Dona vida: dona sangre

Por Natalia Lara

Donar sangre no solo es un mandamiento, sino que es un regalo de vida.

La Torá ratifica la importancia de la sangre al enseñarnos que “la vida de toda criatura está en la sangre” [Lv 17:11-14]. Medicamente, el suministro de sangre y sus derivados, es una necesidad vital para el tratamiento de enfermedades como las leucemias, los linfomas y diferentes tipos de anemias que pueden llegar a requerir transfusiones hasta una vez por semana. También, se requiere para la realización de procedimientos quirúrgicos y en muchas ocasiones es indispensable para la estabilización de niños en cuidado intensivo por infecciones severas, accidentes o cáncer. De forma particular en el hospital de la Misericordia se realizan cerca de 1.300 transfusiones sanguíneas en el mes, secundarias a todas estas condiciones.

Para ser donante se requiere cumplir algunos requisitos básicos que no solo reflejan un estilo sano de vida, sino el cumplimiento de los mandamientos de la Torá: No haber padecido de enfermedades de transmisión sexual o sospechar ser portador de alguna, o estar expuesto a promiscuidad u homosexualismo; no consumir sustancias psicoactivas, ni haberse realizado tatuajes o piercing en los últimos 12 meses. Para evitar infecciones se debe no haber tenido malaria/paludismo, leishmaniasis o enfermedad de Chagas, hepatitis después de los 12 años, cirugías o transfusiones en el último año y tratamientos odontológicos en los últimos 7 días. Además de esto se debe ser mayor de 18 años por condiciones legales y pesar más de 50 kg para garantizar la cantidad mínima de sangre que se requiere. Y para evitar descompensaciones en el estado de salud, se debe ser menor de 65 años, no estar en estado de embarazo o lactancia y no haber padecido de cáncer, ni tener enfermedades del corazón o los pulmones.

La sangre es un bien invaluable pues sus componentes son derivados insustituibles que no pueden ser producidos artificialmente. No se puede reproducir, ni fabricar, ni comprar, ni vender. El costo de una unidad corresponde a su procesamiento y las pruebas que se realizan para garantizar su seguridad.
Tampoco se puede modificar sangre de los animales para usarla en los seres humanos.Es uno de los componentes en los que somos absolutamente dependientes los unos de los otros. Para la donación de sangre dependemos exclusivamente de la solidaridad y la buena voluntad. De hecho, en la donación de sangre es necesario una mentalidad de comunidad pues “… ¿de quién recibe sangre una persona, si no es de una colectividad representada por la institución sanitaria? ¿A quién se dona la sangre, si no es a una institución, a la colectividad?”

Donar sangre no solo es un acto de solidaridad, sino también un acto de amor. Una historia popular cuenta que una vez había un niño que por las características de su sangre no le encontraban donantes y solo era compatible con su hermanito mayor, así que, después de un extenso trámite legal autorizaron que su hermano hiciera el proceso, a lo que el niño mayor después de meditarlo y sin vacilar, accedió. Luego que lo acostaron en la camilla y empezaron a extraerle la sangre, el niño miró fijamente al doctor y le pregunto: ¿Falta mucho para que empiece a morir?… ¡El hermano mayor había interpretado que debía donar toda su sangre para que su hermanito viviera, pero no dudo en hacerlo porque lo amaba!

La sangre de Yeshua refleja todos estos principios. La vida, la solidaridad y el amor. Su sangre fue derramada por nosotros, para el perdón de nuestros pecados [Mc 14:24], por medio de ella somos justificados y salvos de la ira del Eterno a causa del pecado [Ro 5:9]. Mediante su sangre tenemos redención por las riquezas de su gracia [Efe 1:7] y somos santificados por ella [Heb 13:12]. Todo esto en cumplimiento a la Torá pues “según la Torá, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón” [Heb 9:22].

Es por eso que estamos más que agradecidos con el Eterno y la comunidad, por la jornada de sangre que se desarrolló el pasado domingo 8 de julio en las instalaciones de nuestra comunidad, a donde masivamente acudieron muchos motivados como Yeshua por la vida, la solidaridad y el amor; y se pudieron recoger más de 70 unidades de sangre que saldan las necesidades mensuales de la Fundación Homi, y permitirán que muchos pequeños no tengan que pasar días esperando glóbulos rojos o plaquetas para poder retornar a su casa o incluso para estabilizar su estado de salud y salir adelante. En verdad ¡Gracias por brindar cada gota de esperanza! Para quienes no pudieron hacerlo ese día -pues, aunque muchos acudieron no hubo disponibilidad de insumos- los invitamos a que se acerquen a las instalaciones del hospital (Av. Caracas N. 1 – 13, Bogotá D.C) de lunes a viernes para donar sangre total (8 am a 3 pm), glóbulos rojos o plaquetas
(8 am a 2 pm) y permitir que nuestra sangre siga siendo testimonio del amor de Di-s en nuestra vida.

¡Shavua tov!

1Lorena Alejandra Duque González. Analista de Comunicaciones Banco de Sangre. Fundación HOMI – Jiménez Hernández AJ. Gazeta de Antropología, 2000, 16, artículo 17,
ibidem

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

 

 

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