Llevemos fruto en Tu Bishevat

Por Rocío Delvalle Quevedo

“Sabías que la biología de un árbol frutal, tiene una bonita enseñanza para esta fiesta”

Nos encontramos en el mes de Shevat, y este próximo domingo 20 de enero a la caída del sol y lunes 21 de enero durante el día será 15 de Shevat, o como también se conoce Tu Bishevat. Según la tradición judía, en este día del calendario hebreo se celebra el año nuevo de los árboles frutales. Este año nuevo está relacionado entre otras cosas con la ordenanza dada por el ETERNO en levítico 19: 23-25: “Cuando ustedes entren en la tierra y planten cualquier clase de árboles frutales, durante tres años no comerán su fruto, sino que los considerarán inmundo. En el cuarto año todo su fruto será consagrado como una ofrenda de alabanza al Señor y en el quinto año ya podrán comer de su fruto. De este modo aumentará tus cosechas. Yo soy el Señor su Dios”.

 Según la tradición judía, el conteo de los años para cumplir el precepto expresado en la anterior cita bíblica, no se hacía árbol por árbol según la fecha en que cada uno había sido sembrado, sino que se hacía un corte anual, en los que todos los árboles sembrados antes del 15 de Shevat cumplían años en ese día, independientemente de si habían sido sembrados 11 meses antes, cinco meses antes, o aún un día antes.

 A menudo, cuando llega un día de éstos en nuestros días a nuestra vida, tendemos a reflexionar sobre el fruto que estamos dando, y lo que ésto significa para nosotros. En esta corta reflexión, quisiera contarles un poco de la biología de los árboles que dan frutos comestibles para el ser humano y cómo es este proceso. Aunque se que muchos ya lo saben, me he dado cuenta que muchos otros tanto no, así que empezaré por decir que las estructuras florales están íntimamente relacionadas a la producción de frutos. Dicho de otra manera es precisamente una flor fecundada, la que se convierte en un fruto, específicamente el ovario de la flor.

Una flor esta conformada por dos partes asexuales y dos partes sexuales (hay excepciones al respecto, pero esta es la estructura más general). Las dos partes asexuales son los pétalos y sépalos, mientras las dos partes sexuales son el pistilo y los estambres. El pistilo es la parte femenina de las flores, conformado por el ovario, el estilo y el estigma. Los estambres son la parte masculina, conformados por los filamentos y las anteras (Ver figura abajo). Las anteras contienen el polen, el cual es la sustancia que contiene las células reproductivas masculinas; el cual viaja por diferentes medios según la especie de planta, hasta depositarse sobre el estigma de otra flor. Cuando llega al estigma, mediante algunas comunicaciones bioquímicas sobre las cuales no entraremos en detalle, el polen “derrama” éstas células sexuales dentro de la parte reproductiva de la flor, corriendo a través del estilo y llegando hasta el ovario que contiene los óvulos (células reproductivas femeninas), a los cuales se unen las células reproductivas femeninas y produce la fecundación.

flor partes

El momento de la fecundación desencadena un cascada metabólica y hormonal en la planta que comienza a provocar unos cambios de tamaño, textura, color y sabor en el ovario de la flor, que desemboca en la formación de fruto. Es decir, el fruto es el ovario de la flor transformado, y que lleva en su seno la semilla con la cual esa planta llegará a producir nuevas de su misma especie. En todo este proceso de transformación, entre otras cosas sucede, que la flor vistosa, liviana y en una posición erecta y hacia arriba, se convierte en un fruto que vencido por el peso que ha ganado, se doblega y queda hacia “abajo” (Ver figura abajo). Básicamente un fruto maduro y bien formado, es una antigua flor que se ha doblegado.

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Muchas veces cuando estamos iniciando en el camino del ETERNO, somos como flores vistosas, altivas y que queremos llamar la atención. Pero hay un momento en que el ETERNO nos toca, nos fecunda nuestro corazón, y comenzamos a sufrir una gran transformación en nuestra vida, cuyo resultado final será dar fruto. Pero como en la naturaleza, la mayor transformación que debemos sufrir es que al ser llenados por el Altísimo, el peso de toda esta generosidad que en el ETERNO nos inunda, debe doblegar nuestra vida ante el Altísimo, desterrar por completo todo orgullo y toda altivez. Así mismo, el fruto es separado del árbol, dulce, para alimentar y deleitar a muchos, para servir a otros y para llevar semilla que pueda ser sembrada y producir nuevo crecimiento. Que así mismo nosotros podamos entregarnos en el servicio a los demás, con dulzura y amor, que el ETERNO nos pueda usar como instrumento para suplir las necesidades de otros que lo requieren y para llevar la buena semilla hasta donde el Altísimo lo disponga.

¡ Shavua Tov!

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

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Remanente que se duerme, se lo come la langosta

Por Rocío Delvalle Quevedo

“¿Podrías creer que la plaga de langostas tiene alguna relación con el remanente de Israel?”

En la parashat (porción) Bo, de esta semana, se completa el relato precedente (desde la anterior parashat Vaera) de los 10 golpes (“plagas”) que el Altísimo asestó contra la tierra de Mitzraim (Egipto). La parashá inicia con el octavo golpe, la plaga de langostas, ארבה-Arvé.

Cómo quizá ya lo he dicho en ocasiones anteriores, la plaga de langostas es el ejemplo clásico de una plaga como concepto aún en la ecología y la agronomía. Se han realizado muchos estudios en torno a la formación de los enjambres, los cambios fisiológicos y comportamentales que sufren los individuos al pasar de estado solitario a estado gregario, la relación entre las condiciones climáticas, de temperatura, vientos y humedad, con dicha transformación, así como las estrategias para tratar de controlar las devastaciones que sufren muchos países aún en la época presente (Eltiempo, 2014; Buj, 2008).

Es un tema con mucha tela para cortar, pero particularmente en esta ocasión, sentí en oración, profundizar en un tema un poco menos explícito en el relato de esta plaga, pero en el cual he encontrado mucha riqueza. Por decirlo de alguna manera, la plaga de langostas se convierte en una bisagra, entre el golpe anterior, el granizo, y el golpe inmediatamente siguiente, la oscuridad. Si nos damos cuenta, durante el relato de la plaga de langostas, menciona en tres ocasiones [Éxodo 10:5, 12 y 15] la palabra ברד-barad, refiriéndose al granizo que había caído previamente. Pero también utiliza el término חשך-joshej, quizá anunciando el siguiente golpe que vendría sobre Egipto, la oscuridad.

Pero fue precisamente al revisar la referencia al granizo, que vi algo nuevo. Dice la Escritura, que las langostas se comerían lo que hubiera quedado después de que el granizo “golpeó cada hierba en el campo y quebró cada árbol en el campo…” [Exodo 9:31], porque “el lino y la cebada fueron golpeados… pero el trigo y el centeno no fueron golpeados porque eran tardíos” [Exodo 9:32], es decir, aún no habían crecido. El granizo no había acabado con todo, pero de lo poco que había quedado, llegaría la langosta a alimentarse y a arrasar. Una de las palabras que se usan en los versos 5 y 12 del capítulo 10, para referirse a lo que “había dejado” el granizo es Shaar (שאר), verbo del cual derivan palabras como Sheerit (שארית), remanente. Lo que vendría a comerse la langosta en Mirzraim, sería el remanente de la vegetación.

Dicha palabra Shaar, la H7604 del Strong, en términos botánicos podría asemejarse a lo que conocemos como retoño. Inicialmente, no estaba muy segura, puesto que entre los significados que el Strong nos da para esta palabra, no se encontraba el equivalente para retoño. Sin embargo, encontré un verso en el Tanaj (Antiguo Testamento) que me dio la pauta para mantener mi sugerencia. En Isaías 37:31, se usa el verbo Shaar y dice:

“Una vez más los sobrevivientes de la tribu de Judá echarán raíces abajo, y arriba darán fruto.”

Esa es una descripción sencilla y concreta de lo que es un retoño. Como ya también lo he dicho en otros artículos, las plantas tienen una flexibilidad en su desarrollo y crecimiento, mayor a la de los animales y humanos, lo cual le permite conservar células en sus diferentes órganos que se pueden “especializar” en cualquier función, lo cual permite que en muchas especies, con una ramita (esqueje) o retoño, podamos sembrarla y con las condiciones adecuadas de humedad, temperatura, etc., eche raíces, comience a crecer producir hojas, flores y llegar a dar fruto, como dice en el verso.

Podían haberse averiado los árboles, caído los frutos y dañados los cultivos que estaban a punto de ser cosechados y aún muerto los animales (en los golpes anteriores) necesarios para la manutención de los egipcios, pero antes de la llegada de la langosta, se podía conservar la esperanza que el trigo y el centeno crecieran, y que aún de los árboles caídos se pudieran sembrar y recuperar retoños. Pero al llegar la langosta esa esperanza se esfumó, porque el granizo golpeó (נכה-Naká) pero la langosta devoró (אכל-Ajal). “Las langostas ocasionan daños royendo las hojas, las flores, los frutos, las simientes, las cortezas o los brotes de las plantas” (Buj, 2008).

Pero saben, aún hay más, la palabra sheerit (Strong H7611) que tiene su origen en Shaar, en una de sus acepciones se refiere a descendencia. Y cuando revisamos el texto de la plaga de langostas, es precisamente, en esta octava plaga, donde Moshé tiene que luchar con el Faraón para que pudieran salir todos. Es en este texto donde Moshé intercede para que sus hijos e hijas salieran junto a los adultos, es el momento de luchar por la unidad de la familia [Éxodo 10:9]. Mientras los egipcios estaban al borde del abismo, ad portas que la langosta llegara a devorar incluso el remanente, su esperanza de recuperar su agricultura; los israelitas luchaban defendiendo y protegiendo a sus retoños. Es solo en esta plaga, que el ETERNO dice a Moshé: “Lo hice para que puedas contarles a tus hijos y a tus nietos la dureza con que traté a los egipcios, y las señales que realicé entre ellos. Así sabrán que yo soy el Señor” [Éxodo 10:2]. El ETERNO estaba conservando el remanente de su pueblo en Goshen, y a los retoños con todo el potencial para llegar a formar la nación de Israel, el pueblo libre que el Altísimo escogió.

Comunidad, ser remanente no es solo ser un grupo pequeño e “indefenso”, todo lo contrario, el remanente es un retoño cuando tiene toda la potencialidad de echar raíces, nutrirse, fortalecerse y afirmarse, para crecer, brotar hojas, comenzar a fortalecer las ramas, florecer y llegar a dar fruto. Un fruto que alimenta a muchos y dinamiza los procesos en el medio que se encuentra. Un árbol fortalecido no solo da fruto para ser consumido y ya. Un árbol fortalecido da sombra al que está agobiado por el sol implacable, regula la caída del agua lluvia sobre la tierra, para que sea recibida suavemente y absorbida hacia lo profundo del suelo, reduciendo la escorrentía descontrolada que arrasa e inunda; brinda sus ramas fortalecida para ser nido y habitación a muchos. Pero lo más importante su fruto no solo alimenta, sino que da semilla. Esta semilla debe ser arrebatada del árbol por animales, debe ser desnudada, mientras el animal se alimenta del fruto, e incluso en algunos casos debe ser devorada por los animales, procesada en el estómago con sus jugos gástricos y llevada lejos del árbol en la que se formó, para después de todo esto estar lista para salir del animal, en un medio quizá no muy “agradable” (sí, las heces), pero es el momento en el que se puede enterrar en una nueva tierra, para ser una nueva generación y ser un nuevo individuo de la misma especie, para comenzar nuevamente el ciclo.

Para finalizar, los dejo con esta reflexión, en el verso 32 de Isaías 37, está la palabra que el ETERNO nos dio este año, para caminar sobre ella, Sheerit (Remanente). En el verso 31, está el verbo y la raíz de ésta palabra, Shaar, y su relación con la descripción de un retoño, y ¿saben que dice en el verso inmediatamente anterior?, el verso 30:

“Esta será la señal para ti, Ezequías: ”Este año comerán lo que crezca por sí solo, y el segundo año lo que de allí brote. Pero al tercer año sembrarán y cosecharán, plantarán viñas y comerán su fruto.”

Esto suena muy parecido a una parte de la Torá que como comunidad Yovel deberíamos conocer muy bien:

Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. Lo que de suyo naciere en tu tierra segada, no lo segarás, y las uvas de tu viñedo no vendimiarás; año de reposo será para la tierra. [Levítico 25:4-5]… El año cincuenta os será jubileo; no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos [Levítico 25:11]…  Y si dijereis: ¿Qué comeremos el séptimo año? He aquí no hemos de sembrar, ni hemos de recoger nuestros frutos; entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y ella hará que haya fruto por tres años. Y sembraréis el año octavo, y comeréis del fruto añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto, comeréis del añejo [Levítico 25:20-22].

Y hay una palabra en específico, ספיח-Safiaj (crecimiento de granos derramados), Strong H5599, que solo aparece en Levítico 25:5, Levítico 25:11, Isaías 37:30, 2 de Reyes 19:29 y Job 14:19. Es decir, de las cinco veces que aparece en toda la Tanaj, tres de éstas son en los versos que venimos conectando de remanante y Yovel.

¡Mis hermanos! Las palabras de Isaías que se relacionan con el remanente, están relacionadas con el Yovel:

  • “Este año comerán lo que crezca por si solo” = Año 49 = Séptimo año de Shemitá
  • “Segundo año lo que de allí brote” = Año 50 = Yovel
  • “Pero el tercer año sembrarán”= Año 1 del nuevo ciclo = Año después del Yovel donde ya podían sembrar.

Mis amados hermanos, el ETERNO le regaló este nombre a nuestra comunidad y permitió que nuestro logo incluyera un árbol entre sus elementos. Que el ETERNO nos permita ser ese remanente, que se convierta por la misericordia del Altísimo en un árbol que lleve un fruto suficiente, para poder vivir con tranquilidad y confianza en el Altísimo el Yovel que Él nos demanda. Pero sobretodo, roguemos que no caigamos en desobediencia, para que no vengan sobre nosotros las plagas de Egipto [Deuteronomio 28:60], sobretodo la langosta. Sino por el contrario que la plaga no toque nuestra morada [Salmos 91:10] Puede que venga el granizo, nos golpeé, nos zarandee y nos reduzca, pero el ETERNO ha prometido que siempre habrá un remanente. Que él nos permita ser parte de ese remanente y nos libre de ser devorados por la langosta.

¡Shavua Tov!

Referencias

Buj-Buj, A. (2008). La plaga de la langosta. Permanencia de un riesgo biológico milenario. Recuperado de: http://www.ub.edu/geocrit/-xcol/427.htm

El Tiempo. (2014). Condiciones meteorológicas para la generación de una plaga bíblica: Las Langostas del desierto en África. Recuperado de: https://www.tiempo.com/ram/1595/condiciones-meteorolgicas-para-la-generacin-de-una-plaga-bblica-las-langostas-del-desierto-en-frica/

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

Goshen la tierra del buen pastor

Por: Rocio Delvalle Quevedo

¿Te gustaría conocer las curiosidades de Gosén y su relación con el Mesías, así como las pistas que nos deja de nuestra relación con Él?

La parashá (porción) de esta semana Vayigash (ויגש – y se acercó) es la penúltima del libro de Bereshit (Génesis). Una palabra muy especial que aparece dentro de esta parashá es Goshen (גּשֶׁן, Strong H1657). Es precisamente en esta parashá donde aparece por primera vez en la Torá. Y de hecho 9, de las 10 veces que ésta palabra aparece en Bereshit , se dan en esta parashá.

Esta palabra y el lugar que representa tiene muchas riquezas, como introducción a este comentario que estoy haciendo recomiendo ver la enseñanza que dio nuestro moré Dudu al respecto en el 2016. Es un mensaje con muchos majares, que recomiendo sacar el tiempo para ver completo. De todas formas retomaré algunas de las conclusiones del mismo para continuar profundizando en él a través de estas líneas.

Goshen es el lugar de encuentro entre Yosef y su padre Yaakov. Ocho veces aparece escrito en su forma común גשן, pero en los versículos 46:28 y 29, aparece con una letra adicional (ה) que indica direccionalidad (hacia tal lugar), es decir, dice “hacia Goshen” por lo que la palabra queda escrita en hebreo: גשנה (Goshnah). Y es en esta forma como se empiezan a desprender las maravillas y particularidades desde la guematría que resulta:

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Como se puede ver, la palabra Goshnah tiene un valor numérico de 358, que es el mismo de la palabra Mesías en hebreo. Por lo que se ha concluido que Goshén es el lugar de la revelación del Mesías. Otra perla que presenta Dudu en el vídeo, es que en el versículo 3:1 del libro de Shemot (Éxodo) dice que cuando Moshé estaba cuidando las ovejas de su suegro, y se encontró con la zarza ardiente estaba más allá del desierto. La expresión que se usa para decir esto, es Ajar Midbar (אחר המדבר) o “más allá”, que según los sabios puede ser entendido como “Después de”. Pero no solo en el sentido geográfico, sino en el sentido de reemplazar cada letra de la palabra Midbar (Desierto en hebreo) por la letra que va después en el alefato (Alfabeto hebreo):

 

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Como nos podemos dar cuenta, al hacer éste ejercicio, aunque las letras están en “desorden”, son exactamente las mismas letras de la palabra Goshna, por lo que los sabios comentan que el lugar hacia el cual el ETERNO llevó a Moshé y le presentó la zarza ardiente probablemente haya sido Goshen. Por lo que también se puede leer que a menudo, el lugar de la revelación del Mesías en nuestras vidas es después del desierto.

Hasta aquí un poco el resumen del mensaje de Dudu, con los elementos que tomo de introducción para esta charla. Ahora, siguiendo el ejemplo de mi moré, quise seguir indagando y encontrar más.

Revisando un poco los comentarios de Rashí sobre esta parashá, encontré que en el verso 45:18 del libro de Bereshit, cuando el Faraón le está confirmando a Yosef, que traiga a sus hermanos y a su padre pues los hará habitar en lo “Bueno de la tierra de Egipto” (Tov eretz Mitzraim – טוב ארץ מצרים), Rashi dice “Es decir la región de Goshen”. Esta misma expresión se usa en el verso 45:20, solo que agrega una palabra diciendo “Todo lo bueno de la tierra” (Tov kol eretz – טוב כל־ארץ). Al añadir la palabra “Kol” y revisar la guematría de la expresión ocurre una coincidencia fascinante. Igual que la palabra Goshnah el valor numérico de esta frase tiene un valor numérico de 358. Sobre ésto volveremos más adelante.

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Otro comentario que hace Rashi relacionado con Goshen en esta parashá, es con respecto al verso 46:34. Sobre la frase “Para que ustedes se asienten en la región de Goshen”, Rashí dice: “Y esa tierra es necesaria para ustedes, ya que es tierra de pastura. Y cuando le digan al Faraón que ustedes no son diestros en ninguna otra tarea de donde él vive y los asentará allá”. Ésta única tarea de la que habla el verso era la de ser pastores. Y aquí llegamos al punto que quiero desarrollar esta vez, y es que hay una estrecha relación entre Goshén como lugar geográfico y el oficio de ser pastor o la presencia de ganados y rebaños en la región.

De las 9 veces que la palabra Goshen y sus variaciones (Goshna) aparece en la parashá que nos ocupa, en cinco ocasiones lo hace acompañada de palabras que aluden a ganado (de vacas) y/o rebaños (ovejas) [Génesis 45:10, 46:34, 47:1, 47:4 y 47:6]. Este particular se ve explicitado en los siguintes versos:

“Por eso, cuando el faraón los llame y les pregunte a qué se dedican, díganle que siempre se han ocupado de cuidar ganado, al igual que sus antepasados. Así podrán establecerse en la región de Gosén, pues los egipcios detestan el oficio de pastor.” [Bereshit 46:33-34]

“Hemos venido a vivir en este país porque en Canaán ya no hay pastos para nuestros rebaños. ¡Es terrible el hambre que acosa a ese país! Por eso le rogamos a usted que nos permita vivir en la región de Gosén.”  [Bereshit 47:4]

Se puede entender que la necesidad de habitar en la región de Goshén, parece entonces estar relacionada con un oficio que había sido transmitido de generación en generación y la posesión sobre seres vivos con los que desempeñaban ese oficio. Es decir, con el hecho de ser pastores ovejas, hombres de ganado.

Es importante enfatizar en este momento, que al hablar de vacas y ovejas estamos hablando de animales domésticos. La domesticación es un concepto que quizá muchos usamos a menudo, pero que probablemente pocos entendemos en todas sus implicaciones biológicas. La domesticación como término biológico, involucra la modificación de la variación genética de plantas y animales producto de las actividades humanas. Este proceso también conocido como selección artificial o antrópica, ocurre cuando los humanos seleccionan de manera directa o indirecta características de individuos o poblaciones, cambiando así las frecuencias de estas variantes en la especie (Simpson, 2014).

El proceso de la domesticación no solo ha tenido un impacto en la formación de la civilización humana, también ha moldeado algunos aspectos de la biodiversidad. Esto es debido a que el proceso de domesticación implica una continua dependencia entre las especies y el hombre. En un principio, las especies animales y vegetales podrían completar sus ciclos de vida en estado silvestre sin la intervención del hombre. Pero a medida que esta interdependencia se hizo más intensa, se llego a casos en los que las especies no pueden reproducirse en condiciones naturales sin la activa intervención del hombre (Gross, 2010). En las especies animales el síndrome de la domesticación incluye cambios en el sistema endocrino (hormonal), especialmente para generar animales dóciles (Andersson, 2012).

En el caso particular de las ovejas, hay varios aspectos en los que se hace evidente la dependencia de los animales por su pastor. Hay situaciones en que las ovejas domésticas que hacen parte de un rebaño se encuentran incluso en riesgo de muerte, si el pastor no está atento a ellas. Hay momentos en que una oveja está sentada rumiando, y de un momento a otro, tiene un cambio en su centro de gravedad, y queda con las patas arriba, de forma que le es imposible volverse a incorporar, a no ser que el pastor venga en su ayuda (Phillips, 1976).

Otro ejemplo es que, a diferencia de lo que se podría pensar, unas ovejas viables no comen cualquier pasto que está por ahí. En el verso 46:34 de Bereshit se ve la preocupación de éstos pastores de ovejas por buscar asentarse en un lugar con pastos adecuados para sus ovejas. Las ovejas tienden a ser muy repetitivas en sus acciones diarias, con hábitos muy acentuados. Entre éstos pastar siempre en el mismo lugar, pero si se sobre-pastorea una región, los pastos pierden vigor y poder nutricional, por lo que el pastor debe estar guiando sus pasos constantemente para ir rotando en diferentes pastizales (ídem).

También sucede que cuando llegan las épocas de calor en que pululan los insectos, desesperan a las ovejas en sus rostros, causándoles molestias y enfermedades que los mismos transmiten, la única alternativa que encuentra una oveja doméstica sola, es frotarse y estrellar sus cabezas contra postes ásperos, lo que puede agravar las infecciones o incluso llevarlas hasta la muerte. Pero un pastor cuidadoso, que está atento a sus ovejas, derrama aceites especiales sobre las cabezas de las mismas que repelen la acción de estos insectos, prácticamente salvándoles la vida. Y así, hay muchos más ejemplos de como una oveja doméstica tiene una fuerte dependencia de la labor de su pastor (ídem).

Teniendo en cuenta lo expuesto previamente, podríamos decir que ir hacia Goshen está relacionado con un rebaño que tiene completa dependencia del pastor para vivir bien. Recordemos que alguna vez en otro escrito que compartí en Shavua tov, hablamos de cómo ser injertado en el olivo “natural”, realmente podía traducirse como dejar de tener nuestras raíces en un olivo silvestre, y ser domesticados como ramas injertas en un olivo cultivado. En este mismo sentido en esta analogía, nosotros somos como éstas ovejas domésticas.

Si encontramos aquí una relación entre el lugar de la revelación del Mesías, con el oficio de ser pastor, no parece entonces que sea una coincidencia que fuera a unos pastores de ovejas a los que le fue dado el anuncio maravilloso que Yeshúa (Jesús) había nacido en este mundo. Pastores que precisamente se encontraban renunciando a sus noches de sueño, por amor a sus ovejas mientras guardaban las vigilias de la noche [Lucas 2:8, 20].

Una tremenda y bella coincidencia es el contexto en el que se encuentra la frase que habíamos mencionado en el verso 45:20 de Bereshit:

ועינכם אל־תחס על־כליכם כי־טוב כל־ארץ מצרים לכם הוא= “y que no se preocupen por las cosas que tengan que dejar, porque lo mejor de todo Egipto será para ustedes”

Si volvemos a la guematría de dicha frase, recordaremos que tiene el mismo valor numérico que la palabra Mesías. ¡Es Yeshúa el buen pastor! Ir a encontrarnos en el lugar de su revelación, implica estar dispuestos a dejar de preocuparnos por las cosas que tenemos que dejar, confiados en la completa dependencia que podemos tener en él, porque bajo su cuidado gozaremos de lo mejor de la tierra.

Goshen no es solo el lugar de la revelación del mesías, la esencia del oficio que en ella se desarrollaría nos habla claramente de la relación que Yeshúa tiene con nosotros como pastor. Entender lo que implica los detalles de la dependencia de las ovejas por su pastor, da una nueva dimensión de la ternura con la que Yeshúa miraba a las multitudes como ovejas sin pastor [Mateo 9:36, Marcos 6:34]. Cuando una oveja ha tenido los cuidados de un pastor amoroso y diligente, ha tenido un tiempo de intimidad con él en las vigilias de la noche y las travesías rotando por los diferentes pastizales, se acostumbran a su voz y lo siguen. Tal como dice en Juan 10:1-18, Yeshúa es el buen pastor de nuestras vidas. El que nos llama por nombre, y del cual debemos conocer su voz, seguirlo, entrar solo por Él que es la puerta y hallar pastos deliciosos, la riqueza de su Torá y de su pueblo. Él ha venido por nosotros, las ovejas que también éramos suyas y estábamos en otro redil, y nos ha hecho con su pueblo un solo rebaño.

Finalmente, recordemos que las letras que forman la  palabra Goshén, son las mismas que están en el sevivón (un gran milgro ocurrió allá – נ-nesh ג-gadol ה-hayá ש-sham) con el que jugamos en el marco de la fiesta de Janucá (la fiesta de la dedicación), no puede ser coincidencia que este capítulo 10:22-29 de Juan diga:

“Por esos días se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación (Janucá). Era invierno, y Yeshúa andaba en el templo, por el pórtico de Salomón. Entonces lo rodearon los judíos y le preguntaron:—¿Hasta cuándo vas a tenernos en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo con franqueza. —Ya se lo he dicho a ustedes, y no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que me acreditan, pero ustedes no creen porque no son de mi rebaño. Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar.”

Qué mas decir, sino, como ovejas plenas: el señor Yeshúa es mi pastor y nada me faltará; aunque vaya por el desierto, Él me llevará más allá, al lugar de su revelación y a lo mejor de la tierra.

Shavua tov

Referencias

Andersson L. Genetics of Animal Domestication. In: Gepts P, Famula TR, Bettinger RL, Brush SB, Damania AB, MCguire PE, et al., editors. Biodiversity and agriculture: Domestication, evolution, and sustainability. New York: Cambridge University Press; 2012. p. 260–74. Recuperado de: http://blogs.eltiempo.com/biogenic-colombia/2015/09/19/domesticacion-la-evolucion-dirigida-por-el-ser-humano/

Gross BL, Olsen KM. Genetic perspectives on crop domestication. Trends Plant Sci. 2010; 15(9):529–37. Recuperado de: http://blogs.eltiempo.com/biogenic-colombia/2015/09/19/domesticacion-la-evolucion-dirigida-por-el-ser-humano/

Phillips, K. La vida en el Redil. Editorial Caribe. 1976, 141 pp.

Simpson BB, Ogorzaly MC. Plants in our world: Economic botany. 4th ed. McGraw-Hill; 2014. Recuperado de: http://blogs.eltiempo.com/biogenic-colombia/2015/09/19/domesticacion-la-evolucion-dirigida-por-el-ser-humano/

 

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Rochi-6_WEBSoy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

UN MUNDO DE COLORES

Por: Rocio Delvalle Quevedo

¿Qué relación tienen las manchas de una cabra, con los puros rayos de la luz?

 

En la parashá ויצא Vayetzé (Y salió) que se estudia durante esta semana, se encuentra un relato, que ha llamado mi atención cada vez que he pasado por dicha porción, pero hasta ahora, no había tenido la oportunidad de sentarme a revisar, finalmente llegó el día. Siempre cautivó mi atención la narración de cómo aumentó el ganado de Yaakov, pero sobretodo, cuánto detalle hay en el texto sobre las características del pelaje de los animales, las combinaciones de sus colores, las propuestas que le hizo a Labán y más aún, las estrategias que usó para que los animales nacieran con las características de su conveniencia, que en un primer acercamiento parecieran un tanto esotéricas [Gen. 30:25-43]. Cómo otros, es un relato bastante rico, que probablemente no agotaremos en éstas líneas, pero que comenzaremos a desglosar y con el favor del Eterno encontraremos algunas riquezas.

En la quinta aliyá de la parashá [Gen. 30:32] Yaakov le propone a Labán cuál sería el salario que recibiría por trabajar para él. En este verso hay una serie de palabras que dan detalles de las características de los animales que harían parte de su rebaño. Inicialmente encontramos la palabra צאן (Tzon, Strong H6629) que se traduce como rebaño, pequeño, ovino y caprino. En este mismo verso encontramos la palabra שה (Seh, Strong H7716), que se refiere a que Yaakov tomaría un miembro de ese rebaño de cabras y ovejas.

En adelante comienza a detallar los rasgos de pelaje (cobertura de pelos que recubre la epidermis de los mamíferos) que tendrían los animales seleccionados por él. En primer lugar, aparece נקד (Naqod, Strong H5348), que se puede traducir como moteado o marcado con puntos y el Strong hace la claridad que esta palabra se usa solo para hablar de esa característica en ovejas y cabras. Luego sigue טלא (Tala, Strong 2921), traducida como manchado. Y finalmente, la palabra חום (Jum, Strong H2345), que se puede traducir como de color oscuro o marrón.

Cuando pasamos al verso 35 [Gen. 30:35], nos encontramos ante un escenario algo confuso, que al parecer es el primer “engaño” o “cambio de sueldo” [Génesis 31:7] que Labán le hace a Yaakov, pues relata como todas las ovejas y cabras con las características que Yaakov había dicho serían su sueldo, son puestas en manos de los hijos de Labán. Bien, siguiendo el hilo conductor que llevamos, en este verso se retoman las características del verso 32, y se adicionan dos más עקד (Akod, Strong H6124) traducido como rayado y לבן (Laban, Strong H3836) que significa blanco.

Hasta este punto nos podemos dar cuenta que nos encontramos en un festival de colores, entre marrones oscuros, blancos y combinaciones de éstos entre rayados, manchados y moteados. Lo cual nos redirige a hablar un poco de los determinantes del color del pelaje en los animales domésticos. La explicación de lo anterior es atravesado por múltiples disciplinas que pasan por la física del color, la fisiología de la distribución de la melanina en el pelo de los animales, los determinantes de la herencia de los patrones de coloración en los animales, entre muchos otros. No abordaremos a profundidad el tema de la genética por esta vez, recordemos más bien algunos aspectos de la fisiología y la física.

Los físicos, a partir de la descomposición de la luz blanca por el prisma, definen el color como la ondulación de una sustancia imponderable, continua y sutil que penetra hasta los mismos intersticios moleculares, un concepto esencialmente dinámico. Éstas ondas microscópicas que se transmiten por todo el espacio de forma transversal, son diferentes en dimensión para cada uno de los colores percibidos por nuestra retina: 620 nm para el rojo claro, 512 nm para el verde y 475 nm para el azul. Los tres anteriores se conocen como colores fundamentales y tienen como una de sus más esenciales propiedades, la de producir, en diferentes combinaciones e intensidades, todos los colores de la naturaleza (Aparicio, 1994). Dicho de otra manera, del tipo de ondas y la cantidad de las mismas que una superficie refleja o absorbe dependerá el color con el que nuestra retina la percibe. Siendo blanco una superficie que refleja la totalidad de las ondas de la luz, y negro una superficie que las absorbe por completo.

Por otro lado, desde el punto de vista fisiológico, el pelo es la única formación cutánea que en los animales excita nuestra retina con la diversidad de sus coloraciones. En su interior reside el pigmento melánico o melanina. Física y químicamente considerada, la melanina es una sustancia nitrogenada con dos propiedades sumamente importantes para nuestro tema, se decolora gradualmente y absorbe las ondas luminosas, por lo que asume un colorido desde el negro al pardo o más o menos oscuro o rojizo (Íbid).

La cutícula del pelo, por su conformación permite, con mucha intensidad, la absorción de las ondas luminosas. La presencia de melanina en estado de saturación, conduce a la total absorción de las ondas luminosas, produciendo el color negro, o la anulación de todo color. Mientras la máxima degradación de la melanina conduce al color blanco, con el máximo reflejo de las ondas luminosas. La total ausencia de melanina conduce a lo que se conoce como albino. Los fenómenos bioquímicos que determinan la concentración del pigmento en mención, aunque son fluctuantes, son lo bastante constantes para dar lugar a la pigmentación, tonalidad o coloración. Dicha sustancia en concentraciones diversas y de tal modo ordenadas, producen la inmensa variedad de tonalidades que apreciamos en nuestros animales, y hasta la diversa tonalidad y coloración en diferentes partes del mismo filamento piloso (Íbid).

En síntesis, podemos ver cómo las características de las ovejas y las cabras, de pelaje oscuro, blanco, manchado, rayado y moteado, serían una respuesta de la luz sobre el pelaje de los animales con variaciones en la concentración y la distribución de la melanina. Es interesante que el nombre de uno de los protagonistas de esta historia sea Labán, que como vimos anteriormente significa blanco. Como dijimos, una superficie de este color refleja todo (completamente las ondas de la luz), en este sentido lo que habría pasado del verso 32 al verso 35, es que Labán “se la devolvió completa” a Yaakov, lo que el hijo de Yitzjak le había pedido, fue lo que Labán le terminó pidiendo.

También es interesante que se ve un juego entre el pleno reflejo de la luz (blanco) y la completa absorción de la misma (negro). En este orden de ideas, es curioso que siendo Labán el blanco, la interacción se daba con un hombre cuyo nombre יעקב (Yaakov, Strong H3290) que proviene de la palabra עקב (Akav, Strong 6117) significa suplantar, burlar, para contener, abarcar. Siendo que el negro es una superficie que absorbe (abarca, contiene) todas las ondas de la luz, y no refleja, Yaakov se ha conocido como el engañador, y hasta cierto punto el que encubre y se guarda las cosas. Pero como en el texto nos narra, hay ovejas moteadas, rayadas y manchadas, nadie es totalmente malo, ni totalmente bueno, totalmente cierto, ni totalmente falso, sino que vivimos las consecuencias de las acciones claras u oscuras que hacemos en la vida.

Hablar de la luz, su difracción, su absorción y reflejo, nos lleva a recordar lo que dijo Yeshúa, “Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a la luz” [Lucas 8:17]. Vivamos de una manera íntegra y transparente, para que cuando todo salga a la luz salgamos bien librados. En ese mismo espíritu y en el contexto de dar buen fruto, dice que una lámpara no se debe cubrir con una vasija o ponerla debajo de la cama, sino que se pone visible para que alumbre  a todos [Lucas 8:16]. Pero nosotros no alumbramos con luz propia, sino que somos llamados a reflejar la luz del Mesías, que seamos vaciados en nuestros corazones de todo estorbo y que nuestro corazón sea una superficie que se llene con la luz del Mesías, pero que no la retenga, sino que tenga las propiedades para reflejarla completamente y con amor compartir a otros.

Finalmente, es sumamente particular que siguiendo a los dos versículos anteriores, continúa diciendo que a todo el que tiene, se le dará más; y a todo el que no tiene le será quitado [Lucas 8:18]. Esto parecería no tener nada que ver con lo que se viene hablando de la luz, pero cuando volvemos a ver la parashá de la que partimos, recordamos que lo que se estaba definiendo era el salario de Yaakov. Y sólo cuando todo salió a la luz él pudo irse con su familia y disfrutar del fruto de su trabajo [Gen. 30:43]. Llenémonos pues, de la luz del Mesías y tengamos mucho fruto en Yeshúa, y así Él se ocupará de darnos un salario de bendición y una retribución conforme a su generosa mano.

 

Referencias
Aparicio-Sánchez, G. (1994). Herencia de Color en Zootecnia V (9-10), 78-99. Facultad de Veterinaria de Córdoba.  https://helvia.uco.es/xmlui/handle/10396/5755.

 

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Rochi-6_WEBSoy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

Cuando se rebosa la copa

Por Rocío Delvalle Quevedo

“¿Te has preguntado alguna vez, si siendo creyente debes o puedes ser ambientalista?”

Al principio de la tercera aliyá de la parashat Lej Lejá, se narra la separación entre Lot y Abraham y aparentemente se esboza la razón por la cual, esta separación se debió dar [Génesis 13:5-7, NVI].

וְגַם־לְל֔וֹט הַהֹלֵ֖ךְ אֶת־אַבְרָ֑ם הָיָ֥ה צֹאן־וּבָקָ֖ר וְאֹהָלִֽים׃ וְלֹא־נָשָׂ֥א אֹתָ֛ם הָאָ֖רֶץ לָשֶׁ֣בֶת יַחְדָּ֑ו כִּֽי־הָיָ֤ה רְכוּשָׁם֙ רָ֔ב וְלֹ֥א יָֽכְל֖וּ לָשֶׁ֥בֶת יַחְדָּֽו׃ וַֽיְהִי־רִ֗יב בֵּ֚ין רֹעֵ֣י מִקְנֵֽה־אַבְרָ֔ם וּבֵ֖ין רֹעֵ֣י מִקְנֵה־ל֑וֹט וְהַֽכְּנַעֲנִי֙ וְהַפְּרִזִּ֔י אָ֖ז יֹשֵׁ֥ב בָּאָֽרֶץ׃

La traducción del español, en el verso 6, dice que la razón para que la tierra no pudiera soportar a ambos (וְלֹא־נָשָׂ֥א אֹתָ֛ם) era que tenían demasiado (כִּֽי־הָיָ֤ה רְכוּשָׁם֙ רָ֔ב).

Según Rashí

“ולא נשא אתם PERO [LA TIERRA] NO ALCANZABA. Es decir, que no podía proveer suficiente pastura para su ganado…”

El verbo que comenta Rashi, נשא (nasa) es la palabra número Strong H5375, y se puede traducir como to lift (levantar), bear up (soportar), carry (llevar) y take (tomar). El cual a su vez se puede relacionar con el concepto de capacidad de carga (Carrying Capacity). Y es interesante que sea utilizada en este contexto con relación a la capacidad de la tierra para producir pasto suficiente para sostener una población animal (ganado).

En términos de energética a nivel del ecosistema lo que se conoce como capacidad de carga se alcanza cuando toda la energía disponible entrante se necesita para sostener todas las estructuras y funciones básicas; esto sucede cuando P (producción) se igual con R (mantenimiento) (Odum & Warret, 2006). Dicho de otra manera, se define como el máximo tamaño poblacional que pueden alcanzar las diferentes especies y puede ser mantenido por el ambiente dada la alimentación, el hábitat, el agua y otras cosas necesarias y disponibles.

Este concepto se aplica cuando se hacen análisis y proyecciones del crecimiento poblacional (aumento en el número de individuos) y a las relaciones de regulación de dicho crecimiento en las interacciones depredador presa. De acuerdo con los modelos que se han hecho, antes de alcanzar la capacidad de carga, la tasa de nacimientos en la población es mayor que la tasa de mortalidad; cuando se sobrepasa dicha capacidad, el sistema se autorregula, y empieza a ser la tasa de mortalidad mayor que la de natalidad, hasta alcanzar el punto de equilibrio en el tamaño poblacional conforme a lo que el ambiente puede soportar (Begon et al., 2006).

Sin embargo, en el caso de ecosistemas no naturales, antrópicos y/o artificiales, como las poblaciones humanas y sus sistemas de producción, este concepto tiene enfoques aún más diversos, ya que además de los aspectos demográficos y ecológicos, entran a jugar otros como los culturales y sociales. La cultura determina las necesidades y la forma de vida de la población, temas de etnia, nivel económico, entre otros (Morales, S.F.).

En el caso de Abraham y Lot, desde la perspectiva solo natural, probablemente lo que se hubiera esperado, es que los ganados mantuvieran un tamaño poblacional estable que fuera soportado por la tierra. Sin embargo, como se acaba de decir, en un asentamiento humano con una actividad productiva como la ganadería, entran en juego otros factores. Desde esta perspectiva, es interesante entrar a mirar, algunos comentarios de Rashi, que muestran otras razones del conflicto, más allá del determinismo naturalista.

Según Rashi

“ויהי־ריב. Y HUBO RIÑA. Porque los pastores de Lot eran deshonestos y pastaban sus animales en campos ajenos, y los pastores de Abram solían amonestarlos por ese robo. Ellos – los pastores de Lot – decían para justificarse: “Esta tierra fue entregada a Abram, pero como él no tiene heredero, su sobrino Lot la heredará; por lo tanto, no es un robo lo que hacemos”. Pero la prueba de que se equivocaban es que La Escritura explícitamente declara a continuación: “Y el kenaaní y el perizi habitaban en ese entonces en la tierra”, lo cual indica que Abram todavía no tenía derecho a ella (Génesis Rabá 41: 5).”

Este comentario nos puede llevar al pensamiento, que contrario a lo que a veces creemos entender, la capacidad de carga de un sistema no está limitada solamente por las características del sistema per se, sino que están relacionadas directamente con la bendición del ETERNO, y por tanto dichos límites también se interponen muchas veces por el pecado de nuestras vidas, que aleja las bendiciones del Señor, es nuestro pecado lo que trae maldición sobre la tierra [Génesis 3:17].

Los que hace un tiempo me leen saben que soy una amante de la ciencia y del cuidado de la creación del Altísimo. Sin embargo, no es un secreto que las palabras de Pablo a los Romanos [1:18-27] se han estado haciendo realidad. Es evidente que el ETERNO ama su creación y la cuida. Y que a través de la ciencia podemos redescubrir los mensajes que hay en la creación encriptada [Romanos 1:19]. Pero es completamente contradictorio pretender cuidar y recuperar la creación, yendo en contra de lo que el creador ha establecido [Romanos 1:21-27].

Lo anterior, no quiere decir, como dice rab. Shaul (Pablo), “hagamos males para que vengan bienes” [Romanos 3:8]; dándole completamente la espalda a la posibilidad de tener algunos buenos hábitos pro-ambientales, como no desperdiciar el agua, la luz, disponer de manera correcta nuestros residuos, tratar bien a nuestras mascotas y tener buenas prácticas agropecuarias. ¡Todo lo contrario! Por algo también en Romanos 8:19 dice que la creación espera la obra de los hijos de Di-s. Con la caída y el pecado del primer hombre la tierra también fue maldita [Génesis 3:17], y según la interpretación del rabino Shaul (Pablo), la creación fue sometida a frustración y corrupción [Romanos 8:20-21].

Así, todos los que decimos ser hijos de Di-s tenemos un llamado para dar respuesta a la espera de la creación. Luego tenemos que tener muy claro que la primera causa de la crisis ambiental es el pecado. Que lo primero que tenemos que hacer es ser hijos del Altísimo, a través de su hijo Yeshúa (Jesús) y andar en sus caminos. Luego de haber hecho teshuvá (volvernos al ETERNO), en la medida en que todos los shabatot en la congregación tengamos quien nos enseñe la Torá de Moshé (Moisés) [Romanos 15:21], encontraremos, entre otros, innumerables mandamientos relacionados con el cuidado ambiental, algunos de los cuales he resaltado en otros artículos.

Todo esto sin perder de vista lo que Yeshúa nos ha enseñado, que junto al trigo crece la cizaña. Nuestro amor por la creación del ETERNO, debe mantenerse en equilibrio y no llegar al extremo de apoyar ni seguir corrientes que, bajo la bandera ambientalista y ecologista, sutil o explícitamente, invitan a pensar, decir o hacer cosas que van en contra del Altísimo y de su palabra, a adorar las criaturas antes que al Creador o de caer en pasiones vergonzosas. Recordemos que uno de las interpretaciones de por qué Lot debía ser alejado de Abraham en esta parashá, es que una de las acepciones de la palabra Lot es “Velo”, y que hasta que el velo no fuera quitado de Abraham, el ETERNO no le volvería a hablar (Rubio, 2017). Así que tengamos cuidado en lo referente a lo ambiental, que pensando ir por el camino derecho, no estemos andando cegados por un velo, por un camino que lleva a la muerte [Proverbios 16:25].

Referencias

  1. Begon, M., Townsend, C. & Harper, J. 2006. Ecology: From individuals to ecosystems. Blackwell publishing. PDF.
  2.  Rubio, J. [Canal Yovel en línea]. (2017, octubre 27). Lot el “velo” de Avraham – Lej Leja 5778 [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=37IrVuCmXj8&t=1s
  3. Coffman, A. 2004. El pentateuco con el comentario de Rabí Shelomó Itjakí (RASHI). La Torá con Rashí Edición Bilingüe Bereshit/Génesis. México D.F., México: Editorial Jerusalén de México.
  4. Morales, JP. S.f. La capacidad de carga: conceptos y usos. Recuperado de: http://www.sidalc.net/repdoc/A10980e/A10980e.pdfhttp://www.sidalc.net/repdoc/A10980e/A10980e.pdf
  5. Odum, E. & Warrett, G. 2006. Fundamentos de Ecología. Thomson.

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

Nitzavim (נִצָּבִ֤ים) – La química del azufre

Por Rocio Delvalle Quevedo y Daniel Ruyardi Restrepo

¿Química? ¿Óxidos, Ácidos, Sales? ¿Podría tener esto alguna relación con la parashá de esta semana? ¡Descúbrelo!…

A lo largo de los últimos años, en este espacio de estudio de la Torá, hemos ido descubriendo información interesante que desde la biología nos ayuda a profundizar en el entendimiento de lo escrito. En esta ocasión, la parashá [Deut. 29:10-30:20] de esta semana también da la oportunidad de sumergirnos en el mundo de la química. En Deuteronomio/Devarim 29:23 dice:

Toda ella [la tierra de Israel] será un desperdicio ardiente de sal y de azufre, donde nada podrá plantarse, nada germinará, y ni siquiera la hierba crecerá. Será como cuando el Señor destruyó con su furor las ciudades de Sodoma y Gomorra, Admá y Zeboyín” (Nueva versión internacional)

Desde la perspectiva de la química, dos palabras saltan a la vista en este versículo, el azufre y la sal. Revisemos algunos aspectos conceptuales que nos ayudarán a entender mejor la simbología de estos dos en el pasaje. En primer lugar, recordemos que desde la época escolar nos han explicado que existe una especie de “ladrillo” en la construcción del universo, con el cual se desarrolló todo lo que nos rodea. A este “ladrillo” se le dio el nombre de átomo. Demócrito, quien acuñó el término (átomo = indivisible), creía que no había nada más pequeño y que, por lo tanto, no podría dividirse (actualmente sabemos que dentro del átomo hay tres partículas más pequeñas que la conforman los cuales tiene por nombre electrón, protón y neutrón).Una de las cosas más importantes que dijo este griego (tanto que la química moderna se construyó sobre esta premisa), fue que la unión de varios átomos forma los compuestos y de una u otra forma todo lo que conocemos como materia (García, 2010).

A partir de esto, y del trabajo de científicos posteriores se pudieron asociar las características de determinados átomos a la denominación de elementos con propiedades particulares; éstos a su vez se ordenaron en lo que se conoce como la tabla periódica. A cada uno se le asignó una o dos letras como símbolo y se ubicaron en cierta posición por sus propiedades configuracionales. A la unión de uno o más átomos o elementos se les conoce como compuestos, de los cuales podemos encontrar muchos tipos en la naturaleza (Área ciencias, s.f.). Sin embargo, existen tres muy importantes, los óxidos (p. ej. Fe2O3, óxido férrico asociado a la corrosión y color rojizo de una placa de hierro), los ácidos (H3PO4, ácido fosfórico ingrediente de la Coca Cola) y las sales (p. ej. NaCl, cloruro de sodio la famosa sal de cocina. Esta es la más conocida, pero hay muchas más sales).

El azufre (con símbolo S) es un elemento (átomo con características particulares) que se encuentra en la tabla periódica con el número 16, este elemento es un no metal muy abundante en la corteza terrestre y se encuentra en la naturaleza de diferentes formas. Este elemento al formar compuestos puede convertirse en un óxido, en un ácido o en una sal (sulfuros y sulfosales) según las asociaciones que haga. Además de forma pura se puede encontrar en zonas cercanas a los volcanes (Agrológica, 2012; Sánchez, 2016).

De esta manera, el azufre es un elemento muy versátil en su unión con otros elementos, y los resultados pueden llegar a ser bastante contrastantes según el caso. Por ejemplo, es bien sabido que, en la botánica y la agronomía, el azufre es un elemento muy necesario para fertilizar la tierra cuando está en forma de sulfato (SO4), es decir, como una sal (p. ej. Sufalto de Hierro – Fe2SO4). Si el suelo no tiene azufre en esta forma de sulfato, las plantas pierden su intenso color verde en las hojas, debido a que la clorofila se va debilitando y causa muchos problemas en el proceso de fotosíntesis de la planta (Agrológica, 2012; Sánchez, 2016). Es decir, cuando el azufre está presente en el suelo en forma de sal, lo fertiliza y beneficia a las plantas que sobre éste crecen.

Por el contrario, cuando el azufre tiene un tipo de asociación diferente, y el dióxido de azufre (SO2) o trióxido de azufre (SO32-) se combinan con la humedad del aire y llegan a la atmósfera rápidamente se convierten en ácido sulfúrico (H2SO4) y se precipita en forma de lluvia ácida. Quizá a eso se refería la lluvia de azufre que cayó sobre Sodoma y Gomorra, que también se recuerda en el verso al cual hicimos referencia al principio. Cuando el azufre cae sobre el suelo en esta “presentación” causa el efecto totalmente contrario al referido en el párrafo anterior, genera grandes devastaciones en el suelo, causa estrés en las plantas, las vuelve más vulnerable a las plagas y así también afecta negativamente a los ríos y a los lagos (Cumbre Pueblos, 2017; Sostenibilidad para todos, s.f.).

Y es en este punto donde cabe resaltar la tremenda conexión entre estas situaciones tan opuestas sobre el mismo elemento de la naturaleza con el mensaje que contiene el texto de la parashá que nos ocupa. Si nos damos cuenta en la parashá Nitzavim se nos presentan dos resultados opuestos, la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Pero ambos están balanceados sobre el mismo elemento, la Torá, la instrucción. La Torá es la misma y está cerca de nuestra boca y de nuestro corazón, pero lo que hace la diferencia es la actitud que asumimos frente a ella, si nos convertimos en sal o en ácido. Si decidimos someternos a ella y obedecerla viene vida, no solo para nosotros sino para el contexto que nos circunda. Pero si, como dice la parashá, persistimos en hacer lo que nos plazca, viene muerte para nosotros y para que nos rodea incluyendo el suelo que nos alimenta.

Más tremendo aún es que en el texto de la Brit hadashá (Nuevo Testamento) que ha sido seleccionado en relación a esta parashá [Romanos 9:30 – 10:13], hay un figura del Mesías que está exactamente en el mismo sentir. Dice en [Romanos 9:32b-33] dice:

Por eso tropezaron con la «piedra de tropiezo», como está escrito: «Miren que pongo en Sión una piedra de tropiezo y una roca que hace caer; pero el que confíe en él no será defraudado” (Nueva Versión Internacional)

¡¡¡El mesías es uno solo, es Yeshúa!!! Pero para algunos puede ser piedra de tropiezo, que al caer despedaza y hace polvo [Mateo 21:44]; mientras que para otros es piedra preciosa [1 Pedro 2:4-8], el fundamento firme sobre el cual se construye una casa que no se derrumba. Depende de nosotros en que se convierte. Y así como, en caso del azufre, una u otra consecuencia se daba según con el elemento con el cual se asociaba; de la misma manera revisemos nosotros de quienes nos rodeamos, ¿de los que nos invitan al pecado, a seguir haciendo lo que nos plazca, a seguir a falsos ídolos, a negar a Yeshúa? O de los que nos animan a vivir la Torá, a someternos a su instrucción y a proclamar a Yeshúa como el único Mesías, Rey y Señor de nuestras vidas. Recordemos que fuimos llamados a ser sal de la tierra y no ácido.

Shavua Tov!

Referencias

Agrologica (2012). Corrección de un suelo alcalino (pH básico). Recuperado de: http://blog.agrologica.es/correcion-de-un-suelo-alcalino-ph-basico/

Área ciencias. ¿Qué son Los Compuestos Químicos? Recuperado de: http://www.areaciencias.com/compuestos-quimicos.htm

Cumbre Pueblos (2017). Lluvia ácida: Qué es, explicación, causas y consecuencias. Recuperado de: https://cumbrepuebloscop20.org/medio-ambiente/lluvia-acida/

García, M. (2010). El átomo según Leucipo, Demócrito y Epicuro. Recuperado de: https://recuerdosdepandora.com/filosofia/el-atomo-segun-leucipo-democrito-y-euclides/

Sánchez, M. (2016). Cómo recuperar un suelo erosionado. Recuperado de: https://www.jardineriaon.com/recuperar-suelo-erosionado.html

Sostenibilidad para todos. ¿Qué es la lluvia ácida? Recuperado de: https://www.sostenibilidad.com/cambio-climatico/que-es-la-lluvia-acida/

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Rochi-6_WEBSoy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

 

 

*Invitado: Daniel Ruyardi Restrepo, miembro activo de la Comunidad Yovel y estudiante de química de la Universidad Nacional.

 

 

 

 

 

 

KI TAVÓ (כִּי תָבוֹא) ENJAMBRE DE LANGOSTAS

Por Rocio Delvalle Quevedo

“Sembrarás en tus campos mucho, pero cosecharás poco, porque las langostas devorarán tus plantíos… ¡Enjambres de langostas devorarán todos los árboles y las cosechas de tu tierra!” [Devarim/Deuteronomio 28:38 y 42] 

 

En el capítulo 28 de Devarim (Deuteronomio), el Eterno advierte de las consecuencias de la desobediencia. Una de estas consecuencias es el ataque de un enjambre de langostas sobre los campos del pueblo de Israel. El ataque de las langostas aparece en este capítulo dos veces entre los versos 38 y 42, fue uno de los golpes (plagas) que el ETERNO dio sobre Egipto [Shemot/Éxodo 10:1-20] y en el resto de la escritura también se menciona como parte del juicio del Altísimo [1 Reyes 8:37, Joel 1:4 y 2:25]

Las langostas son insectos, cercanos a los grillos, pertenecientes a la familia Acrididae. Realmente no son muy grandes y usualmente son solitarias. Pero cuando se da un aumento en los tamaños de sus poblaciones, produciendo grandes aglomeraciones, se liberan feromonas que activan un crecimiento mayor de las alas, el desarrollo de conductas migratorias y es en este momento donde se convierten en una devastadora plaga. Es así como, una tonelada de langostas es capaz de consumir en un día la misma cantidad de alimentos que 10 elefantes o 2500 personas. 

Existe evidencia, que el camino que recorren los enjambres de langostas depende en gran medida de la dirección de los vientos 600 metros sobre el suelo. Si los vientos soplan hacia el mar, la masa íntegra de insectos puede ahogarse. En Israel, por ejemplo, el “Sharav” (fenómeno del tiempo asociado al calor, la sequía y vientos cálidos provenientes del desierto del Neguev), está relacionado con la invasión de la langosta. Dicho fenómeno, también se evidencia en el relato de Shemot/Éxodo 10,según el cual, cuando el Altísimo (Di-s) envió la plaga de langostas sobre Egipto, todo el día y toda la noche sopló un viento del este que trajo la langosta. Luego cuando el Faraón pide que el Eterno “alejara de él esa plaga mortal”, volvió a soplar el viento, pero ahora proveniente del oeste, y echó las langostas al mar.

Sin embargo, aún con lo devastador que puede llegar a ser un enjambre de langostas, en Marruecos por ejemplo, los años de plaga para muchos labriegos pobres se convertían en periodo de festín, porque tenían la costumbre de consumir langostas fritas. Me parece muy interesante que estos insectos, que con un comportamiento enjambrador y migratorio son usados para juicio del Altísimo sobre el pueblo, son los únicos insectos que son permitidos por el Eterno para ser consumidos por el pueblo de Israel de acuerdo al relato de levítico 11. De esta manera, aun cuando éstos animales devastaran la totalidad de los cultivos, y no quedaran frutas, verduras, ni cereales para comer, la abundancia de los enjambres podría saciar el hambre en tiempos de hambruna y juicio sobre el pueblo de Israel (estoy especulando).

Como de costumbre, no me atrevo a aseverar, que la razón por la que el Eterno escoge el ataque de las langostas como consecuencia de la desobediencia del pueblo, sea para que finalmente no mueran de hambre. Pero ésta interesante coincidencia, sí me hace recordar, que en varios pasajes de proverbios y algunas cartas de Shaul (Pablo), se nos recuerda, que la disciplina que el Eterno aplica sobre nuestras vidas es motivada por su amor de padre. Que ésta no se nos aplica para hacernos sufrir despiadadamente, sino que busca que reconozcamos nuestra lejanía de Él y que volvamos a Él (Teshuvá → Arrepentimiento). Además, recuerdo, que a menudo en los relatos en los que el Eterno anuncia juicio sobre el pueblo, más adelante siempre recuerda su disposición para que, si el pueblo se vuelve a Él, sea restaurado y recuperada la relación, entre Él y nosotros (incluso ese es uno de los temas de la siguiente parashá: Bendición a causa del arrepentimiento). Revisemos a diario nuestra vida, y busquemos siempre volvernos hacia nuestro amoroso Padre.

REFERENCIAS

  1. RETANA JA. 2000. Relación entre algunos aspectos climatológicos y el desarrollo de la langosta centroamericana Schistocerca piceifrons piceifrons en el Pacífico Norte de Costa Rica durante la fase cálida del fenómeno El Niño-Oscilacion Sur (ENOS). Top. Meteor. Oceanog., 7(2):73-87.
  2. http://es.wikipedia.org/wiki/Acrididae#cite_ref-1
  3. http://www.nationalgeographic.es/animales/insectos/langosta
  4. PJ SHANNON, O ARBOLEDA-SEPÚLVEDA. 1988. Las langostas del género Schistocerca, Nomenclatura, Biología y Distribución Geográfica de las Especies Migratorias de Centro y Suramérica; Notas breves y literatura selecta. – orton.catie.ac.cr

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.