Lino, Sacerdocio y Mesías

Por Rocío Delvalle Quevedo

¿Podrías imaginar lo que puede implicar pasar de ser una planta débil, a ser un fuerte y fino textil?

Introducción

La parashá (porción) Pekudei, que estudiamos esta semana, según dice en su inicio, contiene las cuentas del tabernáculo. Sin embargo, hay algo interesante y quizá podría decirse contradictorio, a pesar de que la lista de materiales, según la parashá anterior (Vayakel), es bastante nutrida, el resumen de cuentas se hace solo sobre los metales (oro, plata y bronce) [Shemot 38:24-31]. Pero, no se nos presenta un recuento explícito del total de azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabra, pieles de carneros teñidas de rojo o pieles de tejones; tampoco del número total de piedras preciosas, especias aromáticas, aceite para el alumbrado e incienso aromático [Shemot 35:20-28].

Si nos damos cuenta, excepto las piedras preciosas, todos los demás materiales de esa lista son de origen animal o vegetal. En otros comentarios ya hemos hablado de la madera de las acacias, el aceite de las olivas e incluso de las flores de los almendros referentes del diseño de la menorah. Esta vez quise revisar un poco la parte textil. Dentro de los textiles nombrados en las lista, podemos agrupar por un lado los de origen animal, es decir, las pieles y las lanas (azul, púrpura y carmesí). Pero hay otro que es diferente de todos los demás, el lino, que es de origen vegetal. Es por estar razón, que en esta entrega me quiero concentrar en él.

Las cuentas del lino

Dado que estamos estudiando una parashá en la que se hacen cuentas, me quiero permitir hacer unas cuantas cuentas sobre el lino. No sobre la cantidad de lino usado en el tabernáculo, sino sobre la mención de este material a lo largo de la Torá (Pentateuco). Cuando revisamos el texto en hebreo, encontramos que hay cuatro palabras diferentes que hacen alusión al Lino: שש – Shesh (Strong H8336, Rashí Yevamot 4b), פשתה – Pishtah (Strong H6594, Rashí), בד – Bad (Strong H0906) y פשתה – Pishteh (Strong H6593, Rashí).

Como se puede ver en la tabla 1, la palabra שש – Shesh no es solo la primera forma de referirse al lino en la Torá, sino que es la más utilizada. Más del 50% de las veces que en la Torá se refieren al lino, se utiliza esta palabra. De las 34 veces que aparece la palabra שש – Shesh, en el 97% de los casos aparece en el libro de Shemot y en el 100% de estás se refiere al lino como material para la elaboración del tabernáculo.

Tabla 1

Adicionalmente, si hacemos cuentas, ya no solo a nivel de libros de la Torá sino de parashot, encontramos que la palabra שש – Shesh, aparece en 5 de las 10 parashot en las que se refieren al lino (Tabla 2). No solo esto, sino que es en la parashá Pekudei, de entre todas las de la tabla, en la cual más veces encontramos menciones del lino (Tabla 2). Así que es precioso que sea precisamente en esta parashá donde estudiemos sobre este material.

Tabla 2

En la vida, y particularmente durante mi formación académica, he aprendido que hay dos tipos de casos a los que debemos prestar atención, aquellos que son muy populares pero también a los que son casi excepcionales. Por eso, en esta ocasión, de las cuatro palabras que les he planteado, me voy a concentrar en dos, en שש – Shesh y en פשתה – Pishtah.

Si continuamos con las cuentas, de las 34 veces que es mencionada la palabra שש – Shesh en la Torá, el 47% lo hace para referirse a la confección o porte de vestiduras, el 35% a la elaboración de las cortinas para el santuario y el atrio y en el 18% de los casos siendo mencionado dentro de la lista de materiales. Si consideramos que las cortinas, eran utensilios del mobiliario, que de una u otra forma cubrían o vestían al tabernáculo, tendríamos que el 82% de veces que este termino es utilizado, es para referirse al lino empleado para vestir. Y particularmente en la parashá Pekudei en el 90% se usa para referirse a la confección de las vestiduras sacerdotales.

Una planta especial

Hasta aquí podríamos concluir que cuando se refieren al lino con la palabra שש – Shesh, hablamos del material ya procesado y listo para la confección de prendas de vestir. Pero ¿de dónde proviene este material?, ya dijimos que es de origen vegetal, pero ¿de cuál especie? Pues bien, es en este momento donde entra la palabra פשתה – Pishtah. Como se observa en la tablas 1 y 2, esta palabra aparece solo dos veces en toda la Torá y de hecho en un solo versículo y es para referirse a una planta, al lino como especie botánica. Y esto se da en Shemot 9:31, en el relato de las “plagas”, específicamente en la “plaga” de granizo, donde dice que el lino fue destruido y en ese momento se encontraba en flor.

Es para mí como bióloga un detalle muy hermoso de parte del ETERNO que haya tenido el cuidado de mencionar específicamente a la planta dentro del relato de la Torá. Pero fue más lindo encontrar, durante este estudio, que aún hoy en día los botánicos israelíes del Jardín Botánico de Jerusalem, utilizan la palabra  פשתה – Pishtah como nombre común de la especie Linum usitatissimum L. La cual aún hace parte de la flora de Israel y que por más de ocho mil años ha sido la especie que la humanidad ha domesticado y aprovechado para extraer, entre otras cosas, la fibra con la que se produce el lino textil (León et al., 2008).

Hay algunos aspectos especiales que son revelados en el hecho que esta especie botánica sea mencionada precisamente en el relato de las plagas. Entre éstos, poder intuir que en la época del éxodo, el lino era un cultivo importante en Egipto y particularmente que durante la primavera se encontraba en floración. Lo más fascinante es que esto coincide con los postulados actuales de la botánica y la arqueobotánica. Cuando revisamos la información que brinda el Jardín Botánico de Jerusalem sobre L. usitatissimum, observamos que es precisamente entre los meses de marzo y abril, en los cuales se da el periodo de floración.

Además, los estudiosos de la arqueología proponen como la hipótesis más plausible que el centro de origen de esta especie haya sido el mediterráneo (Jhala & Hall, 2010; CFIA, s.f.) . También que su domesticación (cultivo) haya iniciado en la media luna fértil, pues es donde se ha encontrado el registro arqueológico más antiguo, que data del noveno milenio antes de Mesías (Karg, 2011). A lo cual se suman otras evidencias de tejidos confeccionados con fibra de lino y utilizados para envolver momias en las tumbas del Egipto temprano, hace aproximadamente 8000 a 10.000 años (Jhala & Hall, 2010; León et al., 2008).

Lino y Sacerdotes

Recapitulemos, la palabra más usada para referirse al lino en esta parashá, está especialmente relacionada con las vestiduras sacerdotales. De las ocho vestiduras, el ETERNO estableció que el 50% debían ser exclusivamente de lino y el restante aunque tenían otros materiales incluían lino en su composición. Recordemos también que, la palabra más excepcional para nombrar al lino en la Torá, se refiere precisamente a la planta del cual se extrae esta fibra. Teniendo en cuenta lo anterior, me gustaría en los próximos párrafos revisar un poco de la biología de esta especie, de los procesos de extracción de la fibra y la producción de los textiles, de los significados en hebreo de שש – Shesh y en פשתה – Pishtah, tratando de resaltar y  relacionar algunas características dentro de esa información con relación los sacerdotes y su servicio.

Según el Strong, la palabra פשתה – Pishtah viene de la palabra פשתה – Pishteh, que a su vez viene de la palabra פש – Pash (H6580) que significa “debilidad” y que probablemente viene de una raíz en desuso que significa “desintegrarse”.

Me parece llamativo que la palabra que hace alusión a la planta como tal, se relacione con debilidad, porque desde el punto de vista biológico, existen algunas características de esta especie, que podríamos considerar de debilidad. Por un lado, L. usitatissimum es una planta anual, lo que quiere decir que solo vive un año y muere. Además en un ambiente natural es una especie considerada como colonizadora primaria, esto es, que llega de primera y crece muy rápido, pero rápidamente es desplazada por otras especies que llegan y se establecen de forma más permanente. Por esta misma razón, prefiere ambientes continuamente alterados (en el que la sucesión no sigue su curso, sino que vuelve a iniciar periódicamente) o que son intervenidos como los agrícolas (Peña, 2007; CFIA, s.f.).

En el mismo orden de ideas, L. usitatissimum es una muy mala competidora, razón por la cual aún en ambientes agrícolas, requiere los cuidados constantes del agricultor, para que remueva todas las otras especies que crecen cerca de ella y pueda ser viable para el objetivo de la producción. Este cuidado también se debe expresar en la exhaustiva preparación previa que requiere el terreno, ya que esta planta casi no tiene raíces secundarias, sino más bien una raíz principal corta y poco profunda. Entonces requiere suelos que tengan buen drenaje pero no demasiado, que estén desmenuzados, no excesivamente sueltos ni en extremo compactos, que hayan descansado previamente y que tengan una mediana fertilidad. En parte por esto al momento de la cosecha es mucho más fácil arrancar la planta completa que cortarla (Karg, 2011; Peña, 2007; CFIA, s.f.).

Saben, al leer todo esto, encuentro coincidencias con los sacerdotes. Las personas que el Altísimo escogió para ser sacerdotes, eran humanos con debilidades, caprichos, e impulsos que los podían llevar a cometer errores, e hasta la muerte [Vayikrá 10:1-3]. Provenían de una tribu (Leví) que estaba obligada a prácticamente no tener raíces, una tribu que no se establecía, en ninguno de los cuatro puntos cardinales, en el campamento alrededor del tabernáculo, sino que debían establecerse en medio de los campamentos junto al santuario [Bamidbar 2:17], que por lo mismo no fueron contados [Bamidbar 2:33]. Una tribu de la cual fue ordenado que no recibieran herencia en la tierra prometida [Devarim 18:1-2], y que podían ir de una ciudad a otra en cualquier momento según fuera la necesidad [Devarim 18:6].

Sin embargo, por algo Rab. Shaul dice que dice el Altísimo: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad» . Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.” [2 Corintios 12:9]. Porque en esas debilidades, recibieron la herencia más especial, el mismo Adonay dice que es su heredad [Devarim 18:2]. Por eso se hicieron los receptores de los cuidados más especiales y dedicados del mejor Agricultor de todos, con una porción de alimento especial y garantizada diariamente [Devarim 18:3-4] (suelos adecuados y fertilizados). Que no tenían necesidad de ponerse a competir “con las otras especies”, porque su “nicho” estaba claramente determinado y sus tareas establecidas. Vestidos por orden del Altísimo con las más espléndidas vestiduras, dignas de la admiración aún de Alejandro Magno.

Todo esto porque fueron llamados a un servicio especial. Y aquí entra la otra palabra, שש – Shesh, que está relacionada con la palabra משי – Meshiy (Strong H4879), haciendo referencia a un material costoso para vestirse. A su vez שש – Shesh se define como el número seis (Strong H8337). Al respecto Rashí comenta que para las cortinas del santuario “…había cuatro materiales diferentes en cada hilo, uno de lino y tres de lana, cada uno de los hilos de los cuales se compuso un hilo se multiplicó por seis (la palabra se toma aquí en el doble sentido de lino y de seis)….”  Rashí también dice que “…unieron ese hilo dorado con seis hilos de color azul púrpura y …  similar con el lino fino; porque todos los materiales tenían sus hilos seis veces y había un hilo de oro con cada uno de ellos… ”.

Podemos entender entonces que cuando פשתה – Pishtah, esa planta débil y fácil de desintegrar, es escogida para prestar un servicio sublime, hacer parte de los materiales que integrarían el tabernáculo, su nombre es cambiado a שש – Shesh. Así se convierte en un material tan fuerte que, si en Kohelet 4:12 dice que un hilo de tres dobleces no se rompe fácilmente, imagínense uno que como indica Rashí tiene seis. Un material que aún en la actualidad dicen que es tan fuerte que puede ser usado para hacer hilos para coser zapatos. Un material que fue hallado digno de hacer parte de las vestiduras que conferían honor y dignidad, usadas para impartir justicia, un material costoso y fino.

Así, cuando estamos solos y lejos del Altísimo somos débiles y fácilmente desintegrables. Pero, cuando nos disponemos a su servicio y dejamos que Él nos entrelace con otras fibras del mismo material (hermanos del mismo ministerio) y aún con las de otros materiales (entre los diferentes ministerios de la misma comunidad), es cuando nos convertimos en ese lino fuerte y fino.

Mas todo esto, no un asunto fácil y rápido. Desde la antigüedad el proceso que lleva el lino de planta a fibra textil, siempre ha sido bastante dispendioso, no solo en las exigencias de cultivo, sino en los detalles de su procesamiento (Karg, 2011). Luego que el lino es arrancado, las plantas tienen que ser dejadas en el terreno, a la intemperie, hasta que se humedecen y prácticamente se pudren. Esto facilita la posterior separación de las fibras requeridas para la fabricación de los textiles, de aquellas otras que no son útiles para tal fin (Peña, 2007). Después de esto se obtiene un producto conocido aún en la actualidad por su longitud, resistencia, lustrosidad y finura. En comparación con el algodón, es más fuerte pero menos elástico (Jhala & Hall, 2010).

De la misma manera la preparación para el sacerdocio en la Torá, implicó un trato fuerte y extenso de parte del ETERNO. Que incluyó la presentación de sacrificios especiales [Vayikrá 8:14-29] y un proceso de consagración con siete días de aislamiento [Vayikrá 8:33], en los cuáles según algunos comentarios, el Altísimo tuvo un tratamiento especial con ellos. Además, la investidura que recibieron le implicó al mismo Aharón, que fue golpeado en su debilidad con la muerte de dos de sus hijos  en uno de los días más importantes [Vayikrá 10:1-3], cuando su vida estaba floreciendo, igual que el lino en flor fue golpeado con el granizo [Shemot 9:31], debió mantenerse erguido y rígido para continuar su preparación y su ministerio [Vayikrá 10:6-7], cual rígido y erecto es el tallo del lino (Peña, 2007). Para al final, ser investidos para honor y dignidad [Shemot 28:2], para impartir justicia [Shemot 28:15] y para mantenerse fuertes, ser celosos contra la idolatría [Shemot 32:25-26] y ser llamados a ocupar el lugar que el ETERNO había destinado para los primogénitos de entre el pueblo [Bemidbar 8:14-16].

Lino y Mesías

Ahora ¿Cómo terminar esta reflexión sin encontrar a Yeshúa en la parashá?

Por un lado, quiero contarles que la palabra פשתה – Pishtah, así como aparece solo en dos ocasiones y en un solo libro de la torá, también aparece solo en dos ocasiones en un solo libro de la Tanak (Antiguo testamento), específicamente en el libro de Isaías 42:1-4 donde dice: “He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.”

Es muy claro que este es un texto absolutamente mesiánico en el que está hablando de Yeshúa (Jesús). De hecho, en Mateo 12:18-21, lo cita casi textualmente, y se indica que Yeshúa dijo que no dijeran quién era Él, ni lo que hacía, para que se cumpliera la profecía de Isaías. Pues bueno, resulta que la palabra que en hebreo se usa para lo que en el texto se ha traducido como pábilo o mecha, ¡es פשתה – Pishtah!

Yeshúa conoce perfectamente nuestras debilidadades y como dice la profecía, él no vino a oprimirnos en nuestra debilidad. Todo lo contrario Él tomó sobre sí nuestras debilidades, fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados y por sus llagas fuimos nosotros curados [Isaías 53:5]. No vino a apagar nuestra mecha humeante, sino a avivarla y tomar nuestro lugar, para cambiarnos el nombre, hacernos fuertes y finos en Él. Es interesante también que en el contexto del pasaje hable de la justicia que Yeshúa va a establecer, teniendo en cuenta que una de las vestiduras que fueron realizadas con lino, fue el pectoral que específicamente era para impartir justicia [Shemot 28:15]. Aún cuando sentimos desfallecer porque el sistema nos abruma con sus injusticias, podemos confiar en que nuestro amado Mesías no descansará hasta que establezca su justicia en la tierra.

Por otro lado, aunque no es la misma del texto de Mateo 12:20, en el griego de la Brit Jadashá (Nuevo Testamento), hay también otra palabra para referirse a piezas elaboradas en lino (ὀθόνιον – Onthonion, Strong G3608). Lo curioso es que esta palabra solo es mencionada en los libros de Lucas [24:12] y Juan [19:40; 20:5, 6, 7], y en todos los casos se usa para referirse a las vendas de lino con las que envolvieron el cuerpo del Mesías mientras estuvo muerto. La belleza de este particular radica en que, a diferencia de la lana, por ejemplo, en la cual la oveja es esquilada, pero ésta sigue viva y le puede crecer la lana otra vez, las plantas de lino que son destinadas para extraer su fibra y hacer textiles, son arrancadas por completo, mueren y son dejadas al punto de pudrirse. Pero cuando ya se piensa que fue el final de todo y que se echó a perder el trabajo de los meses anteriores, los manojos de lino son levantados y procesados para convertirlos en esas piezas y vestiduras que cubrirán a otros con el esplendor, honor y dignidad.

De la misma forma, Yeshúa se entregó completamente por nosotros, dando su vida hasta la muerte en un madero, su cuerpo fue dejado en una tumba y aún sus mismos discípulos pensaron que todo había acabado [Lucas 24:13-21; Juan 20:24-25]. Pero en ese momento fue levantado para vencer en su resurrección y cubrir nuestro pecado delante del Padre y darnos la dignidad y el honor de ser llamados hijos del Altísimo.

Epílogo

Finalmente, es curioso que, así como en Shemot 9:31, el lino (פשתה – Pishtah, Strong H6594) fue golpeado por el granizo (la séptima “plaga”), en Isaías 42:3, justo antes del pábilo o mecha (פשתה – Pishtah), habla de una caña cascada. Además, que la palabra en griego que se usa para la cita que se hace en Mateo 12:20 del texto de Isaías (λίνον – Linón, Strong G3043) es la misma palabra que se usa en Revelaciones 15:6 para del lino con el que estaban vestidos los siete ángeles que tenían siete “plagas”.

¿Habrá algún secreto más en la relación que tiene el lino con las “plagas”? ¡Ayúdame a orar para que, si es así, el ETERNO nos lo revele! ¡y quizá podamos desarrollarlo en un próximo estudio!

¡Shavua tov!

REFERENCIAS

  1. CFIA – Canadian Food Inspection Agency. The Biology of Linum usitatissimum L. (Flax). Biology Document BIO1994-10: A companion document to the Directive 94-08 (Dir94-08), Assessment Criteria for Determining Environmental Safety of Plant with Novel Traits.
  2. Jhala, A. & Hall, L. 2010. Flax (Linum usitatissimum L.): Current Uses and Future Applications. Australian Journal of basic and Applied Sciences, 4(9): 4304-4312.
  3. Karg, S. 2011. New research on the cultural history of the useful plant Linum usitatissimum L. (flax), a resource for food and textiles for 8,000 years. Veget Hist Archaebot, 20: 507-508.
  4. León, N., Walón, L., Álvarez, M. & Fey, L. 2008. Evaluación del desarrollo del lino (Linum usitatissimum L.) En condiciones tropicales y sus potencialidades agrícolas. Agrotecnia 5: 36-40.
  5. Peña, S. 2007. Disponibilidad y efectividad relativa de quelatos de zinc aplicados a suelos en un cultivo de lino (Linum usitatissimum L.) textil. (Tesis Doctoral). Departamento de Química y Análisis Agrícola. Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos.

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

Remanente que se duerme, se lo come la langosta

Por Rocío Delvalle Quevedo

“¿Podrías creer que la plaga de langostas tiene alguna relación con el remanente de Israel?”

En la parashat (porción) Bo, de esta semana, se completa el relato precedente (desde la anterior parashat Vaera) de los 10 golpes (“plagas”) que el Altísimo asestó contra la tierra de Mitzraim (Egipto). La parashá inicia con el octavo golpe, la plaga de langostas, ארבה-Arvé.

Cómo quizá ya lo he dicho en ocasiones anteriores, la plaga de langostas es el ejemplo clásico de una plaga como concepto aún en la ecología y la agronomía. Se han realizado muchos estudios en torno a la formación de los enjambres, los cambios fisiológicos y comportamentales que sufren los individuos al pasar de estado solitario a estado gregario, la relación entre las condiciones climáticas, de temperatura, vientos y humedad, con dicha transformación, así como las estrategias para tratar de controlar las devastaciones que sufren muchos países aún en la época presente (Eltiempo, 2014; Buj, 2008).

Es un tema con mucha tela para cortar, pero particularmente en esta ocasión, sentí en oración, profundizar en un tema un poco menos explícito en el relato de esta plaga, pero en el cual he encontrado mucha riqueza. Por decirlo de alguna manera, la plaga de langostas se convierte en una bisagra, entre el golpe anterior, el granizo, y el golpe inmediatamente siguiente, la oscuridad. Si nos damos cuenta, durante el relato de la plaga de langostas, menciona en tres ocasiones [Éxodo 10:5, 12 y 15] la palabra ברד-barad, refiriéndose al granizo que había caído previamente. Pero también utiliza el término חשך-joshej, quizá anunciando el siguiente golpe que vendría sobre Egipto, la oscuridad.

Pero fue precisamente al revisar la referencia al granizo, que vi algo nuevo. Dice la Escritura, que las langostas se comerían lo que hubiera quedado después de que el granizo “golpeó cada hierba en el campo y quebró cada árbol en el campo…” [Exodo 9:31], porque “el lino y la cebada fueron golpeados… pero el trigo y el centeno no fueron golpeados porque eran tardíos” [Exodo 9:32], es decir, aún no habían crecido. El granizo no había acabado con todo, pero de lo poco que había quedado, llegaría la langosta a alimentarse y a arrasar. Una de las palabras que se usan en los versos 5 y 12 del capítulo 10, para referirse a lo que “había dejado” el granizo es Shaar (שאר), verbo del cual derivan palabras como Sheerit (שארית), remanente. Lo que vendría a comerse la langosta en Mirzraim, sería el remanente de la vegetación.

Dicha palabra Shaar, la H7604 del Strong, en términos botánicos podría asemejarse a lo que conocemos como retoño. Inicialmente, no estaba muy segura, puesto que entre los significados que el Strong nos da para esta palabra, no se encontraba el equivalente para retoño. Sin embargo, encontré un verso en el Tanaj (Antiguo Testamento) que me dio la pauta para mantener mi sugerencia. En Isaías 37:31, se usa el verbo Shaar y dice:

“Una vez más los sobrevivientes de la tribu de Judá echarán raíces abajo, y arriba darán fruto.”

Esa es una descripción sencilla y concreta de lo que es un retoño. Como ya también lo he dicho en otros artículos, las plantas tienen una flexibilidad en su desarrollo y crecimiento, mayor a la de los animales y humanos, lo cual le permite conservar células en sus diferentes órganos que se pueden “especializar” en cualquier función, lo cual permite que en muchas especies, con una ramita (esqueje) o retoño, podamos sembrarla y con las condiciones adecuadas de humedad, temperatura, etc., eche raíces, comience a crecer producir hojas, flores y llegar a dar fruto, como dice en el verso.

Podían haberse averiado los árboles, caído los frutos y dañados los cultivos que estaban a punto de ser cosechados y aún muerto los animales (en los golpes anteriores) necesarios para la manutención de los egipcios, pero antes de la llegada de la langosta, se podía conservar la esperanza que el trigo y el centeno crecieran, y que aún de los árboles caídos se pudieran sembrar y recuperar retoños. Pero al llegar la langosta esa esperanza se esfumó, porque el granizo golpeó (נכה-Naká) pero la langosta devoró (אכל-Ajal). “Las langostas ocasionan daños royendo las hojas, las flores, los frutos, las simientes, las cortezas o los brotes de las plantas” (Buj, 2008).

Pero saben, aún hay más, la palabra sheerit (Strong H7611) que tiene su origen en Shaar, en una de sus acepciones se refiere a descendencia. Y cuando revisamos el texto de la plaga de langostas, es precisamente, en esta octava plaga, donde Moshé tiene que luchar con el Faraón para que pudieran salir todos. Es en este texto donde Moshé intercede para que sus hijos e hijas salieran junto a los adultos, es el momento de luchar por la unidad de la familia [Éxodo 10:9]. Mientras los egipcios estaban al borde del abismo, ad portas que la langosta llegara a devorar incluso el remanente, su esperanza de recuperar su agricultura; los israelitas luchaban defendiendo y protegiendo a sus retoños. Es solo en esta plaga, que el ETERNO dice a Moshé: “Lo hice para que puedas contarles a tus hijos y a tus nietos la dureza con que traté a los egipcios, y las señales que realicé entre ellos. Así sabrán que yo soy el Señor” [Éxodo 10:2]. El ETERNO estaba conservando el remanente de su pueblo en Goshen, y a los retoños con todo el potencial para llegar a formar la nación de Israel, el pueblo libre que el Altísimo escogió.

Comunidad, ser remanente no es solo ser un grupo pequeño e “indefenso”, todo lo contrario, el remanente es un retoño cuando tiene toda la potencialidad de echar raíces, nutrirse, fortalecerse y afirmarse, para crecer, brotar hojas, comenzar a fortalecer las ramas, florecer y llegar a dar fruto. Un fruto que alimenta a muchos y dinamiza los procesos en el medio que se encuentra. Un árbol fortalecido no solo da fruto para ser consumido y ya. Un árbol fortalecido da sombra al que está agobiado por el sol implacable, regula la caída del agua lluvia sobre la tierra, para que sea recibida suavemente y absorbida hacia lo profundo del suelo, reduciendo la escorrentía descontrolada que arrasa e inunda; brinda sus ramas fortalecida para ser nido y habitación a muchos. Pero lo más importante su fruto no solo alimenta, sino que da semilla. Esta semilla debe ser arrebatada del árbol por animales, debe ser desnudada, mientras el animal se alimenta del fruto, e incluso en algunos casos debe ser devorada por los animales, procesada en el estómago con sus jugos gástricos y llevada lejos del árbol en la que se formó, para después de todo esto estar lista para salir del animal, en un medio quizá no muy “agradable” (sí, las heces), pero es el momento en el que se puede enterrar en una nueva tierra, para ser una nueva generación y ser un nuevo individuo de la misma especie, para comenzar nuevamente el ciclo.

Para finalizar, los dejo con esta reflexión, en el verso 32 de Isaías 37, está la palabra que el ETERNO nos dio este año, para caminar sobre ella, Sheerit (Remanente). En el verso 31, está el verbo y la raíz de ésta palabra, Shaar, y su relación con la descripción de un retoño, y ¿saben que dice en el verso inmediatamente anterior?, el verso 30:

“Esta será la señal para ti, Ezequías: ”Este año comerán lo que crezca por sí solo, y el segundo año lo que de allí brote. Pero al tercer año sembrarán y cosecharán, plantarán viñas y comerán su fruto.”

Esto suena muy parecido a una parte de la Torá que como comunidad Yovel deberíamos conocer muy bien:

Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. Lo que de suyo naciere en tu tierra segada, no lo segarás, y las uvas de tu viñedo no vendimiarás; año de reposo será para la tierra. [Levítico 25:4-5]… El año cincuenta os será jubileo; no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos [Levítico 25:11]…  Y si dijereis: ¿Qué comeremos el séptimo año? He aquí no hemos de sembrar, ni hemos de recoger nuestros frutos; entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y ella hará que haya fruto por tres años. Y sembraréis el año octavo, y comeréis del fruto añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto, comeréis del añejo [Levítico 25:20-22].

Y hay una palabra en específico, ספיח-Safiaj (crecimiento de granos derramados), Strong H5599, que solo aparece en Levítico 25:5, Levítico 25:11, Isaías 37:30, 2 de Reyes 19:29 y Job 14:19. Es decir, de las cinco veces que aparece en toda la Tanaj, tres de éstas son en los versos que venimos conectando de remanante y Yovel.

¡Mis hermanos! Las palabras de Isaías que se relacionan con el remanente, están relacionadas con el Yovel:

  • “Este año comerán lo que crezca por si solo” = Año 49 = Séptimo año de Shemitá
  • “Segundo año lo que de allí brote” = Año 50 = Yovel
  • “Pero el tercer año sembrarán”= Año 1 del nuevo ciclo = Año después del Yovel donde ya podían sembrar.

Mis amados hermanos, el ETERNO le regaló este nombre a nuestra comunidad y permitió que nuestro logo incluyera un árbol entre sus elementos. Que el ETERNO nos permita ser ese remanente, que se convierta por la misericordia del Altísimo en un árbol que lleve un fruto suficiente, para poder vivir con tranquilidad y confianza en el Altísimo el Yovel que Él nos demanda. Pero sobretodo, roguemos que no caigamos en desobediencia, para que no vengan sobre nosotros las plagas de Egipto [Deuteronomio 28:60], sobretodo la langosta. Sino por el contrario que la plaga no toque nuestra morada [Salmos 91:10] Puede que venga el granizo, nos golpeé, nos zarandee y nos reduzca, pero el ETERNO ha prometido que siempre habrá un remanente. Que él nos permita ser parte de ese remanente y nos libre de ser devorados por la langosta.

¡Shavua Tov!

Referencias

Buj-Buj, A. (2008). La plaga de la langosta. Permanencia de un riesgo biológico milenario. Recuperado de: http://www.ub.edu/geocrit/-xcol/427.htm

El Tiempo. (2014). Condiciones meteorológicas para la generación de una plaga bíblica: Las Langostas del desierto en África. Recuperado de: https://www.tiempo.com/ram/1595/condiciones-meteorolgicas-para-la-generacin-de-una-plaga-bblica-las-langostas-del-desierto-en-frica/

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Rochi-6_WEB

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

UN MUNDO DE COLORES

Por: Rocio Delvalle Quevedo

¿Qué relación tienen las manchas de una cabra, con los puros rayos de la luz?

 

En la parashá ויצא Vayetzé (Y salió) que se estudia durante esta semana, se encuentra un relato, que ha llamado mi atención cada vez que he pasado por dicha porción, pero hasta ahora, no había tenido la oportunidad de sentarme a revisar, finalmente llegó el día. Siempre cautivó mi atención la narración de cómo aumentó el ganado de Yaakov, pero sobretodo, cuánto detalle hay en el texto sobre las características del pelaje de los animales, las combinaciones de sus colores, las propuestas que le hizo a Labán y más aún, las estrategias que usó para que los animales nacieran con las características de su conveniencia, que en un primer acercamiento parecieran un tanto esotéricas [Gen. 30:25-43]. Cómo otros, es un relato bastante rico, que probablemente no agotaremos en éstas líneas, pero que comenzaremos a desglosar y con el favor del Eterno encontraremos algunas riquezas.

En la quinta aliyá de la parashá [Gen. 30:32] Yaakov le propone a Labán cuál sería el salario que recibiría por trabajar para él. En este verso hay una serie de palabras que dan detalles de las características de los animales que harían parte de su rebaño. Inicialmente encontramos la palabra צאן (Tzon, Strong H6629) que se traduce como rebaño, pequeño, ovino y caprino. En este mismo verso encontramos la palabra שה (Seh, Strong H7716), que se refiere a que Yaakov tomaría un miembro de ese rebaño de cabras y ovejas.

En adelante comienza a detallar los rasgos de pelaje (cobertura de pelos que recubre la epidermis de los mamíferos) que tendrían los animales seleccionados por él. En primer lugar, aparece נקד (Naqod, Strong H5348), que se puede traducir como moteado o marcado con puntos y el Strong hace la claridad que esta palabra se usa solo para hablar de esa característica en ovejas y cabras. Luego sigue טלא (Tala, Strong 2921), traducida como manchado. Y finalmente, la palabra חום (Jum, Strong H2345), que se puede traducir como de color oscuro o marrón.

Cuando pasamos al verso 35 [Gen. 30:35], nos encontramos ante un escenario algo confuso, que al parecer es el primer “engaño” o “cambio de sueldo” [Génesis 31:7] que Labán le hace a Yaakov, pues relata como todas las ovejas y cabras con las características que Yaakov había dicho serían su sueldo, son puestas en manos de los hijos de Labán. Bien, siguiendo el hilo conductor que llevamos, en este verso se retoman las características del verso 32, y se adicionan dos más עקד (Akod, Strong H6124) traducido como rayado y לבן (Laban, Strong H3836) que significa blanco.

Hasta este punto nos podemos dar cuenta que nos encontramos en un festival de colores, entre marrones oscuros, blancos y combinaciones de éstos entre rayados, manchados y moteados. Lo cual nos redirige a hablar un poco de los determinantes del color del pelaje en los animales domésticos. La explicación de lo anterior es atravesado por múltiples disciplinas que pasan por la física del color, la fisiología de la distribución de la melanina en el pelo de los animales, los determinantes de la herencia de los patrones de coloración en los animales, entre muchos otros. No abordaremos a profundidad el tema de la genética por esta vez, recordemos más bien algunos aspectos de la fisiología y la física.

Los físicos, a partir de la descomposición de la luz blanca por el prisma, definen el color como la ondulación de una sustancia imponderable, continua y sutil que penetra hasta los mismos intersticios moleculares, un concepto esencialmente dinámico. Éstas ondas microscópicas que se transmiten por todo el espacio de forma transversal, son diferentes en dimensión para cada uno de los colores percibidos por nuestra retina: 620 nm para el rojo claro, 512 nm para el verde y 475 nm para el azul. Los tres anteriores se conocen como colores fundamentales y tienen como una de sus más esenciales propiedades, la de producir, en diferentes combinaciones e intensidades, todos los colores de la naturaleza (Aparicio, 1994). Dicho de otra manera, del tipo de ondas y la cantidad de las mismas que una superficie refleja o absorbe dependerá el color con el que nuestra retina la percibe. Siendo blanco una superficie que refleja la totalidad de las ondas de la luz, y negro una superficie que las absorbe por completo.

Por otro lado, desde el punto de vista fisiológico, el pelo es la única formación cutánea que en los animales excita nuestra retina con la diversidad de sus coloraciones. En su interior reside el pigmento melánico o melanina. Física y químicamente considerada, la melanina es una sustancia nitrogenada con dos propiedades sumamente importantes para nuestro tema, se decolora gradualmente y absorbe las ondas luminosas, por lo que asume un colorido desde el negro al pardo o más o menos oscuro o rojizo (Íbid).

La cutícula del pelo, por su conformación permite, con mucha intensidad, la absorción de las ondas luminosas. La presencia de melanina en estado de saturación, conduce a la total absorción de las ondas luminosas, produciendo el color negro, o la anulación de todo color. Mientras la máxima degradación de la melanina conduce al color blanco, con el máximo reflejo de las ondas luminosas. La total ausencia de melanina conduce a lo que se conoce como albino. Los fenómenos bioquímicos que determinan la concentración del pigmento en mención, aunque son fluctuantes, son lo bastante constantes para dar lugar a la pigmentación, tonalidad o coloración. Dicha sustancia en concentraciones diversas y de tal modo ordenadas, producen la inmensa variedad de tonalidades que apreciamos en nuestros animales, y hasta la diversa tonalidad y coloración en diferentes partes del mismo filamento piloso (Íbid).

En síntesis, podemos ver cómo las características de las ovejas y las cabras, de pelaje oscuro, blanco, manchado, rayado y moteado, serían una respuesta de la luz sobre el pelaje de los animales con variaciones en la concentración y la distribución de la melanina. Es interesante que el nombre de uno de los protagonistas de esta historia sea Labán, que como vimos anteriormente significa blanco. Como dijimos, una superficie de este color refleja todo (completamente las ondas de la luz), en este sentido lo que habría pasado del verso 32 al verso 35, es que Labán “se la devolvió completa” a Yaakov, lo que el hijo de Yitzjak le había pedido, fue lo que Labán le terminó pidiendo.

También es interesante que se ve un juego entre el pleno reflejo de la luz (blanco) y la completa absorción de la misma (negro). En este orden de ideas, es curioso que siendo Labán el blanco, la interacción se daba con un hombre cuyo nombre יעקב (Yaakov, Strong H3290) que proviene de la palabra עקב (Akav, Strong 6117) significa suplantar, burlar, para contener, abarcar. Siendo que el negro es una superficie que absorbe (abarca, contiene) todas las ondas de la luz, y no refleja, Yaakov se ha conocido como el engañador, y hasta cierto punto el que encubre y se guarda las cosas. Pero como en el texto nos narra, hay ovejas moteadas, rayadas y manchadas, nadie es totalmente malo, ni totalmente bueno, totalmente cierto, ni totalmente falso, sino que vivimos las consecuencias de las acciones claras u oscuras que hacemos en la vida.

Hablar de la luz, su difracción, su absorción y reflejo, nos lleva a recordar lo que dijo Yeshúa, “Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a la luz” [Lucas 8:17]. Vivamos de una manera íntegra y transparente, para que cuando todo salga a la luz salgamos bien librados. En ese mismo espíritu y en el contexto de dar buen fruto, dice que una lámpara no se debe cubrir con una vasija o ponerla debajo de la cama, sino que se pone visible para que alumbre  a todos [Lucas 8:16]. Pero nosotros no alumbramos con luz propia, sino que somos llamados a reflejar la luz del Mesías, que seamos vaciados en nuestros corazones de todo estorbo y que nuestro corazón sea una superficie que se llene con la luz del Mesías, pero que no la retenga, sino que tenga las propiedades para reflejarla completamente y con amor compartir a otros.

Finalmente, es sumamente particular que siguiendo a los dos versículos anteriores, continúa diciendo que a todo el que tiene, se le dará más; y a todo el que no tiene le será quitado [Lucas 8:18]. Esto parecería no tener nada que ver con lo que se viene hablando de la luz, pero cuando volvemos a ver la parashá de la que partimos, recordamos que lo que se estaba definiendo era el salario de Yaakov. Y sólo cuando todo salió a la luz él pudo irse con su familia y disfrutar del fruto de su trabajo [Gen. 30:43]. Llenémonos pues, de la luz del Mesías y tengamos mucho fruto en Yeshúa, y así Él se ocupará de darnos un salario de bendición y una retribución conforme a su generosa mano.

 

Referencias
Aparicio-Sánchez, G. (1994). Herencia de Color en Zootecnia V (9-10), 78-99. Facultad de Veterinaria de Córdoba.  https://helvia.uco.es/xmlui/handle/10396/5755.

 

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Rochi-6_WEBSoy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales.

LA BENDICIÓN DEL POZO

Por: Martha Tarazona

¿Deseas ser bendecido en todos tus caminos? Busca el pozo correcto y la hallarás.

El lugar donde nos encontramos o a donde vamos delimita un espacio de bendición en nuestra vida, lo vemos en la vida de Isaac. Su padre Abraham le pidió a su siervo que buscara una esposa para su hijo que no hiciera parte de las hijas de los cananeos, más bien que fuera una mujer de su tierra y de su parentela, así fue que el siervo llegó hasta la ciudad de Nacór, junto a un pozo de aguas, oró al Eterno y dijo “que la doncella a quien yo dijere: baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor” [Gén. 24:12-14].  Esta palabra se cumplió y Rebeca fue esta mujer, y desde el pozo llegó la bendición a Isaac, “Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y la amó; y se consoló Isaac después de la muerte de su madre” [Gén.24:67].

Pero la bendición del pozo continuaba, no solo era el haber encontrado mujer, había algo más, el lugar era muy importante. Dios le dijo a Isaac “habita en la tierra que yo te daré,  habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo” [Gén. 26:2-3]. Esta tierra era Gerar (גרר) es la palabra # 6342 del strong que significa país montañoso, ciudad  filistea [1], equivale al # 403 por gematría, el cual tiene el mismo valor para shabat Shalom: “Shabat” se origina de la palabra “Shevitá”, que significa parar, detenerse, descanso, inactividad y “Shalom”, es una palabra usada como un saludo  y se refiere a un estado de armonía, de paz, tranquilidad, de bienestar tanto entre las personas como en su relación con el eterno [2].

¿Qué tenía que ver Gerar con los pozos? En Gerar Abraham su padre había abierto pozos pero los filisteos los habían cegado y llenado de tierra [Gén.26:15].

Sin embargo, Isaac, si sabía la bendición que traían los pozos “ Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua”  [Gén. 26:18]. Y al hallar aguas vivas riñeron los siervos de Gerar con los siervos de Isaac. Y estos pozos fueron llamados Esek (contención), Sitna (Enemistad), Rehobot (lugares amplios y espaciosos) porque en este último pozo no riñeron. Llegó a Beerseba y abrieron los siervos de Isaac otro pozo (Sheba-juramento) y hallaron agua y el Eterno le dijo “te bendeciré y multiplicaré tu descendencia por causa de Abraham mi siervo” [Gén.26:24].

La vida de Abraham y su hijo Isaac tuvo similitudes, por ejemplo mintieron a Abimelec que Sara y Rebeca eran sus esposas por temor de que los mataran. En ambos casos el Eterno impidió que Abimelec o sus hombres deshonraran a estas mujeres. Tanto Sara como Rebeca eran mujeres hermosas y estériles. Sin embargo el Eterno abrió sus matrices. Abraham y Sara eran de edad avanzada, era Abraham de 100 años cuando le nació su hijo [Gén. 21:5] y Sara de 90 años [Gén. 17:17]. Isaac se casó con Rebeca cuando tenía 40 años [Gén. 25:20] y tenía 60 años cuando nacieron sus hijos. Según el zohar era necesario que alcanzara ésta edad de sabiduría para poder dotar a Jacob su heredero espiritual de la mayor perfección posible [3]. Es decir, que Isaac esperó 20 años que sus oraciones fueran respondidas “y oró Isaac al Eterno por su mujer que era estéril y lo aceptó el Señor y concibió Rebeca su mujer” [Gén. 25:21] y Rebeca tuvo a Esaú y Jacob. Y en la tercera generación, se repite la historia, con Jacob y Raquel, mujer hermosa y estéril, pero el Eterno abrió su matriz y concibió y dio a luz un hijo [Gén. 30:24].

Abraham e Isaac tuvieron que ver con los pozos, pero Jacob también, lo vemos en  el relato de Yeshúa y la samaritana, cuándo ésta le dijo ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?  Respondió Yeshúa y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;  mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. [Jn. 4:12-15].

Estos pozos de agua viva (חיים מים, Maim Jaim) representan a nuestro mesías Yeshúa, si nosotros le pedimos Él nos dará agua viva [Jn. 4:10] y sacaremos con gozo aguas de las fuentes de la salvación [Is. 12:3].

¿Deseas ser bendecido en todos tus caminos?  Busca el pozo correcto que es Yeshúa nuestro Mesías “Y Yeshúa dijo, Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” [Jn. 7:37-38]. Amado lector, que realmente corra de nuestro interior el agua viva que nos limpie y purifique y seamos instrumento para llevar a muchos a beber de este pozo.

Referencias
[1] Strong, James (2003). Concordancia Strong exhaustiva de la biblia. Editorial caribe.
[2] Disponible en: https://www.delacole.com/expresiones-judias/shabat-shalom.shtml
[3] Munk, E. (2001). La voz de la torah. Comentario del Pentateuco. Segunda edición. Págs. 1876.

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Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7].

 

 

 

Hasta que la muerte nos separe

Por Natalia Lara

El nombre de las 2 parashot que corresponden a esta semana -Ajarei mot y kedoshim-, plantean un interesante desafío: Santidad después de la muerte. Pero ¿Por qué después de la muerte? acaso ¿no es más importante ser santos en vida?

En esta semana al juntarse 2 parashot –porciones– de la Torá hay un número increíble de mandamientos para estudiar: 28 en Ajarei mot (después de la muerte: Lv 16:1 – 18:30) y 50 en Kedoshim (santos: Lv 19:1 – 20:27). Los 78 mandamientos en estas dos porciones superan la parashá que más mitzvot tiene (74 en Ki tetzé: Lv 21:10-25:19). En ellas se describen el servicio de Yom Kipur [Lv 16:1-34], las leyes sobre el sacrificio [Lv 19:5-8] y prohibiciones sobre la idolatría [Lv 17:3-9; 19:4, 26-28, 31; 20:27] entre otros. Pero también se tocan aspectos que van más allá del servicio litúrgico, que son determinantes en la santidad: las relaciones interpersonales [Lv 19:3, 9-18, 32-36; 20:9] y la santidad sexual [Lv 18:6-29; 19:20-22, 29; 20:10-21].

¿Por qué tantos mandamientos? ¿Porque tantas precauciones no solo en torno al comportamiento en general, sino en particular sobre la sexualidad? Su palabra enseña que en nuestro cuerpo puede habitar su Ruaj Hakodesh –espíritu santo– [Ez 36:27, 37:14; 1 Cor 6:19], por lo que la sexualidad debe tener como propósito glorificar al Eterno [1 Cor 6:20] y en consecuencia los pecados sexuales no solo atentan contra nuestro propio cuerpo [1 Cor 6:18] sino contra la misma presencia del Di-s en él.

Sin embargo, la santidad sexual va más allá de evitar el adulterio, la fornicación, el incesto, el homosexualismo o la zoofilia. Santidad en el matrimonio, tiene que ver con guardar el periodo de Nidá –separación durante la menstruación– [Lv 20:18], pero también con la honra hacia el lecho matrimonial [Heb 13:4], con los pensamientos y actitudes no solo durante las relaciones sexuales, sino cada noche antes de ir a la cama. Evitar el adulterio, es también cuidar lo que se ve pues como dijo Yeshúa “todo aquel que mira a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón” [Mt 5:27] …por algo “no codiciar” hace parte de los mandamientos dados en el Sinaí [Ex 20:17]. Por tanto, se debe marcar una distancia adecuada con el sexo opuesto, para no caer en la trampa de comparar al conyugue y terminar deseando al amigo por abrir una puerta de intimidad emocional que debe reservarse solo para el compañero de pacto matrimonial.

Santidad en la vida de solteros no solo es evitar la fornicación. Los besos apasionados, aunque no lleguen al acto sexual físico, despiertan lo suficiente la imaginación como para que los pensamientos no puedan ser expuestos públicamente. La forma de vestir, incluyendo el conocido cliché de “mostrar sin mostrar”, puede estimular los ojos de un hombre al punto de generarle perturbaciones en su cuerpo y espíritu. No se necesitan desnudos en una revista cuando se pueden ver en películas, en comerciales o en catálogos de ropa interior. Se debe cuidar con que se alimenta el alma y no consumir la “chatarra” que se exhibe en los medios de comunicación, tal como lo dice una canción popular “Te lo encuentras en la pared, en el anuncio de un licor, pegado en un mostrador, gritándote a todo color: sexo compro, sexo vendo, sexo arriendo, sexo ofrezco…”

¿Y los niños también necesitan santidad sexual? Por supuesto. De hecho, en ésta parashá se hace una advertencia expresa acerca de “No sacrificar los hijos a Moloc” [Lv 20:1-5]. A todos nos aterran las noticias -cada vez más frecuentes- de aberraciones sexuales contra los niños. Sin embargo, la educación sexual en los colegios, los programas de televisión, las letras de la música de moda, los anuncios de internet, las mujeres en las carátulas de los cuadernos e incluso las selfies en redes sociales… todo apunta a despertar tempranamente un gigante que debería reservarse para el momento de la jupá –el palio nupcial. Más que enseñarles “que nadie te toque” o evitar hablar del tema, se trata de que una autoestima sana y el comportamiento decoroso de los padres, hagan que sus hijos aprendan decoro, enseñándoles lo que es y no aceptado delante de Hashem y así no terminen siendo sacrificados a Moloc.

La santidad es un proceso en doble vía: el Eterno nos exige ser Santos [Lv 19:2, 20:7] y en esa medida es Él es quien nos aparta [Lv 20:26] y nos santifica [Lv 20:8]. Estamos llamados a ser santos porque él es nuestro Dios [Lv 20:7] y es Santo [Lv 19:2]. Tal como un hijo se parece a su padre, nosotros tenemos la posibilidad de reflejarle [2 Cor 3:18] pues somos hechura suya y obra de sus manos [Sal 100:3, Is 64:8].

Pero la santidad es más que cumplir una lista de chequeo de lo que es y no permitido. El nombre de estas 2 parashot -Ajarei mot: después de la muerte y kedoshim: santos-, plantean un interesante desafío: Santidad después de la muerte. Pero ¿Por qué después de la muerte? Acaso ¿no es más importante ser santos en vida?

Al estudiar la raíz de la palabra en hebreo para santos קָדַשׁ kadash (S. 6942), se encuentra que ser santificado está en relación con ser apartado o consagrado. Para apartarse es necesario morir al yo, a mis deseos, intenciones, placeres e -incluso- a la aceptación social, para amoldarnos al estilo de vida que Él nos exige. Tal como nos ordena no cruzar animales de especies diferentes, ni plantar juntas semillas diferentes, ni usar ropas tejidas con hilos diferentes [Lv 19:19], también nos pide no mezclar nuestra manera de vivir con las costumbres del mundo que nos rodea. [Lv 20:23]. Por eso Yeshúa dijo “Si alguno quiere venir en pos de mí, que muera a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí la salvará”. [Mr 8:34-35]

¡Shavua tov!

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Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.