto, Eremos (Strong G2048 – ἔρημος), tiene la misma raíz, que la que es utilizada en el relato de levítico que estamos estudiando.

Por otro lado, como sucede con la figura de la parashá Metzorá [Levítico 14], de las dos avecillas para el sacrificio de purificación, se ha entendido que las dos avecillas representan al Mesías, en su muerte y su resurrección. El ave que muere anuncia la muerte del Mesías y la que es liberada anuncia su resurrección (Blad P. 28). De la misma manera, pienso que el macho cabrío que es ofrecido, anuncia la expiación que hizo Yeshúa de nuestros pecados, y el macho cabrío que es enviado al desierto y que carga con las iniquidades y transgresiones del pueblo, anuncia que Yeshúa, como dice en Isaías 53 fue traspasado por nuestras rebeliones, molido por nuestras iniquidades, sobre él recayó el castigo precio de nuestra paz. Pero él venció a la muerte, y hoy está vivo, porque de otra manera como dice Shaul, vana sería nuestra confianza [1 Corintios 15:14].

REFERENCIAS

  1. BLAD S. Parashá 28 Metzorá  (On line), Consultado 2 de Abril de 2014 en http://kehilatyovel.org/Mesianismo/parashot/parashot-archivos.htm
  2. BLAD S. Parashá 29 Ajarei Mot  (On line), Consultado 2 de Abril de 2014 en http://kehilatyovel.org/Mesianismo/parashot/parashot-archivos.htm
  3. BLAD S. Parashá 34 Bemidbar  (On line), Consultado 2 de Abril de 2014 en http://kehilatyovel.org/Mesianismo/parashot/parashot-archivos.html
  4. GÁLVEZ M, BARRIONUEVO R, CHARCAPE-RAVELO M. 2006. El Desierto de Sechura: Flora, Fauna y relaciones ecológicas. Universalia 11(2):33-43.
  5. LOCKWARD A, Editor.  1999. Nuevo Diccionario de la Biblia. 1° Ed. UNILIT, Miami, USA.
  6. MILESKI A. 2004. “Capra hircus” (On-line), Animal Diversity Web. Consultado 2 de Abril de 2014 en http://animaldiversity.ummz.umich.edu/accounts/Capra_hircus/
  7. National Geographic. Fauna del desiertos (On-line). Consultado 2 de Abril de 2014 en http://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/fotos/desert-wildlife/imagen/cabra-del-desierto
  8. ODUM E. 1972. Ecología. 3° Edición. Nueva Editorial Interamericana, S. A. de C. V. México, México.

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Soy Bióloga de la Universidad Nacional de Colombia y creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna. En la actualidad estoy cursando una maestría en Medio Ambiente y Desarrollo también en la Universidad Nacional. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

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VAYIKRÁ (ויקרא) QUE NO SE FERMENTE TU OFRENDA

Por Rocío Delvalle Quevedo

“Ninguna ofrenda de cereal que ustedes presenten al Señor se hará de masa fermentada, porque es una ofrenda al Señor presentada por fuego no se deben quemar ni miel ni levadura. Llevarán al Señor levadura y miel como ofrenda de primicias pero no la pondrán en el altar como aroma grato” [Vayikra/Levítico 2:11-12]

En ésta ocasión comenzaré por mencionar, que según algunos autores la miel a la que se refiere éste texto, no es exactamente la miel de abejas que conocemos hoy en día, sino una miel preparada a partir de los dátiles que se conseguían en la región (1, 2). Cuando los dátiles están frescos su contenido de azúcares puede ser casi el 50% de su peso. Y en ésta condición, con temperaturas superiores a los 20° C, se puede producir el proceso de fermentación (3).

La fermentación técnicamente es el término para nombrar la degradación de la glucosa (azúcar) en ausencia de oxígeno y como resultado obtener energía. Usualmente cuando el oxígeno está presente se lleva a cabo otro proceso un poco más largo en el que también se obtiene energía, pero los productos finales son la energía, CO2 y agua. El proceso de fermentación se da en menos pasos, pero los productos finales son energía, CO2 y alcohol. Hay varios tipos de fermentación, pero en éste caso de la fermentación de la miel, aplica la fermentación alcohólica, que es la que se describió previamente, y que en general es llevada a cabo por las levaduras (4).

La instrucción sobre no quemar miel ni levadura, y de no presentar como ofrenda de aroma grato productos fermentados, se da en un contexto de instrucciones para la ofrenda de cereales o minjá. De acuerdo a la escritura bíblica y a la tradición hebrea, ésta ofrenda estaba muy ligada a el holocausto u olá. El holocausto era una representación de la entrega total de la persona al Altísimo, mientras que la minjá era un símbolo de la entrega al Eterno del trabajo del hombre, de la obra de sus manos (1).

Por un lado, sabemos de la tradición hebrea y de las palabras de Yeshúa  que la levadura era un símbolo de orgullo, hipocresía y malicia [Lucas 12:1]. Luego entendemos de ésta instrucción que el trabajo de nuestras manos, no debe ser realizado teniendo en nuestro corazón orgullo, hipocresía ni malicia, son cosas que hacen que nuestra labor, así digamos que es para el Eterno, no se acepta delante de Él (1) [Lucas 22:24-27].

Por otro lado, dice que no debe haber fermentación en ésta ofrenda. Retomando el proceso de la fermentación resalto que ésta se presenta cuando hay azúcares en alta concentración, poco o nada oxígeno y se ve favorecida por las altas temperaturas (4). Ésto me hace pensar que el trabajo es una bendición y más cuando lo que hacemos es un servicio al Eterno, pero que cuando dedicamos nuestras vidas, nuestro tiempo completo y toda nuestra mente al trabajo, y tenemos trabajo en exceso y ni siquiera nos damos un respiro, que nos permita oxigenarnos, podemos estar comenzando a generar un ambiente a nuestro alrededor que propicie una ofrenda de cereales fermentada, la cuál a pesar de que produzca algunos productos similares a la no fermentada, tendrá otros aditamentos que pueden afectar nuestra relación con el Altísimo y también con las personas que hay a nuestro alrededor. En éste sentido, Yeshúanuestro amado Mesías, reconvino a Marta [Lucas 10:38-42], pues ella si bien estaba sirviendo al maestro y su acompañantes, estaba tan abrumada con sus quehaceres que se estaba perdiendo de escoger la única cosa necesaria y crecer espiritualmente escuchando al Mesías. También menciona Yeshúa en la parábola del sembrador, que los afanes de este mundo representados como espinos [Marcos 4:7 y 18-19], pueden llegar a ahogar la semilla, o sea la palabra del Eterno que él ha procurado plantar en nuestros corazones. Debemos ser cuidadosos de que nuestros quehaceres no reduzcan el tiempo que dedicamos al Eterno y a nuestros seres amados.

Por otro lado, pienso que las obras que hacemos para el Señor, deben ser conducidas por el amor, pero también por decisiones conscientes y compromisos firmes y consecuentes. Muchas veces nos dejamos llevar por el calor del momento, por un aumento en la temperatura, y prometemos cosas a la ligera (que no se apresure tu boca a prometer) y nos incluimos en proyectos sin meditarlo y dejarnos llevar por su Ruaj (Espíritu), y luego es probable que a pesar “de nuestras buenas intenciones” y nuestra emoción, terminemos abandonando el compromiso o haciendo mal la labor, y en muy poco tiempo, pero con un resultado que no era el que el Altísimo tenía planeado para nuestras vidas en esa área, tal como dice en [Eclesiatés 5:1-7].

Que el Eterno en su misericordia nos permita servirle y desarrollar nuestras labores de la manera que Él quiere con la mesura en los tiempos y el compromiso adecuado, y con el sentido de humildad necesario, para que al final delante de su presencia suba un aroma agradable.

 

REFERENCIAS

  1. BLAD K. Parashá 24 VaYikrá. Consultada en: http://www.messianictorah.org/es/parasha_es/sp24.htm
  2. MUNDO CRISTIANO. Israel: Tierra de leche y miel, una profecía cumplida. Consultado en: http://www.cbn.com/mundocristiano/Israel/2011/October/Israel-Tierra-de-Leche-y-Miel-una-profecia-cumplida/
  3. ORTS S. Dátiles. Consultado en : http://www.euroresidentes.com/Alimentos/datiles.htm
  4. LEHNINGER. 2004. Principles of Biochemestry. 4 de. Libro digital.

 

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Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales. En ocasiones me doy licencia de poeta, siempre alabando al Altísimo por las maravillas de su creación.

TERUMÁ (תרומה) MADERA PARA EL ENCUENTRO

Por Rocío Delvalle Quevedo

En la parashá (Porción de la escritura) Terumá (Shemot/Exodo 25:1-27:19) encontramos una descripción de los elementos que conformarían el mishkan (Tabernáculo de reunión) durante el tránsito de los hijos de Israel por el desierto. De entre todos éstos elementos casi todos (el arca y sus varas, la mesa y sus varas, los tablones y sus travesaños, así como el altar y sus varas) debían ser hechos de madera de acacia.

Acacia es el nombre común que reciben algunas especies de árboles de la familia taxonómica Fabaceae, y se encuentran dentro de la subfamilia Mimosoideae. Existen unas 1300 especies en el mundo (1) y numerosas variedades de este árbol, que se caracteriza por su frondosidad, su espectacular colorido y las espinas que cubren sus ramas (1). En el texto en hebreo se nombra como madera de שטים/shitim (2) y se cree que la variedad conocida como Acacia Roja o Acacia Seyal fue usada por los egipcios para la elaboración de ataúdes y fue la que usaron los israelitas en la construcción del mishkan (Tabernáculo de reunión)(3).

La acacia se usa de forma habitual en la decoración de jardines y parques (1). Pero es su madera la que se aprecia de forma más especial por su durabilidad, acabado brillante y variedad de formas(3). La madera resulta del tejido ya muerto y endurecido de lo que en principio constituye el sistema de vasos conductores a través de los cuáles el árbol transporta el agua y los minerales absorbidos del suelo por la raíz hacia todas las partes del árbol. Técnicamente se conoce como Xilema que da rigidez mecánica al tallo y transporta la corriente de agua y sustancias disueltas (savia bruta) desde la raíz hasta la hoja(4).

Parece interesante que el elemento (madera) con el cual se elaboraron varios de los implementos del sitio de Reunión entre el Eterno y su pueblo, corresponde a una parte sumamente vital para el árbol, que alimenta su interior con agua y minerales. Cuán importante es que en nuestros tiempos de reunión con el Altísimo su Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo) cuyo templo es nuestros cuerpo [1 de Corintios 6:19], inunde nuestros labios con los manantiales de agua que vienen con la alabanza, así como lo hacía Miriam (Maria la hermana de Moisés) la profetiza [Shemot/Éxodo 15:20-21]; que en nuestro corazón rebosen las palabras de su Torá  que nos alimentan cual minerales a las plantas y que seamos repletos con la presencia en nuestras vidas del agua de vida que es Yeshúa nuestro Mashíaj  [Juan 7:37-38].

  1. http://www.bethaderej.com/estudios-semanales/madera-de-acacia/#.UQHoDR00EeM
  2. http://es.wikipedia.org/wiki/Acacia
  3. http://www.wisegeek.org/what-is-acacia-wood.htm
  4. SINNOTT EW & WILSON KS. Capítulo 7: El Tallo. Botánica: Principios y problemas. C.E.C.S.A. 1963.

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Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales. En ocasiones me doy licencia de poeta, siempre alabando al Altísimo por las maravillas de su creación.

YITRO (ורת’) SOBRE ALAS DE ÁGUILA

Por Rocío Delvalle Quevedo

“… Subió Moisés para encontrarse con Dios. Y desde allí lo llamó el Señor y le dijo: Anúnciale esto al pueblo de Jacob, declárale esto al pueblo de Israel: “Ustedes son testigos de lo que hice con Egipto, y de que los he atraído hacia mí como sobre alas de águila”…” [Shemot (Exodo) 19:3-4]

En esta porción el Altísimo utiliza la metáfora “sobre alas de águila” con referencia a la salida del pueblo de Israel de Mitzrayim (Egipto). Algunos autores y comentaristas de la palabra afirman que se utiliza ésta figura porque las águilas para que el aguilucho aprenda a volar y a vencer el miedo a las alturas, lo tienen que empujar fuera del nido, incluso de la peña y los echan al vacío, pero mientras aprenden los reciben sobre sus alas y los llevan sobre ellas hasta que éstos logran desenvolverse en el aire (1, 2). Estuve consultando alguna literatura científica y con algunos compañeros que trabajan específicamente con aves al respecto de dicha explicación, y realmente no encontré ningún texto que documentara dicho comportamiento de enseñanza del vuelo, aunque tampoco encontré ninguna fuente que lo desmintiera. Es decir, no encontré fuente alguna que sustentara que las águilas llevan a sus polluelos sobre sus alas (3, 4).

Varias especies en diferentes partes del mundo responden al nombre común de águila. Es una de las aves de presa más conocidas y ampliamente distribuidas de la tierra (5). También es muy conocido, que aún entre éstas diferentes especies, las águilas tienen en común su gran envergadura alar que va de 1 a 3 m. Ésta característica del águila, con respecto a la metáfora utilizada en éste pasaje, me hace recordar, que así como las “alas sobre la que nos sacó de Mitzrayim (Egipto) el Eterno son enormes”, así es amplia su misericordia y su amor. Volvió su mirada hacia un pueblo esclavizado, de los más insignificantes [Devarim/Deuteronomio 7:7], y lo amó y lo eligió. Y lo sacó completo, sobre sus alas podían salir todos en familia, a pesar, de los varios intentos del faraón por separarlos, finalmente salieron tanto los padres, las madres y los hijos.

Es más, fue tanta la amplitud del Señor, que con el pueblo de Israel salieron personas de muchos otros pueblos [Shemot/Exodo 12:38]. Aún hoy a través de la obra de nuestro Mashiaj Yeshúa nosotros que éramos extranjeros, hemos venido a ser parte del pueblo de Israel y recibidos en la gran familia de Dios. Y podemos confiar en que los miembros de nuestra familia que no le conocen todavía, llegarán también a sus pies, porque cuando creímos en Yeshúa, se nos prometió que seríamos salvos nosotros y nuestra familia [Hechos 16:31].

Otra característica de las águilas, es que capturan presas de muy variados tamaños, algunas de las cuáles llegan a ser muy pesadas, y de todas formas se remontan al vuelo con esa pesada carga y logran llevarla (3,6). Durante la salida de Egipto, el Altísimo liberó a su pueblo de las pesadas cargas que tenía que soportar en Egipto y alivió el yugo que el faraón había puesto sobre ellos. De la misma manera Yeshúa tomó sobre sí el yugo y la consecuencia del pecado que pesaba sobre nosotros al morir en el madero. Y en varios pasajes nos invita a dejar la angustia a un lado y presentar nuestros afanes delante de él, y más bien recibir su yugo y aprender de él que es apacible y humilde y de esa manera encontrar descanso para nuestras almas [Mateo 6:25-34, 11:28-30].

Abriguémonos al amparo de nuestro amado Dios, permitamos que la sangre de Yeshúa nos limpie, y que nos introduzca en su pueblo, el pueblo de Israel, presentemos delante de él nuestros dolores y aflicciones. Caminemos de su mano, porque él es el mejor compañero de viaje.

REFERENCIAS

  1. BLAD, S. Comentarios a la torah. Parashá Yitró.
  2. Volar como Aguilas o como Pavos y Gallinas: http://jacobo2008icor.blogspot.com/2011/01/volar-como-aguilas-o-como-pavos-y.html
  3. LÓPEZ A. Sobre la existencia de una pareja de águila imperial en la provincia de Segovia. Argutorio nº13/33. 2º Semestre 2004.
  4. ALONSO JC, GONZALEZ LM, HEREDIA B & GONZALEZ JL. Parental care and the transition to Independence of Spanish Imprial Eagles Aquila heliaca in Doñana National Park. Southwest Spain. IBIS 129:212:224. 1987.
  5. http://es.wikipedia.org/wiki/Aquila_chrysaetos
  6. GONZALEZ LM. Aguila imperial ibérica – Aquila adalberti. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Salvador, A. Morales, M. B. (Eds). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid: http://www.vertebradosibericos.org/

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Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales. En ocasiones me doy licencia de poeta, siempre alabando al Altísimo por las maravillas de su creación.

RELACIONES ESTELARES

Por Rocío Delvalle Quevedo

(Marzo 20, 2010)

 

Voy paseando por el espacio del infinito universo

y diviso un planeta lejano, de tono verdes y azules

asomo mis ojos por la ventana del cielo

y me encuentro con un pueblo al que el afán sacude.

 

Corren de un lado al otro rodeados de mucha gente

pero parecen estar tan solos y sin a quién acudir,

lo importante ahora ha dado paso a lo urgente

es posible que ya nadie se atreva al otro sentir.

 

Me acerco más y noto, que solo máquinas acompañan

a quienes caminan y no paran, yendo de aquí para allá

muestran que se aman solo a sí mismos, con ellas hablan

tal vez con los demás, por fuera aparentan no necesitar más.

 

Sin embargo he podido por una extraña razón

abrir más mi ojos, permitiéndome ver no solo

sus cuerpos y rostros, también su corazón

y no es nada agradable lo que de ellos recojo.

 

En ellos abundan la arrogancia, el orgullo y la vanidad

la hipocresía, la envidia , el odio y la traición

la insensibilidad, la crueldad y la maldad

tanto me atemoriza, no se si haya solución.

 

Los pequeños retoños no quieren mostrar

ningún respeto por los grandes que les hablan.

Y a aquellas que en el altar juraron cuidar y amar

los esposos en el “hogar” solo insultan y maltratan .

 

Éstas entonces no se quieren someter,

se rebelan, hogar e hijos abandonan

por librarse del tirano que ni puede sostener

a esa familia, que ya los jóvenes no añoran.

 

El dinero tiende a ser en esta sociedad,

la única razón para nacer, reproducirse y vivir;

pero muchos no lo tiene por la poca caridad

porque otros pocos lo acumulan y no quieren compartir.

 

Cada vez más triste y agobiada me siento

cuando veo que incluso a los libros sagrados

la gente se acerca buscando solo conocimiento

y por las disputas ven al otro sin agrado.

 

A punto de partir y muy decepcionada

allá a lo lejos una luz comienza a brillar

me acerco, me acerco con cautela y asustada

y de mi rostro empieza una sonrisa a brotar.

 

Cual será mi sorpresa al mirar con atención

que en medio de la bruma, aunque dispersos

alumbran y destacan los que en su corazón

han aceptado al que los hace seres nuevos.

 

A Yeshúa el Mesías quien en el madero

en su muerte los pecados ha clavado,

entre toda autoridad y potestad el primero,

con su sangre el corazón ha limpiado.

 

En sus familias se observa orden y armonía,

el hombre al Rey de reyes sujeto, a su mujer ama

ella a su vez como ayuda idónea, a sus hijos guía

mientras ellos se comportan y juiciosos no reclaman.

 

Donde ellos se encuentran no hay problemas de dinero

porque el rico comparte con alegría en el corazón,

pues la confianza de su vida ha puesto en el Eterno

y el afán del mañana ya no es causa de aflicción.

 

Para ellos el trabajar no es carga ni rutina

y sus jefes no se enfadan ni se sienten ofendidos

porque el gozo del Señor les impulsa en la oficina

a realizar con excelencia los más pequeños oficios.

 

Pero esperen un momento, algo empieza a suceder

la hospitalidad, humildad, gentileza y paciencia

de estos que tienen diferente proceder

se ha acompañado de un corazón amoroso que anhela

 

que todo el mundo pueda conocer la verdad.

Y contagiando a los demás con sus vidas y palabras

he notado que en el mundo con toda sinceridad

aún los de más duro corazón han devuelto sus miradas,

 

han empezado a aceptar la nueva forma de vivir,

de su corazón han sacado tantos malos deseos,

las palabras de su boca sus vidas pueden construir,

se acabaron las disputas y disensiones entre ellos.

 

Un enorme gozo ha inundado mi corazón

y no puedo más que al Dueño de todo alabar,

por la obra que el amor en esas vidas obró

y los corazones que fue posible transformar.

 

Ya debo partir pues mi tiempo se ha acabado,

pero en mi mente ha nacido el anhelo y la necesidad

que también en mi planeta todos juntos caminar podamos

con el Mesías en relaciones de vida y de verdad.

 

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BALAK (בָּלָק) ¿QUIÉN ERA EL TERCO?

Por Rocío Delvalle Quevedo

El burro o asno, es un mamífero, de la misma familia taxonómica que los caballos. Son animales nobles, fuertes y con capacidad de sufrimiento. Por varias generaciones han sido utilizados como animales de carga. A pesar de no ser un animal kosher, ya que no tiene pezuña hendida ni es un rumiante, era utilizado por los judíos como un símbolo de realeza. Rav Shaul (Pablo), David, Shlomo (Salomón) y Absalóm, entre algunos reyes y sacerdotes de Israel, cabalgaron en burros, pues los caballos eran reservados para la guerra. El mismo Yeshúa (Jesús) en su entrada a Yerushalaim (Jerusalén), antes de ser entregado y sacrificado por nuestros pecados, lo hizo sobre el lomo de un pollino (cría o cachorro) de asno.

Personalmente pienso que  uno de los relatos más graciosos y coloridos que hace alusión a los burros es el de Bilám (Balaam) y su asna, que se encuentra en Números 22. Los asnos son animales solitarios que están acostumbrados a vivir en los márgenes de los desiertos. Curiosamente parece ser que Bilám (Balaam) era también un hombre solitario, tal vez como dice el refrán popular “las cosas se parecen a su dueño”. Según algunos entendidos en el hebreo, con las letras del nombre hebreo bilám (בִּלְעָם) que originalmente no tiene vocales, es posible entender el mismo nombre como “bli – am” osea “sin pueblo”. Se dice que este era uno de los problemas de Bilám (Balaam), que no estaba con el pueblo de Israel y aunque él podía haberlo hecho, prefirió no hacerlo. El Altísimo le había dotado con una capacidad natural para poder recibir y transmitir palabras de profecía, pero él no uso ese don para el bien común sino para sus propios beneficios.

Otro problema que parecía tener Bilám (Balaam), era que su amor por el dinero lo enceguecía espiritualmente. Fue tanto su afán por encontrarse con Balak, que no se percató de la presencia del ángel que estaba al frente, la cual sí fue percibida por su fiel asna. Los burros en general tienen la reputación de ser tercos pero ésta resulta de una mala interpretación del instinto de conservación altamente desarrollado que ellos tienen. Es difícil forzar un burro a hacer algo que vaya en contra de su supervivencia. Además los burros son capaces de detectar la presencia de depredadores con mayor facilidad que el ganado, alertando con rebuznos de la presencia del enemigo. En este caso, el asna, no solo salvó su propia vida al evitar en tres ocasiones continuar su marcha hacia el ángel, sino que salvó la vida de su terco amo, quien solo se dio cuenta de esto, cuando el Altísimo abrió la boca de la burra y los ojos de Bilám (Balaam).

Seamos sabios y aprendamos de este relato, procuremos no ser “llaneros solitarios”, sino que busquemos mantenernos dentro del pueblo de Israel, en el cual fuimos injertados, mediante la sangre de nuestro amado Mesías. Además no seamos obstinados, sino que pidamos al Señor, que nos haga sensibles a su voz y a su instrucción, para que no intentemos pasar por encima de los obstáculos que Él mismo pone en nuestro camino para evitar que vayamos en contra de su voluntad. Porque como dice el Pastor Rubio, el lugar más seguro, es el centro de la voluntad del Eterno.

Shavua Tov!

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Soy Bióloga de la Universidad Nacional de Colombia y creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna. En la actualidad estoy cursando una maestría en Medio Ambiente y Desarrollo también en la Universidad Nacional. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

 

EL RACIMO DE UVA DE LOS DOCE ESPÍAS

Por Rocío Delvalle Quevedo

¿Alguna vez habías visto el relato de los doce espías desde la perspectiva de la vid?

En la porción Shelaj se relata, entre otros temas, la orden que el Altísimo da a los israelitas de ir a explorar la tierra que Él les había prometido. Según dice:

 Cuando Moisés los envió a explorar la tierra de Canaán, les dijo: «Suban por el Néguev, hasta llegar a la montaña. Exploren el país, y fíjense cómo son sus habitantes, si son fuertes o débiles, muchos o pocos. Averigüen si la tierra en que viven es buena o mala, y si sus ciudades son abiertas o amuralladas. Examinen el terreno, y vean si es fértil o estéril, y si tiene árboles o no. ¡Adelante! Traigan algunos frutos del país. Esa era la temporada en que maduran las primeras uvas.».” [Números 13:17-20] (NVI)

 Este es un texto quizá bastante conocido y también el desenlace de la historia, pero esta vez quisiera que nos fijemos en un detalle, que no se si ustedes, pero yo en otras ocasiones había pasado por alto, y es la última frase de esa porción que he citado: “Esa era la temporada en que maduraban las primeras uvas”.

Se podría suponer algunas razones del por qué esa frase esté ahí, tales como, justificar que más adelante los israelitas en respuesta a la orden de traer los frutos del país hayan traído un racimo de uvas, o quizá dar una aproximación de la estación del año en la que se encontraban para aproximar un contexto temporal del relato. Sin embargo, por mi formación ya conocida por muchos de ustedes, no me pude resistir a un acercamiento más desde el punto biológico, y en este caso particular, estrictamente botánico, de la especie mencionada como tal, la uva.

Esta especie de planta es bastante conocida por su uso para hacer el vino, cuyo producto y sus derivados son ampliamente mencionados a lo largo de la Escritura. Además, ha sido de tema de otros artículos de Shavua Tov, principalmente en lo referido a la producción del vino por parte de nuestra comunitaria y columnista Martha Tarazona. Mas, en este momento me gustaría revisar con ustedes algunas características morfológicas de esta especie y de la familia botánica a la que pertenece.

 La uva es el fruto de la vid (nombre común de la especie Vitis vinífera L.) y que pertenece a la familia botánica Vitaceae. De las características de las plantas de esta familia hay dos que particularmente quiero resaltar esta vez: son plantas que crecen como enredaderas y que tienen zarcillos como estructuras accesorias de sujeción. Esta característica la comparten con otras familias botánicas, entre ellas la familia Cucurbitaceae (melón, calabaza, pepino guiso, ahuyama, etc.) y Passifloraceae (curuba, gulupa, maracuyá, granadilla, etc.). La pregunta a continuación sería: si las tres familias comparten dichas características ¿cómo hacen los botánicos para diferenciarlas? Y una de las respuestas, es por la posición que tiene el zarcillo con respecto a las hojas, tal como se observa en la siguiente imagen (Quer, 1953).

 

Como se puede observar en la imagen la familia a la que pertenece la vid tiene como principal característica que su zarcillo está en posición completamente opuesta a la hoja. Si comparamos esto con el pasaje citado al inicio podemos ver, que de la misma manera las características que el ETERNO les ordenó a los israelitas que observaran en la tierra y sus habitantes, fueron expresados en forma de opuestos: Fuertes o débiles, muchos o pocos, buena o mala, ciudades abiertas o amurallada, fértil o estéril, presencia o no de árboles.

 

Normalmente, cuando se revisa la historia, por lo menos a mí me pasaba, se piensa que el error de los israelitas era haber elegido todos los opuestos “malos”, por lo cual se desanimaron. Pero desde este análisis botánico que estamos haciendo, observamos que los dos opuestos en la planta de la vid (hoja opuesta a zarcillo) no son ni buenos ni malos, son solo opuestos. La planta necesita las hojas para hacer fotosíntesis y con sus productos llenar de dulzura sus frutos. Pero para una especie como esta los zarcillos también son súper importantes, porque como es una enredadera trepadora, los necesita para ir buscando soporte al cual aferrarse y seguir creciendo buscando precisamente que las hojas no dejen de recibir la luz.

 Pero si posteriormente en el texto habla de un castigo que el ETERNO trajo, quiere decir que sí se cometió un error. El mismo texto nos aclara cuál fue, pero para mí fue más claro cuando revisé otra característica botánica, ya más específicamente de la especie V. vinífera, la vid. A diferencia de otras enredaderas, como el melón, la guatila y la curuba, e incluso otras especies de la familia Vitaceae, que a lo largo de toda su vida se mantienen con una consistencia herbácea (verde y blanda), la especie V. vinífera en la medida en que su tallo y sus ramas se van haciendo más viejas se van lignificando, lo que se traduce en que, pierden movilidad de sus sustancias nutritivas, se llena de una sustancia endurecedora llamada lignina, cambia de color de verde a amarillo y luego a marrón y adquiere consistencia leñosa. Pero esto no sucede a toda la planta al tiempo, el tallo y las ramas viejas pueden tener ya consistencia leñosa mientras las ramas jóvenes que van generando el crecimiento y avance de la planta hacia el sol, empiezan con una consistencia herbácea. Y son estas ramas jóvenes, llamadas pámpanos las que sostienen las hojas, los zarcillos y las inflorescencias (a partir de las cuáles al ser polinizadas y fecundadas nacen los frutos). Mientras que el tallo ya lignificado y las ramas de consistencia leñosa son llamados sarmientos, son los que dan estructura y forma a la planta y sostienen a los frutos ya cuajados (Almanza, 2011).

Y fue investigando sobre esta forma de crecimiento que encontré un dato sorprendente. Los zarcillos son órganos caducos en la planta, es decir, que en la medida que la rama madura y envejece y se endurece, el zarcillo cae y no permanece. Hay una especificación a este respecto, y es que solo se lignifican y permanecen los zarcillos que se enrollan (Almanza, 2011). ¿Qué podemos entender por enrollarse? Como mencioné previamente los zarcillos son estructuras de sujeción, para esto deben extenderse y crecer enrollándose alrededor de algún soporte, en la vida silvestre probablemente árboles, en cultivos en ocasiones se utilizan un tendido de alambres a la altura que se espera llegue el dosel de las plantas del cultivo. Dicho de otra manera, solo los zarcillos que se aferran al soporte que el labrador ha dispuesto para esto, son los que permanecen y se fortalecen, pero los que no se aferran al sostén establecido, el ETERNO mismo estableció un mecanismo para que caiga de la planta.

 De la misma manera, cuando Josué y Caleb llaman la atención del pueblo desanimado, no niegan que el pueblo sea fuerte, ni que sea numeroso, ni que tienen ciudades fortificadas, no se enfrascan en los opuestos, sino que resaltan que los otros pueblos “No tienen quien los proteja” sino que por el contrario ¡el pueblo de Israel tenía al Altísimo de su parte! [Números 14:7-9] Los otros pueblos eran como zarcillos verdes que no tenían a que enrollarse, y que al pasar del tiempo caerían y no permanecerían, mientras que el pueblo de Israel contaba de su parte con un labrador, el Altísimo, quien era el soporte al que como zarcillos enrollados pudieran aferrarse y por eso fortalecerse y permanecer.

 Aún así, cuando estos zarcillos caen y las ramas se endurecen quedando desprovistas de todo órgano adicional y sosteniendo solo los racimos de uvas cuajados, nuevos pámpanos o ramas jóvenes siguen creciendo portando nuevas, buscando la luz del sol y cargando nuevos zarcillos con la oportunidad de encontrar nuevos espacios y aferrarse al soporte dispuesto. De una u otra forma los sarmientos, las ramas más maduras y endurecidas se sacrifican para dar lugar a las ramas más nuevas, y son su base. De la misma manera, esa fue la consecuencia que el ETERNO determinó por el error del pueblo, de haberse desanimado y no haberse aferrado con fe a la certeza que el ETERNO les iba a cumplir, fue que entrarían a la tierra, serían los niños tiernos y delicados, que ellos pensaban iban a ser devorados por los otros pueblos. Fueron estas nuevas generaciones de la mano de Josué y Caleb los zarcillos que se enrollaron y lograron permanecer y fortalecerse junto con el sarmiento y el resto de la vid, para guiar a las nuevas generaciones en la conquista de la tierra.

Para finalizar, este texto se conecta de una forma hermosa con Juan 15 y 16. Era inevitable sin recordar esa frase maravillosa en la que nuestro amado Yeshúa dice: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto… Permaneced en mí y yo en vosotros”. Y en este mismo discurso que está dando Yeshúa al final concluye diciendo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. La invitación que surge de mi corazón para ti que estás leyendo es esto, que los opuestos y las oposiciones que se presentan ante ti y la expectativa de no permanecer en el futuro no te agobien, ni te desalienten hasta el punto de perder de vista el soporte que ha dispuesto el labrador para enrollarnos y aferrarnos. Enrollémonos en Yeshúa, y así como zarcillos bien sujetados podamos sobre él permanecer, fortalecernos haciendo parte del sarmiento que es él. Aprovechemos ahora que como nos llama Yeshúa, somos aún pámpanos y tenemos zarcillos frescos y nuevos para caminar hacia la tierra que el ETERNO tiene para nosotros. La oposición y la aflicción puede ser cierta, pero como dice nuestro amado Mesías, ¡no temamos porque él ya venció! Porque la oposición puede ser.

Referencias

Almanza, P. (2011). Determinación del crecimiento y desarrollo del fruto de vid (Vitis vinifera L.) bajo condiciones de clima frío tropical. Bogotá, D.C.: Universidad Nacional de Colombia. Obtenido de http://www.bdigital.unal.edu.co/4366/1/797009.2011.pdf

Quer, F. (1953). Sistemática de Plantas Tropicales: Morfología de Angiospermas. Obtenido de https://image.slidesharecdn..com/botnicamorfologadeangiospermas-110110140154-phpapp02/95/botnica-morfologa-de-angiospermas-23-728.jpg?cb=1294668139

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Soy Bióloga de la Universidad Nacional de Colombia y creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna. En la actualidad estoy cursando una maestría en Medio Ambiente y Desarrollo también en la Universidad Nacional. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.