¿Descansar o no descansar?… He aquí la cuestión

Por Natalia Lara

¿Por qué es tan importante el reposo para el Eterno, que no solo nos manda a
guardar Shabat, sino que ordena que la tierra repose e incluso, Él mismo reposo?

La parashá de ésta semana בְּהַ֥ר Behar/ en el monte [Lv 25:1-26:2] empieza y termina con una orden relativa al descanso: “Cuando ustedes hayan entrado en la tierra que les voy a dar, la tierra misma deberá observar un año de reposo en honor al Señor” [Lv 25:2] y “Observen mis shabat y muestren reverencia por mi santuario. Yo soy el Señor” [Lv 26:2]. En el hebreo la frase observar un periodo de reposo es וְשָׁבְתָ֣ה הָאָ֔רֶץ שַׁבָּ֖ת, en donde encontramos las palabras שָׁבַת shabath (S. 7673: cesar, reposar, desistir de esfuerzo) y שַׁבָּת shabbath (S. 7676: sábado, reposo, entreacto, el día de reposo). Aunque parecen similares, la primera es un verbo causativo, que se refiere a la realización de la acción de reposar y es la que se usa en Gn 2:2 “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo”. La segunda es un sustantivo, que se refiere al día de reposo y es la que se usa tanto en el mandamiento de guardar shabath [Ex 20:10-11, 31:13-16; Lv 23:3] como para referirse al descanso de Iom Kipur [Lv 23:32]. En está parashá además se ordenan otros dos descansos: la shemitá cada siete años [Lv 25:3-5] y el Yovel cada 50 años [Lv 25:8-12]. ¿Por qué es tan importante el reposo para el Eterno, que no solo nos manda a guardar shabat, sino que pide que la tierra repose e incluso el mismo reposó?

Junto a los días de reposo ordenados por el Eterno, los seres humanos tenemos otro tiempo de descanso obligado: el sueño. Pero este, no es exclusivo de nuestra especie, sino que todos los seres vivos que tienen sistema nervioso central pueden hacerlo (desde las ballenas hasta los escarabajos). De hecho, los insectos son susceptibles a estimulantes como la cafeína y experimentos han demostrado que privar de sueño a poblaciones de abejas hacen que se vuelvan muy erráticas en su comportamiento e incoherentes en sus movimientos para buscar alimentos. (Barret A et al, J Exp Biol, 2008:211, 3026-40).

Por muchos años la ciencia creyó que el dormir no tenía ninguna función en particular, pero su importancia se ve claramente en su ausencia: cuando no dormimos nos sentimos más torpes, con mayor dificultad para concentrarnos y hablar con fluidez, entre otros síntomas. El ejemplo más grave es el insomnio fatal familiar (FFI por sus siglas en ingles), un trastorno genético que se sospecha es inducido por priones en los que un insomnio progresivo muy agresivo genera disfunción autonómica (taquicardia, hipertensión), cognitiva (memoria a corto plazo y atención), motora (problemas de equilibrio) y hormonal que llevan al paciente a la muerte en un periodo de 18 meses (Khan Z, Bollu PC. SourceStatPearls; 2018: Feb 19).

Al igual que el insomnio fatal familiar, la biblia advierte que una de las maldiciones de la desobediencia es la falta de sueño “En esas naciones no hallarás paz ni descanso. El Señor mantendrá angustiado tu corazón; tus ojos se cansarán de anhelar, y tu corazón perderá toda esperanza. Noche y día vivirás en constante zozobra, lleno de terror y nunca seguro de tu vida” [Dt 28:65-66]. De hecho, una de las causas principales de las maldiciones narradas en Lv 26:14-45 es el no haber permitido que la tierra descansara cada 7 años en la shemita y cada 50 años en el Yovel [Lv 26:34-3, 43]. Y esto, porque estos periodos implican no solo dejar de cultivar sino el cumplimiento de las leyes de la shemitá -perdón de deudas, liberación de esclavos- [Dt 15:1-15] y el yovel -restitución de la propiedad y rescate de los esclavos [Lv 25:23-54]. Estos periodos significan una total dependencia del Eterno que solo es posible si se le reconoce como creador, legislador y proveedor: “Si acaso se preguntan: ¿Qué comeremos en el séptimo año si no plantamos ni cosechamos nuestros productos?, déjenme decirles que en el sexto año les enviaré una bendición tan grande que la tierra producirá como para tres años” [Lv 25:20-21].

Dormir es un proceso tan importante que pasamos una tercera parte de la vida durmiendo. Durante el sueño, no solo se descansa de la fatiga del día, sino que se produce la hormona de crecimiento y se fabrica lo que se necesitará el día siguiente, para lo cual es necesario desconectarse realmente del mundo -y del televisor, aparatos celulares y demás-. Además, se energizan las células del cuerpo, se consolida el aprendizaje y la memoria, se limpia la basura del cerebro; y aún se están descubriendo sus implicaciones en la regulación del humor, el apetito y el deseo sexual (Cirelli C, Tononi G. Cerebrum. 2017 Mayo: 07-17).

Tal como no dormir es una maldición por la desobediencia -o el resultado de malos hábitos, preocupación por malas decisiones o por no descansar en Hashem-; poder dormir es un regalo de manos de Di-s: “Yo traeré paz al país, y ustedes podrán dormir sin ningún temor” [Lv 26:6]. Muchos pasajes de las escrituras refuerzan este principio [Job 11:19, Sal 4:8, Prov 3:24]. Y es que cuando se duerme bien, se descansa para el Señor [Lv 25:1, 26:2].

Dos hechos podrían argumentarse para contradecir este principio. El primero, cuando el Eterno nos despierta en la madrugada y nos inquieta a orar por algo… pero ésta es la excepción que confirma la regla, pues habitualmente esta aparente “falta de descanso” no genera un mal día, ni una sensación de desasosiego, sino que, al contrario, produce la paz y la recompensa de descansar en sus promesas.  

El segundo es el “mal dormir” de los niños. ¿Es esto una maldición? ¿o no merecen ellos el regalo de dormir bien?… Nada más alejado de la realidad, pues es errado el concepto de que los niños “siempre duermen mal” o que “deben aprender a dormir”. Actualmente sabemos que, desde la semana 12 de gestación, el feto ya duerme sin ningún tipo de intervención externa: la embarazada no tiene que mecer su barriga para que el bebé se duerma. Y gran parte de la dificultad para que los niños inicien el sueño solos o tengan numerosos despertares nocturnos, se da en relación a los hábitos relacionados con el inicio del sueño y sincronizadores externos que ajustan su ritmo sueño-vigilia; es decir, si un niño aprende a dormirse rodeado de elementos externos que asocia a su sueño y no de personas, cuando tenga pequeños despertares -habituales durante la noche-, podrá volver a conciliar el sueño fácilmente. Pero si, se ha dormido en brazos de los padres, alimentándolo o meciéndolo, reclamará esos eventos para poder volver a dormirse (Estivilll E, Rev Neurol, 2000).

En síntesis, aunque venimos programados por Di-s desde el vientre para tener un buen sueño, los malos hábitos de los adultos cuando somos niños, y nuestros malos hábitos y decisiones como adultos cuando hemos crecido, son los que nos interrumpen el reposo que el Eterno quiere para nosotros. Pero si nos mantenemos fieles a sus mandamientos y creemos en Yeshúa, podremos acceder a las promesas que el Mesías nos ofrece, independientemente de cuales sean los problemas que quieran robarnos la tranquilidad de la almohada: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana» [Mt 11: 28-30].

¡Shavua tov!

  1. Priones: proteínas agrupadas que, sin ser virus ni agentes vivos, tienen la capacidad de infectar al hombre y producir enfermedades.

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

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Aprendiendo de la levadura

Por Natalia Lara

¿Por qué la levadura es la protagonista de esta fiesta y qué podemos aprender de
ella?

Esta semana se celebra la fiesta de Jag hamatzot (panes sin levadura) según lo ordenado por Hashem: “Este es un día que por ley deberán conmemorar siempre. Es una fiesta en honor del Señor, y las generaciones futuras deberán celebrarla. Durante siete días comerán pan sin levadura, de modo que deben retirar de sus casas la levadura el primer día” [Ex 12:14-15, Lv 23:5-6, Dt 16:3-4].

Existen 2 tipos de levadura: Jametz se define como cualquiera de los cinco tipos de grano — trigo, espelta, cebada, avena y centeno — que han entrado en contacto con el agua durante más de 18 minutos y Se’or la masa altamente fermentada que puede fermentar otras masas. De aquí se desprenden dos mandamientos: uno biur jametz (deshacerse del jametz) y dos bedikat jametz (destruir físicamente el jametz); que buscan garantizar tanto no poseer levadura como no comerla.

Por un lado, no poseer levadura, se resume a buscar toda miga (mayor a 30 gramos según la halajá) que esté en casa y se constituya levadura. Por lo que limpiar la casa de levadura, implica deshacerse de todas las migajas y restos de levadura que puedan haber escondidos en casa en armarios, bibliotecas, rincones, etc. Según la halajá, se hace de noche, porque si existe un rincón en el que se deba usar luz artificial, ésta funciona mejor de noche, así que -por lo menos en teoría- en un sitio que pueda inspeccionarse bajo la luz natural podría hacerse la búsqueda de día, pero todo lo que requiera la luz artificial debería hacerse en la noche. Y se hace el 14 de nissan previo a pesaj, para garantizar que toda la comunidad este en un mismo espíritu haciendo limpieza.

No comer levadura, que en teoría pareciese más simple es un poco más complicado. No se trata solo de dejar de comer productos de panadería leudados, o derivados de los 5 granos, sino también se incluyen productos como el vinagre y la cáscara de las uvas que poseen levaduras naturales que deben excluirse de la dieta. Pero aún hay más… No comer levadura, implica no permitir que nuestros alimentos se contaminen de levadura, lo que significa una limpieza minuciosa de todo aquello que pudiera estar en contacto con nuestros alimentos y contaminarlos de levadura. Este proceso inicia en la cocina: limpiando estantes, repisas, vasijas, horno, nevera, mesón, armarios y cualquier sitio que pueda contener trazas de levadura que puedan caer accidentalmente a nuestra comida y contaminarla. Más allá de esto hay cosas que pueden ser “transportadores de levadura” de los cuales ésta podría desprenderse imprevistamente e invalidar los alimentos: en la ropa que nos pongamos, entre los libros, en la cama -a propósito, no debería comerse
en la cama-, en los juguetes infantiles, sillones, manijas, interruptores….

Esto implica una búsqueda más exhaustiva… no se trata de hacer del tiempo previo a pesaj, una oportunidad para la limpieza anual de casa, sino más bien, prepararse de antemano para que la levadura no esté en sitios donde no debería estar -como por ejemplo la cama- y tomarse el tiempo suficiente la noche del 143 de Nissan para hacer una búsqueda adecuada.

La halajá enseña que mientras limpiamos nuestra casa de la levadura física, debemos limpiar nuestra cabeza de la levadura espiritual… Rav Shaul dijo que “Celebremos la fiesta no con la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad.” [1 Cor 5:8]. Si el objeto de todo es deshacernos de las cosas que “estorban” en nuestra vida, entonces ¿Cuál es el propósito del Eterno de celebrar una fiesta con esta restricción en la dieta? ¿No sería más sencillo pedirnos que nos deshiciéramos del pecado, la avaricia, etc?

La levadura tiene mucho que enseñar, y tal vez por eso fue que Hashem decidió excluirla de la dieta. En principio porque al tener la virtud de volverse migajas (ya que es una de las características de las harinas amasadas) puede sutilmente estar en sitios que no lo pensarías y ocultarse si no haces una búsqueda cuidadosa. Del mismo modo, tanto el pecado como los malos rasgos del Yetzer Hara (inclinación al mal) pueden ser tan sutiles, que ha menos que hagamos un minucioso examen de conciencia podríamos no darnos cuentas de ello. Claramente, ningún creyente pensaría en matar o robar… pero ¿qué pasa con la impuntualidad, la irresponsabilidad o la procrastinación? …eso también es levadura.

Por otro lado, las dietas de restricción te permiten caer en cuenta de cuantas cosas a tu alrededor están contaminadas justo del alimento que quieres comer. Cuando pensamos en no comer levadura en principio pareciera solo tener que excluir los productos de panadería, pero al investigar o leer etiquetas y darnos cuenta cuantas cosas contienen leudantes, podemos pensar en una parte de nuestra vida que fácilmente carga levadura: el lenguaje. Cosas como hacer comentarios de otros “sin mala intención”, decir mentiras piadosas, quejarnos, chistes de doble sentido; son actitudes diarias que pocas veces creemos que son levadura, porque estamos tan habituados a hacerlos con todos (amigos-familia- compañeros de trabajo) que olvidamos que delante del Eterno son detestables,
aunque puedan parecer cotidianas, comunes o hasta graciosas: “Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan” [Efe 4:29].

“Un poco de levadura fermenta toda la masa” [Gal 5:9]. Esa, es la última característica de la levadura a la que quiero referirme. Así como la proporción de levadura necesaria para fermentar la harina es muy pequeña (7 gramos por cada kilogramo, tan solo un 0,7%), hay “pequeñas actitudes” que podrían terminar fermentando lo que somos y desviándonos del propósito del Eterno: guardar rencor, no cerrar ciclos, la falta de perdón. Toda levadura por pequeña que sea debemos buscarla y sacarla de nuestra vida, como dijo Yeshua “Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda” [Mt 5:23-24].

Si en este ciclo no hiciste la limpieza como se debiera, hay 2 maravillosas noticias: primero, aún la fiesta no ha terminado y segundo, aún tenemos más fiestas de jag hamatzot para intentarlo -por lo menos por un par de años-. Pero lo mejor, es que el ejercicio de vivir sin levadura espiritual es algo que podemos hacer a diario, entrenarnos permanentemente en detectar contaminantes espirituales y eliminarlos de nuestra vida, pues un poco de mala levadura puede contaminar todo fruto que queramos dar, en palabras de Yeshua “Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno. Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los conocerán” [Mt 7:18-20].

Shavua tov!

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

La verdadera e increíble historia de Betzaleel, BenHur

Por Natalia Lara

Lo que Hollywood nunca te contó sobre Betzalel, hijo de Uri, BenHur -Hijo de Hur-… y el porqué el perdón fue la pieza clave para construir el tabernáculo.

La parashá que corresponde a esta semana es VayakhelPekudei [Ex 35:1 – 40:38] la cual inicia con las normas del shabat y luego narra detalladamente cómo se construyó cada parte y utensilio del Mishkan (tabernáculo), las ofrendas que dio el pueblo para su construcción y finalmente como Moshé levantó el Mishkan y la presencia del Eterno descendió a él.

A pesar que el Eterno le había dicho a Moshé que él construiría el Mishkan y el arca [Ex 25:9-40], no fue él sino Betzalel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá quien no solo coordino su construcción [Ex 35:30-31], sino que también fue el encargado de construir el arca, el propiciatorio con sus dos querubines, la mesa y sus utensilios, la menora, el altar del incienso, el aceite de la unción y el incienso puro [Ex 37:1, ‬6-‬7, ‬10, ‬16-‬17, ‬25, ‬29], el altar del holocausto con sus utensilios y  la fuente de bronce [Ex 38:1, ‬3-‬3, ‬8-‬9].‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬ Cuando Moshé enfatiza que es Di-s quien colocó a Betzalel al frente de la obra del Mishkan, era para recordarles al pueblo que es el Eterno quien asigna las posiciones (Rab Daat Zkenim), pues es él quien pone y quita reyes [Dn 2:21] y es Hashem quien pone nuestro nombre en alto [Sal 91:14].

Construir el tabernáculo era una misión que iba más allá de tener la habilidad manual o cognitiva para fabricar buenos diseños. Está parashá describe que  los artesanos que elaboraron el Mishkan tenían sabiduría de corazón [Ex 35:10, ‬25-‬26; Ex 36:1-‬2, 8], honestidad [Ex 35:‬5] y obediencia, pues “hicieron todas las cosas tal como Adonai mandó a Moshé” [Ex 38:22, Ex 39:1, ‬5-‬5, ‬7, ‬21-‬21, ‬26, ‬29-‬29, ‬31-‬32, ‬42-‬43].‬ Pero, de manera particular, de Betzalel se resaltan otras características: estaba lleno del Ruaj Hakodesh [Espíritu Santo] [Ex 35:30] y dotado de capacidad de enseñar [Ex 35:34]. Además, tenía sabiduría, definida como la capacidad de aprender escuchando a otras personas y entendimiento, es decir la habilidad de comprender un asunto deduciéndolo a partir de la propia inteligencia [Ex 35:30, Rashi].

Betzalel es un nombre hebreo בְּצַלְאֵל (S. 1212) que significa “a la sombra (protección) de El”. Estar a la sombra del Eterno, implica tener claro que él es nuestra confianza y nuestra protección. Estar libre del temor y saber que es Él quien dirije nuestro camino y quien nos dá salvación [Sal 91:1-5, 8, 11-12]. Quizá fue la convicción que le traía su nombre, de saber quien era Adonai, a cuya sombra estaba, lo que le permitió poder trascender lo que le había pasado a su abuelo y tener la pureza suficiente para que el Espíritu del Eterno habitará en él y pudiera cumplir la misión encomendada…

Y es que la historia detrás de Betzalel, va hasta su abuelo Hur, quien no solo sostuvo las manos de Moshé para derrotar a los Amalecitas [Ex 17:12] sino que se quedó junto a Aharón encargado del campamento cuando Moshé subió a recibir las tablas del pacto [Ex 24:14] y fue asesinado a manos del pueblo tratando de impedir que cometieran la idolatría del becerro de oro. Ese sacrificio, ganó para su descendencia no solo el favor de Hashem, sino el honor para su nieto de construir el Mishkan. (Rab. Raymond Beyda, Rab. Daat Zkenim, Rab. Chizkuni)

Tener la confianza que es Hashem quien se encarga de defender nuestra causa [Sal 91:8], le permitió a Betzalel no solo no guardar rencor contra quienes asesinaron a su abuelo, sino perdonarlos y cumplir lo que pide la Torá: amar a tu prójimo y no vengarte, ni guardar odios secretos contra tu hermano [Lv 19:17-18]. Eso fue lo que le dio el mérito verdadero para poder construir el Mishkan. Fue ese amor, el que permitió dirigir la obra del lugar en el que habitaría la nube de Adonai [Ex 40:38].

A esto se refería Yeshúa cuando dijo “No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra… Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? [Mt 5:39, 44-46]. Ese fue el mérito de Yeshúa, que aún en el último momento cuando iba a entregar su vida, no les recrimino sino por el contrario le pidió al Padre “perdónalos, porque no saben lo que hacen” [Lc 23:24]. Por eso el amor del Señor se refleja no en que nosotros hayamos amado a Dios primero, sino en que él nos amó y envió a Yeshúa, su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados. [1 Jn 4:10]

Betzalel ya ganó su lugar en la historia a través del perdón. Y Yeshúa hizo que mediante su perdón hacia nosotros, lográramos ser perdonados por el Padre. Ahora es nuestro turno ¿Perdonaremos a aquellos que nos han hecho daño para permitir que el Eterno construya su tabernáculo en nosotros?

¡Shavua tov!

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

La letra con sangre entra

Por Natalia Lara

En la parashá de esta semana se hace una ratificación del pacto del monte Sinai rociando al pueblo con sangre… ¿Por qué fue necesario “ensangrentar” al pueblo para formalizar este pacto? ¿Por qué el Eterno le da tanta importancia a la sangre?

La parashá de esta semana se llama  משפטים (Mishpatim: Ex 21:1 – 24:18) que significa “leyes y decretos” pero también juicios, derechos, veredicto, sentencia, decretos, o pena.  Al final de ésta porción, se hace una ratificación del pacto del monte Sinai: “La mitad de la sangre la echó Moisés en unos tazones, y la otra mitad la roció sobre el altar. Después tomó el libro del pacto y lo leyó ante el pueblo, y ellos respondieron: ―Haremos todo lo que el Señor ha dicho, y le obedeceremos. Moisés tomó la sangre, roció al pueblo con ella y dijo:―Esta es la sangre del pacto que, con base en estas palabras, el Señor ha hecho con ustedes” [Ex 24:6-8]. ¿Por qué fue necesario rociar al pueblo con sangre para formalizar este pacto? ¿Por qué el Eterno le da tanta importancia a la sangre?

La sangre es un líquido viscoso de color rojo compuesto por células (glóbulos rojos, blancos y plaquetas) disueltas en una solución coloide (plasma sanguíneo). Representa aproximadamente el 7% del peso corporal, de tal modo que un adulto de 70 kg tiene alrededor de 5 litros de sangre. El plasma se encarga del transporte de sustancias (azúcares, grasas, proteínas, medicamentos y sustancias tóxicas), la transmisión de señales (a través de hormonas y mediadores químicos para la inflamación), realiza la transferencia de calor/frío desde el ambiente y tiene una función amortiguadora sobre los ácidos. Las células por su parte se encargan del transporte de oxígeno (glóbulos rojos), la defensa frente a cuerpos extraños y microorganismos (glóbulos rojos) y el mecanismo de la coagulación (plaquetas) ¡Con tantas funciones, es fácil entender que el Eterno nos enseñe que “En la sangre está la vida” [Lv 17:14].

La palabra sangre en la biblia es  דָּם (S. 1818: dam) y dependiendo del pasaje en el que esté puede tener diferentes significados que van más allá del líquido rojizo y viscoso que “corre por las venas” de los seres vivos. Tenía un uso ritual [Lv 1:5,11; 7:12-14], pero también podía referirse a la venganza [Nm 35:19], el carácter sanguinario [Sal 55:23] o la culpa [Ez 22:4]. Es tan preciada que el derramamiento de sangre inocente contamina la tierra [Nm 35:33]. Es también un símbolo de la ira divina [Dt 32:42, Ez 14:19] o el poder del Eterno: la transformación del agua en sangre [Ex 4:9] o la luna en sangre [Joel 2:31].

Desde el judaísmo, El Rabi Najman de Breslov, enseña que la sangre, que es roja simboliza el calor y la ira, como Esav que era rojo –edom- [Gn 25:5], o como cuando alguien se enoja y se pone “rojo de ira”. También simboliza el sufrimiento y el dolor (por ejemplo cuando alguien se corta). Es así que, la sangre refleja los deseos de nuestra naturaleza: al ser bombeada desde la parte izquierda del corazón, está bajo la influencia del lado “necio” de nuestro ser, de la inclinación al mal [Eclesiastes 10:2], así que, una persona está en la elección de dejarse dominar por sus pasiones carnales o de dominar estos deseos y acercarse al creador.(1)

Pero eso es solo una cara de la moneda: dentro de la kabalá, el rojo representa las guevurot, es decir los juicios o fuerzas y está asociada al atributo del temor. Si alguien es juzgado por sus malas acciones puede enrojecerse por la ira o la humillación; pero, si el juicio es benéfico y se humilla delante del creador, esto le hará rectificar su camino y acercarse al Eterno…sin que esto signifique que su sangre necesariamente deje de ser roja. De tal modo, que cuanto mayor control tenga una persona sobre su sangre y las malas inclinaciones que ella transporta, mayor será su control sobre la frustración, el sufrimiento y la humillación (1).

El concepto de entender la sangre en relación con el juicio le da más relevancia al hecho que el Eterno use la sangre para ratificar los pactos. Durante la ceremonia del brit milá (circuncisión), se lee: “Mas yo pasé cerca de ti, y te vi revolcada en tu sangre. Y te dije: Por tu sangre vivirás, y te dije: por tu sangre vivirás” [Ez 16:6]. ¿A qué se refieren éstas 2 sangres? Se enseña que en el momento de la salida de Egipto, Hashem les otorgó dos “Sangres” al pueblo: la sangre de la circuncisión y la sangre de la ofrenda de Pesaj [Ex 12:7-13, 22-23], la primera representan el compromiso activo con la Ley y la segunda el alejamiento de lo negativo. (2) Este pacto es tan relevante que Di-s basa sus promesas en él: “En cuanto a ti, por la sangre de mi pacto contigo libraré de la cisterna seca a tus cautivos” [Zc 9:11].

Pero la ratificación del pacto no solo se hace en ésta parashá [Ex 24:6-8], sino que, años después otra sangre fue rociada sobre el pueblo: Cuando Yeshúa fue juzgado, antes de ser crucificado, Pilato se declaró inocente de su sangre, a lo que el pueblo respondió:―¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos! [Mt 27: 24-25].

Esta afirmación por un lado, puede entenderse como declaración de responsabilidad, pues decir que “la sangre está sobre alguien” es una forma en la Torá de indicar culpabilidad y de hacer a la persona responsable de su propia muerte [Lv 20:9-12, Ezq 18:13, Jos 2:19, Dt 19:10].

Sin embargo, en un sentido más profundo, puede entenderse como una figura profética de renovación del pacto con el pueblo de Israel, pues la sangre de Yeshua derramada sobre el pueblo, no solo les hará reencontrar al Eterno sino que es capaz de borrar toda culpa: La sangre es la que da vida al cuerpo… Y gracias a la vida que hay en ella, ustedes obtendrán mi perdón [Lv 17:11].

La palabra sangre también se usa de modo figurativo para referirse al vino [Gn 49:11; Dt 32:14, Ez 19:10], por lo cual no es extraña la metáfora que usa Yeshua de beber su sangre para tener vida eterna [Jn 6:53-56].

La sangre del pacto de Yeshua  fue derramada por muchos para el perdón de pecados [Mc 14:24, Mt 26:28], por lo que todos aquellos que creen en él, no solo entran a su pacto sino pasan a ser hijos del Eterno: “los cuales no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios” [Jn 1:13].

Shavua tov!

Bibliografía

  1. Rb. Najman de Breslov. Anatomía del alma. Breslov Research Institute, 2 ed, 2013. 83-90,119.
  2. Jabad

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

“Tarde piaché”… o el arte de procrastinar

Por Natalia Lara

¿Por qué el Faraón prefirió pasar un día más con las ranas?¿Y qué opinión tuvo Yeshua de este hecho?

Dice un cuento tradicional español, que una vez un gallego compró un canario para que le alegrara las mañanas con su canto. Pasaron uno, dos y tres días… y el canario nada que cantaba; cuatro, cinco y seis semanas… y nada que trinaba. Siete, ocho y nueve meses… y ni una sola nota cantó. Así que, el primer día del décimo mes, el gallego aburrido de que el ave nada hiciera, decidió preparase un caldo de canario, “al menos de almuerzo me servirás” se dijo a sí mismo, y justo cuando lo iba a meter a la olla el canario trinó “tarde piaché” le dijo el gallego, que al español traducido sería “tarde piáste” pues justo cuando lo iban a sacrificar fue que el ave se decidió a cantar, sin que esto evitara el triste final que ya el gallego le había decidido.

Esta frase se acuñó como expresión coloquial para cuando alguien llega tarde a una cita o negocio, y se relaciona con el verbo procrastinar que se refiere a diferir o aplazar las cosas. En la parashá de esta semana וארא  –vaera (Me aparecí; Ex 6:2-9:35) encontramos dos historias de procrastinación que bien podríamos ser nosotros mismos. Por un lado, después de que las ranas invaden todo Egipto, el Faraón mandó llamar a Moshé y a Aarón para pedirles que alejen las ranas a cambio de dejar ir al pueblo, y cuando Moshé le pregunta cuando debe hacer ante Di-s este ruego, el Faraón le da una curiosa respuesta: “Mañana” [Ex 8:8-10]…  ¿Mañana? ¿Acaso no estaba cansado el Faraón de vivir asediado por ranas? ¿Será que ya se había encariñado con algunas de ellas?

Más adelante encontramos otra curiosa historia: Moshé les advierte a los egipcios de parte de Hashem que va a enviar la plaga el granizo, la cual llama “todas mis plagas” [Ex 9:14] pues contenía agua en forma de hielo, recubierta por fuego y acompañada por truenos y fuertes vientos. Los egipcios ya habían visto la manifestación del poder del Eterno a través del agua transformada en sangre [Ex 7:14:24], la infestación de ranas [Ex 8: 1-6], piojos [Ex 8:16-17] y bestias salvajes [Ex 8:24], la muerte del ganado [Ex 9:6-7] y la sarna sobre sus cuerpos [Ex 9:18]. Y si bien, las primeras 2 plagas fueron copiadas por los magos egipcios con sus artes [Ex 7:22, 8:7], ningunas de las otras las pudieron replicar, así que hasta los consejeros del Faraón reconocían el poder de Hashem, “En todo esto está la mano de Di-s” [Ex 8:19]. De tal modo, que cuando Moshé hizo el anuncio, los egipcios ya sabían que les esperaba, sin embargo “Algunos funcionarios del faraón temieron la palabra del Señor y se apresuraron a poner bajo techo a sus esclavos y ganados, pero otros no hicieron caso de la palabra del Señor y dejaron en el campo a sus esclavos y ganados” [Ex 9:20-21]. Y precisamente, sobre aquellos que retrasaron el guardar sus trabajadores y bienes, el granizo arrasó con personas, animales y cultivos [Ex 9:24].

La procrastinación, es un defecto humano: el arte de dejar todo para después. De hacer el trabajo a última hora, de pagar el último día de vencimiento, de llegar sobre el tiempo a la cita, de esperar el último plazo. Hay preceptos bíblicos que nos hablan en contra de la procrastinación: traer las ofrendas en la primera festividad de peregrinaje [Dt 12.5], separar el producto y los diezmos en su orden correcto [Ex 22.28, Dt 18:4], no dejar sacrificios para después [Éx 23.18, Lv 19:6] ni que la comida se pierda por dejarla para luego [Lv 6:10] y dar el medio shekel en su tiempo, anualmente [Ex 30:13].

Si vemos más allá del relato, encontraremos otra cara de la moneda: antes de que ocurriera cada plaga, Di-s no solo dió aviso, sino que esperó un tiempo antes que sucedieran [Ex 9:5; 9:18]. De hecho, Hashem dio tiempos a muchas ciudades antes de destruirlas, como por ejemplo Ninive [Jn 3:4]. Acaso ¿Di-s también procrastina? La brit hadasha (pacto renovado) nos da la respuesta “Adonai no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan” [2 Pe 3:9].  De hecho, es justo en ésta parashá en la que el Eterno se revela bajo el nombre santo [Ex 6:2] lo que nos recuerda que el no deja nada para después, sino que Él esencialmente es siempre el mismo, y que no olvida sus promesas, ni las retrasa, sino que recuerda y confirma su pacto en su tiempo [Ex 6:5-8].

Nuestra tarea es creer y cumplir a cada demanda que el Eterno nos haga. No solo a través de su palabra, sino también en los compromisos que adquirimos en nuestra vida diaria, pues esto es dar testimonio. No ser como Faraón, que pedimos el milagro, pero para “mañana” pues preferimos aferrarnos a nuestras ranas: los errores, la pereza o la inconstancia, pues definitivamente es más fácil pasar cómodamente un día más con las ranas, que trabajar para deshacernos de ellas. Tampoco ser como los funcionarios del Faraón que no creyeron en el granizo, porque creemos estar en un “perfecto estatus espiritual” pensando que nada malo puede pasarnos, olvidando lo que dice Rav Shaul “aquel que este firme, cuide que no caiga” [1 Cor 10:12].

Creo que, en parte, a esto se refería Yeshúa cuando dijo “Ninguno que poniendo su mano al arado mirare atrás, es hábil para el Reino de Dios” [Lc 9:62]; pues ninguno de nosotros, que creyendo en Di-s y en Yeshua, tengamos que mirar hacia atrás por las cosas que tenemos pendientes o que no hemos hecho, estaremos listos para su propósito y su llamado, pues no podemos hacer algo cuando no hemos ni siquiera terminado lo que ya empezamos.

¡Shavua tov!

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

Juntos pero no revueltos

Por Natalia Lara

¿Qué tienen en común Yeshúa, Yosef y los macabeos? ¿Y qué tienes en común tú con ellos?

Esta semana se comparten las lecturas de dos historias maravillosas: la parashá Miketz / מקץ (“Al cabo de”, Gn 44:1-44:17) y la conmemoración de la fiesta de Januca (Macabeos I y II). La parashá Miketz narra cómo después de interpretar los sueños del Faraón, Yosef, asciende como segundo al mando en Egipto, se encarga de almacenar el alimento en los años de abundancia y distribuirlos durante la no abundancia, y finalmente tiene la oportunidad de reencontrarse con sus hermanos aun cuando estos ignoran que se trata del hermano menor que alguna vez abandonaron. La fiesta de Januca, por su parte es la historia de la lucha de los judíos contra los griegos y el helenismo, pero también de los judíos leales al judaísmo contra los judíos que se habían helenizado y estaban del lado de los griegos (Año 167 a. E.C). Aunque la lucha duró 25 años, después de los 3 primeros, los macabeos lograron recuperar y purificar el templo, y volver a encender una menorá improvisada, ya que la original había sido derretida por los griegos [Macabeos I 4:52-56] y aunque solo tenían aceite especial para un día, el Eterno permitió que el aceite permaneciera encendido durante ocho días, hasta que se prensó aceite nuevo y se llevó al templo, milagro que conmemoramos en la fiesta de Januca.

¿Qué tienen en común ambas historias? Que nos demuestran cómo es posible que en medio de la oscuridad brille la luz. Por su parte, Yosef mantuvo la diferencia a pesar de estar en medio de los egipcios: persistió en la pureza sexual [Gn 39:7-15], no comía su comida [Gn 43:32], no adoraba sus dioses [Gn 39:23, 40:16] y mantuvo en sus hijos la identidad de ser hebreos [Gn 41:51-52]. Del mismo modo, los judíos que permanecieron firmes contra el helenismo, hicieron caso omiso a las prohibiciones que impusieron los griegos contra el servicio en el templo, el Shabat y las fiestas, la brit milá -circuncisión-, las leyes de kashrut -comidas permitidas- y el estudio de la Torá, aunque significaba la pena de muerte [1 Macabeos, 1:44-50].

Hay muchos ejemplos tanto el Tanaj (Antiguo testamento) como en la Brit Hadashá (Nuevo testamento) de personajes que han sido diferentes en medio de su tiempo, que han sido luz en medio de la oscuridad: Yehoshua, Daniel, Jeremías, Timoteo, Rav Shaul… Pero el mejor ejemplo de todos es nuestro Mesías Yeshúa: judío de nacimiento [Mt 1:1-16], permaneció firme en la Torá [Mt 5:17] y aun cuando fue tentado en todo no cayó [Mt 4:1-10].

Ser diferentes nunca va a ser fácil. Implica perseverancia, disciplina y esfuerzo. Pero sobre todo fe en el Eterno, estar dispuestos a obedecer a aquel que nos exhorta “Sean santos porque yo soy Santo” [Lv 19:2, 20:7]. Hacerlo es nuestras propias fuerzas es prácticamente imposible. Es por eso que necesitamos en nuestra vida, a aquel que es capaz de compadecerse de nuestras debilidades, pues, aunque fue tentado en todo, aunque sin pecado [Heb 4:15]. Ya que Yeshua es la luz verdadera que vino al mundo y la oscuridad no puso en contra de ella [Jn 1:5,9]. Si hemos aceptado a Yeshua como nuestro salvador, entonces, la oscuridad que nos rodea no puede ser más fuerte que su luz que nos alumbra.

El reto para estos tiempos entonces -y para el resto de nuestras vidas- es podernos mantener firmes en la diferencia, permanecer en las enseñanzas y el ejemplo de Yeshúa, para así hacer que reflejemos su luz y podamos brillar en medio de las tinieblas.

Shavua tov!

Fuentes

  1. http://www.aishlatino.com/judaismo/historia/curso-rapido/La-rebelion-de-los-Macabeos.html
  2. http://www.bibliacatolica.com.br/biblia-latinoamericana/1-macabeos/

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

Doble identidad

Por Natalia Lara

Sabías que existen muchas dificultades para una gestación múltiple? Y entonces…cómo es que todos tenemos gemelos dentro de nosotros?

La mujer está diseñada para madurar, nutrir y cuidar un solo óvulo; de tal forma que los embarazos múltiples no solo son una condición de baja frecuencia entre la especie humana (gemelos 1/80-100 nacimientos) sino que representan todo un desafío para la biología humana. Son más prevalentes entre las mujeres altas, mayores, de contextura gruesa y tez oscura. Para la madre tienen un mayor riesgo de enfermedad hipertensiva, preeclampsia y diabetes gestacional; pero las mayores consecuencias son para los bebés, que van desde un menor crecimiento fetal y peso al nacer, hasta una mayor frecuencia absoluta de malformaciones congénitas, problemas neurológicos y mortalidad (1).

La parashá de esta semana תולדות toldot (generaciones): [Gn 25:19-28:9] narra precisamente la historia de un embarazo gemelar y su desenlace: luego de que Itzjak se casa con Rivka, pasan veinte años hasta que el Eterno responde sus oraciones y logran concebir, pero el embarazo es difícil pues los niños se pelean en su vientre, así que el Eterno le revela que hay “dos pueblos en su vientre” [Gn 25:22-23]. Al nacer, sale primero Esav y luego Yaakov agarrando el talón de su hermano. Al crecer hay diferencias muy marcadas entre estos dos hermanos: Esav es cazador, un hombre del campo, mientras que Yaakov es un hombre apacible, de tiendas [Gn 25:27] lo que se relaciona con el estudio de la Torá. Yaakov anhela a primogenitura, mientras que Esav la despreció [Gn 25:31-34]. Esav se guía por sus instintos y se casa con dos mujeres cananeas y luego con una hija de Ismael [Gn 27:46,28:9], mientras que Yaakov espera la indicación de sus padres para encontrar esposa en donde ellos le indican, las hijas de Betuel, su tío materno [Gn 28:1-5].

También, cada uno de nosotros está embarazado de gemelos: la inclinación al bien (Ietzer Hatov) y la inclinación al mal (Ietzer Hara). Una busca dirigir la voluntad hacia las aspiraciones y objetivos espirituales, hacia la neshama (la parte superior del alma), es el alma divina; la otra busca la satisfacción material y el placer, enraizada en el cuerpo, el alma animal. La palabra hebrea Ietzer deriva de la raíz Iatzar que significa formar o construir, de tal modo que la inclinación, viene con la concepción, el pensamiento y la motivación.  Ambas, hablan a través del “Yo”:  una desea mantenerse sano y la otra come alimentos incorrectos; una quiere estudiar, pero la otra ver televisión, chatear o dormir; una quiere ahorrar, mientras la otra prefiere gastar, “yo pienso que…pero prefiero…”. La lucha que vivía Rivka en su interior, es la lucha que cada uno de nosotros vive diariamente entre estas dos inclinaciones (2).

En un sentido más profundo, Yaakov y Esav representan esta dicotomía espiritual: el alma divina y el alma humana. Yaakov se esforzaba por buscar las cosas espirituales, mientras que Esav se concentraba en los asuntos materiales.  Rashi explica que cuando Rivka pasaba por una sala de estudio de Torá, uno de los fetos pateaba y trataba de salir. Y cuando pasaba por una casa de idolatría, ocurría lo mismo. (3) Amalec, era nieto de Esav [Gn 36:12] y se constituyó en el enemigo eterno de Israel [Ex 17:16].  

¿Por qué si ambos eran hijos del mismo patriarca –Itzjak- eran tan diferentes? El Midrash enseña que el plan original de Dios era que Esav y Yaakov trabajaran como socios: Esav, al ser un experto en el mundo material, sería el apoyo financiero para los emprendimientos espirituales de Yaakov; lo cual requería que Esav reconociera el carácter transitorio del mundo físico y trascendiera sobre sus propios objetivos (4). Del mismo modo, el Ietzer Hara (inclinación al mal) está en nuestro interior para permitirnos trascender de lo que ya somos: es el obstáculo que nos permite crecer.  Si no existiera el odio o el inconformismo es nuestro interior, sería fácil amar a todos, por eso Yeshúa nos enseñó que “Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen…Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán … si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes?… Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto” [Mt 5:44-48]. El poder llegar a la perfección implica que seamos capaces de superar la inclinación al mal y decidirnos por la inclinación al bien “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Di-s, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud del Mesías” [Ef 4:13].

La luz no tiene que esforzarse por vencer las tinieblas: si hay un cuarto oscuro, basta con encender la luz para que la oscuridad se disipe. Del mismo modo, no se trata de reprimir la inclinación al mal sino de elegir siempre la inclinación al bien para que así la tendencia al mal mengue. El judaísmo nos enseña que, junto a la relación con Hashem, esto se logra mediante el cumplimiento de mitzvot -mandamientos, la plegaria personal y el ayuno.  La misericordia del Eterno nos ha dado a quienes creemos en Yeshúa una herramienta más poderosa para vencer la inclinación al mal, pues es Yeshúa quien hace la redención de nuestro ser pecaminoso [Rom 3:24] y nos permite crecer en nuestra relación con el Eterno e inclinarnos hacia el bien pues Yeshúa es la luz verdadera que alumbra a todo ser humano [Jn 1:9].

Shavua tov!

Referencias

  1. Martin Fanaroff and Martin’s. Neonatal-Perinatal Medicine, 8th ed. Mosby, 2006
  2. Greenbaum A. Bajo la mesa y como subir de allí. Azamra Institute, 2009: 39-41.
  3. Rashi. Midrash Rabá (Génesis 63:6-7)
  4. http://www.aishlatino.com/judaismo/la-tora/temas-principales/La-rivalidad-entre-Yaakov-y-Esav.html

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.