Shemot – Éxodo, Serpiente y Mesías

Por Rocio Delvalle

El mes de Tevet es el décimo mes del Calendario Hebreo. Entre otros aspectos relevantes de este mes está el hecho de que recibe la fiesta de Januka (Fiesta de la Dedicación) iniciada desde el mes anterior Kislev, que su tribu representativa es la tribu de Dan, y que dicha tribu tiene como ilustración en su bandera la serpiente. Además, cuatro son las Parashot (Porciones de la Escritura) que se leen durante este mes: Vayigash (Y Se Acercó), Vayejí (Y Vivió), Shemot (Nombres) y Vaera (Y Aparecí); de esta manera como en el caso de la fiesta de Januka dentro de la cual finaliza el mes de Kislev y comienza el de Tevet, este mes recibe las dos últimas Parashot del libro de Bereshit (Génesis) y continúa con las dos primeras del libro de Shemot (Éxodo).

Hace poco durante el tiempo de estudio de la Parashá Vayigash, al interior de nuestra congregación Yovel, tuvimos la oportunidad de escuchar de Dudu un estudio en el cual nos mostraba como en un verso de Bereshit [Génesis 46:28], aparece la palabra  גשנה (Goshná, que significa Ir hacia Gosén y cuyos valores numéricos son 5 + 50 + 300 + 3) la cual tiene, aunque en distinto orden, las cuatro letras (נגהש) que aparecen en el sevivón (perinola) que se utiliza para jugar durante Januka; y cuyos valores numéricos son 300 + 5 + 3 + 50. Pero lo más interesante de esta “coincidencia” es qué al ser las mismas letras, la suma de sus valores numéricos es la misma, 358. Aún más interesante es encontrar como dicho número es también el valor numérico (8 + 10 + 300 + 40) de la palabra משיח (Mashiaj, que significa Mesías) el cual también coincide con el valor (300 + 8 + 50) de la palabra  נחש (najash que significa serpiente). De esta manera se terminaba encontrando una correspondencia entre la serpiente y el Mesías, la cual se sustentaba en los textos de Bemidbar (Números) 21:9 y Yohanán (Juan) 3:14.

Luego de semejante paseo entre textos Bíblicos, textos en hebreo y guematría, quedé intrigada con lo que podrían suponer que una bióloga quedaría intrigada, con la serpiente. Primero encontré que la palabra Najash (Serpiente) es la palabra número H5175 del strong. Lo que llamó poderosamente mi atención fue que cuando revisé la presencia de esta palabra en las cuatro Parashot de este mes, encontré que aparecía en todas las porciones, y en cada una aparecía una vez. En la parashát Vayigash, de una forma indirecta en la palabra Goshná como lo mencioné previamente. Pero en las otras tres de una manera explícita. En la parashát Vayejí, en Génesis 49:17, precisamente el verso que muy probablemente justifica el hecho de que Dan tenga por estandarte una serpiente. En la parashát Shemot, en Éxodo 4:3, en el cual el Eterno ordena a Moshé (Moisés) que deje caer al suelo su vara y ésta se convierte en una serpiente. Y finalmente en parashát Vaera, el Eterno insta a Moshé a llevar consigo, al encontrarse con el Faraón, la vara que había sido convertida en serpiente.

Ante todo esto, tuve curiosidad por revisar la biología de estos seres vivos protagonistas en esta ocasión de nuestra historia, y a continuación comparto algunas de las cosas que encontré. Primero para dar un poco de contexto diré que dentro de los animales que tienen columna vertebral, es decir, los vertebrados o cordados, existen cinco grupos principales: los peces, los anfibios, los reptiles, las aves y los mamíferos. Sin entrar en discusiones sobre la condición animal o no del ser humano, diré que la ciencia ha colocado a nuestra especie por sus características dentro del grupo de los mamíferos, mientras que las serpientes se encuentran dentro del grupo de los reptiles.

Las serpientes no tienen patas, párpados, ni tímpanos y, a pesar de ello, se arreglan muy bien para sobrevivir; incluso son unas de las criaturas más temidas por los hombres, lo que probablemente se deba a un miedo ancestral ante su raro aspecto. Tiene un cuerpo delgado y largo, con la columna vertebral y con la unión de las mandíbulas superior e inferior, entre sí y con el cráneo muy flexibles, lo que permite a la boca una gran elasticidad. Tienen la piel cubierta de escamas córneas y secas que les permiten mantener los fluidos corporales, y se constituyen en una barrera que las protege de la abrasión. Mudan la piel en una sola pieza (no por trozos, como una media) y una vez que se deshacen de la piel externa a menudo se ven mucho más brillantes y coloridas [El Tiempo, 2001; El Tiempo, 1991].

Las serpientes como tal no son sordas, son sensibles a los sonidos que se transmiten tanto por el suelo como por el aire, pero la ausencia de tímpano y de un pabellón auricular externo, sí implican que ellas no oyen muy bien, además la mayoría tienen una visión deficiente y un sentido del gusto que no es muy importante para ellas. Sin embargo, tienen un sentido del olfato altamente desarrollado [Kardong, 2007; El Tiempo, 2001; El Tiempo, 1991].

No bastando con eso, podría decirse que de una u otra forma tienen dos narices. Adicionalmente a la nariz que vemos en su exterior (en su trompa u hocico), tienen un órgano interno conocido como órgano de Jácobson o en términos más técnicos, órganos vomeronasales. Cuando vemos a las serpientes todo el tiempo sacando la lengua, no es que nos hagan mofa, sino que están barriendo con su lengua el aire que está frente a sí, y capturando pequeñas partículas químicas que depositan en el órgano de Jabcobson y al procesarlas (“al olerlas”) reciben información útil para rastrear presas, encontrar pareja o detectar enemigos. En estos animales la eliminación o desactivación de éstos órganos hace que no puedan detectar las feromonas ni sus presas [Kardong, 2007; El Tiempo, 2001].

Este último punto fue el que más me sorprendió y llamó mi atención, ya que en varias ocasiones probablemente hemos leído o escuchado, que el sentido del Mesías es el olfato, y de esta manera la coincidencia entre Najash y Mashiaj, además de la guematría y las citas bíblicas tendría un aporte adicional desde la biología de la serpiente. Me sigo maravillando de como en las Escrituras nada está escrito porque sí, pero aún más de cómo existen aún tantos secretos y maravillas que descubrir e indagar en las Escrituras, aprovechando también el conocimiento de la creación que el Eterno en su misericordia le ha permitido al ser humano ganar durante todos estos años.

Y la invitación es a que así como las serpientes al mudar de piel quedan más brillantes y coloridas, así como Moshé al bajar de delante de la presencia del Altísimo bajaba con su rostro reluciente [Éxodo 34:29], así como el mismo Mashiaj fue transfigurado en la montaña [Mateo 17:2], nosotros mismos nos despojemos de todo aquello que nos impide una relación íntima con el Eterno, un estudio profundo de sus Escrituras, y que Yeshua (Jesús) el Mesías y Rey soberano que juzgará al mundo con su olfato tome el lugar que le corresponde en el trono de nuestro corazón, para que sea renovado nuestro espíritu, nuestra mente y nuestro cuerpo, y quedemos relucientes para estar continuamente adorando en su presencia.

Bibliografía

El Tiempo. (1991). Enciclopedia visual: Seres Vivos 2: Mundo Animal. Bogotá: Casa Editorial El Tiempo.

El Tiempo. (2001). Mundo Animal. Bogotá: Casa Editorial El Tiempo .

Kardong, K. (2007). Vertebrados: Anatomía comparada, función y evolución. Madrid: McGraw-Hill.

***


Rocío Delvalle Quevedo es una bióloga, estudiante de maestría en medio ambiente y desarrollo en la Universidad Nacional de Colombia. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios. [Romanos 8:19]

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