La letra con sangre entra

Por Natalia Lara

En la parashá de esta semana se hace una ratificación del pacto del monte Sinai rociando al pueblo con sangre… ¿Por qué fue necesario “ensangrentar” al pueblo para formalizar este pacto? ¿Por qué el Eterno le da tanta importancia a la sangre?

La parashá de esta semana se llama  משפטים (Mishpatim: Ex 21:1 – 24:18) que significa “leyes y decretos” pero también juicios, derechos, veredicto, sentencia, decretos, o pena.  Al final de ésta porción, se hace una ratificación del pacto del monte Sinai: “La mitad de la sangre la echó Moisés en unos tazones, y la otra mitad la roció sobre el altar. Después tomó el libro del pacto y lo leyó ante el pueblo, y ellos respondieron: ―Haremos todo lo que el Señor ha dicho, y le obedeceremos. Moisés tomó la sangre, roció al pueblo con ella y dijo:―Esta es la sangre del pacto que, con base en estas palabras, el Señor ha hecho con ustedes” [Ex 24:6-8]. ¿Por qué fue necesario rociar al pueblo con sangre para formalizar este pacto? ¿Por qué el Eterno le da tanta importancia a la sangre?

La sangre es un líquido viscoso de color rojo compuesto por células (glóbulos rojos, blancos y plaquetas) disueltas en una solución coloide (plasma sanguíneo). Representa aproximadamente el 7% del peso corporal, de tal modo que un adulto de 70 kg tiene alrededor de 5 litros de sangre. El plasma se encarga del transporte de sustancias (azúcares, grasas, proteínas, medicamentos y sustancias tóxicas), la transmisión de señales (a través de hormonas y mediadores químicos para la inflamación), realiza la transferencia de calor/frío desde el ambiente y tiene una función amortiguadora sobre los ácidos. Las células por su parte se encargan del transporte de oxígeno (glóbulos rojos), la defensa frente a cuerpos extraños y microorganismos (glóbulos rojos) y el mecanismo de la coagulación (plaquetas) ¡Con tantas funciones, es fácil entender que el Eterno nos enseñe que “En la sangre está la vida” [Lv 17:14].

La palabra sangre en la biblia es  דָּם (S. 1818: dam) y dependiendo del pasaje en el que esté puede tener diferentes significados que van más allá del líquido rojizo y viscoso que “corre por las venas” de los seres vivos. Tenía un uso ritual [Lv 1:5,11; 7:12-14], pero también podía referirse a la venganza [Nm 35:19], el carácter sanguinario [Sal 55:23] o la culpa [Ez 22:4]. Es tan preciada que el derramamiento de sangre inocente contamina la tierra [Nm 35:33]. Es también un símbolo de la ira divina [Dt 32:42, Ez 14:19] o el poder del Eterno: la transformación del agua en sangre [Ex 4:9] o la luna en sangre [Joel 2:31].

Desde el judaísmo, El Rabi Najman de Breslov, enseña que la sangre, que es roja simboliza el calor y la ira, como Esav que era rojo –edom- [Gn 25:5], o como cuando alguien se enoja y se pone “rojo de ira”. También simboliza el sufrimiento y el dolor (por ejemplo cuando alguien se corta). Es así que, la sangre refleja los deseos de nuestra naturaleza: al ser bombeada desde la parte izquierda del corazón, está bajo la influencia del lado “necio” de nuestro ser, de la inclinación al mal [Eclesiastes 10:2], así que, una persona está en la elección de dejarse dominar por sus pasiones carnales o de dominar estos deseos y acercarse al creador.(1)

Pero eso es solo una cara de la moneda: dentro de la kabalá, el rojo representa las guevurot, es decir los juicios o fuerzas y está asociada al atributo del temor. Si alguien es juzgado por sus malas acciones puede enrojecerse por la ira o la humillación; pero, si el juicio es benéfico y se humilla delante del creador, esto le hará rectificar su camino y acercarse al Eterno…sin que esto signifique que su sangre necesariamente deje de ser roja. De tal modo, que cuanto mayor control tenga una persona sobre su sangre y las malas inclinaciones que ella transporta, mayor será su control sobre la frustración, el sufrimiento y la humillación (1).

El concepto de entender la sangre en relación con el juicio le da más relevancia al hecho que el Eterno use la sangre para ratificar los pactos. Durante la ceremonia del brit milá (circuncisión), se lee: “Mas yo pasé cerca de ti, y te vi revolcada en tu sangre. Y te dije: Por tu sangre vivirás, y te dije: por tu sangre vivirás” [Ez 16:6]. ¿A qué se refieren éstas 2 sangres? Se enseña que en el momento de la salida de Egipto, Hashem les otorgó dos “Sangres” al pueblo: la sangre de la circuncisión y la sangre de la ofrenda de Pesaj [Ex 12:7-13, 22-23], la primera representan el compromiso activo con la Ley y la segunda el alejamiento de lo negativo. (2) Este pacto es tan relevante que Di-s basa sus promesas en él: “En cuanto a ti, por la sangre de mi pacto contigo libraré de la cisterna seca a tus cautivos” [Zc 9:11].

Pero la ratificación del pacto no solo se hace en ésta parashá [Ex 24:6-8], sino que, años después otra sangre fue rociada sobre el pueblo: Cuando Yeshúa fue juzgado, antes de ser crucificado, Pilato se declaró inocente de su sangre, a lo que el pueblo respondió:―¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos! [Mt 27: 24-25].

Esta afirmación por un lado, puede entenderse como declaración de responsabilidad, pues decir que “la sangre está sobre alguien” es una forma en la Torá de indicar culpabilidad y de hacer a la persona responsable de su propia muerte [Lv 20:9-12, Ezq 18:13, Jos 2:19, Dt 19:10].

Sin embargo, en un sentido más profundo, puede entenderse como una figura profética de renovación del pacto con el pueblo de Israel, pues la sangre de Yeshua derramada sobre el pueblo, no solo les hará reencontrar al Eterno sino que es capaz de borrar toda culpa: La sangre es la que da vida al cuerpo… Y gracias a la vida que hay en ella, ustedes obtendrán mi perdón [Lv 17:11].

La palabra sangre también se usa de modo figurativo para referirse al vino [Gn 49:11; Dt 32:14, Ez 19:10], por lo cual no es extraña la metáfora que usa Yeshua de beber su sangre para tener vida eterna [Jn 6:53-56].

La sangre del pacto de Yeshua  fue derramada por muchos para el perdón de pecados [Mc 14:24, Mt 26:28], por lo que todos aquellos que creen en él, no solo entran a su pacto sino pasan a ser hijos del Eterno: “los cuales no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios” [Jn 1:13].

Shavua tov!

Bibliografía

  1. Rb. Najman de Breslov. Anatomía del alma. Breslov Research Institute, 2 ed, 2013. 83-90,119.
  2. Jabad
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“Tarde piaché”… o el arte de procrastinar

Por Natalia Lara

¿Por qué el Faraón prefirió pasar un día más con las ranas?¿Y qué opinión tuvo Yeshua de este hecho?

Dice un cuento tradicional español, que una vez un gallego compró un canario para que le alegrara las mañanas con su canto. Pasaron uno, dos y tres días… y el canario nada que cantaba; cuatro, cinco y seis semanas… y nada que trinaba. Siete, ocho y nueve meses… y ni una sola nota cantó. Así que, el primer día del décimo mes, el gallego aburrido de que el ave nada hiciera, decidió preparase un caldo de canario, “al menos de almuerzo me servirás” se dijo a sí mismo, y justo cuando lo iba a meter a la olla el canario trinó “tarde piaché” le dijo el gallego, que al español traducido sería “tarde piáste” pues justo cuando lo iban a sacrificar fue que el ave se decidió a cantar, sin que esto evitara el triste final que ya el gallego le había decidido.

Esta frase se acuñó como expresión coloquial para cuando alguien llega tarde a una cita o negocio, y se relaciona con el verbo procrastinar que se refiere a diferir o aplazar las cosas. En la parashá de esta semana וארא  –vaera (Me aparecí; Ex 6:2-9:35) encontramos dos historias de procrastinación que bien podríamos ser nosotros mismos. Por un lado, después de que las ranas invaden todo Egipto, el Faraón mandó llamar a Moshé y a Aarón para pedirles que alejen las ranas a cambio de dejar ir al pueblo, y cuando Moshé le pregunta cuando debe hacer ante Di-s este ruego, el Faraón le da una curiosa respuesta: “Mañana” [Ex 8:8-10]…  ¿Mañana? ¿Acaso no estaba cansado el Faraón de vivir asediado por ranas? ¿Será que ya se había encariñado con algunas de ellas?

Más adelante encontramos otra curiosa historia: Moshé les advierte a los egipcios de parte de Hashem que va a enviar la plaga el granizo, la cual llama “todas mis plagas” [Ex 9:14] pues contenía agua en forma de hielo, recubierta por fuego y acompañada por truenos y fuertes vientos. Los egipcios ya habían visto la manifestación del poder del Eterno a través del agua transformada en sangre [Ex 7:14:24], la infestación de ranas [Ex 8: 1-6], piojos [Ex 8:16-17] y bestias salvajes [Ex 8:24], la muerte del ganado [Ex 9:6-7] y la sarna sobre sus cuerpos [Ex 9:18]. Y si bien, las primeras 2 plagas fueron copiadas por los magos egipcios con sus artes [Ex 7:22, 8:7], ningunas de las otras las pudieron replicar, así que hasta los consejeros del Faraón reconocían el poder de Hashem, “En todo esto está la mano de Di-s” [Ex 8:19]. De tal modo, que cuando Moshé hizo el anuncio, los egipcios ya sabían que les esperaba, sin embargo “Algunos funcionarios del faraón temieron la palabra del Señor y se apresuraron a poner bajo techo a sus esclavos y ganados, pero otros no hicieron caso de la palabra del Señor y dejaron en el campo a sus esclavos y ganados” [Ex 9:20-21]. Y precisamente, sobre aquellos que retrasaron el guardar sus trabajadores y bienes, el granizo arrasó con personas, animales y cultivos [Ex 9:24].

La procrastinación, es un defecto humano: el arte de dejar todo para después. De hacer el trabajo a última hora, de pagar el último día de vencimiento, de llegar sobre el tiempo a la cita, de esperar el último plazo. Hay preceptos bíblicos que nos hablan en contra de la procrastinación: traer las ofrendas en la primera festividad de peregrinaje [Dt 12.5], separar el producto y los diezmos en su orden correcto [Ex 22.28, Dt 18:4], no dejar sacrificios para después [Éx 23.18, Lv 19:6] ni que la comida se pierda por dejarla para luego [Lv 6:10] y dar el medio shekel en su tiempo, anualmente [Ex 30:13].

Si vemos más allá del relato, encontraremos otra cara de la moneda: antes de que ocurriera cada plaga, Di-s no solo dió aviso, sino que esperó un tiempo antes que sucedieran [Ex 9:5; 9:18]. De hecho, Hashem dio tiempos a muchas ciudades antes de destruirlas, como por ejemplo Ninive [Jn 3:4]. Acaso ¿Di-s también procrastina? La brit hadasha (pacto renovado) nos da la respuesta “Adonai no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan” [2 Pe 3:9].  De hecho, es justo en ésta parashá en la que el Eterno se revela bajo el nombre santo [Ex 6:2] lo que nos recuerda que el no deja nada para después, sino que Él esencialmente es siempre el mismo, y que no olvida sus promesas, ni las retrasa, sino que recuerda y confirma su pacto en su tiempo [Ex 6:5-8].

Nuestra tarea es creer y cumplir a cada demanda que el Eterno nos haga. No solo a través de su palabra, sino también en los compromisos que adquirimos en nuestra vida diaria, pues esto es dar testimonio. No ser como Faraón, que pedimos el milagro, pero para “mañana” pues preferimos aferrarnos a nuestras ranas: los errores, la pereza o la inconstancia, pues definitivamente es más fácil pasar cómodamente un día más con las ranas, que trabajar para deshacernos de ellas. Tampoco ser como los funcionarios del Faraón que no creyeron en el granizo, porque creemos estar en un “perfecto estatus espiritual” pensando que nada malo puede pasarnos, olvidando lo que dice Rav Shaul “aquel que este firme, cuide que no caiga” [1 Cor 10:12].

Creo que, en parte, a esto se refería Yeshúa cuando dijo “Ninguno que poniendo su mano al arado mirare atrás, es hábil para el Reino de Dios” [Lc 9:62]; pues ninguno de nosotros, que creyendo en Di-s y en Yeshua, tengamos que mirar hacia atrás por las cosas que tenemos pendientes o que no hemos hecho, estaremos listos para su propósito y su llamado, pues no podemos hacer algo cuando no hemos ni siquiera terminado lo que ya empezamos.

¡Shavua tov!

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

Juntos pero no revueltos

Por Natalia Lara

¿Qué tienen en común Yeshúa, Yosef y los macabeos? ¿Y qué tienes en común tú con ellos?

Esta semana se comparten las lecturas de dos historias maravillosas: la parashá Miketz / מקץ (“Al cabo de”, Gn 44:1-44:17) y la conmemoración de la fiesta de Januca (Macabeos I y II). La parashá Miketz narra cómo después de interpretar los sueños del Faraón, Yosef, asciende como segundo al mando en Egipto, se encarga de almacenar el alimento en los años de abundancia y distribuirlos durante la no abundancia, y finalmente tiene la oportunidad de reencontrarse con sus hermanos aun cuando estos ignoran que se trata del hermano menor que alguna vez abandonaron. La fiesta de Januca, por su parte es la historia de la lucha de los judíos contra los griegos y el helenismo, pero también de los judíos leales al judaísmo contra los judíos que se habían helenizado y estaban del lado de los griegos (Año 167 a. E.C). Aunque la lucha duró 25 años, después de los 3 primeros, los macabeos lograron recuperar y purificar el templo, y volver a encender una menorá improvisada, ya que la original había sido derretida por los griegos [Macabeos I 4:52-56] y aunque solo tenían aceite especial para un día, el Eterno permitió que el aceite permaneciera encendido durante ocho días, hasta que se prensó aceite nuevo y se llevó al templo, milagro que conmemoramos en la fiesta de Januca.

¿Qué tienen en común ambas historias? Que nos demuestran cómo es posible que en medio de la oscuridad brille la luz. Por su parte, Yosef mantuvo la diferencia a pesar de estar en medio de los egipcios: persistió en la pureza sexual [Gn 39:7-15], no comía su comida [Gn 43:32], no adoraba sus dioses [Gn 39:23, 40:16] y mantuvo en sus hijos la identidad de ser hebreos [Gn 41:51-52]. Del mismo modo, los judíos que permanecieron firmes contra el helenismo, hicieron caso omiso a las prohibiciones que impusieron los griegos contra el servicio en el templo, el Shabat y las fiestas, la brit milá -circuncisión-, las leyes de kashrut -comidas permitidas- y el estudio de la Torá, aunque significaba la pena de muerte [1 Macabeos, 1:44-50].

Hay muchos ejemplos tanto el Tanaj (Antiguo testamento) como en la Brit Hadashá (Nuevo testamento) de personajes que han sido diferentes en medio de su tiempo, que han sido luz en medio de la oscuridad: Yehoshua, Daniel, Jeremías, Timoteo, Rav Shaul… Pero el mejor ejemplo de todos es nuestro Mesías Yeshúa: judío de nacimiento [Mt 1:1-16], permaneció firme en la Torá [Mt 5:17] y aun cuando fue tentado en todo no cayó [Mt 4:1-10].

Ser diferentes nunca va a ser fácil. Implica perseverancia, disciplina y esfuerzo. Pero sobre todo fe en el Eterno, estar dispuestos a obedecer a aquel que nos exhorta “Sean santos porque yo soy Santo” [Lv 19:2, 20:7]. Hacerlo es nuestras propias fuerzas es prácticamente imposible. Es por eso que necesitamos en nuestra vida, a aquel que es capaz de compadecerse de nuestras debilidades, pues, aunque fue tentado en todo, aunque sin pecado [Heb 4:15]. Ya que Yeshua es la luz verdadera que vino al mundo y la oscuridad no puso en contra de ella [Jn 1:5,9]. Si hemos aceptado a Yeshua como nuestro salvador, entonces, la oscuridad que nos rodea no puede ser más fuerte que su luz que nos alumbra.

El reto para estos tiempos entonces -y para el resto de nuestras vidas- es podernos mantener firmes en la diferencia, permanecer en las enseñanzas y el ejemplo de Yeshúa, para así hacer que reflejemos su luz y podamos brillar en medio de las tinieblas.

Shavua tov!

Fuentes

  1. http://www.aishlatino.com/judaismo/historia/curso-rapido/La-rebelion-de-los-Macabeos.html
  2. http://www.bibliacatolica.com.br/biblia-latinoamericana/1-macabeos/

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

Doble identidad

Por Natalia Lara

Sabías que existen muchas dificultades para una gestación múltiple? Y entonces…cómo es que todos tenemos gemelos dentro de nosotros?

La mujer está diseñada para madurar, nutrir y cuidar un solo óvulo; de tal forma que los embarazos múltiples no solo son una condición de baja frecuencia entre la especie humana (gemelos 1/80-100 nacimientos) sino que representan todo un desafío para la biología humana. Son más prevalentes entre las mujeres altas, mayores, de contextura gruesa y tez oscura. Para la madre tienen un mayor riesgo de enfermedad hipertensiva, preeclampsia y diabetes gestacional; pero las mayores consecuencias son para los bebés, que van desde un menor crecimiento fetal y peso al nacer, hasta una mayor frecuencia absoluta de malformaciones congénitas, problemas neurológicos y mortalidad (1).

La parashá de esta semana תולדות toldot (generaciones): [Gn 25:19-28:9] narra precisamente la historia de un embarazo gemelar y su desenlace: luego de que Itzjak se casa con Rivka, pasan veinte años hasta que el Eterno responde sus oraciones y logran concebir, pero el embarazo es difícil pues los niños se pelean en su vientre, así que el Eterno le revela que hay “dos pueblos en su vientre” [Gn 25:22-23]. Al nacer, sale primero Esav y luego Yaakov agarrando el talón de su hermano. Al crecer hay diferencias muy marcadas entre estos dos hermanos: Esav es cazador, un hombre del campo, mientras que Yaakov es un hombre apacible, de tiendas [Gn 25:27] lo que se relaciona con el estudio de la Torá. Yaakov anhela a primogenitura, mientras que Esav la despreció [Gn 25:31-34]. Esav se guía por sus instintos y se casa con dos mujeres cananeas y luego con una hija de Ismael [Gn 27:46,28:9], mientras que Yaakov espera la indicación de sus padres para encontrar esposa en donde ellos le indican, las hijas de Betuel, su tío materno [Gn 28:1-5].

También, cada uno de nosotros está embarazado de gemelos: la inclinación al bien (Ietzer Hatov) y la inclinación al mal (Ietzer Hara). Una busca dirigir la voluntad hacia las aspiraciones y objetivos espirituales, hacia la neshama (la parte superior del alma), es el alma divina; la otra busca la satisfacción material y el placer, enraizada en el cuerpo, el alma animal. La palabra hebrea Ietzer deriva de la raíz Iatzar que significa formar o construir, de tal modo que la inclinación, viene con la concepción, el pensamiento y la motivación.  Ambas, hablan a través del “Yo”:  una desea mantenerse sano y la otra come alimentos incorrectos; una quiere estudiar, pero la otra ver televisión, chatear o dormir; una quiere ahorrar, mientras la otra prefiere gastar, “yo pienso que…pero prefiero…”. La lucha que vivía Rivka en su interior, es la lucha que cada uno de nosotros vive diariamente entre estas dos inclinaciones (2).

En un sentido más profundo, Yaakov y Esav representan esta dicotomía espiritual: el alma divina y el alma humana. Yaakov se esforzaba por buscar las cosas espirituales, mientras que Esav se concentraba en los asuntos materiales.  Rashi explica que cuando Rivka pasaba por una sala de estudio de Torá, uno de los fetos pateaba y trataba de salir. Y cuando pasaba por una casa de idolatría, ocurría lo mismo. (3) Amalec, era nieto de Esav [Gn 36:12] y se constituyó en el enemigo eterno de Israel [Ex 17:16].  

¿Por qué si ambos eran hijos del mismo patriarca –Itzjak- eran tan diferentes? El Midrash enseña que el plan original de Dios era que Esav y Yaakov trabajaran como socios: Esav, al ser un experto en el mundo material, sería el apoyo financiero para los emprendimientos espirituales de Yaakov; lo cual requería que Esav reconociera el carácter transitorio del mundo físico y trascendiera sobre sus propios objetivos (4). Del mismo modo, el Ietzer Hara (inclinación al mal) está en nuestro interior para permitirnos trascender de lo que ya somos: es el obstáculo que nos permite crecer.  Si no existiera el odio o el inconformismo es nuestro interior, sería fácil amar a todos, por eso Yeshúa nos enseñó que “Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen…Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán … si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes?… Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto” [Mt 5:44-48]. El poder llegar a la perfección implica que seamos capaces de superar la inclinación al mal y decidirnos por la inclinación al bien “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Di-s, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud del Mesías” [Ef 4:13].

La luz no tiene que esforzarse por vencer las tinieblas: si hay un cuarto oscuro, basta con encender la luz para que la oscuridad se disipe. Del mismo modo, no se trata de reprimir la inclinación al mal sino de elegir siempre la inclinación al bien para que así la tendencia al mal mengue. El judaísmo nos enseña que, junto a la relación con Hashem, esto se logra mediante el cumplimiento de mitzvot -mandamientos, la plegaria personal y el ayuno.  La misericordia del Eterno nos ha dado a quienes creemos en Yeshúa una herramienta más poderosa para vencer la inclinación al mal, pues es Yeshúa quien hace la redención de nuestro ser pecaminoso [Rom 3:24] y nos permite crecer en nuestra relación con el Eterno e inclinarnos hacia el bien pues Yeshúa es la luz verdadera que alumbra a todo ser humano [Jn 1:9].

Shavua tov!

Referencias

  1. Martin Fanaroff and Martin’s. Neonatal-Perinatal Medicine, 8th ed. Mosby, 2006
  2. Greenbaum A. Bajo la mesa y como subir de allí. Azamra Institute, 2009: 39-41.
  3. Rashi. Midrash Rabá (Génesis 63:6-7)
  4. http://www.aishlatino.com/judaismo/la-tora/temas-principales/La-rivalidad-entre-Yaakov-y-Esav.html

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

Respirando bajo el agua

Por Natalia Lara

¿Por qué Di-s escogió el diluvio para destruir el mundo en tiempos de Noaj? Y ¿Por qué no podemos respirar dentro del agua?

El agua es un elemento fundamental para el mantenimiento de la vida. Al nacer el 90% de nuestro cuerpo está conformado por agua, la cual empieza a evaporarse por la piel y redistribuirse de tal manera que, al llegar a la vida adulta, alrededor del 50-60% de nuestro peso corporal es solamente agua. Es indispensable para mantener el equilibro adecuado de los minerales que permiten los procesos eléctricos vitales del cuerpo (corazón, cerebro y sistema nervioso), para mantener una adecuada tensión arterial y hasta para mover los alimentos en el tracto gastrointestinal. Si es tan importante en nuestro organismo ¿Porqué no podemos vivir bajo el agua? Está pregunta si bien puede ser relevante actualmente, en un mundo donde se están buscando nuevas formas de redistribuir y aprovechar el espacio habitable en la tierra, debió ser muy relevante en tiempos de la parashá que leemos esta semana [Gn 6:9-11:32], en el año 1656 desde la creación, en tiempos de Noaj, en donde un diluvio cubrió la tierra y borro de ella toda forma viviente.

Si bien tanto el agua como el aire tienen oxígeno disuelto en ellos, la membrana interna que recubre nuestros pulmones está diseñada de tal manera que solo puede tomar el oxígeno que esta disuelto en el aire. De hecho, aunque dentro del vientre materno estamos en un medio completamente acuoso, el oxígeno que requiere el bebé lo toma, no a través de los pulmones, sino a través de la sangre que recibe de la placenta por medio del cordón umbilical. Este diseño de los pulmones, no es exclusivo de los seres humanos, sino de todas las creaturas con respiración pulmonar y de otros tipos, a excepción de la respiración branquial (peces) y por difusión (esponjas marinas).

¿Y por qué escogió Di-s el diluvio para destruir el mundo? Por un lado, está parashá enseña que el mundo antediluviano fue destruido por la maldad, la corrupción y la violencia que existía entre la gente [Gn 9:5,12,13]. Explica además el Talmud (Sanedrín 57a) que la sociedad estaba llena de celos, avaricia, robo, violencia, mentira, intolerancia, engaño y fraude -cualquier parecido con nuestra realidad actual no es coincidencia-. Además, Rashi e Ibn Ezra comentan que lo más bajo en ese tiempo era la explotación sexual entre las personas (1). Pero más allá de eso vale la pena preguntar ¿Por qué uso Di-s agua, y no fuego, o un terremoto para borrar lo que había creado?

Una parte de la respuesta se encuentra en ésta parashá: en la teivá (el arca). En un mundo cubierto por las aguas, solo quien estuviera dentro de una estructura como está podría haberse salvado… tal vez si hubiera sido fuego cayendo del cielo, como la destrucción de Sodoma y Gomorra [Gn 19:24-25] ni siquiera un refugio antiaéreo les hubiese guardado, o, si fuese un gran terremoto que abriera la tierra, por el contrario, pudieran haberse salvado más de los que entraban en el arca -como pasa hoy día en un temblor-. El diluvio, constituía una oportunidad indiscutible de elección entre la vida y la muerte, entre arrepentirse y sobrevivir dentro del arca o hacer caso omiso y perecer por el diluvio. No había otro sitio para escapar, y nadie estaba provisto de chalecos salvavidas ni nada por el estilo para sobrevivir. Era una decisión de todo o nada.

Por otro lado, Di-s necesitaba dejar evidencia histórica de lo que había pasado. Si bien, creer en la Torá es cuestión de fe, el Eterno en su infinita misericordia, nos permite descubrir las chispas divinas que confirman lo que Él ha hecho a través de la historia: el hecho que el continente norteamericano – desde Alaska hasta México – estuvo cubierto por el océano; pruebas arqueológicas que muestran que la ciudad de Shurupak (Bagdag) tuvo una gran inundación hace alrededor de 4000 años; grandes cumulos de fósiles terrestres (animales y plantas) que sugieren una extinción masiva y como fósiles marinos encontrados a gran altitud sobre el nivel del mar…

Pero más allá de eso, tiene que ver con lo que significa el agua a la luz de la palabra del Eterno. La palabra hebrea para agua es מָ֫יִם maim (S.4325) y aparece 581 veces en el Tanaj. La Torá nos enseña no solo que el agua es fundamental en el proceso de purificación [Lv 8:6, 14:8], sino que la equipara a su palabra [Dt 32:2, Is 55:10-11]. De tal modo que, el diluvio fue la purificación, la “tevilá” para el mundo de aquel entonces, no solo mediante agua sino por la palabra de Hashem [2 Pe 3:6].

Tal como Di-s mediante el diluvio purificó la tierra en tiempos de Noaj, Yeshua HaMashiaj purificó la kehila, lavándola con agua mediante la palabra [Ef 5:26], pues él es la fuente de agua viva [Jn 4:10-14, 7:38]. Por tanto si Di-s nos lava con esta agua -su palabra- somos limpios de toda inmundicia, pecado e impureza [Ez 36:25, Zac 13:1]. El Eterno ha prometido que un día habrá un nuevo diluvio, pero ya no para destrucción sino para salvación: “Porque, así como las aguas cubren los mares, así también se llenará la tierra del conocimiento de la gloria del Señor” [Hab 2:14].
Shavua tov!

 


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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

El inventario para las fiestas

Por Natalia Lara

¿Quién dijo que un examen de conciencia es una lista de pecados? Acaso ¿seremos más santos haciendo un inventario de falencias?

Se acerca la época de las altas fiestas -Iom terúa, Iom Kipur y Sukot- y en el ambiente se percibe un llamado continuo a la reflexión y a hacer teshuvá (arrepentimiento) para recibirlas como es debido. De hecho, los diez días desde Iom teruá hasta Iom kipur se conocen como los días de arrepentimiento: en este tiempo se busca que hagamos un examen de conciencia y nos tornemos cada vez mejores, más santos y nuestros pensamientos estén más cercanos al Eterno.

Pero ¿De qué se trata ese examen de conciencia? Acaso ¿Hacer un inventario de nuestros pecados y recuerdos impíos nos hará más santos?…  Iniciemos aclarando que es correcto -y necesario- reconocer y confesar las transgresiones que hemos cometido en contra  del Eterno y su Torá: “El que encubre sus pecados, no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia” [Pv 28:13]. Pero, un examen real de conciencia va más allá de una confesión, se trata de reconocer la importancia del otro dentro de la relación -en este caso Hashem- para así poder dimensionar el tamaño de la falta que estamos cometiendo nosotros.

La parashá de esta semana Haazinu -oigan- [Dt 32:1-52] nos muestra un buen ejemplo de lo que se trata este examen. El canto que Moshé enseña al pueblo en esta parashá, inicia destacando los atributos del Eterno, su grandeza, perfección y justicia [Dt 32:3-4], y lo que Él hizo por Israel, el haberlos creado, cuidado, liberado y alimentado [Dt 32:6, 8-14]. Y es, luego de esa reflexión, que Moshé advierte el pecado del pueblo al apartarse del Eterno [Dt 32:15-18] y caer en idolatría [Dt 32:16-17].

Si tan solo dedicamos un instante a pensar cuántas cosas hace el Eterno por nosotros, cuán grande es Él y cuánto nos ha dado, nuestro examen de conciencia tendrá más sentido… ¿Cómo puedo yo fallarle cuando Él ha hecho tanto por mí? ¿Cómo pude apartarme cuando Él me ha buscado tantas veces? ¿Cómo he pecado en su contra cuando Él entregó la vida de su hijo -Yeshúa- por mí?

Examinar nuestra vida a la luz del Eterno y no de nuestros pecados, nos da una perspectiva más objetiva de la posición en la que estamos y del tamaño de las faltas que hemos cometido. Pero también, nos mueve a cambiar motivados por retribuir de alguna manera toda la misericordia que hemos recibido, tal como dijo Yeshua: “Te digo que sus pecados —que son muchos— han sido perdonados, por eso me demostró tanto amor” [Lc 7:47].

Recitar el shema cada día, al despertar y antes de dormir, en casa y en el camino [Dt 6:7], repetirlo tantas veces, crea una huella indeleble sobre nuestro corazón [Dt 6:6] que nos recuerda la grandeza del Eterno para que sea ese recuerdo y esa relación la que nos aparte del pecado. Debe ser por amor y no solo por la conveniencia de las bendiciones o de no ir al infierno que debemos elegir no pecar, la vida sobre la muerte, la bendición sobre la maldición. Por eso Yeshua dijo:  “Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor” [Jn 15:10].

Pensar en el amor de Hashem hacia nosotros, en el sacrificio de Yeshua por nuestro pecado y en cuánto le defraudamos sino cambiamos, debe ser nuestro principal motor para apartarnos del pecado y hacer una verdadera Teshuvá.

Shavua tov!

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

Shoftim y el país de las maravillas

Por Natalia Lara

Si te sorprenden los absurdos del país de las maravillas de Alicia ¡prepárate! pues en nuestro país abundan paradojas que van contra los mandamientos de esta parashá… Pero ¿qué estamos haciendo nosotros para transformar esta realidad?

Alicia estaba sentada aburrida junto a su hermana, cuando de pronto, vio pasar al conejo blanco corriendo, con un reloj en la mano, preocupado porque iba tarde y entró en su madriguera. Alicia decidió seguirlo y se metió tras él, sin imaginar que al final de ese largo túnel, encontraría un mundo de ilógicos y paradojas absurdas, el país de las maravillas… Si Alicia viviera en Colombia, no necesitaría entrar a la madriguera del conejo, para encontrar un sinfín de situaciones irracionales y es que -como dijo el profeta Isaías-, estamos en un lugar y en un tiempo donde “…llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas” [Is 5:20].

En esta semana, se estudia la parashá שופטים -shoftim- jueces [Dt 16:18-21:9], y cada una de las premisas que están en ella parece ser lo contrario a la actual situación política y social de nuestro país, que en últimas, es una réplica del mundo en el que vivimos.

En esta porción, el Eterno exhorta a los jueces a no hacer acepción de personas, no aceptar sobornos [Dt 16:19], ni emitir veredictos a la ligera, creerle a un solo testigo o a uno falso [Dt 19:15-19]. ¿No es entonces increíble los 50 billones de pesos que se pierden anualmente por corrupción¹; los jueces, fiscales y contralores juzgados por este delito o los más de 3.000 muertos productos de falsos positivos²? Y si se aplicara el mandamiento de condenar a muerte a aquel que no acate el veredicto de un juez [Dt 17:12] … ¿Qué pasaría con los funcionarios de instituciones de salud involucrados -por ejemplo- en los 400 incidentes de desacato en el departamento de Caldas en el 2012³?

Hashem es especialmente cuidadoso con las muertes, por lo que estableció mandamientos como las ciudades de refugio para evitar derramar sangre inocente [Dt 19:10-12] o el entierro del muerto del que no se conocía el homicida. [Dt 19:15 -21]. Tampoco se complace con que permanezcan en pie pueblos que enseñen prácticas abominables [Dt 20:16-18] o que no se sometan a las condiciones de la oferta de paz que hiciera Israel [Dt 20:10-15]. Nada que ver con un proceso de paz en el que se indulta a quienes derramaron sangre inocente, legitima prácticas abominables -bajo el seudónimo de “pedagogía para la paz”- y en lugar de someter a los agresores a la justicia, es la justicia la que se doblega a sus peticiones.

Y así, en el “país de las maravillas” podríamos encontrar más contradicciones con los mandamientos del Eterno. Basta sintonizar las noticias, para escuchar cómo se transgrede la prohibición de reducir la propiedad del prójimo [Dt 19:14], o la cantidad de niños quemados con pólvora, víctimas del comercio sexual, o del reguetón y sus derivados, para ver como son sacrificados por fuego, que no solo atenta contra Hashem sino también contra el prójimo [Dt 18:10].

Alguien podría cuestionar que es muy severo sistema de justicia del Eterno… Esta parashá enseña que el objetivo de estas leyes era que cuando el resto del pueblo (y las naciones vecinas) supieran lo sucedido, tuvieran temor, dejarán la altivez y no se repitieran los delitos que se habían condenado [Dt 17:13, 19:20].

Pero…  ¿qué hacemos ante esa situación? ¿cuál es nuestra tarea como creyentes? ¿nos quejamos -como todos los demás- o estamos dispuestos a dar un paso más allá? Di-s nos pide ser irreprensibles ante sus ojos [Dt 18:13] y Yeshúa dijo “Mira, pues, que la luz que en ti hay no sea oscuridad” [Lc 11:35]. De tal modo que, si pedimos honestidad, rectitud y justicia de las autoridades debemos iniciar practicándolas a un nivel más alto que el de ellas [Mt 5:20], Por tanto, cabe reflexionar… ¿hacemos uso del tráfico de influencias? ¿exigimos facturas o compramos equipos robados, falsificados o piratas? ¿respetamos siempre las señales de tránsito o las violamos cuando estamos de afán, nadie nos observa o es de noche? ¿nos colamos en la fila? ¿mentimos cuando llegamos tarde? ¿hacemos uso del soborno para agilizar trámites o evitar sanciones? ¿dejamos que nuestros hijos se copien en tareas?

Buscar la justicia en nuestro andar diario, nos obliga también a ser buenos jueces en casa, a impartir disciplina con coherencia y cohesión. La primera implica educarnos a nosotros mismos y corregir en nosotros, todos los defectos de carácter que vemos en nuestros hijos. La segunda significa unidad entre los padres para que los niños no vean división en las decisiones -pequeñas o grandes- que se tomen en casa y puedan tener estabilidad, pues tal como el Eterno es uno [Dt 6:4] los padres también deben ser uno.

La palabra enseña que cada pueblo tiene el gobierno que se merece [Ec 10:2] pues es Hashem quién nombra sus gobernantes. [Ec 10:4-5, Dn 2:21]. Por eso no basta con actuar, sino que la oración es el eje fundamental en el proceso de transformar nuestra nación. No solo se trata de interceder por el arrepentimiento del pueblo -lo cual esta bíblicamente demostrado, esto evita la desgracia de un país [2 Cr 12:12, Jon 3:10]-, sino también de hacer oraciones y acciones de gracias por los gobernantes para que tengamos paz y tranquilidad [1 Tim 2:1-4].

Pedir al Eterno que, nuestros gobernantes, cumplan con lo que exige esta parashá para los reyes: hacer una copia de la Torá, para estudiarla y consultarla todos los días de su vida [Dt 17:16-20].

Sabemos que no habrá una verdadera justicia hasta que no haya la redención final por medio del Mesías, pues estamos en un mundo caído, producto de las consecuencias del pecado. Pero es justo en esta parashá, que Di-s promete que vendrá un profeta como Moshé, el cual hablará las palabras del Eterno [Dt 16:18] y juzgará a los pueblos con justicia y rectitud [Sal 9:8, 98:9], pues precisamente la justicia es uno de los atributos del Mesías [Is 11:4-5]. Por eso debemos hacer nuestra parte en oración y testimonio para acelerar su venida.

Para cumplir con “seguir la justicia y solamente la justicia” [Dt 16:20] -y por ende a Yeshúa quien es aquel que nos justifica-, se necesita un alto grado de valentía, por lo que Hashem nos anima con estas palabras: “¡Escucha, Israel! Hoy vas a entrar en batalla contra tus enemigos. No te desanimes ni tengas miedo; no te acobardes ni te llenes de pavor ante ellos, porque el Señor tu Di-s está contigo; él peleará en favor tuyo y te dará la victoria sobre tus enemigos”. [Dt 20:3].

¡Shavua tov!

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  1. http://www.eltiempo.com/justicia/delitos/casos-de-corrupcion-mas-sonados-en-colombia-82678
  2. Human Rights Watch. El rol de los altos mandos. Junio 2015
  3. http://caracol.com.co/radio/2012/08/03/judicial/1343973060_734891.html

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.