Alegres como niños

Por Natalia Lara

¿Por qué Di-s se interesa tanto en nuestra felicidad? Y ¿Qué tiene esto que ver
con los hijos?

Di-s está tan interesado en nuestras oraciones como nuestra felicidad: “Estén siempre contentos. Oren en todo momento” [1 Tes 5:16-17]. Tan es así que en la parashá de esta semana, ואתחנן Va’etjanan [Dt 3:23-7:11: Y suplique], la expresión “para que seas feliz” se repite en ¡6 ocasiones!: [Dt 4:40, 5:16, 5:28, 5:29, 6:3, 6:18]. En todas ellas aparece la palabra יָטַב yatab (S. 3190), que en el hebreo corresponde a un verbo que significa hacer algo bien ya sea de manera literal (como el sonido o la belleza) o de forma figurada (hacerse feliz, exitoso, correcto), y tiene la particularidad de ser un verbo causativo, es decir que quien realiza la acción genera una consecuencia directa sobre sí mismo.

La visión de la felicidad que nos brinda la Torá, no se parecen en nada al concepto del mundo actual sobre este tema. Para Hashem, la felicidad no depende de compras, excesos y placeres; de cuanto ganas o cuanto gastas, de lo popular que eres, cuantos amigos tienes, ni cómo te sientes… sino que la Torá la resume en una frase que se repite a lo largo de esta parashá “cumple estos mandamientos para que seas feliz”. Sí: la felicidad es el resultado del cumplimiento de sus principios para poder vivir una vida en el lugar más seguro del mundo, el centro de su voluntad.

Pero no basta con cumplir por religiosidad o por apariencias. Es necesario hacerlo de corazón y servir al Eterno con alegría. De hecho, el no hacerlo, trae maldición sobre nuestra vida “Todas estas maldiciones caerán sobre ti. Te perseguirán y te alcanzarán hasta destruirte… pues no serviste al Señor tu Di-s con gozo y alegría cuando tenías de todo en abundancia” [Dt 28:45-47].  

Para Di-s es tan importante la felicidad que existe el precepto de alegrarse en las festividades [Dt 16:14]; entendiendo que la alegría al ser un fruto del espíritu [Gal 5:22], es decir que es el resultado de la presencia continua de su espíritu en nuestra vida y tiene su fuente en la cercanía de Di.s con su pueblo, la herencia espiritual que se nos ha dado y el significado profundo y la santidad de cada festividad. La alegría necesita tener una intención pura y un corazón perfecto, ser capaz de reconocer el bien que el Eterno ha hecho por nosotros, es por esto que alegrarse es una forma de darle gracias a Di-s abiertamente. (Talmud: Introducción al tratado de Beitza, pág 54).

Es fácil entender la alegría como una emoción o como un sentimiento pero no como una obligación; sin embargo, si solo por un momento reflexionamos cuán bueno ha sido Hashem con nosotros, no deberíamos hacer nada distinto a lo que hizo el rey David, quien ordeno a su alma que se alegrara en el Eterno: “Alaba alma mía a Adonai y alabe todo mi ser su santo nombre” [Sal 103:1] y nos recuerda solo alguno de los motivos por los que deberíamos alabarle y alegrarnos: Él perdona todos nuestros pecados, sana todas nuestro dolencias, rescata nuestra vida del sepulcro, nos cubre de amor y compasión, colma de bienes tu vida, nos rejuvenece como a las águilas, hace justicia, nos defiende, nos muestra el camino, es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor, no sostiene para siempre su querella ni guarda rencor eternamente, no nos trata conforme a nuestros pecados ni maldades pues conoce nuestra condición, echó lejos nuestras transgresiones y su amor es eterno [Sal 103:4-18].

De tal modo, que la felicidad no es una opción de vida, sino que es una consecuencia de cumplir sus mandamientos, un fruto de la relación con ÉL y una obligación para quienes reconocemos al Eterno como nuestro Di-s.  Pero hay algo más que nos enseña está parashá… y es la necesidad de los hijos en nuestra vida para que la alegría sea completa. Por un lado, en esta porción está la promesa explicita de que seremos padres, pues entre sus versículos se encuentra el shema [Dt 6:4-9], la proclamación de fe que afirma la creencia judía en un solo Di-s, del cual depende todo, afirmando que que nada existe fuera de él y no hay nada aparte de él. Pero también ordena que “(estas palabras del shema) las repetirás continuamente a tus hijos. Hablarás de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” [Dt 6:7]. Es decir, que para para cumplir este mandamiento necesariamente debe haber hijos a quienes se les pueda repetir el shema.

En ésta parashá también se dan varias instrucciones para educar correctamente a los hijos, desde casarlos bien para que no se desvíen hacia la idolatría [Dt 7: 3-4] hasta enseñarles a tener temor de Di-s [Dt 4: 5], no inclinarse a otros dioses [Dt 5: 9], guardar shabat [Dt 5: 14], tener un corazón dispuesto [Dt 5:29], honrar a los padres [Dt 5: 16] y a Hashem y cumplir sus mandamientos [Dt 6:1]. También se nos recalca en la importancia de enseñarles tener un corazón agradecido, lo cual se logra recordándoles todo lo que Hashem ha hecho por nosotros [Dt 4:4, 6:20-21]. Di-s por su parte promete que, si nos mantenemos en sus preceptos, no solo nosotros sino nuestros hijos, disfrutaremos de una larga vida [Dt 6:1-2], nos mostrará su amor por mil generaciones [Dt 5:10] y nos hará felices [Dt 5:29].

Tener hijos suena una locura en un mundo preocupado por la sobrepoblación, el costo de la vida, pero sobre todo por el “yo”, el individualismo y la autosatisfaccion. En un mundo interesado por los DINKs (siglas en inglés para doublé income no kids), es decir parejas con doble ingreso, pero sin niños, que prefieren invertir hasta ¾ partes de su sueldo en productos que no son de primera necesidad (ropa, calzado, viajes, restaurantes, espectáculos) a cambio de no tener hijos; todo esto orquestado por un mercado que entiende que mientras baja la cifra de nacimientos aumenta la de ventas. Incluso, hasta hay investigaciones que sostienen que las parejas sin hijos son más felices que aquellas que los tienen, o posturas que defienden el que las mujeres que se niegan a tener hijos como el reflejo de “una carrera profesional brillante y un conocimiento profundo de sus derechos”. 

¡Que visión más alejada de la Torá! Pues procrearnos, no solo es el primer mandamiento que ordena Hashem al hombre “fructifíquense y multiplíquense” [Gn 1:28], sino que los hijos son una muestra de la misericordia y el favor de Di-s [Ex 1:21]. Ellos representan la vida porque gracias a ellos el hombre se asegura continuidad y perpetuidad, hacen que la vida tenga una finalidad [Gn 48:4]. Los hijos son sustento, pues para ellos es que el Eterno envía provisión a una familia [Dt 7:13, Sal 37:25]. Los niños son alegría, pues cada movimiento, cada risa y cada sonido que emite proporcionan felicidad a un hogar [Sal 127:3]. Los hijos fortalecen el matrimonio, pues ellos no se pueden dividir y crean un lazo eterno entre la pareja [Sal 128:3]. Los hijos dan fuerza para superar las dificultades y apaciguar los conflictos. Los hijos son verdaderamente el éxito de los padres, porque mientras los padres son jóvenes es posible que sus ambiciones y objetivos les aporten suficiente satisfacción, pero cuando envejecen son los hijos quienes traen vitalidad a un hogar [Prov 17:6], una casa sin hijos es una casa sin vida y aquel que decide no tener hijos es considerado muerto.

Yeshua cumplió estos 2 principios: mantenía una “alegría perfecta” gracias a su relación con Hashem y su cumplimiento de mandamientos [Jn 15:10-11] y a la vez era motivo de alegría para su Padre celestial [Mt 17:5]. Y, si bien, no tuvo hijos físicos -porque no hacía parte de su propósito-, nos dio la oportunidad de ser hijos de Di-s, pues medio de él obtenemos conocimiento del Eterno [Mt 11:27] y la posibilidad de acercarnos a Di-s como padre: “Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Estos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios” [Jn 1:12-13].

¡Shavua tov!
¹ Jacqui Gabb, Martina Klett-Davies, Janet Fink and Manuela Thoma. Enduring Love? Couple relationships in the 21st Century. The Open University November 2013.

² Juan Carlos Vargas, director científico de Profamilia. En “La opción de vivir sin hijos”. El tiempo. 5 octubre 2013.

³ Rab. Shalom Arush. Educación con amor. Israel, 2014: 13-14

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

 

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No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada

Por Patricia Gil García

Durante el año 2017 el ministerio de parejas tuvo una gran bendición al desarrollar diferentes actividades entre ellas el curso pre matrimonial en su tercer ciclo completo, el cual tuvo como resultado la celebración de cinco hermosas bodas.

Agradecemos al Eterno su gran misericordia y respaldo con nuestra Kehilat ya que a través de la conformación de estas nuevas familias no sólo damos testimonio a nuestro entorno cercano (iglesia y familia) si no a la sociedad en general, demostrando el modelo original creado por el Eterno para tener una vida completa y bendecida por Él.

El ministerio parejas en construcción desarrolla también un programa de charlas mensuales dirigidas a la pareja y la familia con el objetivo de reflexionar, edificar, animar y restaurar la relación en la pareja de forma integral. También estamos atentos a servir en consejería cuando somos requeridos para escuchar, apoyar y orar por las diferentes situaciones que se presentan en el seno del hogar.

Gracias a nuestro Eloim por su amor y misericordia en este año secular y a todo el equipo que de una u otra forma está presto a colaborar en cada actividad realizada.

Daniel + AngieDaniel + LauraJohn + Luz EnidSergio + KatherinYehuda + Alejandra

Profesión familia

Por Natalia Lara

De niños muchos sueñan con crecer y ser ingenieros, médicos, futbolistas o arquitectos…y ¿cuál es el sueño para nuestras familias? ¿a qué se dedicarán cuando crezcan?

La parashá -porción- que corresponde a esta semana es Naso נָשָׂא [Num 4:21-7:89].  Naso נָשָׂא (S. 5375) significa llevar, alzar, elevar, tomar. En ella Hashem levanta cada una de las familias de los hijos de Leví (Guersón, Coat y Merari) para que le sirvan en diferentes maneras: los coatitas cuidaban las cosas más sagradas [Num 4:4], los guersonitas se encargaban de su transporte [Num 4:24] y los meraritas de la armazón del santuario [Num 4:31]. Y es muy interesante la forma como el Eterno se refiere al servicio que prestarían:

זֹ֣את עֲבֹדַ֗ת מִשְׁפְּחֹת֙ “Éste (es) el oficio de las familias” [Num 4:31:32]

La palabra que aquí se usa para oficio es עֲבֹדַ֗ת abodah (S.5656). Significa además ministerio, servicio y trabajo de cualquier tipo. Para todos es lógico pensar en la profesión a la que se dedicaran los niños cuando crezcan, pero pocas veces pensamos en que nuestra familia también tiene una “profesión”, un propósito al cual dedicarse, como  lo enseña esta parashá.

A ojos del Eterno, la función de la familia va más allá de ser la célula fundamental y la estructura básica de la sociedad.  La historia de la humanidad comienza con una familia -Adam y Hava en el jardín del Eden- y termina con una familia -la kehila de Yeshúa, el Mesias-. Hashem usó una familia (Noaj y sus hijos) para repoblar la tierra después diluvio [Gen 8:15-17], prometió a Abraham bendecir a través de él a las familias de la tierra [Gen 12:3] y construyo una nación a partir de la familia de Jacob [Gen 46:27].  Si bien hay propósitos generales para todas las familias, tal como enseña esta parashá, hay un oficio particular para cada una de ellas.

Desde la perspectiva del judaísmo cada persona tiene la obligación de “reparar el mundo”, lo cual se traduce como Tikún Olam. Cada uno de nosotros tiene un que hacer por el mundo que nos rodea, así que entender el por qué y para qué Di-s nos trajo al mundo es fundamental; pero el reto que nos trae la parashá de esta semana es aún mayor: encontrar el llamado para nuestra familia.

Encontrar el oficio de una familia, es encontrar por qué permitió Di-s que 2 seres con culturas y vidas diferentes se unieran.  Cumplir el primero de los mandamientos: “fructificar y multiplicarse” [Gen 1:28] no solo tiene que ver con la reproducción de la especie humana. Las palabras hebreas que se usan para fructificar (פָּרָה para S.6509) y multiplicarse (רָבָה raba S.7235); significan también causar ser, crecer, aumentar y traer en abundancia. Cuando una pareja se casa, no solo es para moldearse mutuamente sino también para moldear al mundo que lo rodea. Ser un agente causal en la ciudad que el Eterno los ha puesto, en el lugar donde Di-s los ha plantado: “busquen el bienestar de la ciudad adonde los he deportado, y pidan al Señor por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad” [Jer 29:5-7].

Si bien para Di-s, cada uno de nosotros es importante, cumplir el llamado personal, tan sólo es posible cuando se hace parte de un todo; así como una obra de arte no es valiosa si no hay quien pueda contemplarla; nuestra vida solo tiene sentido cuando estamos inmersos en una familia y una kehila-comunidad-, con todo lo que ello implica: con las alegrías y con las tristezas, con los acuerdos, pero también con las diferencias. Para ello, se necesita unidad y una alta dosis de humildad, entender que no gana quién tiene la razón, sino que todos ganan cuandoceden para que las cosas funcionen…esa fue la oración de Yeshúa por nosotros “No ruego solo por estos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos, para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado” [Jn 17:20-21]

La familia no solo es la primer y más importante escuela para los niños, sino que es el sitio donde ellos podrán o no entender su propósito “Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud” [Sal 127:4]. Y esto solamente es posible si los padres entienden en oración no solo su llamado personal, sino el oficio al que está llamado su familia y la razón por la que Di-s trajo a cada uno de sus hijos a la tierra.

Shavua tov!

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

El poder de la Sucá

Por Natalia Lara

Cómo la fragilidad del techo de la sucá nos recuerda la firmeza en la que se apoya nuestra vida

Cumplir con todas las especificaciones rabínicas que se exigen para construir una sucá no es un trabajo fácil; requiere tiempo, esfuerzo, dedicación y dinero. La sucá debe medir más de 70×70 cm, tener al menos 3 paredes que midan entre 96 cm y 9,6 metros de alto y …tener techo, pero no cualquier techo. Éste debe hacerse con productos que crezcan de la tierra (ramas, hojas) pero que ya no estén adheridos a ella. Debe organizarse de tal modo que durante el día pueda dar más sombra que sol, pero que en la noche las estrellas puedan verse a través de el. Esto es lo más importante de la sucá, y es por esto que idealmente debe ubicarse al aire libre (lo cual no es tan fácil en una ciudad). (Sukot: una guía para la alegre fiesta judía al aire libre. Rav Shraga Simmons. En:www.aishlatino.com)

En levítico 23:42 se nos ordena “Durante siete días vivirán bajo enramadas” ¿Cuál es el propósito del Eterno al pedirnos vivir en una estructura tan endeble como ésta, en donde de caer un aguacero podríamos mojarnos? …el versículo que sigue [Lv 23:43] nos da la respuesta: “para que sus descendientes sepan que yo (El Eterno) hice vivir así a los israelitas cuando los saqué de Egipto”.

Dejar la seguridad de una casa para vivir al aire libre, bajo un techo que brinda tan poca protección, debe recordarnos lo frágil que es nuestra vida, que somos solo pasajeros en ésta tierra. Tal vez eso pensaba Moshé viviendo en una sucá (cabaña) en el desierto, y así lo expuso en el salmo 90 “Arrasas a los mortales. Son como un sueño. Nacen por la mañana, como la hierba que al amanecer brota lozana y por la noche ya está marchita y seca” [Sal 90:5-6].

La mejor manera de recordar la transitoriedad de la vida es teniendo presente que existe la muerte. Ésta, biológicamente se define como el cese irreversible de 3 funciones vitales fundamentales: la respiración, el latido cardiaco y la actividad cerebral.  En el judaísmo la muerte es entendida como el momento en el que la neshamá (el espíritu, la esencia de la persona) ya no ocupa su cuerpo, aunque científicamente no sea posible medir cuando ocurre esto.  (¿Por qué es tan difícil definir la muerte? Rav Ben Tzion Shafier)

Aunque la sucá sea una morada transitoria, eso no significa que no se haga un esfuerzo para embellecerla y se adorne con frutas para hacerla más hermosa. Del mismo modo, la transitoriedad de la vida no debe llevarnos a pensar que nada vale la pena en este mundo, porque solo debemos concentrarnos en el mundo venidero. De hecho, nuestra principal debilidad se convierte en fortaleza cuando la ponemos en manos del Eterno, “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad” [2 Cor 12:9].

La reflexión a la que llegó Moshé sobre la brevedad de la vida (posiblemente, estando bajo una sucá) fue darle valor a los días de los que disponía, su oración hacía el Eterno fue: “Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.” [Sal 90:12]. Rav Shaul (Pablo) por su parte hace una exhortación similar: “(vivan) aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos “[Ef 5:16] ¿Y qué significa vivir la vida al máximo? ¿Iniciar una loca carrera por el placer, la fama y la riqueza? …la palabra enseña completamente lo contrario: “Tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios, sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor”. [Ef 5:15-17].

Yeshúa enseñaba “…no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas” [Mt 6:34]. Eso no implica no planear, ni asegurarnos para el futuro. Pero … ¡desgastamos la vida en cosas tan poco importantes! Las personas antes de morir no piden que les traigan los extractos bancarios, ni los diplomas de grado, ni los títulos inmobiliarios…siempre lo que piden es la compañía de sus seres queridos. Al final de los días no hay opciones de tiempos extra. “¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?” [Mt 6:27].

La invitación es aprovechar este tiempo de sukot para reorganizar prioridades: compartir comidas en familia, enseñarles Torá a los niños, visitar en vida a los padres. Entonces se cumplirá la promesa: “celebrarás durante siete días la fiesta de sukot (Enramadas). Te alegrarás en la fiesta junto con tus hijos y tus hijas…celebrarás esta fiesta en honor al Señor tu Dios, en el lugar que él elija, pues el Señor tu Dios bendecirá toda tu cosecha y todo el trabajo de tus manos. Y tu alegría será completa.” [Dt 16:13-15]

¡Shavua tov!

 

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.

 

 

¡Y LES ENSEÑARÁS A TUS HIJOS!

Por Julio Rubio (Dudu)

¡Ay de los que llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! [Isaías 5:20]

El pasado miércoles 10 de agosto de 2016 tuvimos una jornada especial a lo largo y ancho de nuestro país, en donde atendiendo a la invitación hecha a través de las redes sociales, ya que los “medios de comunicación” de nuestro país no quisieron o seguramente “no” los dejaron cubrir los plantones y marchas que se hicieron por la familia, por la educación. Estuvimos allí, como comunidad… como familia.

Difícilmente pensé que llegaría el día que tendría que pararme frente al Ministerio de Educación de mi país para defender el modelo educativo, que no debe ser cambiado solo porque ahora la ministra de turno, seguramente por sus inclinaciones sexuales, desea imponer a toda una nación!

No quise hacerlo solo, allí estuvimos precisamente con mi esposa y mis hijos… algunos nos dijeron que podría ser algo arriesgado, pero sabía que el espíritu que motivaba estos plantones y marchas era el adecuado, realmente era del Señor. A diferencia de cualquier otro tipo de marcha o plantones que vemos precisamente de quienes ahora nos acusan… son marchas que siempre terminan en vandalismo, grosería y antimotines (esas si las televisan)

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Mi hijo preguntaba: – ¿a quién le gritan Fuera!? Le decía: – hijo, a las cosas malas que quieren enseñar en los colegios y a la señora que lo representa. Entonces como que se animaba a unirse al grito común. Mi hija con un pito, ella aun no pregunta nada… pero seguro que más adelante cuando tenga conciencia me agradecerá que la haya hecho parte de la defensa de lo que será el sistema educativo en unos años.

Justo al finalizar el plantón, y recibiendo una imagen de cómo se veía la multitud de personas frente al ministerio tomada por una amiga comunitaria que por motivos laborales se encontraba allí, me avisa que tuvieron que desalojar el lugar por que tembló! Si… como en la época bíblica de los grandes, que luego de sus oraciones la tierra se conmovía ese sin duda fue el sello de nuestro amado Padre.

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Igual considero que no va a cambiar mucho hacia dónde va el rumbo de nuestros dirigentes, pero si se debe contener y demostrar que no es el nuestro… Justamente la Parasha Vaetjanan que será leída el próximo shabat, nos trae el formato bíblico sobre la educación: “y les enseñaras a tus hijos…” si así dice el Shema! El texto icono por excelencia de la tradición hebrea, del modelo bíblico, de aquel que nos enseña que SON LOS PADRES LOS QUE DEBEN EDUCAR A SUS HIJOS, esa es nuestra sagrada, hermosa y máxima responsabilidad!.

Amados, Shavua Tov!

 

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Julio Rubio G. (Dudu)

Esposo de Andreina Castillo y padre de dos hijos (Eyal y Ayelet). Moreh (Maestro) de la Comunidad Mesiánica Yovel, trabaja con los jóvenes en su preparación para el bar mitzvah, dirige el ministerio de danza y audiovisuales. También enseña hebreo bíblico y moderno desde el año 2004.

DETRÁS DE LA ESTUFA

Por Patricia Caro

“El rabino volvió entonces a su casa y encontró el tesoro detrás de la estufa, poniendo fin a su miseria”.

Martín Buber, en sus Cuentos Jasídicos, cuenta la historia del rabino Eisik de Cracovia, que tuvo un sueño en el que se le ordenaba ir a Viena y buscar bajo el gran puente de Praga un tesoro escondido.  El sueño se repitió por tres veces.  El rabino estaba pasando por una situación económica muy difícil y decidió hacer el viaje.

Al llegar al puente no pudo excavar porque estaba vigilado de día y de noche por los guardias, pero al cabo de unos días con sospecha uno de ellos se acercó al Rabino para preguntarle que hacía allí.  Cuando el Rabino, inocentemente, le contó el sueño el oficial estalló de risa: “¡Pobre hombre!, ¿verdaderamente has gastado tus suelas en recorrer todo este camino por un sueño? ¿Qué persona razonable creería en un sueño?”.  También el oficial había oído una voz en sueños: “Me hablaba de Cracovia y me ordena ir hasta allí y buscar un gran tesoro en la casa de un rabino llamado Eisik, hijo de Jekel.  El tesoro debía ser descubierto en un polvoriento rincón, donde estaba enterrado, detrás de la estufa”.  El rabino volvió entonces a su casa, excavó y encontró el tesoro detrás de la estufa, poniendo fin a su miseria.

En un mundo realmente degradado es inevitable no reflexionar sobre lo que sucede, cada noticia supera la anterior por las actuaciones y comportamientos nefastos del ser humano, entendemos que  esto se debe a que el hombre se  ha alejado tanto de Dios y su luz, que la sociedad reemplazó lo bueno con lo malo, en consecuencia las prioridades también fueron cambiadas y aunque son varios los ejemplos, en este artículo me voy a centrar en un punto específico.

Una de las formas como Dios nos enseña a perfeccionarnos es a través de la conformación  de una familia, no es casualidad que la Toráh sea representada como una Ketubah (כתובה) o el Contrato Matrimonial, entre Dios y su pueblo y que estemos esperando al Mesías para una boda, más aún para formar un hogar, revelando con ello la importancia y relevancia que esto tiene en nuestras vidas.  Lo que sucedió con la humanidad es que perdió su compromiso de construir familia y subestimo el rol fundamental que ésta tiene en la formación de nuestro ser espiritual.

La enseñanza del cuento es que nos encontramos excavando afuera, cuando el tesoro está en nuestro hogar, nos esforzarnos en los diferentes ámbitos  de nuestras vidas, laborales, sociales, educativos, comunitarios,  buscando la satisfacción y felicidad que solo se encuentran en nuestra casa y no me refiero a que dejemos de estudiar, trabajar o relacionarnos, me refiero a que esto no debe reemplazar nuestra construcción de familia. En el judaísmo existe un término maravilloso conocido como “SHALOM BEIT” (paz hogareña), pero este estado se alcanza con esfuerzo, implica un trabajo diario personal; cuando una familia lo logra la gloria de Dios se manifiesta, sus miembros crecen, se desarrollan con sanidad y felicidad, necesitamos en nuestra sociedad individuos así y al igual que  el cuento debemos trabajar para encontrar ese tesoro.

Algo en la historia me conecta con la bendición de tener hijos, en esta tarea nos volvemos socios con Dios y como socio Él nos brinda todo el capital necesario para llevar a cabo esta obra, son innumerables las bendiciones que recibimos en todas las áreas al administrar esta responsabilidad de la mejor forma, por otro lado el cielo se cierra si no cumplimos con la tarea y si por el contrario las bendiciones que llegan a través de nuestros hijos les damos el uso incorrecto. En la Toráh está escrito: “Con sabiduría se construye la casa; con inteligencia se echan los cimientos. Con buen juicio se llenan sus cuartos de bellos y extraordinarios tesoros”, [Proverbios 23:3-4].

El rabino de la historia se encontraba en una situación difícil y al final cuando encontró en su casa el tesoro su miseria terminó.  Podemos encontrarnos descuidando nuestros tesoros y a razón de ello nuestro Socio detiene su inversión en el  hogar.  El acto de excavar en la tierra es señal de humildad y reducir nuestro ego, no importa el tiempo, ni la edad, es buena la época para restaurar las heridas causadas, en nuestro hogar y con nuestras familias, maximizar el capital que Dios nos estregó y  reconocer en nuestra genealogía el propósito sublime de perfeccionamiento en nosotros.

Shavua Tov!!!

 

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En el año 2005 El Eterno me unió junto a mi esposo Fabio Gracia, tenemos dos hijas maravillosas y estamos a cargo del Ministerio de jóvenes de la Fundación Yovel, una bendición que Dios nos permita servirle en Familia.  Contadora pública egresada de la universidad Externado de Colombia.