Santidad: Tiempo, Paciencia, Esfuerzo

Por Rocío Delvalle Quevedo

“¿Podría ser el proceso del árbol incircunciso un reflejo de nuestro camino de santificación?”

En la parashá de esta semana, Kedoshim – Santos, el ETERNO da una serie de indicaciones acerca de cómo vivir en santidad, que incluyen algunas sobre los sacrificios, y la relación con el prójimo, entre otros. En medio de esto, también da unas instrucciones muy precisas sobre unos tiempos establecidos para comer los frutos de los árboles plantados cuando el pueblo de Israel entrara en la tierra. A primera vista, quizá plantar un árbol y esperar para comer su fruto, no tenga nada que ver con la santidad. Sin embargo, quizá podamos encontrar de esto un mensaje que nos cambie la perspectiva.

Ser kadosh o apartado, tiene en parte que ver con ser diferente en algunas o muchas características a los demás. El mandamiento dado en levítico 19:23-25 no se aplica a las plantas en general, sino solo a los árboles, y no a todo tipo de árboles. En la traducción que nos ha llegado en español se refiere a cuando siembres toda clase de árboles frutales. Sin embargo, como lo he mencionado en otros artículos, desde la perspectiva de la botánica todos los árboles dentro de las angiospermas dan fruto, aunque muchos de estos frutos no son consumibles por el ser humano. Por ejemplo, el eucalipto o el urapan.

Sin embargo, el ETERNO creador de todo, y de cuyas manos al descubrir y escudriñar su creación surge la ciencia, en el idioma original en que fue dado, el hebreo, dejó aún más explícito el tipo de árboles al que se refería. En hebreo dice “Kol etz maajal” que se puede traducir de forma más precisa como “Todo árbol para alimento”. Es decir, los árboles sobre los que recaía este mandato eran específicamente aquellos que eran sembrados con el objetivo de producir frutas que sirvieran de alimento.

Tengamos en cuenta en este punto lo siguiente: en el mundo de la agricultura, diferentes especies de plantas se han domesticado para ser aprovechadas para alimento. De éstas muchas son herbáceas, de algunas se aprovechan sus hojas, de otras sus raíces y de otras sus frutos. Aunque no soy una agricultora en todo el sentido de la palabra, hace poco tuve una experiencia de intentar una pequeña huerta experimental y me di cuenta de una cosa. Producir hojas (lechuga, espinacas, acelgas) es relativamente más fácil y más rápido; desde el momento que se siembra la semilla hasta que se hace la cosecha, es poco el tiempo que pasa y, guardando las proporciones y excluyendo algunas variables, es relativamente poco el esfuerzo que se requiere. En el siguiente nivel, en mi experiencia personal, se encontraron los llamados tubérculos (p. ej. zanahorias, rábanos). Ya en éstos, no solo es esperar a que crezca la hoja, sino que éstas lleven a cabo de forma eficiente su función fotosintética y que haya una correcta movilidad de los productos de la fotosíntesis dentro de la planta, de tal modo que lleguen a la raíz y la enriquezcan. Para ahí sí hacer la cosecha y aprovechar el producto.

Luego de eso vendrían aquellas especies que son herbáceas que producen fruto (p. ej. tomates, fresas, calabazas). En los dos casos anteriores el producto aprovechable no requería que las flores se formaran en la planta, aunque las especies traían la potencialidad de producir dichas estructuras. De hecho, en algunos casos se debe evitar que la planta llegue al estado de flor, porque esta estructura comienza a competir, por ejemplo, con el tubérculo por las moléculas energéticas y disminuye la calidad del producto. Por el contrario, en especies como la fresa o el tomate, es necesario que además que la semilla germine y crezcan las hojas, se formen otras estructuras como las flores. Y no solo esto, sino que éstas deben ser correctamente polinizadas y fecundadas, los frutos deben comenzar a cargarse y sufrir un sinfín de cambios metabólicos que requieren de muchas condiciones, materia y energía de la planta y su medio, para conseguir el propósito perseguido, los frutos para alimento.

Todos los casos mencionados hasta el momento nos referimos a herbáceas llevadas desde la semilla. Pero les quiero confesar, que en la experiencia que tuve, hubo algo que me costó mucho trabajo y de hecho no logré, llevar un árbol desde la semilla. Pude mantener aquellos que habíamos sembrado ya como plántulas, pero me di cuenta que los árboles, en sus primeras etapas de germinación y establecimiento, requerían muchos más cuidados de los que en ese momento yo les podía brindar. Esto en parte, entendí, está relacionado por unas características de crecimiento individual y poblacional, así como de la fisiología y ecología que diferencia una planta herbácea de un árbol.

Las plantas herbáceas suelen ser de ciclo corto, es decir, que aunque tienen un crecimiento y desarrollo fisiológico muy rápido, normalmente, suelen ser anuales (viven un año), máximo bianuales (viven dos años), y a menudo producen una sola cosecha. Es decir, que prontamente logramos ver “el resultado que buscamos” pero tan pronto lo entrega, en la mayoría de los casos, la planta muere y toca comenzar nuevamente el proceso desde la siembra.

Por el contrario, los árboles, como les contaba, tienen un crecimiento y desarrollo fisiológico, comparativamente hablando, muy lento. Se toman su tiempo para germinar, para sacar la primera hoja, para establecerse. A nivel poblacional, muchas de las semillas no logran germinar, y de las que lo logran muchas no logran establecerse y crecer. Al final, son relativamente pocos los árboles de la población que llegan a adultos. Pero es que los árboles no solo “producen hojas” tienen que desarrollar una raíz mucho más fuerte y gruesa, así como un tronco que tiene que hacerse leñoso, esto implica más gasto energético para los árboles en la construcción de su propio ser, que el requerido por una herbácea. Aparte de todo, en la mayoría de los casos, aunque no todos los árboles frutales son para alimento, en la mayoría de los casos los “árboles para alimento” sí son sus frutas las que son aprovechadas. Osea que después que ha hecho toda la inversión en tronco, raíz y hojas, el árbol tiene que producir flores, lograr atraer a los polinizadores, que sus flores sean polinizadas y fecundadas, para que finalmente cuajen y se llenen sus frutos con la fotosíntesis que está realizando.

Ahora, pensemos por un momento que después de todo el tiempo que ha pasado y la energía que ha invertido, llegamos al mandamiento que encontramos en esta parashá, que ese primer fruto que produjo con todo ese esfuerzo y con la intención de ser consumido para alimento, es considerado incircunciso, no apto y “no será aprovechado”; y así, como dice “durante tres años no comerán su fruto”…

Pero un momento, hay otra característica de los árboles que los diferencian de las hierbas, y es que los árboles suelen ser de ciclo largo, es decir, viven y producen fruto (después de que dan el primero) durante muchos años. Es así, que después de todos los años de incircucisión y la alta inversión energética, el mandamiento dice claramente que el cuarto año todo el fruto se dedica (se consagra, es apartado “Kol priyó kadosh”) en una celebración a Adonai (hilulim laAdonai). Y del quinto año en adelante, no solo ya se podía aprovechar el fruto, sino que el ETERNO promete que, habiendo hecho caso de todas sus instrucciones previas, haría crecer sus frutos y sus cosechas.

Pensemos entonces por un momento, que según la interpretación judía de la Torá y la Tanak, el ETERNO compara al ser humano con los árboles. Y quiero invitar a que todo el proceso que he relatado lo pensemos, considerando el producto aprovechable (las frutas para alimento) como el propósito que el ETERNO tiene para nuestras vidas. Como también lo he dicho en otros momentos, en el momento en que el Altísimo nos aparta como su pueblo, nos hace diferentes. Esto puede implicar, que los procesos en nuestra vida sean mucho más largos, que los de las demás personas que vemos a nuestro alrededor. Que es mucha nuestra inversión tanto material como espiritual, y quisiéramos “ya” ver el fruto del propósito de Di-s cumplido en nuestra vida. Pero quizá debamos entender lo que dice en el salmo 73, vemos que “… los impíos, sin afanarse, aumentan sus riquezas…” pero hasta que entramos en el santuario del Altísimo comprendemos cual “será el destino de los malvados… en un instante serán destruídos…”. Quizá esos impíos son como esas plantas herbáceas que “rápidamente y con poco esfuerzo” muestran y alardean de sus logros, pero que tan pronto eso pasan mueren, o vienen a la ruina, otros toman su lugar y vuelven a comenzar. Quizá nuestro proceso en el Señor, implican inversiones, esfuerzos y tiempos que en algún momento nos llevan a decir: “en verdad ¿de qué me sirve mantener mi corazón limpio y mis manos lavadas en inocencia, si todo el día me golpean y de mañana me castigan?

Pero después de entrar en el Santuario del Eterno y comprender que debemos seguir creciendo, fortaleciendo nuestro tronco y raíces, produciendo flores, comenzar a dar fruto hasta que Él lo establezca, finalmente podremos decir con gozo que el ETERNO es nuestra herencia eterna y que con él podremos cumplir el propósito y dar un fruto abundante, en su tiempo, por mucho más tiempo y que sea de beneficio para quienes fue planeado desde el principio por el gran Agricultor.

Shavua tov!

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

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Adonai nos sacó de Egipto con mano poderosa

Por Rocío Delvalle Quevedo

Alrededor de la fiesta de Pesaj son innumerables los temas y las páginas que se pueden llenar, por su infinita riqueza en simbología, historia, espiritualidad e incluso anuncios sobre los tiempos finales. En el presente texto me quise concentrar en descifrar la relación y la importancia de lo que se ha llamado las Plagas de Egipto, con la celebración de Pesaj como fiesta bíblica. En las siguientes páginas, intentaré mostrar algunos elementos que justifican la relación entre el Seder de Pesaj y las “plagas”. Además, se darán algunas razones por las cuáles no todas las llamadas plagas, lo son, y por tanto la preferencia del término Golpes. Se presentarán algunos patrones de agrupamiento o exclusión de los Golpes contra Egipto. Pero sobretodo se intentarán encontrar los mensajes e invitaciones que hay detrás de los Golpes, sus patrones de agrupamiento y características, para nuestra vida durante la preparación previa y la participación como tal el día que celebremos Pesaj.

¿Por qué hablar de las plagas en la celebración de Pesaj?

Pesaj es una de las tres fiestas principales a las que el ETERNO convoca al pueblo de Israel, durante el año. Es una fiesta muy importante porque con ella recordamos cuando, como pueblo de Israel, fuimos hechos libres del yugo opresor del Faraón. En el Seder(1) que tradicionalmente se sigue para celebrar esta fiesta, el recuerdo de esta historia se hace particularmente en el quinto paso, el Maguid, que traduce “relato”  (Sinai Publishing, 2006). Durante este paso, por tradición se ha establecido que la Torá habla de cuatro hijos, según las preguntas que sobre la celebración de Pesaj hacen y que para cada uno el ETERNO determinó una respuesta (Tabla 1).

Tabla 1. Los cuatro hijos de Pesaj.Tabla 1

Como se puede ver en la Tabla 1, las expresiones resaltadas en rojo, muestran cómo en tres de las cuatro respuestas se repite la idea que “Adonai los sacó de Egipto con mano poderosa”, esta similitud de expresiones se verifica en el texto en hebreo, y se encuentra un patrón semejante (Tabla 2).

Tabla 2. Respuestas dadas a las preguntas sobre Pesaj a cada uno de los hijos según la Torá.Tabla 2

Si las diferentes variaciones y conjugaciones de las palabras en los textos, se llevan a su forma “neutra” con su correspondiente número Strong se encuentra que además del nombre sagrado hay cuatro palabras principales en la expresión: Egipto, Sacar, Poderosa y Mano (Tabla 3).

Tabla 3. Palabras relevantes en las respuestas dadas sobre Pesaj a cada uno de los hijos según la Torá.Tabla 3

Las dos primeras palabras están relacionadas con el hecho mismo que se conmemora en Pesaj, el hecho que el Altísimo sacó de Egipto a su pueblo. Mientras las dos últimas indican la manera en que lo hizo, por medio de su poderosa mano. Cuando revisamos la palabra H3027 (Tabla 3), y hacemos una concordancia de otros textos de la Escritura donde aparece, y más específicamente entre Shemot/Éxodo 7 y 13, que son los capítulos en los cuáles se relatan “las plagas”, encontramos que, en casi todos los casos, esta palabra aparece asociada a la plaga que estaba siendo enviada (Tabla 4).

Tabla 4. La palabra יָד (H3027) aparece repetidamente en los textos relacionados con las plagas.Tabla 4

 

 

La conclusión a la que podemos llegar es que en las respuestas que debían dar los padres a los hijos que preguntaban acerca del seder(2) de Pesaj, siempre se debía incluir el hecho que el ETERNO había sacado al pueblo de Egipto, pero también la manera en que habían sido sacados de Egipto. Esta forma fue a través de la mano poderosa del Altísimo, y hablar de esto, es equivalente a hablar de las plagas, pues estas fueron la evidencia de la obra de la mano poderosa del Altísimo. Es por esta razón que, en el presente texto, dentro de un ciclo de preparación para Pesaj, nos concentraremos en las plagas de Egipto.

Generalidades sobre los juicios o golpes contra Egipto

Para iniciar es importante aclarar que aunque la palabra “Plaga” es el término que se ha generalizado en el habla hispana, en el relato en hebreo de los juicios que el ETERNO envió contra Egipto, algunas de las palabras que se usan para referirse a éstos son: נגף (Nagaf – Strong H5062 – Herir, Golpear), נָכָה (Nakah – Strong H5221 – Herir, Golpear) y מַגֵּפָה (Maguefa – Strong H4046 – Plaga, Pestilencia), que como se puede ver están más relacionadas con golpes y heridas, que con una traducción de “Plagas” como tal. Por otro lado, la palabra que normalmente se utiliza en el Seder de Pesaj, para referirse a las “Plagas” es מכות, la cual es un plural de la palabra מַכָּה (Makah – Strong H4347 – Golpe) que viene de la palabra נָכָה, que como ya se dijo se refiere a herir y golpear.

Sumada a la perspectiva del idioma, desde la biología y la ecología, el concepto de plaga está asociado a un fenómeno en el cual una especie (animal, hongo, vegetal, etc.) se vuelve nocivo, por causa de un disturbio en el medio, y no por su existencia per se. Se considera que todas las especies cuando se encuentran en su hábitat natural, dentro de un ecosistema ecológicamente sano, cumplen una función y contribuyen al equilibrio ecológico. Pero cuando se presenta un disturbio en el ambiente, se puede ocasionar que algunas especies vean favorecidas sus condiciones de crecimiento poblacional, de manera que dicho crecimiento se da a una mayor velocidad que el de las demás, y por tanto ocasiona un perjuicio (Begon, Towsend & Harper, 2006). A partir de esta definición, eventos como el granizo y la oscuridad, no coinciden con la definición de plaga biológica.

Por las razones expuestas previamente, tanto de orden semántico como biológico, en adelante se preferirá el término “golpe de la mano del Altísimo contra Egipto (o solo golpe)” en vez del término “Plaga”. Hecha la aclaración, a continuación, se enumeran los diez golpes que el Altísimo envió sobre la tierra de Egipto (Tabla 5).

Tabla 5. עשר מכות מצרים / Eser makot Mitzraim /Los diez golpes contra EgiptoTabla 5

El Pastor Raúl, en la pasada Parashat Vaerá (3), enfatizó el hecho que el ETERNO habla en su palabra a través de patrones, que son claves que Él ha dejado para que vayamos hilando el mensaje que nos quiere dar. Un modus operandi semejante se encuentra en ciencias como la biología, en la cual, a través de la comparación de diferentes agrupaciones de especies y fenómenos naturales, se comienzan a descifrar patrones, que incluso cuando llegan a ser muy precisos permiten la propuesta de predicciones de fenómenos naturales, comportamientos de animales, o procesos fisiológicos de plantas, entre otros. No en vano, en otros textos de mi autoría, he enfatizado que, desde mi posición personal, la biología consiste en el oficio de estudiar a fondo la creación del ETERNO y sus patrones, y con esto encontrar algunos mensajes. En línea con lo anterior, en las siguientes secciones aplicando un poco de la teoría de conjuntos y algunos elementos de la biología, se intentará mostrar algunos patrones encontrados en el relato de los diez golpes, cuando éstos se agrupan según algunas características comunes.

La mano del Altísimo golpeó a Egipto

En la primera sección de este texto se expuso, cómo la palabra יָד (yad – Strong H3027 – mano) aparece repetidamente asociada a los diferentes golpes. Sin embargo, el lector juicioso y detallista, habrá notado que en la Tabla 4, solo se enumeran 7 de los 10 golpes(4), es decir, hay tres golpes en los que la palabra יָד no aparece. Éstos son: las bestias salvajes (4°),  la sarna (6°) y  la muerte de los primogénitos (6°).

Llama la atención que, si bien los 10 golpes afectaban a los humanos de forma directa o indirecta, el sexto y décimo golpe atentaban directamente contra ellos, contra la salud de su piel y contra su vida misma. Lo que podría llevar a pensar, que el ETERNO si bien hace juicio contra todo el planeta en sus diferentes compartimentos, tiene un trato especial con el ser humano, diferente al que tiene con el resto de su creación.

Por otro lado, el cuarto golpe, tiende a ser un poco misterioso y raro. Mientras en los otros siete, hay cierta certeza y consenso sobre cuál fue el vector de juicio (langostas, piojos, oscuridad, granizo, etc.), en el caso del cuarto golpe no es tan claro. Algunas versiones traducen como enjambres de mosquitos, tábanos o moscas [Shemot/Éxodo 8:20-32], mientras que tradicionalmente entre los judíos es popular la noción, de que lo que el ETERNO envió fue una mezcla de bestias salvajes y fieras (Sinai Publishing, 2006). Pero, además este juicio, tuvo la particularidad que fue uno de los que el Altísimo de forma explícita dijo, iba a hacer distinción entre el pueblo de Israel y el pueblo de Egipto [Shemot/Éxodo 8:22-23].

¿Qué implicaciones tendría esto en nuestra celebración actual de Pesaj? Una invitación que puede venir con este patrón, es un llamado a entender, que en Pesaj no solo se conmemora la salida del pueblo de Israel de Egipto sino que, cuando los sacó, el ETERNO los apartó para sí, los hizo un pueblo separado y diferenciado de las demás naciones. En consecuencia, y considerando que hay una alta probabilidad que quienes se encuentran leyendo estas palabras sean receptores del regalo de salvación del Mesías, y por tanto han sido además injertados en el olivo natural y adoptados en la familia del Altísimo y el pueblo de Israel, están llamados también a ser un pueblo reservado para Él.

En este sentido, otra clave que el Pastor Raúl ha recordado que dan los sabios de Israel al acercarse a la Escritura es que, así como fueron 10 los golpes enviados sobre Egipto, también fueron 10 las palabras dadas en el monte Sinaí como instrucciones para el pueblo. No es coincidencia en este sentido que, como las bestias salvajes fueron el cuarto golpe, la instrucción sobre el Shabat corresponde a la cuarta palabra dada por el Altísimo, y que precisamente este consiste en que, de los siete días de la semana, hay uno que se separa, se aparta y se guarda de manera especial y diferente a los otros seis, es el sello de la salida de la esclavitud hacia la libertad [Shemot/Éxodo 20:8-10]. Así también, al terminar el Shabat se bendice al Altísimo porque separa el Shabat de los otros seis días de labores, a la luz de las tinieblas y que separa a Israel de las demás naciones (5). Pesaj es un tiempo especial, en el que se hace la invitación para reflexionar y revisar qué tanto el corazón se ha dispuesto para permitir que el ETERNO te saque de Egipto, te separe para Él y te haga diferente a las demás naciones.

¿Hacia qué se enviaba la “mano”?

Retomando los conjuntos creados según el criterio de la presencia o no de la palabra יָד (yad – Strong H3027 – mano), el otro conjunto que quedó fue el de los siete golpes en los cuáles tal como se mostró en la Tabla 4, estaba presente la palabra יָד. Mas ahora, un aspecto a resaltar es que esa mano estaba dirigida específicamente a algo, según el caso.

Este criterio da lugar a cuatro conjuntos, de los cuáles tres conjuntos están integrados por dos elementos y un conjunto está integrado por un elemento (Ilustración 1), a saber: Golpes enviados al agua (sangre y ranas), golpes enviados a la tierra (Piojos y langostas), golpes enviados al cielo (granizo y oscuridad) y golpe enviado a los animales, específicamente al ganado (Pestilencia).

Ilustración 1. Agrupaciones de los golpes según el objetivo al que se dirigía la mano

Ilustración 1

Las imágenes son tomadas de http://www.tapuz.co.il

Los animales que componen el ganado importan

El quinto golpe dirigido al ganado (דּבר), en esta aplicación de la teoría de conjuntos, fue el único conjunto que quedó conformado por un solo elemento (Ilustración 1).

El cual también tiene algunas otras características particulares: Como se puede ver en la Tabla 6, es el único de este grupo de siete golpes, en la cual es la mano misma del Altísimo la que ejecuta el juicio, sin la intermediación de Aarón ni Moshé. Fue uno de los golpes que se anunció previamente al Faraón [Shemot/Éxodo 9:1-3]. Fue otro de los juicios, en los que el Altísimo hizo explícitamente una distinción entre Israel y Egipto [Shemot/Éxodo 9:4].

Además, es interesante que en el mismo verso [Shemot/Éxodo 9:3] se detalla, dentro del conjunto “ganado” que sería golpeado por la mano del Altísimo, cuáles serían los elementos, es decir, las especies de animales específicamente afectadas, que a la letra son: בַּסּוּסִ֤ים (caballos), בַּֽחֲמֹרִים֙ (asnos), בַּגְּמַלִּ֔ים (camellos), בַּבָּקָ֖ר (vacas) y וּבַצֹּ֑אן (ovejas). Tomando en cuenta los animales solicitados por el ETERNO posteriormente para los sacrificios en la parashat Vayikrá [Vayikrá/Levítico 1:1-5:26] y Tzav [Vayikrá/Levítico 6:1-8:36] y el tipo de ganado que adquirió Yaakov [Bereshit/Génesis 30:35-40], para los israelitas los ganados más importantes serían el vacuno (vacas), el ovino (ovejas) y el caprino (carneros), todos ellos animales kasher (aptos). Mientras que como se observa en el orden en el que el ETERNO menciona a los animales sometidos a juicio, para los egipcios eran más importantes los caballos, los asnos y los camellos, todos estos animales no kasher.

En este orden de ideas, se revela cómo, si bien el ETERNO por su soberanía y misericordia, decidió hacer distinción, en cuanto a no afectar la salud de los ganados israelíes, mientras sí se afectaba el ganado egipcio, también fue importante que el tipo de ganado de los israelitas podría ser sustancialmente diferente al ganado Egipcio. Esto conlleva a una reflexión adicional en este tiempo de Pesaj, y es que si bien es necesario disponer el corazón para que el ETERNO te haga separado y apartado de las demás naciones, los elementos que tú mismo hayas incluido en el conjunto de tu ser, pueden pesar mucho al momento que el ETERNO haga dicha separación. El ETERNO ha dejado toda una serie de preceptos acerca de los alimentos, la forma de comportarse en comunidad, de llevar una familia en orden, de los momentos y las ocasiones, que tú debes incorporar a tu vida y hacer parte de tu “rebaño” de principios y valores.

Pero aún hay algo más interesante, y es que tanto las vacas, las ovejas, las cabras y aún los caballos y los asnos, pertenecen a un gran grupo animal, conocido como ungulígrados, es decir, que caminan sobre sus uñas, todos tienen cascos, pero los diferencian dos características que no son tan fáciles de notar. A diferencia de los tres primeros, los dos últimos no tienen la pezuña hendida o al casco dividido; además mientras los tres primeros son rumiantes, los dos últimos son fermentadores gástricos (no son rumiantes), una característica que es más interna que externa  (El Tiempo, 2001). Lo anterior para hacer la invitación, que si bien existen algunos aspectos externos que te hacen diferente y apartado para el ETERNO, hay otras cosas que están guardadas en tu corazón y que solo el Altísimo puede escudriñar, pero que también son importantes delante de él, para presentarte aprobado para el ETERNO el día de Pesaj. Por eso es tan importante escudriñar hasta el rincón más escondido en busca de la levadura, porque aún lo más escondido cuenta para el ETERNO.

Agua, Tierra y Cielo

En cuanto a los otros tres conjuntos, es interesante ver cómo según la literatura, los golpes dados a Egipto, fueron juicios dirigidos directamente contra las deidades de este país. Algunos ejemplos de estos son: Anuket diosa que representaba al Nilo y que fue juzgada al ser convertidas sus aguas en sangre, Hequet una diosa con cabeza de rana, Hesat la diosa con forma de vaca y Mnevis el dios Toro representantes de los ganados y juzgados con la pestilencia, Horus el dios del cielo juzgado mediante el granizo, Atom el dios sol anulado por la oscuridad y las tinieblas (6).

En este punto es relevante, que tal como se mencionó previamente, existe una importante relación entre los 10 golpes y las 10 palabras en el Sinaí, y en este caso particular, salta a la luz la segunda palabra al respecto de la instrucción de no ser idólatras. Cuando el Altísimo da esta instrucción, no solo establece que no debían hacer ningún ídolo, sino que detalló que tampoco debían hacer nada que guardara semejanza con lo que estuviera en los cielos, en la tierra, ni en el agua [Shemot/Éxodo 20:4]. Por similitud de expresiones, esta instrucción se complementa con la del Shabat, siendo este último un precepto positivo y el anterior uno negativo, puesto que en Shabat según la instrucción del ETERNO, entre otras se recuerda que en seis días hizo Adonai el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero que en el séptimo día descansó. Además, se debe recordar que en Egipto el pueblo de Israel era esclavo, y que el ETERNO los sacó de allí con gran despliegue de fuerza y de poder. Con lo que claramente se ve la conexión…

La ciencia, ha compartimentalizado el planeta para facilitar su estudio en tres componentes: la atmósfera (correspondería al cielo), la litósfera (correspondería a la tierra) y la hidrósfera (correspondería al mar y a todos los demás cuerpos de agua) y ha encontrado cómo la interacción de estos tres se da una forma maravillosa y que todos son vitales para el funcionamiento y la vida en el planeta. Estos tres compartimentos coinciden a su vez con los tres estados básicos de la materia, gaseoso, sólido y líquido, cada uno de los cuáles es necesario en algún elemento para que se den los procesos biológicos y geológicos (Odum & Barret, 2006).

Pero ¿por qué el planeta funciona? porque cada uno de estos compartimentos y estados tiene un lugar, un momento y una función, y cuándo este orden se trastorna da lugar a grandes problemas globales. Por ejemplo, cuando el agua pasa de forma excesiva y apresurada de su estado líquido al gaseoso y de la hidrósfera a la atmósfera, se concentra tanto calor en el planeta que se enfrentan problemas actuales como la acelerada tasa de calentamiento global. O cuando ciertos elementos que deberían permanecer más tiempo en la litosfera, como algunos minerales, son extraídos vorazmente y a tal punto que hasta se desperdician y son vertidos en las aguas de la hidrosfera, se conduce a la contaminación (Schifter & González-Macías, 2005).

De la misma manera, el no cumplimiento de la instrucción dada acerca de la idolatría, da cuenta de un orden trastornado en el que las criaturas son adoradas antes que al mismo Creador. Tal como se ve en la disertación que hace Rav Shaul (Apóstol Pablo), en el primer capítulo de Romanos [Romanos 1:18-32]. En este capítulo él muestra, como el problema de la idolatría no radica en la creación misma, ni tampoco en la admiración por la naturaleza y la creación; sino que muestra, cómo al dejar de reconocer y glorificar al Altísimo como el creador de todo, y como el Supremo y Soberano sobre el mundo y sobre la vida de cada uno de nosotros, los seres humanos derivaron en adorar a los seres creados en vez de al Creador. Pero el cumplimiento del Shabat, da cuenta de un orden reestablecido en la que se recuerda que el ETERNO hizo una maravillosa creación en seis días, pero que él fue el creador de esta, que aquel que fue Creador de todo lo que vemos vive, y que es el único digno de ser adorado por todas las maravillas que hizo. Y que como Él en el séptimo día descansó, así nosotros también lo hacemos, dando preeminencia al creador sobre las criaturas.

Pero bueno, ¿cómo aterrizar todo esto al Pesaj actual? Pues bien, se podría asemejar a que los tres estados de la materia, que previamente se asemejaron a los tres compartimentos del planeta, también se pueden comparar con las partes del ser según el pensamiento hebreo, es decir, el cuerpo (quizá el estado sólido), el alma (quizá el estado líquido, con un volumen de sentimientos tratando de adaptarse a la forma del corazón) y el espíritu (quizá al estado gaseoso, elevándose al cielo para conectarse con el Altísimo). En esta analogía, se recordará, que los seis golpes que restaban fueron dirigidos unos al cielo, otros a la tierra y otros al agua, y que iban de forma importante dirigidos a contrarrestar la idolatría. Pues bien, creo que para muchos de los lectores que se acercan a este texto, es un tema ya conocido que la idolatría no es solo inclinarse ante un muñeco de piedra o de madera, sino que cualquier cosa en este mundo que toma el lugar del ETERNO en tu corazón se constituye en un ídolo.

Entonces la invitación de este tiempo de Pesaj es que con el mismo cuidado que se busca la levadura en cada rincón de la casa, se escudriñe cada área del ser. En el cuerpo, tal vez exceso de atención, demasiado tiempo en el gimnasio, o detrás de vanas cirugías o productos de belleza. En el alma, tal vez poniendo por encima de la relación con el Altísimo, una relación amorosa, el esposo, los hijos, los padres e incluso relaciones no adecuadas que en el fondo sabes que no convienen, pero que sigues empeñado en mantener. Y en el Espíritu, así como el estado gaseoso es el más volátil y difícil de contener y controlar, este es un tema un poco más delicado, por cuanto nuestro ámbito espiritual es necesario cultivarlo y avivarlo. Sin embargo, en ocasiones se va al extremo de espiritualizarlo todo, olvidando las otras dos áreas, se dedica ya excesivo tiempo al estudio bíblico, o al estudio de otro tipo de libros de ciencia y de fe, y se descuida la familia, y el cuerpo, e incluso la misma intimidad con el Altísimo, por lo que también es necesario ser cuidadoso. En fin, la invitación es a revisar cada área de la vida, y ver en cada una si hay algo que está usurpando el lugar sagrado del trono del Altísimo en tu corazón.

Ahora sí, las plagas

Son muchas las cosas de las que se pueden hablar en torno a este tema tan rico y profundo. Sin embargo, para ya ir finalizando, se fijará la atención en tres golpes particulares que dio el ETERNO contra Egipto, porque desde el punto de vista biológico, esos tres sí se pueden considerar como plagas, éstos son: Las ranas, los piojos y las langostas.

Y son plagas porque como se dijo previamente, estos tres son especies que normalmente están por ahí, las ranas en el río, lo piojos en la cabeza de uno que otro niño, y las langostas revoloteando en bajo número entre el pasto y una que otra plantica; pero que ante un cambio o disturbio en sus condiciones y/o recursos habituales, y en este caso muy particular por mandato divino, aumentan sus poblaciones de manera exponencial al punto de convertirse en un factor de afectación de la salud pública y la seguridad alimentaria de todo un país, como lo fue Egipto (Begon, Towsend & Harper, 2006).

Los causantes de estas tres plagas tienen algunas características comunes y muy interesantes. En primer lugar, y lo más evidente es que los tres son animales. Tienen una estrategia reproductiva a través de huevos, lo cual está asociado a, quizá uno de los aspectos más interesantes y es, que los tres son especies que pasan por el proceso de la metamorfosis. Adicionalmente, dos de ellas (ranas y langostas) tienen patas modificadas para saltar, mientras la otra especie también tiene patas modificadas pero para aferrarse fuertemente al cabello de las personas (Piojos). Finalmente, dos de ellos son insectos (langostas y piojos), mientras que las ranas son anfibios (El Tiempo, 2001).

La metamorfosis es una fase en la vida de muchos animales durante la cual se produce la transformación de la forma de larva a la de adulto. Suele estar controlada por hormonas e incluye amplia destrucción de los tejidos larvales por acción de los lisosomas (Colección Llave de la Ciencia, 2007) . En el caso de las ranas algunos detalles incluyen que pasan de ser un renacuajo sin patas, con respiración por branquias y con cola, a un estado intermedio con solo las patas posteriores, hasta un estado adulto sin cola, con cuatro patas y con respiración mediante pulmones en vez de branquias (El Tiempo, 2001). Esto implica desprenderse de ciertos órganos o tejidos que son eliminados, y un gasto energético y trabajo fisiológico en la construcción de los tejidos y órganos finales.

En cuanto a piojos y langostas, las transformaciones no son tan drásticas, puesto que estos insectos tienen una metamorfosis incompleta. Cuando eclosionan del huevo son muy parecidos a su estado adulto (ninfas). Sin embargo, estas ninfas aún no tienen alas, su sistema reproductivo no está desarrollado y son más pequeñas que el adulto. Además, los insectos tienen un exoesqueleto, razón por la cual para crecer deben mudar este exoesqueleto, es decir desprenderse de la coraza externa para que lo interior pueda aumentar de volumen, y en cada muda previa al estado adulto van ganando nuevas características como la conformación de las alas (El Tiempo, 2001). Además, tanto ranas como langostas son animales de transición, ya que las ranas están entre el agua y la tierra, mientras las langostas están entre la tierra y el aire, pero estas transiciones solo son posibles cuando ya están en el estado adulto y ha pasado la metamorfosis.

De la misma manera, el tiempo de preparación para Pesaj, y lo que fue el periodo de los 10 golpes en Egipto, se puede asemejar a una metamorfosis. Los israelitas y nosotros en la actualidad, estamos siguiendo un camino de perfeccionamiento desde la esclavitud hacia la libertad. Pero en este camino, hay muchas cosas que deben ser quitadas porque con el tiempo se convierten en un estorbo. Algunas poco a poco, otras de forma rápida y de un momento a otro. Y para esto a veces se necesita la ayuda del ETERNO y una cascada de procesos “fisiológicos” en los animales, y procesos del cuerpo, del alma y del espíritu en los humanos, que van eliminando todo lo que ya no se necesita.

Además, es necesario el equipamiento con nuevas herramientas necesarias para la vida adulta, la vida de libertad. Son todos aquellos dones, frutos del Espíritu, conocimiento de las escrituras, entre otras, que el ETERNO poco a poco va haciendo que crezcan en nosotros. Y eso es Pesaj, es un proceso de transformación de un ser esclavo y todos sus vicios, a un ser libre y todas sus virtudes. Pero un proceso, que implica perdidas y transformaciones profundas, que no son fáciles y que pueden doler. Y que en ocasiones implican desprenderse de las corazas que hemos puesto a nuestro corazón y a nuestras relaciones interpersonales, dejándonos por tiempo vulnerables y al descubierto, pero permitiendo un crecimiento y la expresión de lo que el Altísimo viene haciendo en nosotros.

¿Y cómo se controlan las plagas?

Por otro lado, considerando la definición biológica de las plagas, cuando estas se presentan, la solución al problema no consiste en el exterminio de la especie asociada a la situación de “Plaga”, sino la búsqueda de propiciar que las condiciones y recursos en el ecosistema retornen al equilibrio perdido, para que se autorregule el tamaño poblacional de la especie y las demás especies vuelvan a cohabitar con esta en armonía (Begon, Towsend & Harper, 2006). Esto también es un llamado al equilibrio en la vida, que el mismo Yeshúa (Jesús) hizo en el tiempo que vivió encarnado en cuerpo humano en esta tierra.

Nuevamente apelando a la relación entre los 10 golpes y las 10 palabras, la plaga de las ranas y la de los piojos, coinciden con las instrucciones referidas a la prohibición de la idolatría y de usar el nombre del Altísimo en vano. Al respecto del primero ya se habló ampliamente en secciones anteriores. Y solo restaría agregar que adorar a las criaturas antes que al Creador es un claro ejemplo, de que el pecado consiste en salirse del equilibrio establecido por el Altísimo. Él hizo la creación para que por medio de ella encontráramos al ETERNO y le adoráramos por su creación, pero la humanidad en cambio adoró a las criaturas mismas.

Con respecto al usar el nombre del Altísimo en vano, Yeshúa establece que no hay que estar jurando de más, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por Jerusalén, sino que sencillamente tú sí sea sí y tú no sea no, y deja muy claro, que cualquier cosa de más, de mal procede [Mateo 12:1-8]. Además, critica a los fariseos, porque habían llegado al punto de decir que si el juramento era por el oro del templo sí era válido, pero si lo hacía solo por el templo no [Mateo 23:16-17]. Y ahí mismo, es donde reclama que diezman la menta y el eneldo, pero olvidan la justicia, la misericordia y la fe, y da la frase que resume este punto: Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello [Mateo 23:23].

La invitación final, a que nos llaman las plagas en este tiempo de Pesaj, es a mantener el equilibrio, evitar que las arandelas de la tradición y de la forma, desvíen de la vida genuina y limpia que se debe llevar delante del Altísimo y de la relación íntima con él. Ahora no con esto dejando completamente de lado los aspectos de la tradición que edifican, sino manteniendo todo en su justa medida. Para que así se pueda vivir en armonía con los otros humanos y con las otras especies, evitando las alteraciones y plagas a las que el sistema mundo invita.

Que en este seder de Pesaj, podamos dar gracias al Altísimo por el sitio en el que nos podemos reunir juntos como comunidad, por la deliciosa comida que compartiremos, y porque tenemos un seder de guía que tradicionalmente y por muchos años el pueblo de Israel y especialmente los judíos conservaron y compartieron para que pudiéramos seguirlo. Pero que el estar pendiente de si la comida realmente es kasher o no, que en el sitio no cabemos, o que algún paso del seder no se cumplió como esperábamos, no nos aleje de la verdadera esencia de la fiesta: recordar que un día el Altísimo hizo libre a nuestro pueblo Israel del Yugo opresor del Faraón, de la esclavitud; pero sobretodo recordar que años más tarde en el marco de esta fiesta nuestro cordero pascual, Yeshúa el Mesías, fue colgado en el madero para librarnos del yugo del pecado y de la muerte, y nos redimió, nos hizo libres para él, y nos hizo parte por su sangre, ya no extranjero ni advenedizos, sino conciudadanos, de un pueblo apartado por él de todas las demás naciones de la tierra, y que podamos vivir con gozo el sacrificio que para nosotros signifique hacer parte de esa diferencia.

¡Pesaj Kasher ve Sameaj!

Notas

1. Seder – סֵדֶר (Strong H5468) es una palabra que traduce orden. En este caso se refiere a un documento que ha sido elaborado y preservado por el pueblo de Israel, en el que se enumeran y describen una serie de pasos que se deben seguir durante la ceremonia de celebración de Pesaj.

2. Como se dijo previamente, esta palabra traduce orden. En este caso me refiero con ella a la celebración de Pesaj que se hacía desde la primera vez que se celebró en Egipto y en adelante por sus generaciones, y no como tal al documento con los pasos establecidos tradicionalmente.

3. Durante el tiempo de Havdalá (cierre de Shabat) el Pastor Raúl Rubio hizo una exposición sobre los 10 golpes, con datos y enseñanzas muy interesantes que valen la pena estudiar. Si estás interesado en ver esta conferencia escribe al correo electrónico yovelenlinea@gmail.com y solicita información sobre cómo acceder a la grabación del Servicio de Havdalá del Shabat Vaerá (28/01/2017).

4. En el salmo 78:43-51, al referirse a los golpes, solo se nombran siete “plagas”, también hacen falta tres, pero en este caso los que no se nombran son: Piojos, Sarna y Oscuridad. Para más detalle sobre este punto escribe al correo electrónico yovelenlinea@gmail.com y solicita información sobre cómo acceder a la grabación del Servicio de Havdalá del Shabat Vaerá (28/01/2017).

5. Coffman, A (Traductor). 2001. Sidur Bricat Shelomó: Ceremonia de Habdalá. Pág. 401. Edición bilingüe con traducción al español, transliteración fonética y leyes. Editorial Jerusalem de México.

6. La descripción de las deidades fue tomada de: http://www.mundofaraonico.es/deidades.htm

 

Referencias

Begon, M., Townsend, C., & Harper, J. (2006). Ecology: From Individuals to Ecosystems (Cuarta ed.). Malden, USA: Blackwell Publishing.

Colección Llave de la Ciencia. (2007). Diccionario de Biología. Bogotá: Grupo Editorial Norma.

El Tiempo. (2001). Mundo Animal. Bogotá: Casa Editorial El Tiempo .

Odum, E., & Barret, G. (2006). Fundamentos de Ecología. México: Thomson.

Schifter, I., & González-Macías, C. (2005). La tierra tiene fiebre. México: Fondo de Cultura Económica.

Sinai Publishing. (2006). Zeév Raban: Hagdá de Pésaj, “Betzalel”. Tel Aviv: Sinai Publishing, Ltda.

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

Lino, Sacerdocio y Mesías

Por Rocío Delvalle Quevedo

¿Podrías imaginar lo que puede implicar pasar de ser una planta débil, a ser un fuerte y fino textil?

Introducción

La parashá (porción) Pekudei, que estudiamos esta semana, según dice en su inicio, contiene las cuentas del tabernáculo. Sin embargo, hay algo interesante y quizá podría decirse contradictorio, a pesar de que la lista de materiales, según la parashá anterior (Vayakel), es bastante nutrida, el resumen de cuentas se hace solo sobre los metales (oro, plata y bronce) [Shemot 38:24-31]. Pero, no se nos presenta un recuento explícito del total de azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabra, pieles de carneros teñidas de rojo o pieles de tejones; tampoco del número total de piedras preciosas, especias aromáticas, aceite para el alumbrado e incienso aromático [Shemot 35:20-28].

Si nos damos cuenta, excepto las piedras preciosas, todos los demás materiales de esa lista son de origen animal o vegetal. En otros comentarios ya hemos hablado de la madera de las acacias, el aceite de las olivas e incluso de las flores de los almendros referentes del diseño de la menorah. Esta vez quise revisar un poco la parte textil. Dentro de los textiles nombrados en las lista, podemos agrupar por un lado los de origen animal, es decir, las pieles y las lanas (azul, púrpura y carmesí). Pero hay otro que es diferente de todos los demás, el lino, que es de origen vegetal. Es por estar razón, que en esta entrega me quiero concentrar en él.

Las cuentas del lino

Dado que estamos estudiando una parashá en la que se hacen cuentas, me quiero permitir hacer unas cuantas cuentas sobre el lino. No sobre la cantidad de lino usado en el tabernáculo, sino sobre la mención de este material a lo largo de la Torá (Pentateuco). Cuando revisamos el texto en hebreo, encontramos que hay cuatro palabras diferentes que hacen alusión al Lino: שש – Shesh (Strong H8336, Rashí Yevamot 4b), פשתה – Pishtah (Strong H6594, Rashí), בד – Bad (Strong H0906) y פשתה – Pishteh (Strong H6593, Rashí).

Como se puede ver en la tabla 1, la palabra שש – Shesh no es solo la primera forma de referirse al lino en la Torá, sino que es la más utilizada. Más del 50% de las veces que en la Torá se refieren al lino, se utiliza esta palabra. De las 34 veces que aparece la palabra שש – Shesh, en el 97% de los casos aparece en el libro de Shemot y en el 100% de estás se refiere al lino como material para la elaboración del tabernáculo.

Tabla 1

Adicionalmente, si hacemos cuentas, ya no solo a nivel de libros de la Torá sino de parashot, encontramos que la palabra שש – Shesh, aparece en 5 de las 10 parashot en las que se refieren al lino (Tabla 2). No solo esto, sino que es en la parashá Pekudei, de entre todas las de la tabla, en la cual más veces encontramos menciones del lino (Tabla 2). Así que es precioso que sea precisamente en esta parashá donde estudiemos sobre este material.

Tabla 2

En la vida, y particularmente durante mi formación académica, he aprendido que hay dos tipos de casos a los que debemos prestar atención, aquellos que son muy populares pero también a los que son casi excepcionales. Por eso, en esta ocasión, de las cuatro palabras que les he planteado, me voy a concentrar en dos, en שש – Shesh y en פשתה – Pishtah.

Si continuamos con las cuentas, de las 34 veces que es mencionada la palabra שש – Shesh en la Torá, el 47% lo hace para referirse a la confección o porte de vestiduras, el 35% a la elaboración de las cortinas para el santuario y el atrio y en el 18% de los casos siendo mencionado dentro de la lista de materiales. Si consideramos que las cortinas, eran utensilios del mobiliario, que de una u otra forma cubrían o vestían al tabernáculo, tendríamos que el 82% de veces que este termino es utilizado, es para referirse al lino empleado para vestir. Y particularmente en la parashá Pekudei en el 90% se usa para referirse a la confección de las vestiduras sacerdotales.

Una planta especial

Hasta aquí podríamos concluir que cuando se refieren al lino con la palabra שש – Shesh, hablamos del material ya procesado y listo para la confección de prendas de vestir. Pero ¿de dónde proviene este material?, ya dijimos que es de origen vegetal, pero ¿de cuál especie? Pues bien, es en este momento donde entra la palabra פשתה – Pishtah. Como se observa en la tablas 1 y 2, esta palabra aparece solo dos veces en toda la Torá y de hecho en un solo versículo y es para referirse a una planta, al lino como especie botánica. Y esto se da en Shemot 9:31, en el relato de las “plagas”, específicamente en la “plaga” de granizo, donde dice que el lino fue destruido y en ese momento se encontraba en flor.

Es para mí como bióloga un detalle muy hermoso de parte del ETERNO que haya tenido el cuidado de mencionar específicamente a la planta dentro del relato de la Torá. Pero fue más lindo encontrar, durante este estudio, que aún hoy en día los botánicos israelíes del Jardín Botánico de Jerusalem, utilizan la palabra  פשתה – Pishtah como nombre común de la especie Linum usitatissimum L. La cual aún hace parte de la flora de Israel y que por más de ocho mil años ha sido la especie que la humanidad ha domesticado y aprovechado para extraer, entre otras cosas, la fibra con la que se produce el lino textil (León et al., 2008).

Hay algunos aspectos especiales que son revelados en el hecho que esta especie botánica sea mencionada precisamente en el relato de las plagas. Entre éstos, poder intuir que en la época del éxodo, el lino era un cultivo importante en Egipto y particularmente que durante la primavera se encontraba en floración. Lo más fascinante es que esto coincide con los postulados actuales de la botánica y la arqueobotánica. Cuando revisamos la información que brinda el Jardín Botánico de Jerusalem sobre L. usitatissimum, observamos que es precisamente entre los meses de marzo y abril, en los cuales se da el periodo de floración.

Además, los estudiosos de la arqueología proponen como la hipótesis más plausible que el centro de origen de esta especie haya sido el mediterráneo (Jhala & Hall, 2010; CFIA, s.f.) . También que su domesticación (cultivo) haya iniciado en la media luna fértil, pues es donde se ha encontrado el registro arqueológico más antiguo, que data del noveno milenio antes de Mesías (Karg, 2011). A lo cual se suman otras evidencias de tejidos confeccionados con fibra de lino y utilizados para envolver momias en las tumbas del Egipto temprano, hace aproximadamente 8000 a 10.000 años (Jhala & Hall, 2010; León et al., 2008).

Lino y Sacerdotes

Recapitulemos, la palabra más usada para referirse al lino en esta parashá, está especialmente relacionada con las vestiduras sacerdotales. De las ocho vestiduras, el ETERNO estableció que el 50% debían ser exclusivamente de lino y el restante aunque tenían otros materiales incluían lino en su composición. Recordemos también que, la palabra más excepcional para nombrar al lino en la Torá, se refiere precisamente a la planta del cual se extrae esta fibra. Teniendo en cuenta lo anterior, me gustaría en los próximos párrafos revisar un poco de la biología de esta especie, de los procesos de extracción de la fibra y la producción de los textiles, de los significados en hebreo de שש – Shesh y en פשתה – Pishtah, tratando de resaltar y  relacionar algunas características dentro de esa información con relación los sacerdotes y su servicio.

Según el Strong, la palabra פשתה – Pishtah viene de la palabra פשתה – Pishteh, que a su vez viene de la palabra פש – Pash (H6580) que significa “debilidad” y que probablemente viene de una raíz en desuso que significa “desintegrarse”.

Me parece llamativo que la palabra que hace alusión a la planta como tal, se relacione con debilidad, porque desde el punto de vista biológico, existen algunas características de esta especie, que podríamos considerar de debilidad. Por un lado, L. usitatissimum es una planta anual, lo que quiere decir que solo vive un año y muere. Además en un ambiente natural es una especie considerada como colonizadora primaria, esto es, que llega de primera y crece muy rápido, pero rápidamente es desplazada por otras especies que llegan y se establecen de forma más permanente. Por esta misma razón, prefiere ambientes continuamente alterados (en el que la sucesión no sigue su curso, sino que vuelve a iniciar periódicamente) o que son intervenidos como los agrícolas (Peña, 2007; CFIA, s.f.).

En el mismo orden de ideas, L. usitatissimum es una muy mala competidora, razón por la cual aún en ambientes agrícolas, requiere los cuidados constantes del agricultor, para que remueva todas las otras especies que crecen cerca de ella y pueda ser viable para el objetivo de la producción. Este cuidado también se debe expresar en la exhaustiva preparación previa que requiere el terreno, ya que esta planta casi no tiene raíces secundarias, sino más bien una raíz principal corta y poco profunda. Entonces requiere suelos que tengan buen drenaje pero no demasiado, que estén desmenuzados, no excesivamente sueltos ni en extremo compactos, que hayan descansado previamente y que tengan una mediana fertilidad. En parte por esto al momento de la cosecha es mucho más fácil arrancar la planta completa que cortarla (Karg, 2011; Peña, 2007; CFIA, s.f.).

Saben, al leer todo esto, encuentro coincidencias con los sacerdotes. Las personas que el Altísimo escogió para ser sacerdotes, eran humanos con debilidades, caprichos, e impulsos que los podían llevar a cometer errores, e hasta la muerte [Vayikrá 10:1-3]. Provenían de una tribu (Leví) que estaba obligada a prácticamente no tener raíces, una tribu que no se establecía, en ninguno de los cuatro puntos cardinales, en el campamento alrededor del tabernáculo, sino que debían establecerse en medio de los campamentos junto al santuario [Bamidbar 2:17], que por lo mismo no fueron contados [Bamidbar 2:33]. Una tribu de la cual fue ordenado que no recibieran herencia en la tierra prometida [Devarim 18:1-2], y que podían ir de una ciudad a otra en cualquier momento según fuera la necesidad [Devarim 18:6].

Sin embargo, por algo Rab. Shaul dice que dice el Altísimo: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad» . Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.” [2 Corintios 12:9]. Porque en esas debilidades, recibieron la herencia más especial, el mismo Adonay dice que es su heredad [Devarim 18:2]. Por eso se hicieron los receptores de los cuidados más especiales y dedicados del mejor Agricultor de todos, con una porción de alimento especial y garantizada diariamente [Devarim 18:3-4] (suelos adecuados y fertilizados). Que no tenían necesidad de ponerse a competir “con las otras especies”, porque su “nicho” estaba claramente determinado y sus tareas establecidas. Vestidos por orden del Altísimo con las más espléndidas vestiduras, dignas de la admiración aún de Alejandro Magno.

Todo esto porque fueron llamados a un servicio especial. Y aquí entra la otra palabra, שש – Shesh, que está relacionada con la palabra משי – Meshiy (Strong H4879), haciendo referencia a un material costoso para vestirse. A su vez שש – Shesh se define como el número seis (Strong H8337). Al respecto Rashí comenta que para las cortinas del santuario “…había cuatro materiales diferentes en cada hilo, uno de lino y tres de lana, cada uno de los hilos de los cuales se compuso un hilo se multiplicó por seis (la palabra se toma aquí en el doble sentido de lino y de seis)….”  Rashí también dice que “…unieron ese hilo dorado con seis hilos de color azul púrpura y …  similar con el lino fino; porque todos los materiales tenían sus hilos seis veces y había un hilo de oro con cada uno de ellos… ”.

Podemos entender entonces que cuando פשתה – Pishtah, esa planta débil y fácil de desintegrar, es escogida para prestar un servicio sublime, hacer parte de los materiales que integrarían el tabernáculo, su nombre es cambiado a שש – Shesh. Así se convierte en un material tan fuerte que, si en Kohelet 4:12 dice que un hilo de tres dobleces no se rompe fácilmente, imagínense uno que como indica Rashí tiene seis. Un material que aún en la actualidad dicen que es tan fuerte que puede ser usado para hacer hilos para coser zapatos. Un material que fue hallado digno de hacer parte de las vestiduras que conferían honor y dignidad, usadas para impartir justicia, un material costoso y fino.

Así, cuando estamos solos y lejos del Altísimo somos débiles y fácilmente desintegrables. Pero, cuando nos disponemos a su servicio y dejamos que Él nos entrelace con otras fibras del mismo material (hermanos del mismo ministerio) y aún con las de otros materiales (entre los diferentes ministerios de la misma comunidad), es cuando nos convertimos en ese lino fuerte y fino.

Mas todo esto, no un asunto fácil y rápido. Desde la antigüedad el proceso que lleva el lino de planta a fibra textil, siempre ha sido bastante dispendioso, no solo en las exigencias de cultivo, sino en los detalles de su procesamiento (Karg, 2011). Luego que el lino es arrancado, las plantas tienen que ser dejadas en el terreno, a la intemperie, hasta que se humedecen y prácticamente se pudren. Esto facilita la posterior separación de las fibras requeridas para la fabricación de los textiles, de aquellas otras que no son útiles para tal fin (Peña, 2007). Después de esto se obtiene un producto conocido aún en la actualidad por su longitud, resistencia, lustrosidad y finura. En comparación con el algodón, es más fuerte pero menos elástico (Jhala & Hall, 2010).

De la misma manera la preparación para el sacerdocio en la Torá, implicó un trato fuerte y extenso de parte del ETERNO. Que incluyó la presentación de sacrificios especiales [Vayikrá 8:14-29] y un proceso de consagración con siete días de aislamiento [Vayikrá 8:33], en los cuáles según algunos comentarios, el Altísimo tuvo un tratamiento especial con ellos. Además, la investidura que recibieron le implicó al mismo Aharón, que fue golpeado en su debilidad con la muerte de dos de sus hijos  en uno de los días más importantes [Vayikrá 10:1-3], cuando su vida estaba floreciendo, igual que el lino en flor fue golpeado con el granizo [Shemot 9:31], debió mantenerse erguido y rígido para continuar su preparación y su ministerio [Vayikrá 10:6-7], cual rígido y erecto es el tallo del lino (Peña, 2007). Para al final, ser investidos para honor y dignidad [Shemot 28:2], para impartir justicia [Shemot 28:15] y para mantenerse fuertes, ser celosos contra la idolatría [Shemot 32:25-26] y ser llamados a ocupar el lugar que el ETERNO había destinado para los primogénitos de entre el pueblo [Bemidbar 8:14-16].

Lino y Mesías

Ahora ¿Cómo terminar esta reflexión sin encontrar a Yeshúa en la parashá?

Por un lado, quiero contarles que la palabra פשתה – Pishtah, así como aparece solo en dos ocasiones y en un solo libro de la torá, también aparece solo en dos ocasiones en un solo libro de la Tanak (Antiguo testamento), específicamente en el libro de Isaías 42:1-4 donde dice: “He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.”

Es muy claro que este es un texto absolutamente mesiánico en el que está hablando de Yeshúa (Jesús). De hecho, en Mateo 12:18-21, lo cita casi textualmente, y se indica que Yeshúa dijo que no dijeran quién era Él, ni lo que hacía, para que se cumpliera la profecía de Isaías. Pues bueno, resulta que la palabra que en hebreo se usa para lo que en el texto se ha traducido como pábilo o mecha, ¡es פשתה – Pishtah!

Yeshúa conoce perfectamente nuestras debilidadades y como dice la profecía, él no vino a oprimirnos en nuestra debilidad. Todo lo contrario Él tomó sobre sí nuestras debilidades, fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados y por sus llagas fuimos nosotros curados [Isaías 53:5]. No vino a apagar nuestra mecha humeante, sino a avivarla y tomar nuestro lugar, para cambiarnos el nombre, hacernos fuertes y finos en Él. Es interesante también que en el contexto del pasaje hable de la justicia que Yeshúa va a establecer, teniendo en cuenta que una de las vestiduras que fueron realizadas con lino, fue el pectoral que específicamente era para impartir justicia [Shemot 28:15]. Aún cuando sentimos desfallecer porque el sistema nos abruma con sus injusticias, podemos confiar en que nuestro amado Mesías no descansará hasta que establezca su justicia en la tierra.

Por otro lado, aunque no es la misma del texto de Mateo 12:20, en el griego de la Brit Jadashá (Nuevo Testamento), hay también otra palabra para referirse a piezas elaboradas en lino (ὀθόνιον – Onthonion, Strong G3608). Lo curioso es que esta palabra solo es mencionada en los libros de Lucas [24:12] y Juan [19:40; 20:5, 6, 7], y en todos los casos se usa para referirse a las vendas de lino con las que envolvieron el cuerpo del Mesías mientras estuvo muerto. La belleza de este particular radica en que, a diferencia de la lana, por ejemplo, en la cual la oveja es esquilada, pero ésta sigue viva y le puede crecer la lana otra vez, las plantas de lino que son destinadas para extraer su fibra y hacer textiles, son arrancadas por completo, mueren y son dejadas al punto de pudrirse. Pero cuando ya se piensa que fue el final de todo y que se echó a perder el trabajo de los meses anteriores, los manojos de lino son levantados y procesados para convertirlos en esas piezas y vestiduras que cubrirán a otros con el esplendor, honor y dignidad.

De la misma forma, Yeshúa se entregó completamente por nosotros, dando su vida hasta la muerte en un madero, su cuerpo fue dejado en una tumba y aún sus mismos discípulos pensaron que todo había acabado [Lucas 24:13-21; Juan 20:24-25]. Pero en ese momento fue levantado para vencer en su resurrección y cubrir nuestro pecado delante del Padre y darnos la dignidad y el honor de ser llamados hijos del Altísimo.

Epílogo

Finalmente, es curioso que, así como en Shemot 9:31, el lino (פשתה – Pishtah, Strong H6594) fue golpeado por el granizo (la séptima “plaga”), en Isaías 42:3, justo antes del pábilo o mecha (פשתה – Pishtah), habla de una caña cascada. Además, que la palabra en griego que se usa para la cita que se hace en Mateo 12:20 del texto de Isaías (λίνον – Linón, Strong G3043) es la misma palabra que se usa en Revelaciones 15:6 para del lino con el que estaban vestidos los siete ángeles que tenían siete “plagas”.

¿Habrá algún secreto más en la relación que tiene el lino con las “plagas”? ¡Ayúdame a orar para que, si es así, el ETERNO nos lo revele! ¡y quizá podamos desarrollarlo en un próximo estudio!

¡Shavua tov!

REFERENCIAS

  1. CFIA – Canadian Food Inspection Agency. The Biology of Linum usitatissimum L. (Flax). Biology Document BIO1994-10: A companion document to the Directive 94-08 (Dir94-08), Assessment Criteria for Determining Environmental Safety of Plant with Novel Traits.
  2. Jhala, A. & Hall, L. 2010. Flax (Linum usitatissimum L.): Current Uses and Future Applications. Australian Journal of basic and Applied Sciences, 4(9): 4304-4312.
  3. Karg, S. 2011. New research on the cultural history of the useful plant Linum usitatissimum L. (flax), a resource for food and textiles for 8,000 years. Veget Hist Archaebot, 20: 507-508.
  4. León, N., Walón, L., Álvarez, M. & Fey, L. 2008. Evaluación del desarrollo del lino (Linum usitatissimum L.) En condiciones tropicales y sus potencialidades agrícolas. Agrotecnia 5: 36-40.
  5. Peña, S. 2007. Disponibilidad y efectividad relativa de quelatos de zinc aplicados a suelos en un cultivo de lino (Linum usitatissimum L.) textil. (Tesis Doctoral). Departamento de Química y Análisis Agrícola. Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos.

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

VAYAKEL (ויקה־) ACEITE DE OLIVO EN FLORES DE ALMENDRO

Por Rocío Delvalle Quevedo

“Cuando haya quien te asuste

Te incomode o te disguste

Cuando creas que alguien no merece amor…

Cuando sientas que encontraste a quién mirar con desprecio

Imagínate como mira Jesús [Yeshúa]…para que así mires tú.”

Canción: La mirada de Jesús.

Autor: Santiago Benavides

Las copas de la menorá (candelabro, הַמְּנֹרָה, Strong H4501), que contenían el aceite de olivas, debían tener la forma de flores de almendro [Shemot/Exodo 37:19]. Las flores de las plantas son conjuntos (o verticilos) de hojas modificadas para la reproducción de la planta. El cáliz es el primer conjunto y sus hojas se llaman sépalos, éstos casi siempre protegen el botón floral antes de que las flores se abran. El siguiente conjunto es la corola, cuyas hojas se nombran como pétalos y a menudo son de colores vistosos con el fin de atraer a los polinizadores. Los otros dos verticilos el androceo (estambres) y el gineceo (pistilos) son los encargados de portar las células reproductivas masculinas y femeninas, respectivamente (1). De acuerdo a las indicaciones recibidas por Moshé (Moisés), en la menorá debían ir esculpidas las flores de almendras con solo los dos primeros verticilos [Shemot/Exodo 37:19].

El almendro (Prunus dulcis de la familia botánica Rosaceae, la misma de los duraznos y las manzanas) es un árbol caducifolio (2), es decir, en determinadas épocas del año, luego de que ha florecido, deja caer todas sus hojas, pero mantiene las flores sobre sus ramas. A menudo éstos fenómenos se presentan porque las condiciones ambientales alrededor del árbol le exigen tanto, que no logra mantener los dos órganos (hojas y flores), y entonces utiliza todas sus reservas de energía que almacenó mientras tuvo sus hojas realizando fotosíntesis, en sostener a las flores que no producen energía pero aseguran que el árbol produzca semillas para así poder mantener su linaje a lo largo del tiempo. Las flores del almendro son muy vistosas con 5 pétalos (1.2-2 cm de longitud) que van de blanco a rojo (2), y se hacen más vistosas en la ausencia de las hojas. De las almendras (semillas de sus frutos) se puede sacar aceite, pero éste tiene compuestos que pueden ser tóxicos (2) y además su punto de humeo (Temperatura anterior al punto de ignición y combustión) es de 216 °C (3).

El olivo (Olea europaea de la familia botánica Oleaceae) es un árbol perennifolio, es decir, que mantiene sus hojas siempre verdes a lo largo de todo el año. Las flores son poco vistosas con solo 4 pétalos blancos de 1-2 mm de longitud, y que se diseminan entre las hojas (4). El aceite que se extrae de su fruto es de muy alta calidad, el extravirgen no contiene compuestos tóxicos (5) y el punto de humeo es de tan solo 160°C3, lo que quiere decir que genera combustión más fácil que el aceite de almendras.

Me llama mucho la atención que los dos árboles simbólicos involucrados en la estructura y función de la menorá, las flores del almendro como modelo en la forma de las copas y el aceite del olivo como combustible vertido sobre éstas, sean de características tan opuestas, pero tal vez de una u otra forma tan complementarias. Los dos tienen flores y de los frutos de ambos se puede extraer aceite, el Altísimo podía haber tomado tanto el aceite como el modelo de un solo árbol, pero la forma de las flores de uno era más vistosa y el aceite del otro era mejor. A lo largo de la Escritura vemos muchos ejemplos de cómo el Altísimo busca que entre todos se sobrelleven las cargas del ministerio. Desde el principio, el Eterno creó a Eva porque entre todos los animales no se había encontrado ayuda idónea para Adán [Bereshit/Génesis 2:20-23], Moshé era el encargado de guiar al pueblo y transmitir las palabras del Altísimo, pero fue Aharon (Aarón) y a su linaje a quienes les fue entregado el sacerdocio, no fue solo un explorador el que fue a inspeccionar la tierra sino fueron enviados doce [Bemidbar/Números 13:1-2], y nuestro amado Mesías Yeshúa tenía cerca de él a sus discípulos y cuando los envió los hizo ir de dos en dos [Marcos 6:7]. Como dice el pastor Raúl, el Altísimo nunca concentra el poder en una sola persona, para guardar su corazón.

Cuando Yeshúa oraba por sus discípulos y por todos los que íbamos a creer en él a través de las palabras de ellos, le pidió al Padre que pudiéramos ser uno y alcanzar la perfección en la unidad, para que de esa manera el mundo creyera que el Padre había enviado a Yeshúa [Yohanán/Juan 17:20-23]. Así mismo Shaul (Pablo) exhorta a los corintios diciendo que, si bien no todos podemos ser mano y no todos podemos ser oído, cada quien con el don que el Altísimo le dio es parte del cuerpo del Mashiaj (Mesías) y todos nos necesitamos, cada quien debe desempeñar de la mejor manera el don que le ha sido dado para el servicio del Señor y en unidad como un solo cuerpo [1 Corintios 12:12-31]. En la misma parashá (porción) Vayakel/Pekudei, se hace énfasis en cuanto a que toda la menorá era de una sola pieza, era una sola unidad. En el pueblo del Señor, puede que todos seamos diferentes aún dentro de nuestras propias familias encontramos diferencias, cada quien tiene sus propias virtudes y defectos, y muchas veces nos fijamos más en los defectos del hermano que tenemos al lado, y preferimos alejarnos, porque no lo soportamos. Pero el Altísimo nos llama a todos a ser parte del ministerio como partes del cuerpo de su hijo, a poner lo mejor de nosotros al servicio del Reino y a pesar de las diferencias, a caminar todos los hermanos juntos en armonía como una unidad, desempeñando cada quien de la mejor manera su función, que el Eterno nos faculte para lograr este hermoso propósito.

 

REFERENCIAS

  1. STERN-JANZKY-BIDLACK. Introductory Plant Biology. 9Th Edition. The McGraw Hill Companies, 2003.
  2. EOL: Encyclopedia of Life: Prunus dulcis: http://eol.org/pages/231567/overview
  3. MICHAEL CHU. Cooking for Engineers: Smoke Points of Various Fats. http://www.cookingforengineers.com/article/50/Smoke-Points-of-Various-Fats
  4. EOL: Encyclopedia of Life: Olea europaea: http://eol.org/pages/579181/overview
  5. HESS GUSTAV. Hoja de Seguridad Aceite de oliva extravirgen: http://www.gustavheess.com/pdf_esp/2102seg.pdf

 

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Soy Bióloga de la Universidad Nacional de Colombia y creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna. En la actualidad estoy cursando una maestría en Medio Ambiente y Desarrollo también en la Universidad Nacional. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

Llevemos fruto en Tu Bishevat

Por Rocío Delvalle Quevedo

“Sabías que la biología de un árbol frutal, tiene una bonita enseñanza para esta fiesta”

Nos encontramos en el mes de Shevat, y este próximo domingo 20 de enero a la caída del sol y lunes 21 de enero durante el día será 15 de Shevat, o como también se conoce Tu Bishevat. Según la tradición judía, en este día del calendario hebreo se celebra el año nuevo de los árboles frutales. Este año nuevo está relacionado entre otras cosas con la ordenanza dada por el ETERNO en levítico 19: 23-25: “Cuando ustedes entren en la tierra y planten cualquier clase de árboles frutales, durante tres años no comerán su fruto, sino que los considerarán inmundo. En el cuarto año todo su fruto será consagrado como una ofrenda de alabanza al Señor y en el quinto año ya podrán comer de su fruto. De este modo aumentará tus cosechas. Yo soy el Señor su Dios”.

 Según la tradición judía, el conteo de los años para cumplir el precepto expresado en la anterior cita bíblica, no se hacía árbol por árbol según la fecha en que cada uno había sido sembrado, sino que se hacía un corte anual, en los que todos los árboles sembrados antes del 15 de Shevat cumplían años en ese día, independientemente de si habían sido sembrados 11 meses antes, cinco meses antes, o aún un día antes.

 A menudo, cuando llega un día de éstos en nuestros días a nuestra vida, tendemos a reflexionar sobre el fruto que estamos dando, y lo que ésto significa para nosotros. En esta corta reflexión, quisiera contarles un poco de la biología de los árboles que dan frutos comestibles para el ser humano y cómo es este proceso. Aunque se que muchos ya lo saben, me he dado cuenta que muchos otros tanto no, así que empezaré por decir que las estructuras florales están íntimamente relacionadas a la producción de frutos. Dicho de otra manera es precisamente una flor fecundada, la que se convierte en un fruto, específicamente el ovario de la flor.

Una flor esta conformada por dos partes asexuales y dos partes sexuales (hay excepciones al respecto, pero esta es la estructura más general). Las dos partes asexuales son los pétalos y sépalos, mientras las dos partes sexuales son el pistilo y los estambres. El pistilo es la parte femenina de las flores, conformado por el ovario, el estilo y el estigma. Los estambres son la parte masculina, conformados por los filamentos y las anteras (Ver figura abajo). Las anteras contienen el polen, el cual es la sustancia que contiene las células reproductivas masculinas; el cual viaja por diferentes medios según la especie de planta, hasta depositarse sobre el estigma de otra flor. Cuando llega al estigma, mediante algunas comunicaciones bioquímicas sobre las cuales no entraremos en detalle, el polen “derrama” éstas células sexuales dentro de la parte reproductiva de la flor, corriendo a través del estilo y llegando hasta el ovario que contiene los óvulos (células reproductivas femeninas), a los cuales se unen las células reproductivas femeninas y produce la fecundación.

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El momento de la fecundación desencadena un cascada metabólica y hormonal en la planta que comienza a provocar unos cambios de tamaño, textura, color y sabor en el ovario de la flor, que desemboca en la formación de fruto. Es decir, el fruto es el ovario de la flor transformado, y que lleva en su seno la semilla con la cual esa planta llegará a producir nuevas de su misma especie. En todo este proceso de transformación, entre otras cosas sucede, que la flor vistosa, liviana y en una posición erecta y hacia arriba, se convierte en un fruto que vencido por el peso que ha ganado, se doblega y queda hacia “abajo” (Ver figura abajo). Básicamente un fruto maduro y bien formado, es una antigua flor que se ha doblegado.

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Muchas veces cuando estamos iniciando en el camino del ETERNO, somos como flores vistosas, altivas y que queremos llamar la atención. Pero hay un momento en que el ETERNO nos toca, nos fecunda nuestro corazón, y comenzamos a sufrir una gran transformación en nuestra vida, cuyo resultado final será dar fruto. Pero como en la naturaleza, la mayor transformación que debemos sufrir es que al ser llenados por el Altísimo, el peso de toda esta generosidad que en el ETERNO nos inunda, debe doblegar nuestra vida ante el Altísimo, desterrar por completo todo orgullo y toda altivez. Así mismo, el fruto es separado del árbol, dulce, para alimentar y deleitar a muchos, para servir a otros y para llevar semilla que pueda ser sembrada y producir nuevo crecimiento. Que así mismo nosotros podamos entregarnos en el servicio a los demás, con dulzura y amor, que el ETERNO nos pueda usar como instrumento para suplir las necesidades de otros que lo requieren y para llevar la buena semilla hasta donde el Altísimo lo disponga.

¡ Shavua Tov!

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

Remanente que se duerme, se lo come la langosta

Por Rocío Delvalle Quevedo

“¿Podrías creer que la plaga de langostas tiene alguna relación con el remanente de Israel?”

En la parashat (porción) Bo, de esta semana, se completa el relato precedente (desde la anterior parashat Vaera) de los 10 golpes (“plagas”) que el Altísimo asestó contra la tierra de Mitzraim (Egipto). La parashá inicia con el octavo golpe, la plaga de langostas, ארבה-Arvé.

Cómo quizá ya lo he dicho en ocasiones anteriores, la plaga de langostas es el ejemplo clásico de una plaga como concepto aún en la ecología y la agronomía. Se han realizado muchos estudios en torno a la formación de los enjambres, los cambios fisiológicos y comportamentales que sufren los individuos al pasar de estado solitario a estado gregario, la relación entre las condiciones climáticas, de temperatura, vientos y humedad, con dicha transformación, así como las estrategias para tratar de controlar las devastaciones que sufren muchos países aún en la época presente (Eltiempo, 2014; Buj, 2008).

Es un tema con mucha tela para cortar, pero particularmente en esta ocasión, sentí en oración, profundizar en un tema un poco menos explícito en el relato de esta plaga, pero en el cual he encontrado mucha riqueza. Por decirlo de alguna manera, la plaga de langostas se convierte en una bisagra, entre el golpe anterior, el granizo, y el golpe inmediatamente siguiente, la oscuridad. Si nos damos cuenta, durante el relato de la plaga de langostas, menciona en tres ocasiones [Éxodo 10:5, 12 y 15] la palabra ברד-barad, refiriéndose al granizo que había caído previamente. Pero también utiliza el término חשך-joshej, quizá anunciando el siguiente golpe que vendría sobre Egipto, la oscuridad.

Pero fue precisamente al revisar la referencia al granizo, que vi algo nuevo. Dice la Escritura, que las langostas se comerían lo que hubiera quedado después de que el granizo “golpeó cada hierba en el campo y quebró cada árbol en el campo…” [Exodo 9:31], porque “el lino y la cebada fueron golpeados… pero el trigo y el centeno no fueron golpeados porque eran tardíos” [Exodo 9:32], es decir, aún no habían crecido. El granizo no había acabado con todo, pero de lo poco que había quedado, llegaría la langosta a alimentarse y a arrasar. Una de las palabras que se usan en los versos 5 y 12 del capítulo 10, para referirse a lo que “había dejado” el granizo es Shaar (שאר), verbo del cual derivan palabras como Sheerit (שארית), remanente. Lo que vendría a comerse la langosta en Mirzraim, sería el remanente de la vegetación.

Dicha palabra Shaar, la H7604 del Strong, en términos botánicos podría asemejarse a lo que conocemos como retoño. Inicialmente, no estaba muy segura, puesto que entre los significados que el Strong nos da para esta palabra, no se encontraba el equivalente para retoño. Sin embargo, encontré un verso en el Tanaj (Antiguo Testamento) que me dio la pauta para mantener mi sugerencia. En Isaías 37:31, se usa el verbo Shaar y dice:

“Una vez más los sobrevivientes de la tribu de Judá echarán raíces abajo, y arriba darán fruto.”

Esa es una descripción sencilla y concreta de lo que es un retoño. Como ya también lo he dicho en otros artículos, las plantas tienen una flexibilidad en su desarrollo y crecimiento, mayor a la de los animales y humanos, lo cual le permite conservar células en sus diferentes órganos que se pueden “especializar” en cualquier función, lo cual permite que en muchas especies, con una ramita (esqueje) o retoño, podamos sembrarla y con las condiciones adecuadas de humedad, temperatura, etc., eche raíces, comience a crecer producir hojas, flores y llegar a dar fruto, como dice en el verso.

Podían haberse averiado los árboles, caído los frutos y dañados los cultivos que estaban a punto de ser cosechados y aún muerto los animales (en los golpes anteriores) necesarios para la manutención de los egipcios, pero antes de la llegada de la langosta, se podía conservar la esperanza que el trigo y el centeno crecieran, y que aún de los árboles caídos se pudieran sembrar y recuperar retoños. Pero al llegar la langosta esa esperanza se esfumó, porque el granizo golpeó (נכה-Naká) pero la langosta devoró (אכל-Ajal). “Las langostas ocasionan daños royendo las hojas, las flores, los frutos, las simientes, las cortezas o los brotes de las plantas” (Buj, 2008).

Pero saben, aún hay más, la palabra sheerit (Strong H7611) que tiene su origen en Shaar, en una de sus acepciones se refiere a descendencia. Y cuando revisamos el texto de la plaga de langostas, es precisamente, en esta octava plaga, donde Moshé tiene que luchar con el Faraón para que pudieran salir todos. Es en este texto donde Moshé intercede para que sus hijos e hijas salieran junto a los adultos, es el momento de luchar por la unidad de la familia [Éxodo 10:9]. Mientras los egipcios estaban al borde del abismo, ad portas que la langosta llegara a devorar incluso el remanente, su esperanza de recuperar su agricultura; los israelitas luchaban defendiendo y protegiendo a sus retoños. Es solo en esta plaga, que el ETERNO dice a Moshé: “Lo hice para que puedas contarles a tus hijos y a tus nietos la dureza con que traté a los egipcios, y las señales que realicé entre ellos. Así sabrán que yo soy el Señor” [Éxodo 10:2]. El ETERNO estaba conservando el remanente de su pueblo en Goshen, y a los retoños con todo el potencial para llegar a formar la nación de Israel, el pueblo libre que el Altísimo escogió.

Comunidad, ser remanente no es solo ser un grupo pequeño e “indefenso”, todo lo contrario, el remanente es un retoño cuando tiene toda la potencialidad de echar raíces, nutrirse, fortalecerse y afirmarse, para crecer, brotar hojas, comenzar a fortalecer las ramas, florecer y llegar a dar fruto. Un fruto que alimenta a muchos y dinamiza los procesos en el medio que se encuentra. Un árbol fortalecido no solo da fruto para ser consumido y ya. Un árbol fortalecido da sombra al que está agobiado por el sol implacable, regula la caída del agua lluvia sobre la tierra, para que sea recibida suavemente y absorbida hacia lo profundo del suelo, reduciendo la escorrentía descontrolada que arrasa e inunda; brinda sus ramas fortalecida para ser nido y habitación a muchos. Pero lo más importante su fruto no solo alimenta, sino que da semilla. Esta semilla debe ser arrebatada del árbol por animales, debe ser desnudada, mientras el animal se alimenta del fruto, e incluso en algunos casos debe ser devorada por los animales, procesada en el estómago con sus jugos gástricos y llevada lejos del árbol en la que se formó, para después de todo esto estar lista para salir del animal, en un medio quizá no muy “agradable” (sí, las heces), pero es el momento en el que se puede enterrar en una nueva tierra, para ser una nueva generación y ser un nuevo individuo de la misma especie, para comenzar nuevamente el ciclo.

Para finalizar, los dejo con esta reflexión, en el verso 32 de Isaías 37, está la palabra que el ETERNO nos dio este año, para caminar sobre ella, Sheerit (Remanente). En el verso 31, está el verbo y la raíz de ésta palabra, Shaar, y su relación con la descripción de un retoño, y ¿saben que dice en el verso inmediatamente anterior?, el verso 30:

“Esta será la señal para ti, Ezequías: ”Este año comerán lo que crezca por sí solo, y el segundo año lo que de allí brote. Pero al tercer año sembrarán y cosecharán, plantarán viñas y comerán su fruto.”

Esto suena muy parecido a una parte de la Torá que como comunidad Yovel deberíamos conocer muy bien:

Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. Lo que de suyo naciere en tu tierra segada, no lo segarás, y las uvas de tu viñedo no vendimiarás; año de reposo será para la tierra. [Levítico 25:4-5]… El año cincuenta os será jubileo; no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos [Levítico 25:11]…  Y si dijereis: ¿Qué comeremos el séptimo año? He aquí no hemos de sembrar, ni hemos de recoger nuestros frutos; entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y ella hará que haya fruto por tres años. Y sembraréis el año octavo, y comeréis del fruto añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto, comeréis del añejo [Levítico 25:20-22].

Y hay una palabra en específico, ספיח-Safiaj (crecimiento de granos derramados), Strong H5599, que solo aparece en Levítico 25:5, Levítico 25:11, Isaías 37:30, 2 de Reyes 19:29 y Job 14:19. Es decir, de las cinco veces que aparece en toda la Tanaj, tres de éstas son en los versos que venimos conectando de remanante y Yovel.

¡Mis hermanos! Las palabras de Isaías que se relacionan con el remanente, están relacionadas con el Yovel:

  • “Este año comerán lo que crezca por si solo” = Año 49 = Séptimo año de Shemitá
  • “Segundo año lo que de allí brote” = Año 50 = Yovel
  • “Pero el tercer año sembrarán”= Año 1 del nuevo ciclo = Año después del Yovel donde ya podían sembrar.

Mis amados hermanos, el ETERNO le regaló este nombre a nuestra comunidad y permitió que nuestro logo incluyera un árbol entre sus elementos. Que el ETERNO nos permita ser ese remanente, que se convierta por la misericordia del Altísimo en un árbol que lleve un fruto suficiente, para poder vivir con tranquilidad y confianza en el Altísimo el Yovel que Él nos demanda. Pero sobretodo, roguemos que no caigamos en desobediencia, para que no vengan sobre nosotros las plagas de Egipto [Deuteronomio 28:60], sobretodo la langosta. Sino por el contrario que la plaga no toque nuestra morada [Salmos 91:10] Puede que venga el granizo, nos golpeé, nos zarandee y nos reduzca, pero el ETERNO ha prometido que siempre habrá un remanente. Que él nos permita ser parte de ese remanente y nos libre de ser devorados por la langosta.

¡Shavua Tov!

Referencias

Buj-Buj, A. (2008). La plaga de la langosta. Permanencia de un riesgo biológico milenario. Recuperado de: http://www.ub.edu/geocrit/-xcol/427.htm

El Tiempo. (2014). Condiciones meteorológicas para la generación de una plaga bíblica: Las Langostas del desierto en África. Recuperado de: https://www.tiempo.com/ram/1595/condiciones-meteorolgicas-para-la-generacin-de-una-plaga-bblica-las-langostas-del-desierto-en-frica/

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

Goshen la tierra del buen pastor

Por: Rocio Delvalle Quevedo

¿Te gustaría conocer las curiosidades de Gosén y su relación con el Mesías, así como las pistas que nos deja de nuestra relación con Él?

La parashá (porción) de esta semana Vayigash (ויגש – y se acercó) es la penúltima del libro de Bereshit (Génesis). Una palabra muy especial que aparece dentro de esta parashá es Goshen (גּשֶׁן, Strong H1657). Es precisamente en esta parashá donde aparece por primera vez en la Torá. Y de hecho 9, de las 10 veces que ésta palabra aparece en Bereshit , se dan en esta parashá.

Esta palabra y el lugar que representa tiene muchas riquezas, como introducción a este comentario que estoy haciendo recomiendo ver la enseñanza que dio nuestro moré Dudu al respecto en el 2016. Es un mensaje con muchos majares, que recomiendo sacar el tiempo para ver completo. De todas formas retomaré algunas de las conclusiones del mismo para continuar profundizando en él a través de estas líneas.

Goshen es el lugar de encuentro entre Yosef y su padre Yaakov. Ocho veces aparece escrito en su forma común גשן, pero en los versículos 46:28 y 29, aparece con una letra adicional (ה) que indica direccionalidad (hacia tal lugar), es decir, dice “hacia Goshen” por lo que la palabra queda escrita en hebreo: גשנה (Goshnah). Y es en esta forma como se empiezan a desprender las maravillas y particularidades desde la guematría que resulta:

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Como se puede ver, la palabra Goshnah tiene un valor numérico de 358, que es el mismo de la palabra Mesías en hebreo. Por lo que se ha concluido que Goshén es el lugar de la revelación del Mesías. Otra perla que presenta Dudu en el vídeo, es que en el versículo 3:1 del libro de Shemot (Éxodo) dice que cuando Moshé estaba cuidando las ovejas de su suegro, y se encontró con la zarza ardiente estaba más allá del desierto. La expresión que se usa para decir esto, es Ajar Midbar (אחר המדבר) o “más allá”, que según los sabios puede ser entendido como “Después de”. Pero no solo en el sentido geográfico, sino en el sentido de reemplazar cada letra de la palabra Midbar (Desierto en hebreo) por la letra que va después en el alefato (Alfabeto hebreo):

 

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Como nos podemos dar cuenta, al hacer éste ejercicio, aunque las letras están en “desorden”, son exactamente las mismas letras de la palabra Goshna, por lo que los sabios comentan que el lugar hacia el cual el ETERNO llevó a Moshé y le presentó la zarza ardiente probablemente haya sido Goshen. Por lo que también se puede leer que a menudo, el lugar de la revelación del Mesías en nuestras vidas es después del desierto.

Hasta aquí un poco el resumen del mensaje de Dudu, con los elementos que tomo de introducción para esta charla. Ahora, siguiendo el ejemplo de mi moré, quise seguir indagando y encontrar más.

Revisando un poco los comentarios de Rashí sobre esta parashá, encontré que en el verso 45:18 del libro de Bereshit, cuando el Faraón le está confirmando a Yosef, que traiga a sus hermanos y a su padre pues los hará habitar en lo “Bueno de la tierra de Egipto” (Tov eretz Mitzraim – טוב ארץ מצרים), Rashi dice “Es decir la región de Goshen”. Esta misma expresión se usa en el verso 45:20, solo que agrega una palabra diciendo “Todo lo bueno de la tierra” (Tov kol eretz – טוב כל־ארץ). Al añadir la palabra “Kol” y revisar la guematría de la expresión ocurre una coincidencia fascinante. Igual que la palabra Goshnah el valor numérico de esta frase tiene un valor numérico de 358. Sobre ésto volveremos más adelante.

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Otro comentario que hace Rashi relacionado con Goshen en esta parashá, es con respecto al verso 46:34. Sobre la frase “Para que ustedes se asienten en la región de Goshen”, Rashí dice: “Y esa tierra es necesaria para ustedes, ya que es tierra de pastura. Y cuando le digan al Faraón que ustedes no son diestros en ninguna otra tarea de donde él vive y los asentará allá”. Ésta única tarea de la que habla el verso era la de ser pastores. Y aquí llegamos al punto que quiero desarrollar esta vez, y es que hay una estrecha relación entre Goshén como lugar geográfico y el oficio de ser pastor o la presencia de ganados y rebaños en la región.

De las 9 veces que la palabra Goshen y sus variaciones (Goshna) aparece en la parashá que nos ocupa, en cinco ocasiones lo hace acompañada de palabras que aluden a ganado (de vacas) y/o rebaños (ovejas) [Génesis 45:10, 46:34, 47:1, 47:4 y 47:6]. Este particular se ve explicitado en los siguintes versos:

“Por eso, cuando el faraón los llame y les pregunte a qué se dedican, díganle que siempre se han ocupado de cuidar ganado, al igual que sus antepasados. Así podrán establecerse en la región de Gosén, pues los egipcios detestan el oficio de pastor.” [Bereshit 46:33-34]

“Hemos venido a vivir en este país porque en Canaán ya no hay pastos para nuestros rebaños. ¡Es terrible el hambre que acosa a ese país! Por eso le rogamos a usted que nos permita vivir en la región de Gosén.”  [Bereshit 47:4]

Se puede entender que la necesidad de habitar en la región de Goshén, parece entonces estar relacionada con un oficio que había sido transmitido de generación en generación y la posesión sobre seres vivos con los que desempeñaban ese oficio. Es decir, con el hecho de ser pastores ovejas, hombres de ganado.

Es importante enfatizar en este momento, que al hablar de vacas y ovejas estamos hablando de animales domésticos. La domesticación es un concepto que quizá muchos usamos a menudo, pero que probablemente pocos entendemos en todas sus implicaciones biológicas. La domesticación como término biológico, involucra la modificación de la variación genética de plantas y animales producto de las actividades humanas. Este proceso también conocido como selección artificial o antrópica, ocurre cuando los humanos seleccionan de manera directa o indirecta características de individuos o poblaciones, cambiando así las frecuencias de estas variantes en la especie (Simpson, 2014).

El proceso de la domesticación no solo ha tenido un impacto en la formación de la civilización humana, también ha moldeado algunos aspectos de la biodiversidad. Esto es debido a que el proceso de domesticación implica una continua dependencia entre las especies y el hombre. En un principio, las especies animales y vegetales podrían completar sus ciclos de vida en estado silvestre sin la intervención del hombre. Pero a medida que esta interdependencia se hizo más intensa, se llego a casos en los que las especies no pueden reproducirse en condiciones naturales sin la activa intervención del hombre (Gross, 2010). En las especies animales el síndrome de la domesticación incluye cambios en el sistema endocrino (hormonal), especialmente para generar animales dóciles (Andersson, 2012).

En el caso particular de las ovejas, hay varios aspectos en los que se hace evidente la dependencia de los animales por su pastor. Hay situaciones en que las ovejas domésticas que hacen parte de un rebaño se encuentran incluso en riesgo de muerte, si el pastor no está atento a ellas. Hay momentos en que una oveja está sentada rumiando, y de un momento a otro, tiene un cambio en su centro de gravedad, y queda con las patas arriba, de forma que le es imposible volverse a incorporar, a no ser que el pastor venga en su ayuda (Phillips, 1976).

Otro ejemplo es que, a diferencia de lo que se podría pensar, unas ovejas viables no comen cualquier pasto que está por ahí. En el verso 46:34 de Bereshit se ve la preocupación de éstos pastores de ovejas por buscar asentarse en un lugar con pastos adecuados para sus ovejas. Las ovejas tienden a ser muy repetitivas en sus acciones diarias, con hábitos muy acentuados. Entre éstos pastar siempre en el mismo lugar, pero si se sobre-pastorea una región, los pastos pierden vigor y poder nutricional, por lo que el pastor debe estar guiando sus pasos constantemente para ir rotando en diferentes pastizales (ídem).

También sucede que cuando llegan las épocas de calor en que pululan los insectos, desesperan a las ovejas en sus rostros, causándoles molestias y enfermedades que los mismos transmiten, la única alternativa que encuentra una oveja doméstica sola, es frotarse y estrellar sus cabezas contra postes ásperos, lo que puede agravar las infecciones o incluso llevarlas hasta la muerte. Pero un pastor cuidadoso, que está atento a sus ovejas, derrama aceites especiales sobre las cabezas de las mismas que repelen la acción de estos insectos, prácticamente salvándoles la vida. Y así, hay muchos más ejemplos de como una oveja doméstica tiene una fuerte dependencia de la labor de su pastor (ídem).

Teniendo en cuenta lo expuesto previamente, podríamos decir que ir hacia Goshen está relacionado con un rebaño que tiene completa dependencia del pastor para vivir bien. Recordemos que alguna vez en otro escrito que compartí en Shavua tov, hablamos de cómo ser injertado en el olivo “natural”, realmente podía traducirse como dejar de tener nuestras raíces en un olivo silvestre, y ser domesticados como ramas injertas en un olivo cultivado. En este mismo sentido en esta analogía, nosotros somos como éstas ovejas domésticas.

Si encontramos aquí una relación entre el lugar de la revelación del Mesías, con el oficio de ser pastor, no parece entonces que sea una coincidencia que fuera a unos pastores de ovejas a los que le fue dado el anuncio maravilloso que Yeshúa (Jesús) había nacido en este mundo. Pastores que precisamente se encontraban renunciando a sus noches de sueño, por amor a sus ovejas mientras guardaban las vigilias de la noche [Lucas 2:8, 20].

Una tremenda y bella coincidencia es el contexto en el que se encuentra la frase que habíamos mencionado en el verso 45:20 de Bereshit:

ועינכם אל־תחס על־כליכם כי־טוב כל־ארץ מצרים לכם הוא= “y que no se preocupen por las cosas que tengan que dejar, porque lo mejor de todo Egipto será para ustedes”

Si volvemos a la guematría de dicha frase, recordaremos que tiene el mismo valor numérico que la palabra Mesías. ¡Es Yeshúa el buen pastor! Ir a encontrarnos en el lugar de su revelación, implica estar dispuestos a dejar de preocuparnos por las cosas que tenemos que dejar, confiados en la completa dependencia que podemos tener en él, porque bajo su cuidado gozaremos de lo mejor de la tierra.

Goshen no es solo el lugar de la revelación del mesías, la esencia del oficio que en ella se desarrollaría nos habla claramente de la relación que Yeshúa tiene con nosotros como pastor. Entender lo que implica los detalles de la dependencia de las ovejas por su pastor, da una nueva dimensión de la ternura con la que Yeshúa miraba a las multitudes como ovejas sin pastor [Mateo 9:36, Marcos 6:34]. Cuando una oveja ha tenido los cuidados de un pastor amoroso y diligente, ha tenido un tiempo de intimidad con él en las vigilias de la noche y las travesías rotando por los diferentes pastizales, se acostumbran a su voz y lo siguen. Tal como dice en Juan 10:1-18, Yeshúa es el buen pastor de nuestras vidas. El que nos llama por nombre, y del cual debemos conocer su voz, seguirlo, entrar solo por Él que es la puerta y hallar pastos deliciosos, la riqueza de su Torá y de su pueblo. Él ha venido por nosotros, las ovejas que también éramos suyas y estábamos en otro redil, y nos ha hecho con su pueblo un solo rebaño.

Finalmente, recordemos que las letras que forman la  palabra Goshén, son las mismas que están en el sevivón (un gran milgro ocurrió allá – נ-nesh ג-gadol ה-hayá ש-sham) con el que jugamos en el marco de la fiesta de Janucá (la fiesta de la dedicación), no puede ser coincidencia que este capítulo 10:22-29 de Juan diga:

“Por esos días se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación (Janucá). Era invierno, y Yeshúa andaba en el templo, por el pórtico de Salomón. Entonces lo rodearon los judíos y le preguntaron:—¿Hasta cuándo vas a tenernos en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo con franqueza. —Ya se lo he dicho a ustedes, y no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que me acreditan, pero ustedes no creen porque no son de mi rebaño. Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar.”

Qué mas decir, sino, como ovejas plenas: el señor Yeshúa es mi pastor y nada me faltará; aunque vaya por el desierto, Él me llevará más allá, al lugar de su revelación y a lo mejor de la tierra.

Shavua tov

Referencias

Andersson L. Genetics of Animal Domestication. In: Gepts P, Famula TR, Bettinger RL, Brush SB, Damania AB, MCguire PE, et al., editors. Biodiversity and agriculture: Domestication, evolution, and sustainability. New York: Cambridge University Press; 2012. p. 260–74. Recuperado de: http://blogs.eltiempo.com/biogenic-colombia/2015/09/19/domesticacion-la-evolucion-dirigida-por-el-ser-humano/

Gross BL, Olsen KM. Genetic perspectives on crop domestication. Trends Plant Sci. 2010; 15(9):529–37. Recuperado de: http://blogs.eltiempo.com/biogenic-colombia/2015/09/19/domesticacion-la-evolucion-dirigida-por-el-ser-humano/

Phillips, K. La vida en el Redil. Editorial Caribe. 1976, 141 pp.

Simpson BB, Ogorzaly MC. Plants in our world: Economic botany. 4th ed. McGraw-Hill; 2014. Recuperado de: http://blogs.eltiempo.com/biogenic-colombia/2015/09/19/domesticacion-la-evolucion-dirigida-por-el-ser-humano/

 

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Rochi-6_WEBSoy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.